Los retos de la gestión municipal

La opinión de….

Magela Cabrera Arias

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Los retos de la gestión municipal

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En septiembre se realizó en Mar del Plata, Argentina, la V Cumbre Hemisférica de Alcaldes organizada por la Federación Latinoamericana de Ciudades y Municipios (Flacma) a la que asistieron, entre otros, el alcalde de ciudad de Panamá y cerca de 3 mil 500 representantes de ciudades.

El objetivo fue compartir experiencias y acordar acciones para afrontar preocupaciones como: normativas, violencia y pobreza urbana, usos de suelo, flujos migratorios, deterioro medioambiental, contaminación por ruido y visual, segregación espacial, desastres –mal llamados naturales– pérdida de patrimonio histórico y arquitectónico, entre otras.

La ciudad de Panamá muestra claramente los problemas analizados por Flacma, no obstante, pareciera que aquí la gestión municipal deja de lado estos asuntos, y los ciudadanos contrariados y sorprendidos observamos cómo, después de más de tres meses de iniciada la nueva administración, los únicos temas debatidos son “errores administrativos” o “campañas de desinformación”.

Necesitamos que la gestión de la ciudad se ejecute con base a un plan de gobierno municipal que delinee políticas y programas diseñados para enfrentar los problemas, que responda a la justas demandas ciudadanas. Se comentarán solo dos de ellas.

1. Política de espacios públicos. Al observar la reacción de los ciudadanos a partir de la inauguración de la cinta costera –constituida en el espacio público más popular, que evidencia la necesidad de la gente por gozar de lugares de encuentro, ocio y deporte–, es oportuno que el Municipio establezca una política de espacios públicos que permita impulsar la creación de espacios similares; así como la planificación y coordinación de acciones públicas y privadas para la gestión de tales lugares. Una gestión administrativa coherente e integral de la cinta permitiría, primero, elaborar un plan de acción con fines cívicos, culturales y deportivos que, en manos de los ciudadanos y sus organizaciones, promueva el uso eficiente de este espacio, organizando actividades que producirían ciudadanos cultos, respetuosos y tolerantes impidiendo iniciativas improvisadas y desarticuladas; además de evitar que se desvirtúe la naturaleza del espacio, contaminándolo con acciones con afán meramente mercantilista.

2. Política cultural. El Casco Antiguo puede ser declarado por la Unesco como patrimonio cultural en peligro, entre otros motivos debido a que los inversionistas compran propiedades que dejan “engordar” con fines de especulación inmobiliaria, dejando así que los inmuebles se deterioren y debido también a que otros especuladores construyen irrespetando las normas.

Si bien lo que sucede en el Casco Antiguo es una responsabilidad compartida con diversas instituciones, es Ingeniería Municipal quien finalmente expide el permiso de construcción. Ojalá la reciente orden de la Corte de suspender la construcción del edificio PH Independencia –que ha perjudicado gravemente el valor histórico del área– sea el precedente para que Ingeniería Municipal cumpla su labor y no otorgue permisos que atentan contra el patrimonio histórico.

También es tiempo de que el Municipio encabece, siempre a través de un plan estructurado, diversas iniciativas que impulsen la cultura, apoyando al Inac, en la ejecución del futuro plan de acción que debe entregarse a la Unesco para salvaguardar y recuperar los conjuntos declarados Patrimonio Histórico, y que intervenga para salvar al teatro Variedades, inaugurado en 1912 en Santa Ana, y otros edificios de valor histórico, cuyas estructuras se desploman. Oportunas también serían iniciativas para evitar la demolición del antiguo edificio de la embajada estadounidense para usarlo como museo, convirtiéndose así en un espacio que complementaria a la cinta.

Es preciso entender la ciudad como una entidad múltiple y problemática, hecha en parte por una realidad física; y por otra, por una realidad sociopolítica.   Para erigir esa ciudad que todos ansiamos es necesario reconstruir la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas lo que podría empezar a lograrse impulsando la participación y la descentralización.   Una gestión municipal democrática debe promover la proximidad y la dialéctica entre todos los sectores económicos y sociales.

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Publicado el 7 de octubre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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