De qué ética estan hablando…

La opinión del periodista…..

EUCLIDES FUENTES ARROYO

De qué ética estan hablando…

Discurso ante el busto de Gaspar Octavio Hernández en ocasión del Día del Periodista, el 13 de Noviembre de 2,009, en la Histórica Plaza de Santa Ana. Orador: Euclides Fuentes Arroyo.

Compañeras y compañeros periodistas, damas y caballeros:

Como todos los años, en esta fecha, desde que hace más de 60 calendarios se fundó el Sindicato de Periodistas de Panamá, rendimos el homenaje sentido de sus colegas al insigne bardo Gaspar Octavio Hernández, exponente máximo del orgullo nacionalista de nuestro pueblo.

El imperecedero ejemplo de nuestro poeta no puede ser empañado en estos deplorables momentos que vive la humanidad, cuando gobiernos indolentes al sufrimiento de sus pueblos, mancillan la memoria de sus mártires al suscribir acuerdos ignominiosos que permitirán que la enseña nacional sufra el ultraje de ver, izada junto a ella, la enseña de las barras y las estrellas símbolo del monstruo  que por siglos somete al oprobio a las naciones más débiles del continente y del universo.

No es necesario recitar totalmente el Canto a la Bandera que inspiró a Gaspar Octavio cuando se anticipó a la felonía de los vende patrias para sentenciar:   “Bandera de la Patria! Sube…. Sube… Si ves que el Hado ciego en los istmeños puso cobardía, desciende al istmo convertida en fuego y extingue con febril desasosiego, a los que amaron tu esplendor un día”. Estos versos que aprendimos desde nuestras aulas de primaria, son ignorados por quienes, a estas alturas de la historia, le restan valor a los principios, a los conceptos de dignidad nacional , soberanía e integridad territorial.

Después de más de 60 años en que todas las fibras del alma nacional se sacudieron para rechazar virilmente los convenios Filós Hinds, tras la lucha secular que varias generaciones libraron por reivindicar nuestro principal recurso natural, no podemos presenciar con mansedumbre la reiteración del agravio a nuestros símbolos.   Propios y extraños consideraban que eso era una etapa superada, pero lamentablemente no es así y hechos recientes lo demuestran.

No puede ser motivo de encrespamiento para nuestros gobernantes, la reacción airada el exponerse públicamente la vergonzosa cesión de bases militares, navales, o como quieran llamarlas, mediante acuerdos realizados dentro del más cauteloso secretismo, en complicidad con el silencio del poder mediático.   Por el contrario, en  todos los momentos de nuestra historia de diferencias con los Estados Unidos ,los periodistas panameños hemos sabido mantener en alto el contenido patriótico del mensaje editorial. Un discurso de impacto nacional, con denuncias valientemente expuestas por un prestigioso catedrático universitario, dignas de primera plana, o tiempo estelar en los medios audiovisuales modernos, fue relegado a notas o glosas de escasa importancia,  como si fueran frivolidades de la farándula.

Tuvo la ciudadanía preocupada por el destino inmediato de nuestras relaciones internacionales, que buscar en los medios alternos de la cibernética, el discurso completo en donde no sólo se detallaban históricamente nuestros primeros días en el concierto de las repúblicas de principios del siglo pasado, sino que se daban a conocer, al hombre común, aspectos de una nueva bofetada a la colosal tarea de nuestros próceres al erigirnos en nación independiente y digna ante nuestros pueblos hermanos.

A ese guía espiritual cuya vida se extinguió ante la máquina de escribir y cuyo ejemplo es acicate para no desmayar en su patriótico empeño, cumplimos con decirle que si bien el Hado no sólo ha puesto cobardía, sino recursos inmencionables para torcer la conciencia de los débiles, todavía quedan hombres con decoro en el mapa del periodismo istmeño, que hacen suyo el pensamiento de servir a los mejores intereses de su pueblo, con alma y corazón, que no claudican ante los que pretenden erigirse en dueños del mundo.

El argumento utilizado por quienes apuestan por el servilismo ante el imperio, es  irrespetuoso de la inteligencia de quienes habitamos este país porque hasta un niño de primaria sabe que el narcotráfico no se combate con bases militares.   La esencia de ese crimen de lesa humanidad está en el negocio que radica, precisamente en los Estados Unidos. Los propósitos de someternos nuevamente a la bota  militar norteamericana, tienen que ver con el afán expoliador del guerrerismo estadounidense. Basta de mentiras que son tan pueriles y evidentes. La firma de los acuerdos aludidos, según dijo un vocero autorizado, sería el 30 de octubre, pero el 21, nueve días antes, la cadena Telesur y la televisión cubana, dieron la información que únicamente divulgó en nuestro país la radio Mía, pues este servidor la transmitió en su programa al día siguiente. Si no fuera por las serias circunstancias del caso, esas falsedades harían que cualquiera se ca…yera de la risa.

Y es muy cierto, señores del gobierno, que como dice la canción del laureado Doctor Rubén Blades, el tiburón anda rondando nuestras orillas para engullirse a las sardinas del subdesarrollo, aprovechándose del esquema cavernario de aquellos que continúan en un estado de colonialismo mental,  que ahora se funde en un peligroso y nocivo colombianismo mental, copiando prácticas deleznables de sumisión de nuestro vecino gobernante sureño

Los periodistas tenemos que admitir las críticas y además, ser autocríticos.

Justamente en esta semana de Noviembre en que hoy 13 se celebra el Día del Periodista en nuestro país, han sido tema de noticias las palabras que intercambió un alto funcionario gubernamental con una comunicadora social del Perú sobre el tema de la ética profesional, y en donde puso en entredicho la honorabilidad del  trabajador panameño del periodismo.   En este recordatorio al periodista Gaspar Octavio Hernández, por otra parte, vale la pena referirnos a una situación penosamente festinada a raíz de esa nefasta costumbre de hablar sin pensar o razonar.

Como suele suceder en estos casos, la negativa con el sopeteado pretexto de “yo no dije lo que dije”, pretende justificar un señalamiento inadmisible.  No se puede  generalizar la venalidad de unos cuantos, para atribuírsela a todo un gremio.   Un servidor público de ese nivel tiene poder suficiente para sustentar, de inmediato, sus aseveraciones mostrando el listado de quienes, según él, lucen la etiqueta de mercenarios. Si hay un corrupto es porque existe un corruptor, así de simple.

Ese anatema se ubica en la categoría de diatriba y alcanzó la repercusión esperada en la opinión ciudadana. El agua derramada no puede recogerse y por lo tanto amerita plantearle a los sacrosantos señores del gobierno unas cuantas interrogantes:

De qué ética puede hablar un funcionario que exhibe odio racial hacia inmigrantes africanos que arriban a las costas de otro países del mundo buscando refugio como víctimas de la persecución, del hambre, la miseria y las políticas injustas de regímenes corruptos?; de quien avala decretar aumento de penas al que roba pan para alimentar a su familia mientras reduce el castigo para los criminales de cuello blanco que a través de la corrupción, el peculado, la extorsión y los manejos sin transparencia saquean los dineros del pueblo?;  del que tipifica como delito el origen de clase, pero extiende credencial de impunidad para el vicio y la maldad a quienes nacen en cuna de oro?;  de quien pisotea los derechos humanos al prometer la ejecución de reos mediante la ley de fuga y carece de planes de resocialización al pensar que no hay otra forma de combatir la violencia criminal sino con métodos brutales de represión?

Tenemos en reserva muchas más preguntas, pero por el momento basta con estas.

La ciudadanía sensata está de acuerdo. El trabajador del periodismo tiene que acatar la ética profesional y nadie puede estar exento de este mandato moral.   Pero así mismo exigimos a los funcionarios gubernamentales, por más encumbrados que se autoconsideren , que se ciñan también al orden jurídico y a las reglas humanas de convivencia. Hablemos de ética con autoridad moral y sin eufemismos ni demagogia, pues no es, precisamente la clase politiquera, tradicionalmente explotadora de las debilidades populares, la que puede dar lecciones de rectitud a esta sociedad.

Muchas gracias.

Euclides Fuentes Arroyo

Panamá 13 de Noviembre de 2,009

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Texto enviado el 13 de noviembre de 2009 a Panaletras, directamente por el autor, a quién damos todo el crédito que le corresponde.

Euclides Fuentes Arroyo ha sido Secretario General del Sindicato de Periodistas de Panamá en tres etapas entre 1974 y 1990 e igualmente directivo de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

La misión del periodista

La opinión de la Psicóloga Especialista de la Conducta Humana…..
.Geraldine Emiliani
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La misión del periodista
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El periodista al adentrarse en los misterios y secretos de la noticia, resulta imposible no involucrarse emocionalmente. Más aún, si le preocupa la situación política, que representa una atracción y no es fácil desligarse de ella, pese a ello, debe mantener la objetividad y la veracidad.

 

En el estricto campo periodístico debe tener un serio y agudo sentido crítico al analizar la actuación de tal o cual funcionario, o de la persona ligada al problema que inquieta a la comunidad.

Podrá exponer hechos, cifras, realidades concretas que nadie puede discutir. La noticia ha de ser comprobada, perseguida y buscar en lo más profundo la verdad, en un ambiente de vivencias y aprendizaje que con el pasar del tiempo se convertirá en una experiencia gratificante.

El periodismo es una tarea que se aprende día a día sin importar dónde se esté o con quién se hable. Es indispensable la vocación, la sensibilidad, el sentido de responsabilidad, así como, leer y documentarse.

Lo primero es la noticia y se analizará si provoca un gran escándalo y molesta a los poderosos. He aquí su responsabilidad social, en que entran en juego los valores éticos de quienes dirigen el medio para el cual trabaja. Asimismo se debe reconocer cuando alguien ha actuado bien y merece el reconocimiento público. Separar lo objetivo de lo subjetivo tiene que ver con el sentido de lealtad que tenga. Y, esta es una característica imprescindible.

Una de las cualidades que se le exige es la honestidad, pues garantiza credibilidad. Esta condición debe vivirse personalmente. Ha de cumplir con sus obligaciones sin trampas ni engaños. Guardará discreción y seriedad. Trabajará con intensidad. Evitará aprovecharse de la ignorancia, el descuido y las debilidades de los demás. Rechazará toda murmuración o comentarios que afecten la reputación de terceros. Atacará las ideas, no a la persona. Evitará usar epítetos para no herir susceptibilidades.

El pensar y el actuar de muchos comunicadores no siempre se adecuan a la verdad. Es allí donde comienzan los problemas, debido a que se presume como verdad algo que no es, o se presume como verdad un aspecto de una totalidad, como son las ideologías que han marcado gran parte de la historia.

Lo esencial es no hacer verdades particulares, que al fin y al cabo los conducen al error. Es por ello, que su trabajo profesional debe ser garantía de fidelidad y seguridad en el manejo de la información periodística, en la búsqueda incesante de la verdad. No hacerlo es caer en una total complicidad.

Debido a la mentira de creerse sabios y no escuchar a los demás, es que la razón ya no es defendida, no es respetada ni por los que gobiernan, ni por los gobernados, y esto tiene sus secuelas que son los engaños y los fraudes, causa de temor y angustia.

Con prudencia el periodista nos previene de las injusticias que ponen en juego la credibilidad de un gobierno. Nos protege de los elementos que generan la ingobernabilidad de un país.

Entonces, se convierte en nuestro aliado al denunciar lo que nos afecta a todos: las injusticias, los engaños, los abusos de poder. El buen periodista no manipula a su antojo la opinión pública.

El buen periodista jamás se doblega ante nadie, ésa.. es su primera misión.
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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


Atletas de la cultura

La opinión de la arquitecta y Ex Ministra de Estado….
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MARIELA SAGELMariela Sagel
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Atletas de la cultura
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CAMBRIDGE, MASSACHUSETTS. — Se ha hecho muy frecuente en Panamá el calificar a los asiduos a exposiciones de arte, conciertos de música clásica y obras de teatro, entre otras actividades, con el término de “culturosos” y endilgarse, en un sentido glamoroso, que son personas comprometidas y asiduas a la cultura. Y se hace de una manera peyorativa, como quien alega que aparte de dedicarse a la contemplación de esas manifestaciones artísticas, no hacen más nada y mucho menos, algo productivo.

Si bien es cierto que existen muchos que se “ hacen ” los “ culturosos ” simplemente porque asisten a exposiciones de arte (y ni ven los cuadros), porque es algo que los hace “ chic ” y les permite salir en periódicos, hay otros que definitivamente viven de la cultura, como son los escritores que felizmente viven de lo que escriben, los músicos que son exitosos y viven de su música, los pintores que venden a precios exorbitantes y todo aquel que, cultivando un arte, no tiene mayores apremios económicos.

Los hay muchos, aquellos que, como dicen, no pagan taquilla y van a todas las aperturas de eventos y se toman todo el vino. Eduardo Galeano tiene, entre sus exquisitos ensayos, uno dedicado a ellos, que dice: “ Lo mejor que el mundo tiene, está en la cantidad de mundos que contiene. Esta diversidad cultural, que es un patrimonio de la humanidad, se expresa en el modo de comer, y también en el modo de pensar, sentir, hablar, bailar, soñar.

Hay una tendencia muy acelerada a la uniformización de las costumbres. Pero al mismo tiempo hay reacciones hacia la afirmación de las diferencias que vale la pena perpetuar.

Realizar las diferencias culturales, no las sociales, es lo que permite que la humanidad no tenga un solo rostro, sino muchísimos rostros a la vez.. Mi opinión es que no estamos de ninguna manera condenados a un mundo que solo nos permita elegir entre dos posibilidades: o morir de hambre o morir de aburrimiento ”.

Lo más interesante en nuestro muy particular mundo panameño, que no resulta para nada aburrido, es que a los que nos consideran culturosos se espera que lo único que hagamos bien son temas que conciernen a la cultura, cuando ni en sus mentes tienen claro qué significa este término. En 1982 la UNESCO declaró “ que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo.

Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden ”.

Ahora hay otra acepción del término y es el de “ culturetas ”, según me cuentan en los medios “ culturosos ”. Estos son los atletas de la cultura, los que hacen maromas para llevar un proyecto cultural adelante, contra viento y marea. Mejor dicho, los quijotes de la cultura. De esos hay (¿somos?) muchos que nos pasamos reflexionando sobre lo que hacemos y estamos éticamente comprometidos. Siempre buscamos una oportunidad para aprender más, la curiosidad no nos deja en paz y lo mejor de todo, aunque leamos mucho, siempre tratamos que otros lean.

Esa labor la llevamos a cabo en forma constante y tenaz, no dentro de marcos establecidos para demostrar que sí estamos comprometidos con la cultura en nuestro país.

¿Nos caerán como anillo al dedo estas divagaciones que en su momento tuvo un grupo de “ culturosos ” alrededor de cómo llevar adelante algún proyecto cultural?

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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá  http://www.estrelladepanama.com ,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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Paseo

La opinión del Sacerdote Jesuita…..

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Rosendo Torres

Paseo

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Como iniciativa comunitaria de los presbíteros con quienes convivimos surgió el deseo de cruzar el canal en una de esas expediciones turísticas organizadas. Y efectivamente el sábado pasado nos encontramos en La Isla Morada junto con otros turistas extranjeros que aprovecharon la facilidad para conocer esa maravilla que se llama el Canal de Panamá. Para mí era la segunda vez que lo hacia por compañerismo ya que con anterioridad gracias al Capitán Rafael Méndez F., y las autoridades del Canal, ya había hecho el trecho pero desde el Atlántico, “sea to sea” en un barco ruso, hace ya algunos años, muy bien atendido.

En esta ocasión fue desde el Pacífico hacia Colón. De los 7 compañeros que disfrutamos de la jornada ya había algunos que habían hecho la misma travesía. Francamente es el colmo que vivir en este país y no conocer el famoso canal de Panamá, creo que resultaría imperdonable.

Una primera impresión que deduce uno es que si todos conociéramos y pensáramos todo lo que supuso y supone mantener estas estructuras funcionando y su operatividad seriamos menos demagogos al hablar del canal. Tengo mis dudas de que nosotros solos lo hubiéramos podido cavar y construir en la forma en que se hizo. Y eso no es complejo sino realidad. Pensar también en la cantidad de muertos que ocurrieron y hoy quien se acuerda de ellos.

Sin embargo, luego de muchas luchas e insistencias y de una gran labor diplomática y de otras circunstancias hoy el Canal es administrado por panameños y a cabalidad dentro de las limitaciones obvias con las que hay que contar ya que no somos arcángeles.

El paisaje marino es imponente y escuchar la historia con todos sus datos matemáticos y fechas y lo cual resulta difícil de condensar, pero que todo esto contribuyó a su historia fuera del servicio que sigue prestando a los usuarios del mundo entero.

En este mes de la patria en que repasamos fechas y hechos históricos, conocer el canal es conocer uno de los factores de nuestra nacionalidad.   Me decía un compañero que lo que más sentía era la cantidad de agua dulce que va a dar al mar en cada esclusaje aun cuando otro le respondía que comprobáramos la cantidad de agua que también sigue cayendo estos días.  Ojalá no falte nunca el agua que es lo vital en este canal. Y ojalá no solo nos sintamos orgullosos de tener esta maravilla de la ingeniería en nuestro medio sino que también la sepamos mantener y defender.

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Publicado el 15  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Del discurso a la realidad

La opinión del Diputado de la República….

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JOSE BLANDON FIGUEROA

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Del discurso a la realidad

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A propósito de la discusión del Proyecto Ley sobre derechos posesorios en las costas e islas, ha vuelto a resurgir la tesis interesada de quienes representan poderosos intereses económicos, según la cual ser poseedor equivale a ser propietario y, por lo tanto, el Estado tiene la obligación de titular a quienes dicen ser poseedores y hacerlo al menor precio posible, porque el Estado no está vendiendo el terreno, sino cobrando el trámite de titulación.  Los ideólogos de esta tesis dicen defender los intereses de los lugareños que, por años, han ocupado estas tierras.

Creo que ha llegado la hora de desenmascarar a quienes se escudan detrás de los costeños de Colón o los santeños del Uverito.

En honor a la transparencia que pregonan los voceros de la sociedad civil, y con la cual estoy totalmente de acuerdo, es necesario decir que los principales voceros de esta tesis tienen intereses directos en la titulación de cientos de hectáreas de selva en las costas de la provincia de Darién o representan como abogados, por ejemplo, a una empresa norteamericana que pretende titular, para sí, cientos de hectáreas de selva en la costa Pacífica de la provincia de Veraguas.

No es que crea que eso sea pecaminoso, pero no parece justo en el debate que no salgan a explicar eso y se pretendan escudar en que su verdadero interés es defender a la señora del Uverito que, de a mala, tiene derechos posesorios sobre mil metros de terreno que pretende titular.

Estos voceros pretenden vender como una verdad absoluta algo que ni siquiera se compagina con lo que nuestra Constitución establece.   Contrario al deseo de la Fundación Libertad, la Carta Magna panameña establece un Estado interventor que, como su nombre lo dice, interviene en la vida económica del país bajo la premisa de salvaguardar los intereses de la colectividad y en especial, de los más humildes. En Panamá, la Constitución establece que todo terreno que no es privado es del Estado y, por tanto, se considera baldío.

Y es precisamente por estar baldío que alguien que no es su propietario puede llegar, ocupar el mismo y alegar ser su “poseedor”.   Es poseedor y no dueño, porque el dueño es el Estado. El Estado no es el Gobierno que temporalmente lo administra, el Estado somos todos.

Por tanto, todos somos en parte dueños de ese terreno y el Estado que lo administra, en nombre nuestro, debe buscar darle el mejor uso posible para beneficio de la mayoría.

Dentro de esos mejores usos posibles es perfectamente legítimo que un Gobierno decida que ese mejor uso posible es titular el terreno a quienes son sus poseedores para que puedan desarrollarlo (lo cual puede significar conservarlo en en su estado natural). Pero también puede suceder que el Gobierno decida que es preferible no titularlo. Titular es una potestad del Estado, no una obligación.

Finalmente, hay quienes alegan que existe una posesión “ambiental”.    Según esa teoría, yo puedo llegar y decir que soy “poseedor” de cientos de hectáreas de selva virgen porque estoy “conservándolas”.

Y sobre esta base, el Estado se las tiene que dar a 150 dólares la hectárea para que luego ellos obtengan jugosas ganancias en el mercado internacional de los bonos de carbono y a través de la reforestación (y venta de madera), así como de la explotación de nuestra biodiversidad.

La pregunta que me hago es la siguiente: ¿no tiene más sentido para el Estado, que somos todos, que esa ganancia o parte significativa de la misma vaya para beneficio del erario y no de los bolsillos de unos particulares, así sea una supuesta Fundación? ¿Por qué vender esos terrenos estatales y no, por ejemplo, darlos en concesión?

En el segundo debate en la Asamblea, tendremos oportunidad de discutir estos temas más a fondo. Y prometo explicarle al país con ejemplos concretos cómo pretenden despojarnos de riquezas naturales que son de todos nosotros y no de unos cuantos avivatos, sean panameños o extranjeros.

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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

90 años al servicio del país y su gente

La opinión de……
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Jorge I. Gorrichátegui M.

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90 años al servicio del país y su gente

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Desde su institucionalización en 1919, la Lotería Nacional de Beneficencia ha cumplido su misión benefactora a favor de los panameños más necesitados del país. La iniciativa dio vida a la obra social de su proponente, el Doctor Belisario Porras, al destinar los fondos generados por la venta de lotería para financiar la construcción del Hospital Santo Tomás.La obra iniciada por él tres veces presidente de la República se constituyó en el fundamento de un sólido proyecto que ha trascendido en el tiempo donde se ha incrementado la acción social. Esta ha evolucionado de manera paralela junto a otras acciones, las cuales a través de estos 90 años le han permitido proyectarse como una de las instituciones más sólidas del país. Fue Don Francisco Facio, el primer gerente y responsable por dar continuidad al pensamiento del Doctor Porras. Bajo su gestión se inició la venta de billetes el 19 de marzo de 1919. Su primer sorteo se verificó el 30 de marzo del mismo año, fecha que ha quedado establecida como el aniversario de la institución.

El crecimiento experimentado por la Lotería, sustentada en su transparencia y liquidez permitió que para 1930 se establecieran agencias especiales en todos los distritos de la República donde se vendieran más de cien billetes. En abril de 1938 se aprueba el chance oficial y en 1941 se inició la publicación de la Revista Cultural Lotería. En el año de 1942 se introduce el Sorteo Extraordinario y en 1945 la Asamblea Constituyente declara a la entidad autónoma en su régimen interno. Hoy subsidia a 312 organismos de los cuales 223 son comedores escolares, 19 hospitales, 65 ONG’s y OGI’S con una inversión social de 1 millón 174 mil 200 balboas.

La Lotería, en este siglo, continúa con su proceso de renovación por lo que la administración del licenciado José Pablo Ramos, ha introducido una nueva dinámica encaminada en hacer más eficientes los programas y proyectos de la entidad. Ha sido notoria las innovaciones realizadas en materia de juegos. Tal es el caso del Sorteo del Gordito del Zodiaco (Desde 1990).

También, en materia cultural, la Lotería ha dado pasos concretos como la digitalización de la Revista Cultural Lotería en Línea que también forma parte de esos cambios. Este proyecto ha puesto al alcance del mundo entero el espíritu creativo, investigador y literario de las diversas esferas del saber de los panameños a través del Internet. Otro de los cambios innovadores de la Lotería es el Sorteo de Oro, el cual introdujo un plan de incentivos que distribuye adicionalmente con la combinación de números carros, casas, artículos del hogar, entre otros.

Con la ejecución de las acciones señaladas, las que sumadas a otras que se están estudiando a fin de implementarlas, a partir del 2010, con el objeto de incrementar la obra social, así como los aportes al Tesoro Nacional y brindar mayores opciones de premios a los compradores de sus chances y billetes, la Lotería Nacional de Beneficencia, en su 90 aniversario, continúa renovándose.

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Publicado el 15  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El relicario de mi alma y de mi madre

De la inspiración del empresario Juan Ramón Morales

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EL RELICARIO DE MI ALMA Y

DE MI MADRE

Por: Juan Ramón Morales


Tengo mil y un recuerdos guardados,

Aquí en el relicario profundo de mi alma,

Allí están haciendo ecos divinos, elevados,

Que brotan acuciosos con sublime calma.

De este relicario ya longevo y sublime

Donde se guardan las mil caricias de antaño,

Surge musitando la gloria con que Dios me redime,

Y que afloran a mi mente, con dulzura año tras año.

Mi cuerpo septuagenario es un relicario inmenso,

Donde viven alegres y tristes mil escenas,

Que columpian presas los años en que pienso,

Y que me hacen recordar mil caricias buenas.

Mis vivencias están presas en este relicario,

Y se enriquecen con mis mil años vividos,

Y no es un recuerdo ambiguo, estrafalario,

Sino un mar inmenso  donde están sumergidos.

Cómo quisiera que mi relicario esté marcado,

Con muescas de oro, de platino,  con hilos de filigrana,

cada muesca sea un pellizco, que tengo y he guardado,

Recuerdos de mi infancia y que ahora son mis canas.

Mis canas son senderos, cansados entreabiertos,

Son hilos de plata que en mi testa destellan,

Recuerdos multiformes de tantos hechos ciertos,

Y que año tras  años los  recuerdos  se atropellan.

¡Oh madre! Mil veces bendita, yo tengo guardado.

Aquí en este relicario de oro, los recuerdos de mi vida,

Viene diciembre siete do naciste y me has dejado

tu ternura,  tu voz y  tus besos que nunca se olvida.

Tus caricias, tu sonrisa, tus besos, madre mía,

Aún los siento en mi piel y están guardados,

En el relicario de mi alma, y vendrás cada día,

Para  escudriñar, tus recuerdos jamás olvidados.

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Poema enviado el 11 de noviembre de 2009 a Panaletras por el autor, a quien damos todo el crédito que le corresponde.