1904: caminos y escuelas; 2009: metro y educación

La opinión del Abogado y Ex Ministro de Estado….
EDUARDO ANTONIO QUIRÓS B.
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1904: caminos y escuelas; 2009: metro y educación

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Las fiestas patrias nos obligan a traer a la memoria colectiva el sentido de estas celebraciones cívicas. Para ello qué mejor esfuerzo que remontarnos 106 años atrás e intentar comprender los ideales, aspiraciones y empeños que inspiraron a los panameños fundadores de nuestra República.

Por estos días siempre será oportuno releer aquellos escritos que nos dejaron los precursores y actores principales de la independencia definitiva de la Patria.

Confieso que en mí causa fascinación aquel intercambio de discursos entre el presidente de la Convención Nacional Constituyente de 1904 y el doctor Manuel Amador Guerrero, a propósito de la toma de posesión de este último como primer presidente constitucional de la República. En estas efemérides patrias de 2009 deseo comentar el primero, que me sirve para entender y admirar el pensamiento de aquellos patriotas.

La Convención Nacional Constituyente de 1904 electa por votación popular directa y compuesta por 32 miembros —16 conservadores y 16 liberales—, tuvo dos acometimientos principales, a solo tres meses de la separación de Colombia. Por una parte, elaborar y dictar la primera Constitución Política de la República y, por el otro, elegir al primer ciudadano panameño que ocuparía el cargo de presidente de la República.

Estas dos enormes responsabilidades las cumplió la Convención Nacional de 1904 bajo la presidencia de don Pablo Arosemena (1836-1920).

Primus inter pares de sus colegas constituyentes, don Pablo Arosemena, supo presidir la Convención para dotar a la joven República de la Constitución de 1904 que “ fue un documento de conciliación política entre los dos partidos históricos ” (en palabras de mi profesor César A. Quintero) y de una votación unánime para elegir al doctor Amador Guerrero, ambos actos absolutamente necesarios para mantener la unidad que sustentó la independencia proclamada.

Años más tarde (1910-1912), don Pablo Arosemena llegaría a ocupar la Presidencia de la República, empero mi interés aquí —como fijé arriba—, es el esclarecido discurso que pronunció como presidente de la Convención Nacional Constituyente, el 20 de febrero de 1904, al tomarle posesión al presidente Amador Guerrero.

¡Cuán fácil se hace contraargumentar la “ leyenda negra “ de nuestra separación de Colombia con la sola lectura de ese discurso!

Arosemena pondera la Declaración de Independencia del Istmo y la describe como “ fruto lógico de largos años de agravios ”, para luego, con detalle, hacer un recuento de las vejaciones propinadas al Istmo de Panamá y que “ les impusieron a los istmeños el romper los vínculos que ellos formaron voluntariamente en 1821 ”. Confirmando que el sentimiento patrio ya había decantado el espíritu de la panameñidad.

Se dirige al presidente Amador Guerrero con palabras honrosas y corteses, valora su designación señalando que es el resultado de “ la participación principal que habéis tenido en el hecho de la independencia; vuestra lealtad a la fe empeñada; vuestro amor a la patria panameña; vuestra rectitud y vuestra firmeza ”. Acto seguido modela las aspiraciones de los panameños y las que considera son dos grandes responsabilidades del gobierno que exigen atención primordial de parte del presidente que se inaugura.

Dicho sea de paso, todavía encuentro más oportuna la relectura de estas palabras de Pablo Arosemena por estar justamente ante el reciente inicio de una gestión presidencial.

Con gran impronta reconoce los graves deberes que impone mantener y justificar la independencia. “ Se alcanzará ese fin practicando honradamente las instituciones que la Convención ha sancionado que reconocen y garantizan las libertades políticas… que crean el derecho acatado, la justicia impartida y la administración atinada de los intereses públicos ”.

Don Pablo Arosemena consagra, con valentía, que la República ha nacido para la democracia y utilizando un concepto de vanguardia para la época expresa “ la soberanía de los pueblos no resultará escrita en la Constitución con tinta simpática; y de que los poderes del porvenir tendrán origen, no en el capricho oficial —una culpa— sino en el sufragio de los electores, libremente emitido, honradamente escrutado ”.

Se dirige nuevamente al presidente Amador Guerrero, desde su tribuna como representante del pueblo para decirle —sin tapujos— “ Se promete también el país que os consagraréis solícito al estudio de sus necesidades, y que, el satisfacerlas, en cuanto de vuestras funciones dependa, será el objeto constante de vuestros esfuerzos. Porque al elegiros Presidente de la República, la Convención Nacional, os ha impuesto labor ardua y difícil, que ha de requerir el empleo de todas vuestras facultades, y una consagración sin reservas al servicio de la Patria ”.

Finalmente, luego de exaltar la unidad de propósitos y la necesidad de deponer las diferencias “ A la sombra de nuestra bandera, símbolo de reconciliación y de concordia ”, lanza un mensaje directo y concreto (¡y actual!) a la administración que se iniciaba el 20 de febrero de 1904.

Palabras de don Pablo Arosemena, aquel día, “ Dos ramos de la administración exigen especial esmero: las mejoras materiales y la instrucción pública: el desarrollo físico y el progreso moral: caminos y escuelas… Las vías de comunicación son lazo material y lazo político; por los caminos viajan las mercancías y las ideas.  Los ferrocarriles les sirven eficazmente a la causa de la democracia… En las escuelas se cultiva la mente y se modifica, si no se modela, el corazón: el delito es en muchos casos error: noción insuficiente del deber.   Pueblo que conoce sus derechos los estima y defiende; pueblo que tiene idea exacta de sus deberes, los pesa y los cumple ”.

La pasmosa actualidad de un discurso de hace 106 años nos obliga a valorar la visión y el compromiso de esos panameños que nos legaron patria. Caminos y escuelas, tal vez hoy podríamos decir transporte público (metro) y transformar nuestra educación.

Cómo impedir que nos haga vibrar las fibras íntimas para actuar con igual entrega y pasión.

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Publicado el 12 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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