Acta de Independencia del 3 de Noviembre de 1903

La opinión de….
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JOSÉ A. RODRÍGUEZ GOTI
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Acta de Independencia del 3 de Noviembre de 1903

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Quisiera tocar algunos puntos referentes a nuestras Fiestas Patrias. Específicamente me quiero referir al 3 de Noviembre de 1903.

El Acta de Independencia del Istmo, presidida por el Sr. Demetrio H. Brid, fue redactada a mano, ciento por ciento, por el secretario del Concejo Municipal, Ernesto J. Goti. En todo Concejo Municipal es el secretario quien redacta los documentos para ser firmados por el presidente del Concejo y los demás miembros y por último el secretario.

En dicho documento aparecen 14 personas (Demetrio H. Brid, R. Aizpuru, A. Arias F., Manuel J. Cucalón P., Fabio Arosemena, Oscar M. Mc Kay, Alcides Domínguez, Enrique Linares, J. M. Chiari R., Darío Vallarino, S. Lewis, Manuel M. Méndez, Ricardo M. Arango. El Secretario del Concejo, Ernesto J. Goti.) Como podrán observar, el Sr. Carlos A. Mendoza no aparece en esta lista, porque no estaba presente en ese momento.

Luego de firmar el Acta de Independencia de 1903, se firmó el Juramento de Fidelidad , donde varias personas firman el documento redactado por Ernesto J. Goti, secretario del Concejo. Tengo Copia fiel del original Acta de Independencia de 1903 realizada a mano, no a máquina.

¿Por qué se ha olvidado a esta persona y su acción fue reemplazada por el Sr. Carlos A. Mendoza?

El jueves 15 de mayo de 1969, a las 3:30 p.m., se develó un monolito en San Miguelito, frente a la antigua estatua de Roosevelt (hacia Río Abajo), en una calle para denominarla “ Don Ernesto J. Goti, primer secretario del Concejo Municipal de la Nueva República de Panamá ”, dándose cumplimiento al acuerdo aprobado en el Concejo de 1963. El nombre de la calle desapareció de la misma forma como se desvaneció de la historia de nuestro país. Véase periódicos Crítica y La Hora , 15 de mayo de 1969 (Biblioteca Nacional).

Don Ernesto J. Goti fue educador en universidades de Paris, Francia, y también en una famosa universidad en Jamaica. Fue secretario del Concejo desde 1893 hasta 1908, también fue concejal y presidente del Concejo Municipal en distintos periodos. También fue secretario de Hacienda y Tesoro (ministro), hoy conocido como Ministerio de Economía y Finanzas, cajero general y liquidador de la República (contralor), diputado a la Asamblea Nacional por la provincia de Panamá. Y, como ya había mencionado anteriormente, redactó y suscribió en su condición de secretario del Concejo del Distrito Capital el Acta de Independencia de 1903.

El Sr. Carlos A. Mendoza aparece como firmante en un documento conocido como Adhesión Popular , que fue suscrito por asistentes al Cabildo Abierto el día 4 de Noviembre de 1903, a las 3:00 p.m., pero una vez más confirmo en los documentos que dicha Adhesión Popular fue redactada y debidamente firmada por don Ernesto J. Goti, primer secretario del Concejo del Municipal.

El 3 de Noviembre de 1978 la Cámara de Comercio Industrias y Agricultura de Panamá le hizo un homenaje en una publicación, reconociendo todas sus funciones públicas y en donde exaltan que “ su firma aparece en todas las Actas y las Resoluciones de la fecha gloriosa del 3 de Noviembre de 1903 y cuyo espíritu llena el Salón del Ayuntamiento de la Capital ”. ¿Por qué sacarlo de la historia? Ni en la celebración del Centenario de la República se le hizo algún homenaje.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La escogencia de los nuevos magistrados

La opinión de….

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ERIC C. QUINTANA E.

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La escogencia de los nuevos magistrados

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El presente artículo es de reflexión, más que de crítica, y tiene que ver con el escogimiento de los dos nuevos magistrados de la Corte Suprema que deberán reemplazar a los actuales magistrados Esmeralda de Troitiño y Adán Arnulfo Arjona, y que constituye el tema de mayor transcendencia en materia jurídica del año, aún habiendo otros temas jurídicos de relevancia por discutir como lo es la ley de carrera judicial.

Los nuevos magistrados seleccionados pasarán a integrar el cuerpo colegiado que dirige el órgano del Estado encargado de impartir y administrar justicia.  La imparcialidad debe ser, sin lugar a dudas, uno de los principales atributos a resaltar de los que resulten elegidos a la más alta instancia de justicia del país, por lo que la ciudadanía espera que ellos estén al margen de toda influencia externa, ya sea de otras fuentes gubernamentales, como las autoridades legislativas, ejecutivas o administrativas, o de los intereses privados que traten de ejercer presión económica, social, étnica o de cualquier otro tipo.

Recordemos que la independencia judicial es esencial para la integridad y credibilidad de las cortes dentro de un sistema político democrático. Esa independencia tiene dos componentes fundamentales: la independencia decisoria, definida como el respeto y acatamiento de las decisiones de las cortes, y la independencia estructural, que implica la ausencia de toda interferencia de los líderes políticos en la selección, los ascensos, los honorarios y las operaciones diarias del personal jurídico.

Volviendo al tema del escogimiento de los nuevos inquilinos de la Corte, lo que siempre se ha cuestionado es la forma como se escogen, y es que desde la Constitución de 1904 son designados por el Presidente de la República, luego pasan por la aprobación del Consejo de Gabinete y, por último, por la ratificación de la Asamblea Nacional.

Por lo que los intereses políticos están presentes casi siempre en dicho proceso. Razón para que algunos entendidos sugieran varias fórmulas nuevas de escogencia, que van desde la propuesta de que sea la Asamblea Nacional la que escoja a los magistrados, hasta la propuesta de que sea a través de un Consejo de la Judicatura. Otros sugieren el método empleado en Brasil, en donde el Presidente de la nación recomiende una lista o un nombre al Senado para ocupar las vacantes de la Corte, compuesta por 11 miembros. Pero el nombre de ese aspirante se eleva al Parlamento solo después de que el mandatario recibe recomendaciones de diferentes entidades civiles, como colegios de abogados u organizaciones no gubernamentales (ONG). Otros hablan del sistema empleado en Chile, donde los magistrados son designados por el Presidente de la República con el acuerdo de los dos tercios de los presentes del Senado, tal como ocurre en la Argentina.

La diferencia es que el jefe del Estado elige a un magistrado de una terna de jueces de cortes de apelaciones que le presenta la propia Corte Suprema. Por lo tanto, al máximo tribunal solo acceden jueces. No lo hacen los juristas externos o dirigentes políticos.

A mí en lo personal, me gusta el método utilizado en Estados Unidos, en donde los magistrados son escogidos de forma vitalicia. Allá los aspirantes que llegan al Senado, también a propuesta del Presidente, son sometidos a una exhaustiva evaluación de antecedentes. En las sesiones de acuerdo se les da activa participación a entidades de la sociedad civil, las que pueden presentar sus propios informes.

Dichas audiencias de acuerdo no son meramente formales, sino muy serias, largas y con mucha investigación previa. Se presentan pruebas, testigos, es casi como un juicio. Además, por la publicidad que se le da al proceso a la hora de la designación, el candidato es una persona conocida por gran parte de la sociedad. Es importante señalar que las propuestas de algunos presidentes no siempre pasaron el filtro del Senado norteamericano.

Independientemente de la fórmula o método que se emplee, es importante que el señor Presidente se autolimite en cuanto a sus facultades de escogencia, ya que aunque siempre habrá intereses políticos, es necesaria la participación activa de las asociaciones civiles y de todas las fuerzas vivas que deseen incorporarse al debate, procurando al final de cuentas escoger a las personas más idóneas, independientes, con cierta antigüedad en el ejercicio de la actividad jurídica y con un perfil menos político.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Mi Patria

la opinión del Ingeniero……
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Rogelio Pinilla

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Mi Patria

Mi patria es un cúmulo de sentimientos… tiene el verdor de sus valles y montañas, de sus bosques apacibles y sus mansas llanuras; de sus campos cultivados donde crece el arroz, el banano y la caña.

Mi patria está pintada de guayacanes en flor, de intenso azul es su cielo que se confunde con las formas de sus serranías en lontananza y la placidez de sus mares infinitos.

Mi patria tiene el color del sol en una radiante mañana de abril; matices escarlatas de sus atardeceres y el argentino fulgor de sus noches estrelladas.

Mi patria tiene la imponente postura del volcán Barú, las suaves y azules formas del Canajagua y la exuberante majestuosidad del Tacarcuna.

Mi patria tiene la inmensidad del Bayano dominado, la fuerza indómita del Chiriquí, el Teribe y el Changuinola; la riqueza cristalina del Chagres milenario y la virginal frescura del Tuira y el Chucunaque.

Escucho la fuerza de sus dos mares golpear sus costas desnudas.

Escucho su canto en el murmullo de los manantiales; en el susurro de la brisa veraniega que acaricia sus sabanas de verde esmeralda, y en la menuda llovizna matutina que se escurre por los tejados centenarios y empapa los ranchos en la serranía.

Escucho su canto en la saloma de los campesinos… animando su esperanza; y en el acompasado sonido de las carretas recorriendo sus caminos polvorientos.

Escucho su canto en el tempranero mugido de los becerros anunciando que se acerca la hora del ordeño.

Escucho su canto en el armonioso trino de los pájaros madrugadores; en el canto fugaz de las perdices; en el melancólico trino de los binbines y el melodioso canto del sinsonte mañanero.

Mi patria tiene sabor a caña, a guarapo y a miel; sabe a leche recién ordeñada, a queso blanco y tortilla asada. Tiene sabor a tamales y bollo chango; a chicheme chorrerano, bocadillos y manjar blanco; a pan de maíz y bollo blanco; a arroz con guandú, sancocho y plátano asado; a chicha junta, bienmesabe y pan recién horneado: a carimañolas, frijoles chiricanos y almojábanos.

Mi patria tiene la dulce sonrisa de una montunita empollerada y la tierna e inocente mirada de una indiecita inmaculada.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Fiestas patrias

La opinión de la Doctora en Medicina….

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Marisín Villalaz de Arias

Fiestas patrias

Nadie es más patriota que yo ni yo soy más patriota que nadie; todos queremos a Panamá, pero tenemos que dejar de pensar en nuestras comodidades para hacerlo en la patria.

Ningún país que aspire a llegar a ocupar un lugar alto en la categoría de gran tierra, puede tener cerradas las oficinas gubernamentales durante una semana y tres días sin bancos ni nada que mueva la economía del país.

Buscamos inversiones extranjeras y detenemos el movimiento alegremente sin pensar en sus consecuencias. Este gobierno ha demostrado tener suficiente simpatía para tener que buscar más y, si lo han hecho para congraciarse con el pueblo, no somos más que un pueblón con ínfula de ciudad en donde no cabe el progreso que decimos tener.

Entre las leyes que se hacen deben estar aquellas que eliminen tantos días de fiesta con uno feriado en el centro. Ocurrencia de aquel legislador que puso día nacional el 5 de noviembre y el 10. Son fechas claves, pero sólo deben ser libres en las regiones correspondientes, no nacionales.

Si queremos realmente progresar, hay que trabajar; tengo autoridad para decirlo porque en mi vida fui trabajadora y aún jubilada, continúo haciéndolo.

Donde preferimos no trabajar, no se avanza. Vengo de una región de gente que ha hecho del trabajo un símbolo y lo aprendí de niña. Por eso me quejo de tantos días libres cuando lo que se necesita es meter el hombro para sacar este país de la pobreza en que está (por lo menos eso dicen) ya que no hay espectáculo que se presente que no esté lleno y con precios altos; este es un fenómeno que no comprendo. Dicen en mi tierra que el que menos puja, puja una lombriz.

Me siento orgullosa de haber votado por un gobierno que pienso cambiará nuestro rumbo, y me gustaría verlo enmendar el entuerto de tantos días libres. Cada vez que alguien estornuda fuerte, no hay trabajo y eso no debe ser

Por esto hago un llamado a los Padres de la Patria para que arreglen de una vez por todas este entuerto de tantos días libres.    Ahora viene el Carnaval y será igual con miles de días fuera de circulación. ¿Hasta cuándo pretendemos ser país de primer mundo y actuamos sin responsabilidad y como pueblo chico?

Señor Presidente, señores Diputados, tienen en sus manos el progreso del país. Hagan algo para mejorarlo.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

Separación de Colombia

La opinión del sociólogo…..
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OLMEDO BELUCHE
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Separación de Colombia

Existe una importante bibliografía sobre los acontecimientos de 1903. Recomiendo: El cruce entre dos mares , de David McCullough; Cadiz a Catay , de Miles Duval; y la muy completa, pese a lo que digan algunos aquí, Panamá y su separación de Colombia , de Eduardo Lemaitre.   Obras que sumo al trabajo de Ovidio Díaz E., El país creado por Wall Street.

Estos libros prueban cómo Estados Unidos presionó a los negociadores colombianos (Silva, Concha y Herrán) para firmar un tratado sobre el Canal que contenía una flagrante violación de la soberanía, bajo amenaza de tomar por la fuerza a Panamá.   Cuando estas presiones no dieron resultado, pues el Senado colombiano no aprobó el Tratado Herrán Hay, se preparó con el apoyo de prominentes empresarios panameños, la separación de Colombia.

Es ilustrativa una carta de Facundo Mutis Durán, quien fuera gobernador de Panamá, dirigida a José V. Concha, el 6 de mayo de 1902, en la que recomienda la firma del tratado, aunque cree que “ el canal una vez construido no influirá de modo apreciable en la prosperidad del Istmo.. ”. Señala que algunos se oponen “… por considerar tales exigencias depresivas de la dignidad y la soberanía de la Nación ”, entre ellos los liberales. A favor están “ la gran mayoría de comerciantes, propietarios, industriales y hombres de negocio ”, a los que él se suma.

La carta muestra que no hay unanimidad sobre el tema del Tratado en Panamá. Estas contradicciones afectaron a los tres senadores por Panamá: mientras José Agustín Arango, no asistió a los debates, porque ya había empezado la conspiración para la separación;  José de Obaldía recomendó su aprobación con “ restricciones ” y el 2 de agosto se retiró de la sala para no votar.   Pero el tercer senador panameño, Juan B. Pérez y Soto hizo el más importante alegato para su rechazo.

Recomiendo también La jornada del día 3 de Noviembre de 1903 y sus antecedentes , del panameño Ismael Ortega. La obra es una apología del acontecimiento, pero la narración minuciosa permite ver algunos detalles que suelen pasarse por alto. Por ejemplo, el papel decisivo de las tropas norteamericanas.   Amador escribe a Bunau Varilla (el 29 de octubre): “ Fate news bad powerfull tiger urge vapor Colón ”. Este le responde en clave que en dos días llegaría el buque de guerra.   Llegaron el Nashville primero y el Dixie después, para asegurar la separación.

Chiriquí, el coronel Alvarado fue enviado para sumar la provincia, pero allá encontró la oposición del gobernador Ramón de la Lastra. Alvarado, habló con el hermano, José María, pero éste creía que se trataba de una maniobra de los liberales. Alvarado le respondió: “ Don Pepe, Ud. está equivocado. No es esta obra de los liberales, pues, precisamente, son los conservadores los que están a la cabeza de este movimiento. Ahí están don José A. Arango, Amador, Nini Obarrio, Espinoza, Tomás Arias ”.

En Colón, luego de retiradas las tropas de Torres, los separatistas, supongo que henchidos de “ patriotismo ”, nombraron abanderado al coronel norteamericano Shaler, quien cedió el honor de izar la bandera panameña al mayor William Murray Black, gringo también, entre gritos de “ Viva la República de Panamá! ” “ Vivan los Estados Unidos de América! ”.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


La pesca no es milagrosa

La opinión de…..

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HECTOR RODRIGUEZ G.

La pesca no es milagrosa

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El Gobierno ha eliminado el certificado de abono tributario (CAT) y en su reemplazo está elaborando el proyecto de ley por medio de la cual se crea el Programa de Fomento a la Competitividad de las Exportaciones Agropecuarias (Cefa), cuyo objetivo central es incentivar a los productores que persigan las mejores metas en la competencia internacional; tal proyecto irá al consecuente debate en la Asamblea Nacional.

Una de las diferencias trascendentales entre las dos certificaciones radica en que el Cefa no ampara la pesca y, como este punto suscita polémica, nos permitimos exponer algunas vivencias que coadyuvan la justificación: hace 12 años en Bogotá, recomendábamos al consejero de la Embajada de Panamá, Roberto Jované, impulsar el cultivo masivo de peces en cautiverio (acuicultura) en aguas dulces de Panamá; lo hicimos ante él, por su evidente interés investigativo en el sector primario; no obstante, su respuesta de la mejor buena fe, nos desconcertó: “a nuestro país lo bañan dos océanos ¿para qué costear la piscicultura?”.

Con el mismo ánimo constructivo, hay que adicionar que en Panamá no nos conmueve que la actividad económica haya caído un 3.4% en agosto, ni que en los ocho primeros meses de este año se hayan exportado 632 mil 458 kilos, casi la mitad de lo que el país exportó en el mismo período de 2008, ni que el sector de las exportaciones agropecuarias requiera $21 millones y claro, eso de la hambruna no nos viene pierna arriba. Sólo las prácticas alimenticias del mundo, su crítico presente y su patético futuro nos demuestran que el escepticismo nos arrastra a calamitosos puntos de no retorno.

Mas, como una prueba del beneficio investigativo, el propio Jované, en su desempeño, por cierto brillante, ya como embajador en Honduras, dedicó esfuerzos de una audacia fuera de lo corriente en la diplomacia, a favor del desarrollo del primer sector, apoyando la educación de panameños en la célebre Escuela Zamorano, facilitando la prudente exportación ganadera de Panamá a Honduras, y apoyando eventos culturales incluyendo con énfasis la prédica de la acuicultura.

Tan plausible mutación, efecto, repetimos, del estudio, es el logro que anhelamos masificar; esa es la clave, o sea, crear conciencia sobre la realidad.

Porque es tan calamitosa la perspectiva de la pesca marina que la Organización Mundial de Comercio (OMC) impide subsidiarla; pesqueras asiáticas extinguieron ya en sus mares los recursos y ahora los agotan aguas americanas.

Perú, potencia pesquera, no permite la captura de algunas especies en sus aguas. Colombia ha vedado toda extracción de camarón. Sin embargo, estos países y otros como Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica no sólo han logrado paliar los requerimientos de pescado en sus mercados domésticos, sino que lo exportan, todos de acuicultura en bien de la ecología.

Aunque no somos afectos al paternalismo, lo indicado y perentorio es que el Gobierno puntualice con claridad los beneficios del Cefa o de la estrategia que sea, a los acuicultores, aprovechando mecánicas como los anunciados talleres o intercambios de tecnologías, sobre los rubros agrícolas y pecuarios, integrados por técnicos del Mida, líderes de la producción agrícola, bovina grado A, doble propósito, y en especies menores, con los apoyos del Idiap, IMA, BDA, Arap, U.P., INA, etc., pero, en todas las provincias.

Con ello, por fin se tomaría el problema por los cachos, educar la masa para lograr en ella la capacidad de autocrítica y la iniciativa en el desarrollo endógeno de la producción competitiva de cara al mundo.   Se evitarían así los desastres de los bien intencionados esfuerzos, como el Compita, así como las torcidas reclamaciones fruto de la ignorancia, y ganaríamos solidez ante entes como la Corporación Andina de Fomento CAF a la cual en buena hora nos hemos afiliado.

De paso, tenemos que quebrar la nociva dependencia exclusiva del sector terciario, para darle al primario el relieve urgido por el planeta, por la humanidad.

Países como Nigeria ignoraron esta prioridad y pasaron a ser importadores de los alimentos que antes producían, dándole paso a los manejos corruptos del tesoro público y, por supuesto, a la pobreza crasa. Es que la alimentación es la prioridad ineludible del homo por más sapiens que sea.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La bandera, símbolo de la patria

El Punto de Vista de Analista político……

Antonio Saldaña

La bandera, símbolo de la patria

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La bandera simboliza la soberanía del Estado. En el caso particular de la República de Panamá, además del pabellón tricolor istmeño, también son nuestros emblemas el escudo y el himno.  Efectivamente, así lo preceptúa el artículo 6 de la Constitución: Los símbolos de la Nación son: el himno, la bandera y el escudo de armas, adoptados por la Ley 34 de 1949.

Para que tengamos una idea aproximada del valor que los pueblos y gobiernos de todas las latitudes de la tierra le otorgan a la bandera me permito transcribir un diálogo entre el primer gobernador de la fenecida “Zona del Canal” y un Senador estadounidense.

En una reunión del Comité de Canales Interoceánicos del Senado de los Estados Unidos celebrada el 30 de marzo de 1906, tuvo lugar el siguiente diálogo entre el General George W. Davis, primer gobernador de la Zona del Canal y el Senador John I. Morgan. “Senador Margan: ¿Considera usted que la bandera de los Estados Unidos está totalmente en casa en la Zona?  General Davis:  Sí, yo considero enteramente en casa allí, pero en cuanto a sí técnicamente tenemos o no derecho a izar la bandera de los Estados Unidos en la Zona –diplomáticamente- eso podría ser discutible. Senador Morgan: ¿la ha izado usted alguna vez? General Davis: No; y nunca será izada según creo; pero en vista de que la soberanía titular reside en Panamá, yo creo que esta aclaración ha sido hecha varias veces.

No obstante, el esclarecedor diálogo anteriormente citado, un buen día los Estados Unidos de América ondearon su bandera en la Zona del Canal, arrogándose con tal proceder un derecho que no le confería el Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903.

En función de la ilegalidad cometida por las autoridades de la Zona del Canal de izar la bandera estadounidense en el territorio cuyo titular siempre lo ha sido el Estado panameño, los gobiernos de la República de Panamá y de los Estados Unidos de América, dieron a la publicidad simultáneamente el “Comunicado Conjunto” del 10 de enero de 1963; mediante el cual se había convenido que la bandera de Panamá fuera izada junto con la de los Estados Unidos en el territorio de la Zona del Canal en aquellos sitios en que la bandera de los Estados Unidos era izada por las autoridades civiles.

Exactamente un año después de haber dado a conocer a la faz del mundo el “Comunicado Conjunto”, el ejército más poderoso de la tierra, de forma vil y salvaje, masacró al pueblo panameño que pretendió hacer valer su derecho soberano mediante la izada de la bandera en la Zona del Canal.

La gesta histórica del 9 de enero de 1964, que constituyó el punto de inflexión de la política revisionista hacia la política de abrogación total del Tratado Fatal, se inició porque la muchachada del Instituto Nacional intentó que la bandera panameña ondeara junto a la norteamericana en la Escuela Secundaria de Balboa.

Quiere decir que la bandera simboliza el amor a la patria o el apego la tierra que nos vio nacer; también significa la soberanía en todo el territorio nacional; pero, sobre todo, reproduce el hecho cierto de que en virtud del Tratado de Neutralidad aún estamos “bajo el paraguas del Pentágono” y, aunque “hemos avanzado, la lucha por nuestra soberanía e independencia nacional continúa”.

Por estás razones históricas y porque la bandera representa el “alma nacional”, -en el mes de la Patria- debemos rendirle honor y el pendón istmeño debe ondear majestuoso en toda la geografía de la tierra de Urracá, Bayano, Justo Arosemena y Victoriano Lorenzo. ¡Así de sencilla es la cosa!

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Un libro para pensar en Panamá

La opinión del periodista y docente universitario…..
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MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
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Un libro para pensar en Panamá

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Las fechas patrias son motivo de reflexión sobre el país, la sociedad y la forma como construimos esta nación donde nos ha tocado nacer, crecer y vivir. Y si se escribe en un diario como este, es necesario dedicar unas líneas a hablar temas afines a las celebraciones.

Hace unos días tuve la honrosa distinción de recibir la solicitud del doctor Alfredo Figueroa Navarro para presentar su último libro que acaba de aparecer y donde plasma el conjunto de sus escritos periodísticos de un periodo de casi cuarenta años.   Me parece prudente dejar aquí constancia de algunas ideas esbozadas en dicha presentación, que tuvo lugar en el salón de profesores de la Facultad de Humanidades, en la Universidad de Panamá.

Una reseña que se hace con motivo de los cien primeros números de la revista Tareas , menciona que dicha publicación panameña era la concreción de un anhelo de su creador Ricaurte Soler y emulaba a la parisiense Les temps modernes. “ Vale decir, se afirma en el comentario, una sartriana revista autóctona en la que el compromiso del intelectual con su circunstancia fuera una de sus cualidades definitorias, en la que los acuciantes problemas nacionales se ventilaran a la par que los temas de la cultura y las cabriolas del pensamiento ”.

El autor de esta comparación es Alfredo Figueroa Navarro, quien aquí se refiere al trabajo orientador de las ideas de Soler, a partir del modelo metafórico de Jean Paul Sartre. Este enfoque se ajusta adecuadamente para definir su libro más novedoso Pensar en Panamá , que como ya señalé, es un recuento de sus escritos periodísticos publicados en diarios locales durante cuatro décadas.

Este ejercicio en la prensa es una manifestación que otros grandes intelectuales han asumido, para evaluar periódicamente el estado de sus sociedades y adentrarse en el espíritu de los hombres que generan los múltiples acontecimientos que le dan sentido a la realidad.

El propio Sartre fue un hito desde el podio de esa revista Le temps modernes , que menciona nuestro autor reseñado.

Alejo Carpentier, el escritor cubano de El reino de este mundo —que cumple 60 años en estos días— y El siglo de las luces , que durante su vida estuvo envuelto en las tonalidades de la música y la formas de la arquitectura de su ciudad, La Habana, escribió, primero en el periódico La discusión , luego en la revista Carteles y durante 14 años en Caracas, en el diario El Nacional.

En México, artículos semejantes han tenido una gran tradición con autores desde Manuel Gutiérrez Nájera y Amado Nervo, hasta José de la Colina, José Emilio Pacheco, Alfonso Reyes, Octavio Paz y tantos otros de una extraordinaria prosa en los periódicos, sin olvidar lo enjundioso de sus plumas en otras ramas literarias y de las ciencias sociales.

Acá, Figueroa Navarro empezó a escribir en los diarios panameños desde una temprana edad, cuando los acontecimientos del país, pero también los que se escenificaban en Europa a donde había ido a formarse, penetraban su epidermis y su intelecto para fortalecer sus opiniones y darle una perspectiva amplia a sus ideas.

El rigor de su formación sociológica, primero en Lovaina, Bélgica, y luego en París, Francia, le permitió absorber de cerca el pensamiento de los autores, filósofos, pensadores y escritores que sentaron las bases de un racionalismo que se percibe en la forma de reseñar el trabajo intelectual de personalidades, circunstancias y fenómenos que han pasado por sus ojos.

En este documento, testimonio del último cuarto del siglo XX y comienzos del siglo XXI, encontramos unos 235 trabajos en 26 aproximaciones, que van desde la antropología, la sociología y la historia, hasta aspectos puntuales, como la Universidad de Panamá, en donde se ha desempeñado por más de treinta años. Algunas áreas son desglosadas, como por ejemplo la historia, que subdivide en los periodos coloniales, el siglo XIX, el XX y XXI.

Aspectos como el cine, la fotografía, la música, el arte, la cultura, la educación y el folclor, aunque no le son ajenos y leemos por lo menos un artículo en varios temas como género, la ciencias política, psicología y la economía.

Esta capacidad de opinar, meditar y enfocar variados referentes de importancia cultural, tiene la particularidad de conferir al autor, la posibilidad de una mirada con una perspectiva global sobre la realidad nacional y, sobre todo, construida ella con enfoques sustentados por una sólida instrumentación teórica.

Me detengo en un comentario hecho sobre la obra periodística del poeta Octavio Paz, quien creó y dirigió la revista Vuelta hasta su muerte; “… Al mismo tiempo, su genialidad literaria con dotes excepcionales como escritor y comprometido con su tiempo histórico, le abren vías de acceso a la realidad y nuevos fundamentos interpretativos …”.

Hay en la obra Pensar en Panamá , fundamentos semejantes. Figueroa Navarro nos ubica en el momento histórico-social y expone sus acertados comentarios para reconstruir ese eslabón necesario que nos ilustra en la comprensión de la circunstancia.

Tal es el caso de sus perfiles de personajes, como los de Georgina Jiménez de López, Reina Torres de Araúz, Rodrigo Miró, George W. Westerman, Jaime Ingram, Stanley Heckadon M., entre otros muchos autores reseñados.

Esta obra en sus más de 350 páginas nos invita a un viaje por el país desde sus dimensiones históricas, hasta las ideas con que se ha construido esta sociedad y que genera una identidad en nosotros los panameños.

Planteaba el escritor Carpentier, al rescatar la importancia del trabajo de los periodistas, que ellos pueden convertirse en cronistas que funden el trabajo periodístico con el histórico para moldear la realidad nacional. En el caso de Figueroa Navarro, su libro es una reiteración de este perfil analítico.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El ideal de una patria solidaria

La opinión de….

RICHARD MORALES

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El ideal de una patria solidaria

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La patria se manifiesta en el ideal de una hermandad que nos ata a todos los panameños como hijos únicos de la nación, con nuestras historias hilvanadas a un destino común.   Pero dentro de esta hermandad patriótica existen rupturas nacidas de las desigualdades injustificables que desembocan en la pobreza.

Una pobreza que puede y debe ser eliminada en su totalidad si aceptamos esta noción intrínseca de que nuestra patria constituye una hermandad, con igual dignidad para todos, ya que ningún ser humano, en este mar de abundancia económica que es nuestro país y mundo, puede y debe estar en condiciones que no le permiten satisfacer las aspiraciones y necesidades fundamentales de todo ser humano.

La hermandad se fundamenta sobremanera en la solidaridad mutua entre los seres humanos, teniendo como obligación moral el solidarizarnos permanentemente con la realidad de nuestro hermano. Pero toleramos y convivimos impávidos con una realidad donde nuestros hermanos en la patria están abandonados al sufrimiento y privación, justificado cínicamente por muchos como merecido, sin jamás haber experimentado y comprendido las distintas e injustas circunstancias que la vida le depara a miles de panameños desde antes de siquiera haber nacido.

En este el mes de la patria, hago un llamado a que todos los panameños hagamos patria comprometiéndonos a acabar de una vez por toda con este flagelo y traer la merecida justicia social y económica para todos.

Pero no es con palabras que se transforman las realidades, sino con firmeza en nuestro accionar. Podemos ciegamente poner nuestra fe en el gobierno de turno, o en el siguiente, pero mientras estos respondan a los intereses de las mismas cúpulas cerradas que se han enriquecido, mientras Panamá se abate en la desigualdad, continuaremos siendo decepcionados y traicionados en nuestras esperanzas.

Somos testigos de como gobierno tras gobierno trae algún programa superficial para disminuir la pobreza, pero sin jamás adentrarse en las raíces profundas de su gestación.

No proponemos ideologías o doctrinas exóticas, porque los hombres y mujeres que viven el día a día de esfuerzo y sacrificio no piensan y trabajan de acuerdo a abstracciones teóricas o modelos económicos.   Estamos partiendo desde ideas y reivindicaciones fundamentadas en las realidades concretas que vivimos y sentimos todos, y nuestro llamado no es más que la exigencia de que ejerzamos nuestro poder para unidos atender mutuamente nuestras añoranzas.

Es presionando para demostrarle a este y todos los gobiernos, desde nuestras calles y barrios, desde los medios y espacios académicos, que no estamos dispuestos a tolerar que los recursos de todos sigan beneficiando solo a unos cuantos ni a aceptar nada menos que la satisfacción plena de nuestros legítimos sueños.

Demostrémosle a todos aquellos que mantienen a nuestro pueblo entre la pobreza y desesperanza, que exigimos ser protagonistas y dueños de nuestro destino y que ningún nivel de pobreza logrará jamás amedrentar nuestra dignidad.

Que este, el mes de la patria, sea más que una festividad, convirtiéndose en un llamado permanente a construir una nación más justa y humana para todos que haga honor al ideal de patria.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Napasto o la inmigración

La opinión del sociólogo, escritor y educador…

Raúl Leis R.

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Napasto o la inmigración

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Con el educador Basilio Dobras padre, me une una antigua y valiosa amistad fraguada en Colón, donde nos tocó vivir intensamente las luces y sombras de una ciudad por la cual no se pasa impunemente.
Está muy vivo el recuerdo -como si fuera una de las fotos preferidas de un álbum familiar- de las jornadas literarias en las mesas del café Patricia junto al teatro Colón, donde encendíamos el fuego de la tertulia literaria, en la cual Basilio cocinaba sus buenos versos y sus opiniones sabias.

Hoy es el hijo del poeta, el también colonense médico escritor Basilio Dobras , el que nos entrega Napasto, una obra que me cautivó desde que la empecé a leer.  Confieso que el título me desconcertó al principio, pero de inmediato el texto lo aclaró.

El gran tema de la obra es la inmigración griega entre los años veinte y noventa del siglo pasado centrado en la ciudad de Colón.   No me es extraña la situación pues de parte de padre soy hijo de un inmigrante español luego nacionalizado panameño, y de una colombiana. Cuando joven mis amigos fueron una muestra de la multiculturalidad reinante por ser descendientes de antillanos, asiáticos, kunas, italianos, griegos, árabes caminando por una ciudad donde convivía la iglesia ortodoxa, la católica, la evangélica, la mezquita, el templo chino y las logias a pocas cuadras unas de otras.

La afirmación del escritor peruano Santiago Roncagliolo que “un país es un montón de países” se aplica intensamente en Panamá.   Lo que podemos llamar la identidad panameña está armada de variadas identidades pues Panamá es un país multiétnico y pluricultural, pero al mismo tiempo es crisol étnico de un amplio y creciente mestizaje.

En este marco histórico, la novela Napasto logra establecer un contrapunteo entre la realidad del drama del otro lado del océano que generó y selló de recuerdos agridulces la migración, y la realidad del país receptor (Panamá) con toda su sazón y particularidades.

La obra nos conduce a lo largo del siglo veinte reconstruyendo temas fundamentales de nuestra historia hasta lo contemporáneo con capítulos tan impactantes como el que inicia así “El silencio absoluto fue el primer indicio del comienzo de la guerra. Pero a ese silencio negro y desgarrador nadie le prestó importancia. Luego vino el estallido de los primeros misiles…” que se ubica en la traumática invasión norteamericana de 1989.

La identidad es un espacio pluricultural, donde se transita con ojos abiertos y oídos receptivos en la interacción de dinamismos culturales pletóricos de complicidades y seducciones. Napasto expresa vigosamente la interculturalidad, al lograr la interacción y sincretismos propios de la sociedad panameña, y nos invita a encontrar las claves de nuevos escenarios que vivimos, pues la globalización y los movimientos migratorios están generando acelerados procesos de interculturalidad internos y externos, muchas veces poseen características de desterritorialidad y descolección. Es decir la pérdida del territorio y de sus colecciones de monumentos, rituales y objetos que eran parte de la identidad de muchos grupos humanos.

Los 29 episodios y casi 300 páginas de Napasto del Dr. Basilio Dobras, meritoriamente Premio Centroamericano Rogelio Sinan (UTP) en novela, constituyen una vigorosa expresión socio literaria que se suma al acervo cultural de la bibliografía literaria nacional y universal con originalidad y fuerza expresiva, destinada a cautivar a los lectores con las historias y andanzas de colectividades aunque la obra lleve el helénico nombre de un hombre.

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Publicado el 4 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Jardines ocultos

La opinión del Editor……

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Héctor Robles Carrasco

Jardines ocultos

El ambiente patrióticamente festivo que experimentamos  estos días, el honroso e inmerecido comentario que me dispensa el escritor,  analista político y buen amigo Rafael Móntes Gómez  en la red social y el placer de agregar a esta colección de autores a otra amiga, Alexandra Schjelderup, ferviente luchadora en defensa de la cultura, son elementos que me llevan a reflexionar una vez más sobre los grandes esfuerzos que realizan muchos panameños para proteger y resaltar los valores nacionales a través de la palabra escrita y la acción decidida, desde distintas perspectivas,.

Es en este estado fugaz de reflexión  que vuelvo a mi búsqueda frecuente en el baúl de los recuerdos que es la colección de artículos que una vez leí y que impactaron mi espíritu;  y que guardo como el arsenal de aquél idealista y luchador intelectual que busca por momentos la tranquilidad de sentirse apoyado, de convencerse de que no está solo en sus afanes.

Es así como nuevamente llega a mis manos el magnífico artículo del periodista Paco Gómez Nadal, escrito hace mas de dos años en el diario La Prensa,  reconociendo la labor de algunos de estos luchadores intelectuales nacionales, con quienes tengo el grato honor de compartir al tenerlos activos en esta isla cibernética.

Nuestro reconocimiento en este mes de la patria a todos los que a través de la palabra escrita van ayudando a forjar nuestra personalidad nacional.  Y en especial, a Paco Gomez Nadal y a los que desde hace ya dos años, el les hacía merecedores de reconocimiento, especialmente a:

Alexandra Schjelderup,

Raisa Banfield

y Carlos Varela.

Para Rafael Móntes Gomez las gracias por su amable comentario y para todos, la invitación  para que lean el artículo de Paco Gomez Nadal en el siguiente enlace:

http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2007/07/17/hoy/opinion/1050215.html

La hermosa bandera panameña

Tomado de la nota publicada por Mary Szczur Arauz en Facebook
“Bandera panameña: juro a Dios y a la Patria, amarte, respetarte y defenderte, como símbolo sagrado de nuestra Nación.” -Juramento a la bandera Panameña-

Debido a la necesidad urgente de tener un emblema nacional para la causa, y el rechazo del prototipo de Bunau-Varilla; la bandera panameña nació en la clandestinidad de la noche del 1 de noviembre de 1903 y surgió casi de inmediato de la imaginación de don Manuel Encarnación Amador, hijo de Manuel Amador Guerrero, quien tenía una reconocida habilidad como dibujante y que a pedido de sus padres le fue asignado dicha tarea.

Primer modelo de la Bandera.

Según Manuel E. Amador, la bandera representaba el momento político de la época, mostrando a los dos partidos tradicionales del Istmo (el partido Liberal y el Conservador), quienes habían realizado encarnizadas luchas en el pasado y deponen sus odios en un ambiente de paz, para hacer una nación. Por esa razón los colores que representan a los partidos se muestran de una manera equitativa, en cambio el color blanco, que representa la paz, existe en mayor abundancia. Para Manuel E. Amador, las estrellas representan la pureza y la fuerza que rigen la vida cívica del Estado en su camino a la realización de los destinos de la humanidad.

María De La Ossa de Amador, madrastra de Manuel E. Amador, junto con su cuñada Angélica Bergamota de De La Ossa y María Emilia de la Ossa, hija de Angélica; confeccionaron el lienzo que representaría la nueva bandera panameña. La confección de la bandera se realizó con el mayor sigilo y secretismo posible, ya que tenían temor de que las autoridades colombianas pudieran notar estas actividades. El lienzo fue hecho con lanilla comprada de tres almacenes diferentes de la ciudad de Panamá: Bazar Francés (lanilla blanca), La Delia (lanilla azul), La Villa de París (lanilla roja).

Primera bandera Nacional.

Debido a que en la casa de Manuel Amador Guerrero se estaban planeando reuniones de la gesta separatista, se decidió no confeccionar la bandera en ese lugar; en cambio se hizo la confección en la casa de Angélica, quien tenía buenas habilidades en la costura. La confección se hizo en la clandestinidad, manteniendo las puertas y ventanas cerradas y trabajando con una máquina de coser. Debido a la situación de tensión, se deciden trasladar a una casa contigua que estaba desocupada y salieron tres banderas: dos grandes y una pequeña (resultado de los retazos de las tres lanillas). En la mañana del 2 de noviembre, fueron llevadas las dos banderas grandes a la casa de María de la Ossa de Amador. La tercera bandera se quedó en la casa de Angélica y posteriormente fue llevada a Estados Unidos.

Cuando tuvo éxito la gesta de separación, una de las banderas grandes fue paseada por las principales calles el martes 3 de noviembre, día de la Separación de Panamá de Colombia, por don Alejandro de la Guardia. Fue bautizada el 20 de diciembre del mismo año en la Plaza de la Independencia por el reverendo padre fray Bernardino de la Concepción García, capellán del ejército. Los padrinos de la bandera fueron el doctor Gerardo Ortega con doña Lastenia U. de Lewis y don José Agustín Arango con doña Manuela M. de Arosemena.

La Asamblea Constituyente, mediante Ley 64 de 1904, adoptaba provisionalmente la bandera, sin embargo, la bandera sufrió un cambio en su diseño; el cantón con la estrella azul pasó a ser el superior y el de la estrella roja pasó a ser el cantón inferior derecho. Esto fue aceptado ampliamente por los panameños, quienes consideraban más vistoso el cambio en el diseño.-

La adopción definitiva ocurrió a través de la Ley 4 de 1925, generada en la Asamblea Nacional. Se ratificó formalmente por Ley 28 de marzo de 1941.

Se reproduce de una nota  publicada por MARY SZCZUR ARAUZ el 4 de noviembre de 2009 en Facebook, a quien damos todo el crédito que le corresponde.