Berlineses: un ejemplo para Panamá

La opinión de….

Jorge Gamboa Arosemena

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Berlineses: un ejemplo para Panamá

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Regocijo ajeno sentí cuando los canales de televisión transmitían, desde Europa, sobre todo desde los países que fueron satélites de la ex Unión Soviética, los actos de conmemoración del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín.
El día clave fue el 9 de noviembre, porque en esa fecha, hace 20 años, se abrió el paso de control llamado Chek Point Charlie entre Berlín oriental y occidental.   Desde los días previos se generó una efervescencia lógica por la trascendencia del evento.  
Lo conmemoraron en grande, recordando la historia desde que se instauró la división hasta que se eliminó. Sus muertos, sus reprimidos, sus encarcelados, sus familias divididas, en fin toda la barbarie de los regímenes de fuerza contra su población.

Nación que no conoce y reverencia su historia está condenada a repetir los malos episodios y a estar como veleta al viento bajo los intereses de otras naciones.

Panamá va a cumplir 20 años de la caída de la dictadura con su paso a la democracia imperfecta y frustrante, pero democracia en fin, siendo benevolentes. Nuestro paso fue cruento, por la invasión que padecimos. En menos de 36 horas del accionar del ejército invasor hubo más muertos y lesionados que en 21 años de dictadura.

Se restablecieron las libertades democráticas conculcadas desde el primer Torrijos. Se reorganizó la vida del país. Hubo un hálito de optimismo.

¿Los panameños podremos conmemorar como lo han hecho los alemanes y otros pueblos su paso a la democracia?

Pareciera que por parte de la clase política, la tradicional, esa que hoy ocupa los cargos públicos y los que fueron desplazados, no hay mayores esperanzas. Los gobernantes por lo que pareciera una sumisión a los gringos, culpables de la instalación y sostenimiento de la dictadura, como también de la barbarie que desataron para llevarse a uno de sus empleados. Y los que hoy están en oposición, porque no quieren que recordemos todo los que le hicieron a este pueblo durante los 21 años de dictadura.

Lo más importante de la conmemoración debe ser que en el altar de la patria, esa patria que durante este mes se festeja, se haga un compromiso solemne de que todas las acciones contrarias a la democracia que hoy todavía padecemos, sean eliminadas en un acuerdo nacional que nos dé la Nueva República.

Dotarnos de un nuevo sistema de justicia donde no haya cabida para el tráfico de influencias y demás corruptelas, como también de un nuevo sistema político, donde el uso del dinero y el adocenante clientelismo sean perseguidos. Donde acabemos con el nepotismo y el amiguismo. Donde un funcionario no sienta que le debe el puesto a nadie, sino a su competencia. Donde los cacareados valores cívicos y morales no sean solo un enunciado sino una práctica diaria y donde rescatemos la institución familia, esa que es donde se forjan los ciudadanos.

¿Acaso podremos conmemorar adecuadamente nuestro vigésimo aniversario del 20 de diciembre?

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Publicado el 15  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Salsa y más salsa

La opinión del Economista….

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FRANCISCO BUSTAMANTE

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Salsa y más salsa

No, no voy a hablar de música. Mi ignorancia en temas musicales es abismal. Sólo conozco a Rubén Blades, y eso porque cursaba un año superior al mío en el Instituto Nacional. Estoy hablando del costo de la vida y el mercadeo de productos de consumo.

Hace algunos años tuve la oportunidad de conversar con un exitoso empresario de la comercialización de alimentos, sobre temas de demanda, el consumo y la oferta de alimentos.

Durante la conversación le preguntamos al negociante cómo medía la demanda de productos, la situación del consumidor promedio, etc.  Este hábil comerciante nos dijo que su principal indicador de la demanda de sus productos  era el consumo de tomate en todas sus variedades. Tomates frescos de mesa, perita, cátsup, enlatados, salsas de todo tipo, etc.

Según nuestro entrevistado, él revisaba cómo se  movía su inventario de estos productos. Si observaba que bajaba el consumo de éstos, inmediatamente sabía que los consumidores enfrentaban un problema de capacidad de compra. La razón,  que los panameños le ponen tomate en cualquiera de sus variedades a todo lo que comen.  Algo similar a los mexicanos, que le ponen picante o chile como le dicen, hasta al helado (es cierto, no estoy bromeando). La demanda de derivados de tomate reflejaba una disminución de la demanda de otros productos alimenticios.

Nuestro empresario cuando sus indicadores le mostraban signos de debilidad en el consumo de tomate y sus derivados, nos contaba, inmediatamente desataba una ofensiva de ofertas de productos girando en torno a la compra de los derivados de tomate. De esta manera contribuía a dinamizar la demanda de otros productos que igualmente se asociaban a la demanda de tomate. Doble objetivo, le daba movimiento a sus productos ancla y estimulaba el consumo de otros.

Me quedé pensando en esta estrategia de venta, lo cual me ha disparado algunas  percepciones que te comparto a continuación:

 (a)  En general  los precios del tomate y sus derivados generalmente serán altos, reflejando su alta demanda principalmente y en segundo lugar, sus costos de producción;

 (b) los márgenes de ganancia bruta de los productos son lo suficientemente holgados para permitir campañas de ofertas. Nadie compra caro para vender barato. Es al revés.

(c) algo similar debe ocurrir con otros alimentos básicos en la dieta del panameño, como el arroz y el pan. Los precios reflejan no sólo los costos marginales, sino la preferencia de los consumidores,

(d) será que los costos de producción de las envasadoras son tan altos que limitan su capacidad de pagarle mejores precios a los agricultores,  y

(e) hasta dónde los índices de precios cuando nos dicen que determinados productos bajaron de precio, no es otra cosa que el reflejo de prácticas comerciales para dinamizar la demanda de productos básicos de altos márgenes?

Conclusión. Si quieres que los precios de la canasta básica te bajen, consume menos pan, menos arroz, y menos tomates. Tal vez logres que los precios mejoren. Y el indicador de precios al consumidor también puede  mejorar.

<>  Artículo enviado para su publicación el  10/14/2009 a las  07:20 p.m. por el autor a Panaletras, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Cero en orientación

 
   

La opinión de….

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JUAN CARLOS DELGADO

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Cero en orientación.

Recientemente escuché muchas voces manifestarse sobre la preparación académica y la cultura de nuestra juventud. Sus cuestionamientos fueron los siguientes: que el índice académico de nuestros jóvenes está muy bajo; y que nuestros jóvenes tienen escasa cultura general y que su orientación es deficiente.

Sería bueno preguntarnos ¿quiénes son los responsables? Por supuesto que de primero aparecerían los padres de familia y después el sistema educativo. Si bien es cierto, la responsabilidad recae sobre estos dos pilares de nuestra sociedad, también es cierto que no son lo únicos. Hay elementos que pululan agazapados por las esquinas de nuestros pueblos. En algunos medios de comunicación y agencias de publicidad podríamos encontrar pelos y señales de esa responsabilidad.

Supuestamente, las funciones básicas de los medios de comunicación deben servir para informar, educar, orientar y entretener. Pero algunos, sobre todo la radio y la televisión, quienes son los que más penetran en nuestra juventud, no parecieran haber entendido estas funciones.

Algunas radioemisoras han optado por usar sus programas de entretenimiento para plantear temas políticos, deportivos, religiosos y culturales como temas centrales. Escudados en su concepto de lo que significa el entretenimiento para ellos, estos planes se han convertido en especialistas de todo.

Dejan que los radioescuchas opinen como mejor les parezca y sus animadores o locutores, no tienen el suficiente criterio o el conocimiento para sustentar o debatir sobre los temas que ellos plantean. O sea, al final, el que debe ser orientado termina orientando.

Imagínense a un joven con una educación deficiente en la escuela o en el hogar y cuyo criterio recién se está formando, escuchar estos programas de radio, manejados por personas que no son especialistas de nada y que tocan temas sensibles, con la frivolidad que les da su concepto de lo que significa el entretenimiento.

Posiblemente este joven termine pensando que las cosas son como se lo dicen en esos programas de radio. Estas emisoras se defienden diciendo que sus programas van dirigidos a personas con criterio formado. ¿Tendrán todos nuestros jóvenes, que escuchan radio o ven televisión, criterio formado?

Por otro lado, están algunas agencias de publicidad. Estas, en su afán de vender o promover las marcas o productos de sus clientes, premian a estos programas de radio o televisión, no importándoles su contenido. No les importa si nuestra sociedad está bien orientada o no.

En el colmo de la frivolidad e indiferencia, premian la ignorancia y la falta de cultura. Como ejemplo más palpable podemos citar el caso de la señorita “confusión”, quien hizo el ridículo mundial diciendo que Confucio fue el inventor de la confusión. Sin embargo, algunas de estas agencias de publicidad se pelearon para que esta señorita hiciera comerciales y portadas de revistas.

Somos muchos los que debemos hacernos un examen de conciencia para darnos cuenta de lo que estamos haciendo con nuestra juventud, y así no seguir ganando cero en orientación.

 

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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Hagamos algo con nuestra educación

La opinión del Abogado, Docente Universitario y Diplomático….
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GUILLERMO COCHEZ
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Hagamos algo con nuestra educación
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Mi formación política de tantos años me llevó a ser un ferviente creyente de que sin educación se dificulta la superación. Por ese afán, dediqué treinta y cuatro años de mi vida a la enseñanza universitaria, diez de ellos como profesor de tiempo completo. Aún sin estar dentro de un aula, aprovecho cualquier oportunidad para intercambiar experiencias con estudiantes. Días atrás, en viaje relámpago que hice a Panamá, estuve un par de horas en la clase de Ciencia Política de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá del Profesor Freddy Blanco, compartiendo mis experiencias diplomáticas con sus estudiantes. Por estos lares ya he dado varias charlas sobre temas diversos relacionados con mi país.

Por acá, esas oportunidades también se han aparecido. Ya son dos los grupos de estudiantes panameños que visitan la capital norteamericana y la OEA se convierte en una parada obligatoria para ellos. Dado el interés que tengo, personalmente los atiendo y, el resultado de esa reciente experiencia, es lo que motiva la presente reflexión.

Un grupo, de estudiantes de 12 años de la prestigiosa Academia Interamericana de Panamá (AIP), y el otro, de estudiantes sobresalientes de escuelas públicas de Panamá, recién entrados a la Universidad, recompensados por el Ministerio de Educación por su desempeño académico. O sea, un grupo de muchachos de escuela privada y otro de adolescentes de enseñanza pública.

Procuro pulsar el nivel de preparación del auditorio al que me dirigiré y debo decir, con mucho dolor, porque mi educación universitaria fue en un plantel público, que la diferencia entre ambas experiencias fue abismal. Los de la AIP todos saben inglés; en el otro grupo menos del 10% manifestaron dominarlo. En materia de conocimientos generales sobre realidades locales e internacionales, debo decir que prácticamente ambos grupos estuvieron iguales.

Mi experiencia en la Universidad de Panamá refleja situaciones parecidas, sobre todo con los estudiantes de reciente ingreso. Además de venir pésimamente preparados de las escuelas públicas, parece que lo único que les interesa es pasar por las aulas para obtener un título, sin dar oportunidad de que lo que aprenden en esas aulas se quede en ellos. Todo es superfluo; todo es fiesta. Nadie lee periódicos; muchas de las respuestas que recibo me dan la impresión de que tengo estudiantes frente a mí de otro país, menos de Panamá. No les interesa nada del entorno en que viven.

Ojalá que, con el impulso que en el presente gobierno se le da a la educación, logremos elevar el nivel de la enseñanza pública. No hacerlo será profundizar más las diferencias que cada vez más existen entre los panameños.

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Publicado el 15 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Entre liberales y conservadores

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La opinión del Abogado…..
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SAÚL MALOUL ZEBEDE
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Entre liberales y conservadores
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En este Mes de la Patria, quiero suscribirme a la teoría ampliamente reconocida por la mayoría de los historiadores panameños sobre que la separación de Colombia fue fruto de varias coincidencias históricas: coinciden el interés de EUA de construir el Canal, el interés de los panameños de desunir los lazos con Colombia, la postración política en que se encuentra inmersa la política interna de Colombia y, finalmente, el interés francés de recuperar parte de su inversión.

De todos estos intereses, se destaca demasiado la figura francesa de Bunau Varilla, casi como si él hubiera sido un gestor de la independencia panameña. En mi humilde opinión, sí y no. Sí, porque fue él; no, porque pudo haber sido cualquier.  En otras palabras, el francés es importante, pero no trascendente; y otra persona, sino él, hubiera intercedido por la antigua compañía del Canal y por salvaguardar los intereses norteamericanos en el nuevo tratado.

A los panameños nos gusta pegarnos tiros en el pie. Digo esto porque ninguno de nuestros próceres sobra en el libreto. Todos son trascendentes e insustituibles. Todos eran seres humanos, por supuesto, con defectos y virtudes, con intereses particulares y con sus preocupaciones sociales.  Pero ninguno se hubiera podido reemplazar por otro.

La enorme pregunta que nos legaron los próceres fue: “ ¿por qué frente al hecho consumado de la firma del tratado del Canal el 18 de noviembre de 1903, no actuó con soberanía y jurisdicción nuestra Asamblea Nacional, rechazando por inaceptable los términos del nuevo tratado? ”.

Ése es el momento de inflexión, no tanto para juzgar a los pobres próceres, que habrían sido ahorcados por los colombianos, si hubiera fallado la conspiración. Ese es el momento de inflexión, para juzgar dos corrientes políticas muy arraigadas en el Istmo.

Si usted hubiera preguntado a los liberales si aceptaban la independencia del Istmo, pagando el precio de ser tutelada por EUA y con el inaceptable texto del tratado del Canal, ningún liberal de comienzos del siglo pasado habría estado de acuerdo, preferían seguir unidos a Colombia, pese a la situación económica y social.

Si le hubiera hecho la misma pregunta a los conservadores, gana, como en efecto ganó, la tesis contraria. ¿Eso significa que los conservadores estaban de acuerdo con el texto del tratado del Canal tal y como se firmó, y que por eso no hicieron nada? No, necesariamente.

En mi opinión, nos permite referirnos a un asunto más profundo. La independencia no nos da, como asunto automático, la identidad panameña. Tendría que pasar todo el siglo de luchas de generaciones que concluyó el 31 de diciembre de 1999, para que al tiempo que perfeccionábamos nuestra soberanía y jurisdicción sobre todo el territorio, también demostráramos al mundo nuestra madurez para administrar el Canal.

El proceso reivindicativo terminó de forjar nuestra identidad nacional. ¿Realmente es así, en algún momento se termina? Es por lo tanto, a la diferencia ideológica entre liberales y conservadores a la que tenemos que hacer especial referencia cuando ponemos en perspectiva histórica los sucesos de nuestra independencia.

Hoy, socialistas y liberales nos confrontamos, desde las distintas corrientes ideológicas y políticas, con nuevas disyuntivas, a partir de la casi unanimidad de aceptación de la democracia como concepto político. ¿Es equidad o igualdad de oportunidades?   En estas aguas profundas debieran empezar a navegar los siempre zapadores intelectuales panameños.

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Publicado el 14 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


La carretera del olvido

La opinión de….
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ALEXIS ATENCIO G.
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La carretera del olvido

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Los gobiernos en su afán de hacer algo que quede en la mente de los contribuyentes comienzan prometiendo y hacen un saco de promesas, de las que sacan las necesarias y las ejecutan para que sirvan de apoyo a la imagen gubernamental.

En el gobierno de Martín Torrijos se prometió la nueva carretera, autopista del olvido, hacia Dolega y que unida a la carretera existente bajaría el congestionamiento vehicular, pero terminó ese contrastado gobierno y no cumplió con dicha construcción. Esta ampliación viene prometiéndose de más atrás.

Han pasado los cien días del nuevo gobierno y seguimos esperando los moradores de Algarrobos, Dolega y Boquete que se construya esa vía, que servirá de desalojo de lo atiborrado del tránsito hacia y desde esos sectores.

Con la construcción de una hidroeléctrica en Dolega, el aumento de nuevas viviendas en Boquete, Potrerillos y Algarrobos y con la llegada de extranjeros al país las tierras altas después y antes de Dolega ha aumentado el tránsito de equipo pesado y no pesado. La carretera actual que sube desde David hasta Boquete tiene pocos hombros. En el trayecto desde la estación de combustible en el sector de San Gabriel en Algarrobos hasta Dolega no tiene hombros en ninguno de sus extremos.

Hoy, tenemos un tránsito nutrido desde las cuatro de la madrugada hasta las ocho de la mañana, once, doce y una de la tarde y cuatro, cinco y seis de la tarde.

Los equipos pesados, desde mulas llevando tractores y maquinaria pesada, diez ruedas, buses diablos rojos de Boquete y los denominados Coaster que sirven a varios pueblos norteños, adicional, autos de todo tipo y marca, se han multiplicado para las tierras de estos sectores citados arriba.  Solo en el corregimiento de Algarrobos se han construido más de 10 nuevas barriadas. Lo que denota el aumento de la población, no solo de habitantes, sino de la flota vehicular. Si antes había 30 automóviles en Algarrobos ahora hay 250, por decir algo.

Hay velocidades prohibidas que se corren por estos lugares, pero no hay vigilancia del Tránsito, y hay escuelas y colegios en el sector. Solo en la escuela de Algarrobos se vigila el tránsito vehicular a las horas pico.

Esperamos que el nuevo gobierno, que ha empezado con muchos brios, termine de una sola vez con la construcción de la autopista o ampliación de la carretera David-Boquete y termine la angustia de los moradores del sector por lo congestionado del tránsito. Que las autoridades respectivas vigilen el servicio colectivo de pasajeros y se aminoren las regatas y las altas velocidades que en la vía David-Boquete se corren.

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Publicado el 14 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


De la violencia política a la violencia social

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La opinión de….

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SEVERINO  MEJÍA

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De la violencia política a la violencia social

Según el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010 presentado por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), Centroamérica es una de las regiones más violentas del mundo; vive una situación muy explosiva en términos delincuenciales, donde los homicidios, la violencia intrafamiliar, el tráfico de drogas y la presencia del crimen organizado son una constante.

Sólo hay que ver las cifras estadísticas logradas de la investigación del PNUD (33 homicidios por cada 100 mil habitantes) para tener una idea del tamaño del problema. Los homicidios son cuatro veces más del promedio global (nueve por cada 100 mil habitantes).

Las inseguridades ciudadanas se han convertido en la nueva amenaza que ronda en nuestro entorno. Centroamérica está viviendo una guerra civil no declarada.   Parece que la tasa de homicidios de la región supera a Brasil o México, dos de las potencias emergentes del hemisferio.

Las naciones con mayor carga de homicidios sobre sus sociedades son Honduras, El Salvador y Guatemala, que en el pasado tuvieron muy marcados por la violencia, guerrillas y golpes de Estados. ¿Cuánto representa esto a la economía de la región? Según el Banco Interamericano de Desarrolllo (BID), el fenómeno representa el 7.7% del producto interno bruto (PIB). En toda América Latina, el 14.2% del PIB.

De las décadas de 1970 y 1980 a la actualidad, Centroamérica ha transitado de un conflicto interno a una pacificación relativa, aparente o virtual, pues el conflicto armado ha pasado la posta a una delincuencia rampante que ha dejado, del año 2000 al 2008, 79 mil víctimas de homicidios, superior al conflicto armado de Vietnam, con más 58 mil bajas, en 10 años de guerra en esa región del sudeste asiático.

Sin embargo, es bueno hacer un repaso de lo que fue la guerra civil más visible en Centroamérica: El Salvador.   La guerra civil en ese país fue un conflicto bélico interno, en el que se enfrentaron las Fuerzas Armadas (FAES) contra las fuerzas irregulares e insurgentes denominadas el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional).   Este conflicto armado nunca se declaró oficialmente y tuvo un período de 12 años, iniciándose en 1980. El inicio del conflicto tuvo sus antecedentes desde la década de 1970 con gobiernos militares que agudizaron la crisis política y social de ese país.

El número de víctimas de esta confrontación armada ha sido calculado en 75 mil muertos y desaparecidos. El conflicto armado concluyó, luego de un proceso de diálogo entre las partes, con la firma de un acuerdo de paz, en la que Panamá jugó un papel preponderante en la conformación del Grupo de Contadora que permitió la desmovilización de las fuerzas guerrilleras y su incorporación a la vida política del país.

Las sociedades de los países pertenecientes al triángulo del norte, Guatemala, Honduras y El Salvador, no han terminado de procesar las vivencias de los antiguos conflictos internos, porque la violencia urbana del presente los ha relevado de manera inmediata. No ha habido una paz duradera porque los procesos políticos de la región siempre estuvieron casados con enfrentamientos armados.

Costa Rica y Panamá han sido los dos únicos países del área que no han tenido conflictos internos de esas magnitudes, sin embargo sufren el embate de la delincuencia, no importa sus particularidades, tasas y respuestas gubernamentales.

Como país, debemos abocarnos a institucionalizar la política criminológica trabajada por la sociedad civil para potenciar la prevención. Sale más barato prevenir ahora, que la cura del problema, mañana.

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Publicado el 14 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.