El tribunal de la desvergüenza

La opinión del Periodista……
JAMES APARICIO
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El tribunal de la desvergüenza

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El Barón francés de origen alemán Paul Henri Dietrich de Holbach, uno de los filósofos más destacados del siglo XVIII en Europa, afirmó en uno de sus tantos aciertos que “la traición supone una cobardía y una depravación detestable”; y Pedro Calderón de la Barca, el dramaturgo español del siglo XVII, aseguró que “el traidor es el vencido y leal es el que vence”.

La traición en la historia de la humanidad no es nueva y en los partidos políticos es tan común como cepillarse los dientes.

Hago referencia a estos dos personajes y sus definiciones para referirme al Tribunal de Honor y Disciplina del opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD) y a sus tres decisiones de ordenar el archivo de un expediente, donde se propuso iniciar un proceso disciplinario de expulsión por traición a la ministra de la Pequeña Empresa, Giselle Burillo de Calcagno.

Calcagno, desde el año pasado renunció a respaldar a la ex candidata presidencial del PRD, Balbina Herrera, por abiertas diferencias personales entre ambas y optó por participar a tiempo completo en la campaña del ahora presidente Ricardo Martinelli y como premio recibió un ministerio, creado especialmente para ella, cuando la Autoridad de la Pequeña y Mediana Empresa recibió el rango de ministerio.

Otros perredés optaron por votar en blanco o simplemente no apoyar a Herrera, por considerar que no les representaba o porque no estaba de acuerdo con su estilo; pero no apoyaron al contrario de forma pública y abierta.

Calcagno enfrenta un proceso por traición.

No hay dudas de que con sus actuaciones, al apoyar al adversario y combatir a los candidatos de su partido, renegó de su pertenencia al PRD y contribuyó de forma destacada a la derrota de la organización política, de la cual ahora se jacta de ser fundadora y una especie de “ mujer maravilla “ que desde la filas del gobierno de Martinelli irá a rescatar al partido de los torrijistas, para convertirlo en un especie de “ Frankenstein “ con un pie en la oposición y otro en el bando del gobierno.

La conspiración es clara y va tomando forma.

Calcagno resiste los embates del PRD, se burla de sus dirigentes y se aparece en reuniones, funerales, fiestas y actos públicos propios de los perredistas con una “ cara dura “, posiblemente para demostrar que con su soberbia pretende humillar a los que no saltaron del barco ni se cambiaron de barco.

En este escenario, el Tribunal de Honor y Disciplina del PRD también está en el ojo de la tormenta, por sus extraña e inexplicables decisiones alrededor del caso Calcagno.

En un partido político la disciplina pasa por respetar las reglas internas, las decisiones de las mayorías y los estatutos partidarios y ser honesto en todas las actuaciones como miembro de un partido político.

El oportunismo y el “ juegavivo ” son contrarios a la honestidad, pero en el caso de Calcagno la mayoría de los 21 miembros del Tribunal de Honor y Disciplina del PRD no se han enterado o fueron secuestrados por sus ambiciones personales o compromisos vinculados a la planilla estatal.

Hay muchos rumores alrededor de las decisiones de este tribunal, que no es más que un panel de jueces que debe tomar decisiones para proteger la integridad del partido y sus miembros.

Como nadie se atreve a presentar pruebas y cualquier afirmación en firme podría constituirse en un libelo, una mentira o una exageración, el propio PRD, a través de sus vocerías, tendrá que negar o confirmar si es cierto o falso que se han producido amenazadas para miembros del tribunal que trabajan en el gobierno o tienen familiares en la planilla estatal; que hay ofrecimientos económicos para inclinar votaciones y maletines que van de una esquina a la otra.

Como todas estas historias son por ahora chismes de camino, no constituyen pruebas de una deslealtad, pero crecen como bola de nieve en una pendiente y le están haciendo mucho daño a la honorabilidad de estos jueces políticos y sus decisiones.

El PRD tendrá que revisar el futuro de este tribunal, para inmunizarlo de los oportunismos y las tentaciones.

¿Fueron comprados los votos de la mayoría de los miembros del Tribunal de Honor y Disciplina del PRD?

Confirmar las sospechas y descartar rumores es una cuestión de tiempo.

Es evidente que la decisión de la mayoría del tribunal no está basada en los mejores intereses del PRD, ahora en la oposición.

Calcagno ha sometido, de la noche a la mañana, sin tener una historia de militancia destacada, sobrevive a la expulsión con la complicidad de un tribunal que se olvidó de que su responsabilidad es condenar el crimen de la deslealtad, la violación a la fidelidad y la traición al orden, respeto a las reglas, a las normas y a los estatutos partidarios.
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Publicado el 17 de octubre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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