El poder del miedo

La opinión de la Poetisa y Estudiante de Periodismo…..

Paola Brugiatti Goyez
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El poder del miedo

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Tal vez, el ideal de todo trabajador, sin importar su profesión, es llegar a los cincuenta años y estar listo para el retiro: descansar, ver a los hijos crecer y dedicarse a la vida.  No hablo de posesiones, ni de dinero; hablo de estabilidad económica, tranquilidad y satisfacciones emocionales.

 

Sin embargo, podría hacer una encuesta y sabría que muchos sueñan esta perspectiva de vida, pero son ellos mismos quienes que están plenamente concientes de que se trata de sólo un “sueño”.  ¿Acaso es una ilusión, anhelar que los esfuerzos de toda una vida sean pagados con paz?  Resulta que no estamos concientes de lo que como personas nos merecemos.

Sobrevivimos, pero no vivimos. No pensamos en innovar nuestra rutina, puesto que tenemos miedo de perder. No queremos perder lo único que nos proporciona estabilidad: el dinero. ¿Qué se han hecho nuestras expectativas, logros y superaciones que alimentan mil veces más que un fajo de dólares? No nos atrevemos a surgir ni a desarrollar habilidades en nuestras labores, por miedo de perder el puesto que “ganamos”. ¿Será que nos regalan un puesto o nos lo merecemos?

Lo único que perdemos cada día es nuestro derecho a amarnos a nosotros mismos: somos incapaces de reconocer que tenemos el derecho de exigir, de reclamar. El que es feliz al llegar a su casa después de ocho horas laborales y tres horas en un tranque y no se da cuenta de los bellos momentos que pierde, le mando mis condolencias, porque ha muerto su dignidad. ¿Por qué actuamos como si la vida fuese gratis? No nos percatamos de cuánto cuesta vivir. Qué pasa que nos mantenemos tan resignados al no poder disfrutar de las mínimas necesidades que deberíamos tener suplidas.

No hay excusas. Eso es no es el “destino”. No hay ningún secreto en esto, excepto por el miedo que tiene la clase media de perder su supuesta “estabilidad”. El secreto es que somos fieles a la filosofía de “trabaja, hasta que el trabajo te mate” y a la doctrina, “vivir para morir en el intento”. La gran ironía es que las personas capacitadas para lograr esa innovación, ya sea por su vocación y estudios, son precisamente aquellas que, poco a poco y en silencio, se están rindiendo.

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Publicado el 17  de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

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