Mejor ahora que nunca

La opinión de…..

ILEANA GOLCHER

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Mejor ahora que nunca

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“La Reforma Educativa ha sido derogada” con esta frase, pronunciada por el presidente de la República Dr. Aristides Royo el domingo 22 de octubre de 1979,  en el Palacio Justo Arosemena,  se marcó uno de los acontecimientos más trascendentales para la educación panameña.

El presidente Royo anunció también, en extenso discurso, el pago de los salarios caídos de los educadores y los exhortó a que retornaran a clases y expresó su respeto por la Ley 47 Orgánica de Educación de 1946, y manifestó que “esta no deja de ser una ley con 33 años de vigencia”.

Al derogarse la Reforma Educativa se integró una comisión representativa de los distintos sectores de la comunidad nacional para analizar, estudiar y recomendar la estructuración de la educación nacional.   Los dirigentes magisteriales de la época fueron: Julio Ortiz por la Asociación de Profesores de la República de Panamá;   Marcos Alarcón, del Movimiento de Maestros Independientes Auténticos, y Gilberto Solís, por la Asociación de Colegios Particulares.

Los componentes económicos, salariales en que los educadores exigían sobresueldos, ascensos de categoría, pago de vigencias expiradas, proyectos de vivienda, y por último la revisión integral de la Reforma Educativa ascendió a 31 millones de dólares para atender estas demandas (Ver La Estrella de Panamá 16/10/1979).

Se emitió el Decreto No. 199 de 22 de octubre que derogaba la Reforma Educativa, firmada por el ministro de Educación Dr. Gustavo García de Paredes.   La Escuela República de Venezuela fue el sitio emblemático en el que se concentraban los detractores de la reforma, apoyados por los padres de familia, estudiantes, obreros, médicos y un fuerte sector empresarial quienes sentían que los programas de estudio, los libros de texto y la vinculación educación trabajo era una réplica demasiado peligrosa y parecida al modelo cubano.   Además se acusaba a los libros de texto de promover en sus imágenes el culto a la personalidad del general Omar Torrijos Herrera.

Los ánimos enardecidos de los participantes de la marcha culminaron aquella tarde en una fogosa hoguera en la que se quemaron miles de libros, ante la mirada complaciente de otro sector de la ciudadanía que nunca tuvo oportunidad de comprender el sentido de una Reforma Educativa integral.

“Ahora o nunca” fue y sigue siendo el estribillo de los educadores que desde el 1 de septiembre mantuvieron paralizadas las escuelas del país y que convocaron el 9 de octubre en la ciudad capital a más de 250 mil personas que salieron a las calles a expresar su rechazo a la Reforma Educativa.

Han transcurrido 30 años de aquella fecha que nos dividió aún más a los panameños: por un lado, quienes la adversaron por considerarla que consolidaba el proceso torrijista y adoctrinaba a los estudiantes.   Un segundo grupo la apoyaron y a través de sendas comisiones de trabajo redactaron publicaciones académicas del más alto nivel y que concluían que la educación constituye un reflejo de las formas de organización social predominante.   Los documentos elaborados están disponibles en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero; incluye la propuesta para la estructuración del sistema educativo panameño. Informe final 1984.

Un tercer grupo: docentes, gremios médicos y empresarios lograron su legalización al ser incorporados como Comisión Coordinadora de la Educación, a la Ley Orgánica de Educación por medio del artículo 25 que indica “funcionará como organismo consultivo y de asesoría técnico pedagógica del Ministerio de Educación, y tendrá además cualquier otra función que el ministerio determine”.

Salarios y oficinas y desconocida producción académica ha sido su norte en sus tres décadas de funcionamiento. ¿Qué costo económico y social ha tenido para el país “mantener” dicha Comisión? ¿En qué memoria institucional se pueden conocer sus aportes?

Los actuales indicadores de la educación panameña son preocupantes. Desde 1992 se han producido 14 documentos diagnósticos con visiones y propuestas para convocar a la ciudadanía a un nuevo modelo educativo.

Hemos tenido más de 17 ministros de Educación. (1974–2009). El problema central educativo es que tenemos escuelas y programas de estudio del siglo XIX, docentes del siglo XX y alumnos del siglo XXI, que hacen imposible la concreción del objetivo educativo.

Se han promulgado más de 500 leyes, decretos y resueltos y se han conformado más de 25 gremios docentes.   Hemos logrado una cobertura educativa cercana al 100% y contamos con 45 universidades acreditadas.

Es hora de transformar aquella frase simplista que marcó el rumbo de la educación panameña: ¡Ahora o nunca!   Han sido 30 años de espera. Los resultados de las pruebas nacionales e internacionales que demostraron que los estudiantes no pueden interpretar lo que leen; se agrega que un 50% de los futuros directores regionales tienen dificultades de expresión y sintaxis. (La Prensa 7/10/2009).

Atrevámonos a construir el ahora educativo, al cual nos debemos sumar todos.   Que nunca más se quemen libros, porque también al final se quemará gente y con ello se “quemará al país”.

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Publicado el 24 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

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