Un sistema de transporte público efectivo

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de la Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos…….

Guillermo Antonio Ruiz

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Un sistema de transporte público efectivo

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El Señor Presidente ha aceptado que no ha hecho nada en materia de transporte público porque no se ha podido.   Lamentablemente esto pasa porque quieren resolver el tema sin estudiar el sistema desde el punto de vista del usuario.   Es un sistema, que como tal, está compuesto de elementos complejos que deben ser resueltos, como debe ser, de lo simple a lo complejo.

Creo que el Gobierno Nacional hace lo correcto al impulsar la construcción de un Metro y ha demostrado seriedad al poner al frente a un panameño de conocida trayectoria y honradez.   Pero esta administración demuestra adolecer de visión de futuro al depositar todo su esfuerzo en esta acción y mantener una negociación estéril con los actuales transportistas.

Viajar en un vehículo que originalmente fue construido para llevar niños, a baja velocidad, acondicionado para 4 estaciones, con una capacidad diferente a la que se utiliza en nuestro país es inhumano.   Estos “buses” son modificados en acá en su mecánica y hasta su sistema eléctrico, convirtiéndolos en trampas mortales.   Si usted viaja en ellos a medio día con lluvia tropical como usualmente sucede, no espere que esos usuarios lleguen a sus trabajos o sus casas con la mejor disposición.

En definitiva, hay que cambiar la totalidad de la flota de autobuses con urgencia por vehículos modernos y adecuados para el sitio donde van a circular.   No todos deben ser iguales: el que va por Vía España no cabe en una barriada de San Miguelito. Lo mismo debe suceder con las rutas.   Creo que se deben crear rutas radiales y barriales que alimenten los elementos principales (Metro, etc.,).

Otra alternativa es la de promover la utilización de nuestra bahía. Creo que se deben construir terminales de buses y taxis en las costas de las afueras que puedan transportar a panameños que trabajan en San Felipe y áreas cercanas para desahogar un poco el transito en la ciudad.   La construcción de un tranvía en el Casco Antiguo no debe esperar más.

No hay que olvidar otras ciudades del país.   Entrar a la ciudad de Colón es un suplicio lo mismo que el centro de la ciudad de David, convirtiendo al transporte público en un sufrimiento diario. Hay que modernizar el servicio de transporte en el interior y abandonar esa flota indigna que hoy se utiliza.

Es imperativo planificar la utilización de trenes eléctricos con un puente adicional sobre el Canal de Panamá que transporte desde La Chorrera y Arraiján al centro de la Ciudad para evitar la utilización de un sistema anacrónico y complejo como el actual.  Estos distritos, Chepo y a San Miguelito hay que contemplarlos como parte del sistema.

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

11 de octubre de 1968 y el mito torrijista

El punto de vista del Escritor y Analista político…..

Rafael Montes Gómez

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11 de octubre de 1968 y el mito torrijista

Mientras las leyendas son narraciones de las tradiciones de los pueblos basadas en hechos reales, los mitos son basados en invenciones y fábulas, no son reales, no corresponden a la verdad.

Mediante esta construcción espontánea de la antigüedad, eran atribuidos poderes sobrenaturales y maravillosas hazañas a héroes de carne y hueso.

Los mitos modernos son creados intencionalmente para perpetuar una mentira, se sostienen de argumentos ideológicos repetitivos y la “propaganda” tales como los utilizados por Goebbels a favor de Hitler.

No hay justificación para el golpe dado al presidente constitucional Arnulfo Arias Madrid.   El mito torrijista pertenece a este último distintivo y fue creado por la llamada “Tendencia”, único bastión ideológico de la soldadesca armada, posterior al 11 de octubre de 1968, por lo que se hace necesario, recordar para la historia 4 cosas importantes.

Primero, Omar Torrijos no participó del golpe de estado.  Innumerables testimonios corroboran que estaba totalmente borracho, beodo, inconsciente a tal grado que hubo que utilizar mucho café y cachetadas para despertarlo.

La impronta octubrina fueron sus autores materiales Boris Martínez, Amado Sanjur, Fred Boyd, Nenzen Franco y otros de menor jerarquía, y los intelectuales, los estamentos de seguridad estadounidenses, como en todo el resto del continente.

Segundo, Torrijos entra al escenario siendo una fichita de los gringos y es posterior, a 1969, que dirige el país en compañía de Manuel Antonio Noriega, el encargado de la seguridad del estado, cuando empaquetan en un avión hacia Miami a Boris Martínez y a los verdaderos golpistas.

Esto es lo que se conoce como el contragolpe, al cual le han inventado por igual una serie de mentiras intencionadas.   De allí que no hay torrijismo sin Noriega, como burdamente ha intentado ellos de desligarse de esta verdad de a puño.

Tercero, al igual que los panameñistas alzados en armas en contra del golpe, los cuadros comunistas, estaban privados unos y exiliados otros. Estos últimos no aguantaron ni meses ni en las cárceles, ni en el exilio, así que negociaron con los golpistas su pronto retorno al país y ocuparon de inmediato puestos importantes en el nuevo gobierno.

Cuatro, fueron estos cuadros ideológicos quienes inventaron todo el lenguaje social que arropó a la dictadura y le dieron forma a ciertas políticas a las que llamaron “proceso revolucionario”.

Su tarea más importante fue reinventar la historia a punta de falsedades e inexactitudes y se merecen todo el crédito por ello, pues hoy en día tenemos a un aproximadamente 31% de la nación que cree en el mito del mal llamado “torrijismo”.

Años más tarde, estos “comunistas” amantes más de los dólares y no de los rublos, se fusionarían con liberales y burgueses de viejo cuño, en el conocido brazo político de los militares, el PRD.

Todo un mundo de oportunidades se abrió para los que les hicieron la venia a los militares, administrando sus negocios, amasando fortunas a manos llenas, en un momento en que el dinero de los préstamos fluía a raudales. Es fácil verificar esto en el deplorable estado que quedó la nación, posterior a 1989.

Se hace urgente y necesario que el Ministerio de Educación, a través de los historiadores nacionales y las personas que aún sobreviven y son testimonios vivos de lo sucedido, empiece el proceso de desmitificación de nuestra historia a partir de 1968 y plasme solo la verdad objetiva en los textos escolares de nuestros niños.

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Soberanía de ‘jure’ y soberanía de facto

La opinión del empresario…..

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I. Roberto Eisenmann, Jr.

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Soberanía de ‘jure’ y soberanía de facto


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La soberanía de jure (jurídica) de un país es aquella que cuenta con la aprobación y aceptación de la comunidad internacional de naciones.

La soberanía de facto es aquella en que el Estado comprueba tener la capacidad de servir a la población y atender sus necesidades básicas de salud, alimentación, educación, vivienda y seguridad que permiten calidad de vida a sus ciudadanos.

¿Cuán soberanos somos si se manifiesta un gran gap o distancia entre la soberanía de jure y la de facto? Para aquellos que repiten la ridícula frase “la soberanía no se come”… pues la respuesta es que sí se come… siempre que la de facto funcione y la ciudadanía mayoritaria tenga buena salud, alimentación, educación, vivienda y seguridad. Si seguimos siendo un país rico lleno de pobres, con gobiernos corruptos (donde el ladrón y mentiroso es héroe) entonces –por más soberanía de jure que tengamos– estamos poniendo en peligro la soberanía integral.

Para lograr la soberanía integral hay que lograr un pacto social entre el Estado (representado por el gobierno de turno), el mercado legítimo y cumplidor de las leyes, y la ciudadanía (representada por los gremios y la sociedad civil), esto en vez del proceso de imposición desde la cúpula del gobierno.

El nuevo gobierno ha hecho esfuerzos legítimos por resolver el problema de la corrupción, por regular el mercado para que cumpla con las leyes… todo con la aprobación mayoritaria de la ciudadanía; esto ha creado un sentido de optimismo que es beneficioso para la sociedad en su conjunto. En el entusiasmo novel del ejercicio del poder se han producido comentarios de ciertos funcionarios que demuestran que la excesiva vanidad se interpone en el camino de la inteligencia: “no vamos a co-gobernar con nadie”, o sea que fueron elegidos para mandar, y eso harán; bien, por el momento… pero la luna de miel siempre se acaba y entonces reconocerán que no basta con buenas intenciones y don de mando. Van a ir dándose cuenta de que la gobernabilidad va a depender del pacto social ya mencionado.

¿Recuerdan cuando Torrijos en su primer año –con un mandato claro, una gran y positiva aceptación de la población y el control absoluto de la Asamblea– se metió a reformar la Seguridad Social?… hizo caso omiso a la recomendación de dialogar con la sociedad.   Él no necesitaba a la sociedad.   Tenía un mandato para mandar. Mandó y forzó su Ley de la CSS… y se le prendió el mismo pueblo que días antes lo vitoreaba.   Tuvo que forzar otra Ley para cancelar la primera y entonces se sometió al diálogo con la sociedad, lo que produjo una buena ley que resolvió el problema. Todos sabemos lo mal que terminó la gestión Torrijos… pero no hay cosa más difícil (aunque es muy fácil) que aprender de los errores ajenos.

Yo estoy de acuerdo con la pragmática agenda de acción vigorosa del Presidente, pero hace falta informar progreso más allá del primer mazazo.   Necesitamos saber: ¿quiénes en Amador han pagado y quiénes faltan por hacerlo? … los de la cinta, ¿ya compraron… y por cuánto?  Figali: ¿qué pasó con su concesión no cumplida? ¿cómo quedó lo de la Zona Libre? … las auditorías a los corredores: ¿cuándo terminan y qué ocurrirá con los resultados?  Las salas de juego ilegales se llegaron a cerrar, pero los malhechores, ¿siguen cobrando de la empresa española? Sigue un largo etcétera; hay la necesidad de informar con transparencia.

Y hay cosas que no solo no van bien sino que parecen estar fracasando; la seguridad es la más importante.   Allí, si no se quitan el casco militaroide y llaman a la sociedad a pactar un programa integral de Estado para la seguridad, van directo al despeñadero. Es el tema más importante que “toca al pueblo”.

En lo del transporte, el Plan Metro va viento en popa, pero mientras que los diablos rojos sigan matando gente, el asunto va adquiriendo un tufo a fracaso.

Conclusión: la sociedad está siempre lista para un pacto social que garantice la gobernabilidad y la soberanía integral. Esperamos que usted esté listo, señor Presidente. Todos los panameños queremos seguir con un sentido de esperanza y de pertenencia. La Nación es de todos, y todos queremos que el gobierno tenga éxito.

Todo gobernante necesita recordar esto a diario porque el mandato electoral jamás es un cheque en blanco por cinco años.  Por la victoria electoral, al principio es aceptable que mande, pero luego de la luna de miel hay que gobernar con la sociedad… ojalá que así sea.

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Cien días: Cogito Ergo Sum

La opinión del Abogado y Docente Universitario…..

Silvio Guerra Morales

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Cien días: Cogito Ergo Sum

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Quiero, en aplicación del arte de concesión benévola y sin que por ello renuncie a mis elaboraciones lógicas y mucho menos hacer sacrificio de la lógica material, señalar que eso de evaluar a un gobierno en los primeros cien días de gestión, en lo personal, me parece una soberana barrabasada.

Ni siquiera los jueces, menos los abogados, salvo muy contadas y raras excepciones, resolvemos un caso en cien días, y no porque no se quiera, sino merced a las dilatorias recursivas, incidencias, etc.   Los juicios quedan “ad calendas grecas”.

Hablar de un año es otra cosa. Es un tiempo mínimo en que deben advertirse concreciones, atisbarse soluciones –al menos paliativas y en más años definitivas- de los grandes problemas nacionales y sobre todo de aquellos que agravan a las grandes mayorías –los sectores sociales más golpeados de nuestra economía-

Hablo de campesinos, obreros, estudiantes, indígenas –el caso de Petroterminal que afectó a miles de indígenas sigue durmiendo el sueño de los eternos en los tribunales y también el caso de los pobres indígenas que caminaron toda la carretera interamericana de cabo a rabo, el pasado día lunes en que recordamos el siempre triste célebre Día de la Hispanidad- resulta que ni siquiera se les atendió como correspondía.

Tres meses servirán, cuando mucho, para evaluar proyecciones, perspectivas de planes ya adoptados, líneas de gobierno en cada sector: educación, salud, seguridad ciudadana, profilaxis social, educación, en fin.

De otro lado, nada se ha dicho sobre Puerto Armuelles.  Un pueblo, su gente, que languidece y no conocemos aún qué es lo que se va a hacer por esos nuestros compatriotas que no por vivir lejos de esta ciudad, signifique que sean menos panameños que otros o ciudadanos de segunda o tercera categoría.

Cien días son apenas tres meses con diez días si hablamos que cada mes tiene treinta días.   Tres meses con siete días si lo son de treinta y un días. Es un tiempo efímero, breve.   Sin embargo, para lo que sí servirían cien días, insisto, será acaso para evaluar el discurso político ante la realidad de ser gobierno y ya no oposición.

En su libro La Retórica como pragmática y hermenéutica, Mauricio Beuchot, refiriendo a Chaim Perelman, advierte que una de las cosas más trascendentes en la dialéctica de este pensador y teórico del discurso, es el hecho de que las reflexiones nunca deben darse en abstracto, sino ante un auditorio en concreto que tiene expectativas bien definidas frente a sus emociones, circunstancias e intereses.   La sociedad panameña, en este sentido, espera concreciones en los próximos meses.

El señor Presidente Ricardo Martinelli tiene la razón, la ha venido advirtiendo: ha tenido que buscar plata en los primeros cien días.   Eso significaría, acaso, que en los venideros meses, las cosas deberían verse mejor que el tétrico panorama que toca a cientos de miles de panameños y de panameñas vivir a diario.  Para muestra un botón: Eso de que en este país hay un muerto víctima del crimen cada 24 horas, es ¡espeluznante! sencillamente: ¡aterrador!

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Hacia qué régimen político?

La opinión del Catedrático de Derecho Constitucional…

Miguel Antonio Bernal

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¿Hacia qué régimen político?

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El conjunto de las instituciones que regulan el ejercicio del poder (órganos de poder más partidos políticos), conmemoran a su manera los 37 años de una constitución militarista cuatro veces emparchada, dado que esta sigue sirviendo de apoyo para que no se vea la dimensión y la profundidad de la crisis que vive el estado y, sobre todo, para que no se conozcan las reivindicaciones concretas de las mayorías de sus ciudadanos.

El escenario político sigue siendo el mismo que hemos conocido a lo largo de los últimos cuatro lustros: “los mismos con las mismas”.   Desde que la invasión y la ambición rescataron del basurero de la historia la constitución militarista y el Código Electoral del mismo corte, negándose así a destruir la placenta antidemocrática, se dio inicio al camino de la decepción que poco a poco se ha ido arraigando en la población que ha vivido estos últimos 20 años, de frustración en frustración.

El resultado es un Estado político primitivo, donde la limitante constitución militarista y la limitada interpretación que se le da a la misma nos llevan a pasos agigantados hacia un Estado falto de institucionalidad.   Queda obligatoria la interrogante:  ¿hacia qué régimen político nos encaminamos?

Las respuestas que la pregunta genere no necesariamente nos permitirán aprobar el examen general que como ciudadanos nos corresponde pasar pero, contribuirá el hacerse el cuestionamiento a que se abra, de una vez por todas, el debate general de ¿hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir? El cerro de corrupción y la inseguridad económica y física, general y rampante que dejó el gobierno anterior y que no cesan de aumentar representan -en conjunto- un peligro cotidiano para cualquier proyecto que quiera impulsar el cambio para que nada cambie.

Y así, la meritocracia democrática sigue siendo remplazada por la dedocracia presidencialista que pasa cada vez más a un estadio superior de manipulación: Contraloría, Magistrados, Procuraduría… entre otros muchos.

Exijámosnos como ciudadanos una acción ciudadana y logremos, cuanto antes:

la conversación nacional, el debate en torno al papel actual del Estado;

la delimitación entre Mercado y Estado;

la urgente reducción de la deuda pública;

la utilización de los recursos naturales y el desafío ecológico;

una real reducción de la burocracia estatal;

la educación y la preparación para el mundo del conocimiento, sobre cómo enfrentar los retos de la globalización de los mercados;

un sistema de seguridad social eficaz;

la lucha contra la pobreza y el desempleo;

la lucha contra la delincuencia organizada;

la lucha contra la corrupción;

el derecho a la información y la libertad de expresión y la no sujeción de los medios de comunicación;

los desafíos que plantean las nuevas tecnologías;

la crisis de los partidos políticos y el aburrimiento de la política;

el necesario reforzamiento jurídico y ético de los Derechos Humanos.

Retomemos el pensamiento del Doctor José Dolores Moscote, inspirador y promotor de la transformación de importantes instituciones, para actualizar nuestra responsabilidad ciudadana de alcanzar, cuanto antes un Estado de Derecho Constitucional, inspirados en la sabia enseñanza del padre del Derecho Constitucional panameño, cuando nos decía: “Siempre es incontestablemente mejor para un país la actitud dispuesta y vigilante del pueblo, aunque a veces caiga en errores manifiestos, que una actitud pasiva e indiferente que deje el campo a merced de las dictaduras y las tiranías”.

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La importancia de una buena gestión

La opinión de…..

Moisés A. López Jiménez

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La importancia de una buena gestión

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Tras cumplirse los 100 días de gestión, el gobierno actual tiene la gran responsabilidad de devolverle la credibilidad a los panameños y los valores que han cimentado estos 19 años la democracia.

Le debemos al ex presidente Guillermo Endara Galimany la instauración de la democracia a inicios de la década de 1990. Luego han sido tres periodos presidenciales, más uno que recientemente se inicia, en los que hemos ido aprendiendo a vivir una nueva etapa republicana.

El país demanda actualmente que nuestras autoridades se enfoquen en dar una buena educación a la juventud, seguridad a sus ciudadanos, en erradicar la pobreza extrema y en fomentar un ambiente atractivo para que se den las inversiones extranjeras.   Es necesario que esto lo tengan muy en cuenta nuestros actuales gobernantes, si no estaremos sentenciados a que nuestro futuro como país sea parecido al de Venezuela.

Es un hecho notorio que la tendencia actual en Centroamérica es el socialismo, tal es el caso de El Salvador, del fenómeno Zelaya en Honduras, del señor Ortega en Nicaragua, y los demás ya conocidos en Suramérica.   Es loable el interés que tiene nuestro presidente, Ricardo Martinelli, quien quiere dejar claro al mundo que Panamá puede llegar a ser el próximo Dubai o Hong Kong y que el péndulo hacia la derecha es lo que se debe seguir; sin embargo, es importante que se establezcan las bases para que efectivamente podamos ser un ejemplo de nación modelo en Latinoamérica.

Somos un país de menos de cuatro millones de personas.   Somos una sociedad pequeña y muy sensibilizada por la problemática social.   La sociedad civil clama por un Panamá seguro sin violencia, con educación y con una justa y equitativa distribución de la riqueza.

El actual gobierno tiene el reto de hacer una gestión transparente, justa y eficiente, de lo contrario estaremos destinados a repetir la misma historia que nuestros hermanos países.   Eso no sería justo, porque mucho nos ha costado a los panameños tener la democracia que vivimos.

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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Obama frente al nuevo escenario internacional

La opinión del Abogado….

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SAÚL MALOUL ZEBEDE

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Obama frente al nuevo escenario internacional

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El mundo de la posguerra iraquí enfrenta al presidente de la potencia más importante del mundo con algunas paradojas, conatos de crisis y oportunidades.

Lo primero que hay que mencionar es que la mezquindad política nunca reconocerá al ex presidente Bush y a los republicanos el final triunfo en Irak, que tan solo fue cosechado por el comienzo de la oportuna salida de la inmensa mayoría del contingente militar norteamericano en ese país, salida triunfadora que hoy cosechan los demócratas silenciosamente.

El presidente Barack Obama tiene muy claro que, además de la pacificación de Irak que va por buen camino, Afganistán y Paquistán son el principal reto desestabilizador terrorista en el mundo.

A ello dedica y dedicará ingentes esfuerzos el presidente norteamericano, así como también trata de diluir y mitigar las amenazas norcoreana e iraní.

Pero, éste es un presidente que no se conforma con jugar a la defensiva, sino que también tiene una línea de iniciativa muy interesante en el plano internacional.

En su último discurso ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destacó la importancia de la firma de un próximo acuerdo de reducción de ojivas nucleares entre los Estados Unidos y Rusia. No podría haber mejor noticia para un mundo cuya desnuclearización es parte de la clave de la búsqueda de la paz y estabilidad.

Barack Obama, también, es un presidente al que parece importarle el medio ambiente y ha puesto a los Estados Unidos en el camino correcto con la ratificación del Protocolo de Kyoto sobre cambio climático y la promesa de toda la industria automovilística de los Estados Unidos, de que para el 2020 no habrá vehículo automotor cuyo encendido y propulsión dependa del oro negro.

Por otra parte, muy humanitaria ha sido su respuesta a la caótica situación africana y muy entendible su deseo de mayor cooperación y comercio con Asia. En relación con América Latina, pareciera un poco lenta la respuesta demócrata frente a lo que exige el Continente: fortalecimiento de la democracia, lucha contra la corrupción y promoción del libre comercio.

El estancamiento en la ratificación de los tratados de libre comercio con algunos países del área, como Colombia y Panamá, es una prueba fehaciente de ello. Así, como lo ha sido la errática manera como la diplomacia norteamericana ha sorteado hasta ahora la crisis hondureña.

Mucho tenemos que aprender de la cultura democrática norteamericana, mucho ellos tienen que aprender de nosotros, de la manera decidida como sorteamos la última crisis financiera, por estar mejor preparados para hacerlo, y de nuestra decisión inequívoca de entrar al mundo de los países desarrollados promoviendo el desarrollo sustentado, que en relación con ellos solamente puede fundamentarse en un claro entendimiento del comercio sin barreras.
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Publicado el 16 de octubre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.