Independencia e identidad

La opinión de……

PACO  GOMEZ  NADAL

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Independencia e identidad

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La música de las bandas tiene algo de electrizante. Esa es la función de las marchas militares, insuflar de emoción a los combatientes, enceguecerlos por minutos para que den su vida por una causa (que no siempre es la propia), entrar al cielo escoltados por un coro de ángeles armados y de unas razones para que el fin de la vida tenga algo más de sentido.

No estamos en guerra, aunque acabemos de confirmar unas bases para dar una supuesta guerra al narco que en realidad nadie quiere ganar. Por eso, y aprovechando la semana de fiestas y de patria, aprovecho para abrir la reflexión sobre las razones, en estos tiempos, de tan pocas causas.

Panamá ganó dos veces (yo diría que tres) su independencia formal;  la que aparece en papeles y permite tener una ficha de Wikipedia como país.

Pero aún le queda dar la batalla de la independencia de los modelos ajenos, impuestos.   En esa lucha no está sola Panamá.

Los últimos años han sido especialmente intensos en esa trinchera, gracias a que Estados Unidos ha estado muy ocupado por otros predios como para mirar a Latinoamérica. Este “despiste” ha permitido que varios países del hemisferio se reafirmen, dejen de avergonzarse de ser lo que son, buceen en su genética cultural para volver a mirarse al espejo y comenzar a querer ser ellos mismos.

Este proceso no se ha dado aún en Panamá. Las comparaciones frecuentes con Dubai o con Singapur son preocupantes, porque Panamá debería querer ser Panamá y no buscar aguas ajenas en las cuales reconocerse o a las que imitar. En este entorno de supuesta globalización, lo que nos salva no es la homogeneidad –de eso ya se encargan las grandes marcas– sino la singularidad.   Conocer Panamá no debería ser un viaje para identificar a qué otro país se parece, sino por qué se diferencia.

Esta independencia real (cultural, política y económica) está lejos.  Parecieran estar conformándose dos Panamá: la de los restaurantes internacionales de pescado crudo y vinos costosos y la del Rincón Tableño 35;   la de la capital en fiebre de rascacielos y fiestas con nombres en inglés y la de la cantadera o el seco bien seco en el interior; la de los muchachos y muchachas que estudian en colegios bilingües, pero no saben dónde queda Darién y la de los pobres estudiantes que aspiran a ser peluqueros o conductores del nuevo metro…

El riesgo es que en esa dicotomía –enfrentada y confrontante– la identidad termine por diluirse y el país se convierta en una especie de zona franca, donde hacer negocios sea una maravilla para inversionistas locales y foráneos y vivir un infierno para los que habitan la periferia.

Este mes debería estar plagado de debates al respecto, sobre qué país se quiere y sobre cómo conseguirlo. No se trata de que los apocalípticos, como yo, estemos en contra del llamado desarrollo o de la inserción de Panamá en este mundo global, sino de evitar que las nuevas colonizaciones –que ya no se hacen a punta de espada sino con programas de televisión y modelos de marca– conviertan al país en una caricatura de sí mismo.

Ya van tres batallas ganadas a los invasores, pero esta vez los “enemigos” llevan guantes blancos y prometen la llamada (i) responsabilidad social corporativa. Es más difícil y más urgente actuar. Hoy, mientras los más pobres desfilan en honor a la patria y los que pueden aprovechan los días de asueto para playa y trago, invito a pelear por los elementos que nos definen y evitar que Panamá parezca Cancún, un emirato árabe desunido o un “wallstreetcito” cualquiera.  La riqueza humana y natural de este territorio es aún patrimonio invaluable. Regalarlo o perderlo suena a torpeza.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Ruptura o relevo generacional

La opinión de….
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RAMIRO VÁSQUEZ CH.
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Ruptura o relevo generacional

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El relevo generacional es un proceso normal en la vida. Sin él no se podría producir la continuidad de las ideas y de los programas.   En la política este proceso se manifiesta de manera mucho más compleja.   Aunque debiera tratarse como un acto natural en la existencia de una organización o grupo, en la práctica esto conlleva una profunda lucha entre fuerzas que se disputan el control y poder político.   Nadie cede sus espacios vitales de poder a menos que se trate de dirigentes con una gran visión y aptitudes.

Los partidos modernos resuelven esta continuidad a través de políticas de formación, en donde el proceso práctico de enseñanza se liga con la experiencia de sus anteriores dirigentes.   Estos partidos crean las oportunidades para que los nuevos dirigentes puedan dirigir, administrar y organizar la agrupación y lograr así la experiencia necesaria. Es una etapa en donde coexiste la experiencia con la juventud.

Por más democracia que exista en un partido, por más elecciones internas que estos realicen, si no existe una política de formación del relevo, la organización irá perdiendo su “ amarre “ con la sociedad y las nuevas generaciones.   El relevo va acompañado de nuevas actitudes para superar los errores, le imprime una identidad propia en sus acciones políticas y se convierte en la fuerza fundamental del cambio y la transformación.  Se entiende que ante nuevas realidades se necesitan nuevos hombres, con nuevas ideas, con nuevas soluciones.   En otras palabras, se necesitan rostros frescos, no contaminados por un período agotado que muchas veces se resiste a ceder su espacio de poder.

En los partidos políticos de Panamá este proceso natural no existe. Cada cambio en sus organismos de dirección semeja más una ruptura con el pasado que un relevo consentido y negociado por las partes.

En el caso del PRD hubo un tiempo en que eso se resolvía a través de la fuerza dirigente de los militares. Luego de la invasión la transferencia del mando se realizó de manera natural.  Después de la derrota del referéndum de reelección en 1999, ocurrió igual. A partir de allí se introdujo un nuevo liderazgo que habría de durar más de una década.  Una década expresada por el gradual abandono a esa política de formación del relevo y su sustitución por grupos y corrientes asentadas en una política de clientelas.

La juventud fue echada a un lado, las aspiraciones por ascender en la organización no tenían nada que ver con los méritos y las aptitudes, la subordinación en base a la complacencia y la incondicionalidad sustituyó las buenas intenciones de preparar los cuadros dirigentes para el normal relevo. Cuando finalmente a esa dirección se le impone un cambio nos encontramos con una triste realidad. La realidad de no haber formado un cuerpo dirigente fresco con capacidad de asumir el relevo. El relevo no necesariamente tiene que ver con la edad, aunque esté sea un atributo importante. Al decir de Marías, hoy deben convivir, los sobrevivientes, el viejo poder, la antigua disidencia y algo de juventud.

Ese aparato debe abrir el camino hacia un cambio integral de la organización, con una actitud diferente y una demostración práctica de que sí existe la voluntad para ese cambio.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Contrainsurgencia

La opinión del educador…..

Pastor E. Durán E.

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Contrainsurgencia

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La contrainsurgencia es una política represiva que utiliza diversas medidas legales e ilegales para detectar y destruir a los miembros y bases de apoyo de grupos guerrilleros. Dichas medidas van desde tácticas militares hasta labor social del ejército (giras médicas, regalos de medicinas, bolsas de alimentos, herramientas de trabajo, zapatos, etc. ), no sólo para obtener información de qué fuerzas y quiénes son probables simpatizantes de las guerrillas, sino también para ganarse a la población y evitar que apoyen a los grupos insurgentes.
El regalar cosas a la población tiene otro efecto beneficioso para el gobierno que la práctica y es que la gente que recibe esos regalos o ayudas se envilece y no se organiza para solucionar sus problemas por sí misma sino que quiere que todo se lo haga ese ejército o gobierno. De esta manera el gobierno ejerce un control total, inclusive sentimental, sobre aquella población.

Un ejemplo de contrainsurgencia se produjo cuando los militares dieron el golpe de Estado en Panamá el 11 de octubre de 1,968.    Se dieron alzamientos guerrilleros en las provincias de Chiriquí, Coclé y Panamá.   Estados Unidos gastó miles de dólares destinados a la contrainsurgencia a fin de neutralizar a las fuerzas guerrilleras. Este dinero fue empleado en aviones, helicópteros, entrenamientos a la Guardia Nacional y tecnología militar de avanzada.

Las guerrillas estaban compuestas por izquierdistas de los grupos VAN (Vanguardia de Acción Nacional), MUR (Movimiento de Unidad Revolucionaria), elementos de base del derrocado Partido Panameñista y el sector de izquierda de la Democracia Cristiana (caso de Coclé).   Pero, caso curioso, los gorilas panameños, entrenados en la Escuela de Las Américas, también contaron con asesoramiento del Gobierno izquierdista cubano. Y, a pesar de que se declaraban “antioligárquicos”, la oligarquía panameña se fortaleció económicamente durante este período (ver: “Los dueños de Panamá”, de Iván Quintero y William Hughes).

Se aplicaron tácticas de contrainsurgencia especialmente, en la Cordillera Central o del Tabasará y pueblos aledaños (Remedios, Tolé, San Félix, Santiago, etc. ), escenario ideal para alzamientos guerrilleros, para ganarse a la población. La prueba está que aún hoy en estas regiones el partido creado por los militares (PRD) cuenta con mucha membresía. Una de estas tácticas, la llamada “Acción Cívica”, aplicada por los norteamericanos sin éxito en Viet Nam, acá dio buenos resultados, pues se arreglaban los caminos de penetración, algo que significó un avance frente al descuido en que los gobiernos oligárquicos tenían a estas regiones. Hoy siguen iguales. El arreglo de caminos le permitía a la GN penetrar a fondo en aquellas montañas donde posiblemente se preparaban alzamientos armados. Aún las poblaciones de estas regiones sufren el envilecimiento que les produjo esta táctica militar.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

 

Reinterpretando a Bunau Varilla

La opinión del Ingeniero y Empresario

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RAFAEL CARLES

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Reinterpretando a Bunau Varilla

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Aunque, tradicionalmente, se hacen esfuerzos colectivos para llevar coronas al cementerio Amador, observar desfiles patrios desde balcones y tribunas y derrochar la productividad laboral en una semana de asueto obligado, mi opinión sobre el significado del 3 de noviembre de 1903 discrepa usualmente del sentir de la mayoría de la población.

Y es que, cuando se trata de analizar lo que realmente sucedió aquel día, los panameños nos encontramos divididos entre si escogemos a la verdadera figura de la gesta separatista o permanecemos pasivos y seguimos asumiendo que fue un hecho promovido por los próceres.

Mi opinión es que si Bunau Varilla no hubiera tenido un plan de entregar a perpetuidad la franja canalera, el desenlace con Colombia hubiera sido otro. No podemos negar que lo que determinó la consecución del apoyo norteamericano y la consolidación de la separación de Colombia fue el irrestricto compromiso de Bunau Varilla de firmar un tratado a perpetuidad y entregar el proyecto canalero al cuerpo de ingenieros de la Armada estadounidense.

¿Qué sería de nuestra memoria nacional si no reconocemos esta realidad? Recordar no es trasladarse simple y llanamente a un momento del pasado y revivirlo, como si estuviéramos buscando un fósil petrificado en piedra. ¡No!, la memoria es una facultad por medio de la cual los seres humanos activamente interpretamos nuestra propia experiencia. Recordar es reinterpretar, y hacerlo sería consecuente con la realidad. No sustraería absolutamente nada de la autenticidad y de la inolvidable experiencia de los próceres, si sugiero que la decisión de Bunau Varilla de firmar un tratado a perpetuidad fue mucho más compleja y moralmente correcta, que lo que hasta ahora sus contemporáneos han pensado sobre ese hecho.

El tratado a perpetuidad era justificable y necesario para lograr la separación de Colombia, y los historiadores concluyen hoy día, con cierto grado de consenso, que la diplomacia y la junta de próceres jamás hubieran logrado eso. Existen buenas razones para concluir que Bunau Varilla estaba, por lo menos, consciente de que si no firmaba ese tratado, no solamente ponía en peligro el proceso de separación, sino que también las posibilidades de un canal por Panamá. Y también podemos asegurar que el intento realizado en otros lugares para salvar a la Compañía del Canal Interoceánico de la bancarrota, nunca obtuvo adeptos locales ni tampoco fue una opción para ninguno de los próceres en aquella época.

La razón verdadera de hacer este oportuno ejercicio en cada mes de noviembre no es la de juzgar el pasado como si, habiendo estado allí y sabiendo lo que hoy sabemos, hubiéramos actuado de forma diferente. La urgente responsabilidad de recomponer la moral histórica de la patria no es un tema acerca del pasado, sino del presente y el futuro. Pensar que Panamá y el mundo entero –sin mencionar a Estados Unidos– hubieran estado mejor sin Bunau Varilla sería como negar nuestra propia existencia.

Igualmente, no reconocerle a Bunau Varilla su verdadero mérito y rechazarlo alegremente, a la luz de nuestra larga lucha por nuestra soberanía, sería renunciar absolutamente a la celebración del 3 de noviembre.

Aceptar que se utilizó una ruta ortodoxa para el propósito correcto es una forma de redimirse con la historia. Los próceres serán siempre bien vistos y recordados por su enorme desprendimiento, pero el mérito por el alcance histórico de aquel día le corresponde a Bunau Varilla.

Y eso es lo significativo del 3 de noviembre, que cada panameño tenga receptividad y mente abierta para acercarse a nuestra propia identidad con auténtico sentimiento patrio.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Panorama político…

La opinión del comunicador social…..
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MIGUEL A. ESPINO P.
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Panorama político…

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Lo mejor que puede sucederle al gobierno de Ricardo Martinelli es el surgimiento de una seria oposición política.   Sobre todo porque, con la fuerza electoral que conquistó en las elecciones recién pasadas, y un 90% de aceptación del público hoy día, según encuestas (D&N/10-09), reduce la natural erosión que el tiempo causa al poder y, además, puede funcionar como un colchón de seguridad para soportar golpes.

La oposición, cuando se enfrenta a un gobierno débil por falta de carácter o sin base popular, tiene la tentación de jugar sucio (frecuentes disturbios injustificados). Este no es el caso con Martinelli, y más bien las protestas exageradas podrían fortalecer al gobierno.

Los partidos de oposición pueden ganar simpatías si sus críticas y denuncias son apreciadas como necesarias y correctas. De lo contrario, se harían daño ellos mismos. Al gobierno le corresponde atender las denuncias y las críticas, para corregir errores. Esta es la ventaja de la democracia con participación ciudadana, libre y diversificada.

El papel de los medios de comunicación es vital, y todos esperamos que jueguen, con profesionalismo, su papel de “ guardianes ” del Bien Común, objetivo y finalidad última de todo gobierno.

Desde la oposición llegan aires nuevos: El nuevo CEN provisional del poderoso PRD anuncia una oposición enraizada en el torrijismo original, al decir del dirigente Mitchel Doens: “ Ni con la izquierda, ni con la derecha ”, una especie de cura en salud, por ver.

Desde las “ izquierdas ” se oyeron gritos de guerra, con los tradicionales argumentos clasistas y revolucionarios. La mención de Juan Jované como posible candidato presidencial, anticipa un elemento interesante.

Llegan voces, también, desde el Partido Popular, sobreviviente de su alianza con el perdedor PRD: pero, dispuesto a renovarse, según Milton Henríquez, en busca de su beligerancia perdida y sus raíces, también perdidas.

Los diferentes mensajes políticos son, todos, de cajón y, por ahora, no se espera que anuncie, ninguno, nada comprometedor. Pero; tendrán que mejorar su discurso, pues, desde la renovación de la democracia, tras el derrocamiento de Noriega, el pueblo, no “ las masas ”, ha madurando y cuenta con grupos de presión y de intereses diversos, independientes de los partidos políticos.

El equipo de Martinelli debe responder y ocuparse principalmente de sus responsabilidades como gobierno.  El grupo está lleno de presidenciables. Junto a Varela, Mulino y Vallarino, de repente surgen otros u otras.   Si se mantienen unidos, y Martinelli sigue como ha empezado, la oposición deberá presentar una muy buena estrategia y candidatos de primera. La oposición debe ganar credibilidad, con inteligencia, al igual que el gobierno, porque el pueblo, el de entonces, ya no es el mismo.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Democratización

La opinión del economista…..

Juan Jované
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Democratización

El desarrollo de la democracia, entendida en su sentido profundo, significa la construcción de una sociedad de hombres y mujeres libres.

Esto no solo apunta a la satisfacción de las necesidades básicas de todos los ciudadanos, la que genera la libertad sobre la penuria en el sentido de Sen, sino también hacia un conjunto de condiciones que permitan el pleno desarrollo de las capacidades de cada persona, lo cual, entendiendo que el ser humano las desarrolla en la práctica transformadora y creadora, significa la instauración de una sociedad profundamente participativa.

La realidad panameña contrasta con este ideal.  En el plano económico, a manera de ilustración, se puede señalar que, de acuerdo a la OIT, la mitad de los trabajadores recibieron en el 2007 una remuneración mensual inferior al salario mínimo.

No es de extrañar, entonces, que, según datos de la FAO, cerca de una quinta parte de la población panameña este subalimentada. Se trata de una situación que, además, se ve tensada por las recientes presiones inflacionarias, que han encarecido la canasta básica en más de un 30%.

La ausencia de una efectiva democracia en lo económico se manifiesta en una profunda falta de equidad social, la que, entre otras cosas, significa que el ingreso por persona de quienes hacen parte del 10% más rico de la población sea 49 veces mayor al que reciben los que son parte del 10% más pobre de la misma.

Se trata de una matriz sesgada que diferencia radicalmente las posibilidades y oportunidades de los diversos sectores sociales. Es así, por ejemplo, que mientras que en el caso del 20% de la población de mayores ingresos, la tasa neta de matriculación en secundaria supera el 95%, dicho indicador alcanza apenas al 42% para el 20% mas pobre de la población.

La falta de una efectiva democracia en la esfera económica y social tiene su correlato en las carencias democráticas del plano político. En este se observa una democracia apenas formal, en la que la efectiva participación de la población y la expresión de sus intereses resultan bloqueadas por un sistema de partidos carentes de democracia interna, diseñado para asegurar el imperio de los sectores económicamente dominantes.

El mismo, además, se caracteriza por los costosos procesos de inscripción electoral, las campañas multimillonarias que entregan el poder a los donantes y a los dueños de los partidos, así como por un sistema de seudorepresentación, que no asegura la participación, la descentralización, la rendición de cuentas y, mucho menos, la posibilidad de revocatoria de mandato por parte de los electores.

En estas circunstancias resulta evidente que la tarea fundamental es la de poner en marcha un profundo proceso de democratización económica y social, que permita abrir un camino hacia la sociedad de los hombres y las mujeres libre.

Para esto se hace indispensable la construcción de una fuerza política popular con capacidad de lograr una democratización de la esfera política, a partir de la cual será posible la construcción de un Estado radicalmente democrático y la concreción del objetivo aquí planteado.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Conmemoraciones inéditas

La opinión de la Honorable Diputada de la República…..

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YANIBEL  ABREGO

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Conmemoraciones inéditas

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El régimen militar que imperó hace algunas décadas en la República de Panamá, nos lleva a reflexionar sobre los logros que hemos concretado todos los panameños en cuanto a la consecución y perfeccionamiento de nuestra democracia. Si hay algo que caracteriza a todos los ciudadanos –sin distinción alguna– es la manera en que se ha luchado por el fortalecimiento del sistema democrático actual.

Con el reciente fallecimiento del ex presidente Endara, perdimos un gran baluarte para las diversas corrientes políticas de las presentes generaciones, en lo que representa en todo el sentido de la palabra la esencia del término democracia.

Gracias a estos esfuerzos, hoy en día somos testigos de situaciones inéditas dentro de la política criolla, tal es el caso del arribo a la Asamblea de una diputada independiente (esta servidora), lo que podemos percibir como el inicio de una nueva era democrática, fruto intrínseco de las luchas que en el pasado ejercieron miles de ciudadanos y ciudadanas por recobrar la tan anhelada legitimidad de nuestro sistema democrático.

En este sentido, aplaudimos la iniciativa de José Blandón Figueroa y que se está canalizando a través de la instancia legislativa de Educación, que me honro en presidir, porque la misma es un claro ejemplo de un discurso totalmente sostenible que a través de los años se viene fortaleciendo y que las presentes generaciones necesitan conocer.

Hoy es irónico ver cómo nuestra juventud sufre de una peligrosa amnesia.

La propuesta para que el día 9 de junio de cada año se conmemore como día cívico y de conmemoración de la lucha civilista servirá como marco de referencia para las futuras generaciones, a razón de que nuestros ciudadanos no olviden el costo que tuvo para el país la democracia que hoy se vive.

Existe una premisa que debe imperar sobre cualquier argumento y tal cual lo deja entrever su proponente, y es que la democracia actual, con todo y sus imperfecciones, es mil veces preferible al régimen autocrático, demagógico y corrupto que se vivió en la República de Panamá hace 20 años.

En el calendario de la nacionalidad panameña, el 9 de junio hace memoria a la fecha en que diversas organizaciones de la sociedad civil, constituidas en la Cruzada Civilista Nacional, reclamaron y alcanzaron la democracia, la justicia y la libertad en el país.

Lo anterior a razón del fraude y persecución que hubo en el año de 1984 en contra del Dr. Arnulfo Arias Madrid, lo que sirvió de detonante a un descontento popular que se incrementó silenciosamente por los constantes abusos de la dictadura militar. Esto produjo que el 9 de junio de 1987, miles de panameños y panameñas se congregaran en la Vía Argentina ante la convocatoria del Dr. Arias y lo acompañaran en una insigne protesta pacífica, que inmediatamente fue reprimida por los antimotines de la época. Ese mismo día por la noche se conformó oficialmente la Cruzada Civilista.

Igualmente, se anexó la propuesta de otros colegas para conmemorar el 20 de diciembre como Día de Reflexión Nacional, como muestra de solidaridad a las víctimas que perdieron sus vidas en esta lamentable situación, que por respeto a los familiares no pretendemos entrar en detalles.

Irónicamente, tanto el 9 de junio como el 20 de diciembre se suscitan acontecimientos de diversas coyunturas, pero con un común denominador: el régimen de la dictadura militar.

En resumen, independientemente de los hechos que han marcado para bien o para mal nuestra historia, lo importante es continuar respetando todas las decisiones colectivas que sean adoptadas por el pueblo, mediante mecanismos de participación directa o indirecta.

Finalmente, reiteramos que la democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo con mecanismos contractuales, y la República de Panamá no es la excepción.

Esta ley que se refiere a estas dos importantes fechas es un granito de arena que fortalece nuestra democracia, tanto para las presentes como para las futuras generaciones.

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Publicado el 3 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.