Panameño, cuida tus centavos…

La opinión de….

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Rubén Carles

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Panameño, cuida tus centavos…

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Que los dólares se cuidan solos… Consideramos justificados los propuestos ajustes fiscales a los aportes que por diversos conceptos deben hacer al Tesoro Nacional aquellas empresas que explotan juegos de suerte y azar.   Dichos aportes se basan en las licencias expedidas por la Junta de Control de Juegos, de conformidad con un contrato por el cual se autoriza por ley a una persona natural o jurídica, a administrar, operar salas de suerte y azar en Panamá.   Pero aparte de ese aspecto fiscal, expresado en función de los beneficios que el Estado tiene derecho a recibir, existen otros aspectos que deben ser considerados.    Se trata de temas humanos, sociales y económicos: aquel impacto de las apuestas, que los particulares pueden perder y casi siempre pierden, recae sobre los individuos familiares y sus empresas.

El asunto es más grave cuando surge la ludopatía (atracción patológica por los juegos de azar), condición que podemos apreciar en muchos sectores de la población que concurre, esperanzada a las salas de juego y pierde su dinero, afectando adversamente su capacidad económica y su condición de vida.

Particularmente debemos señalar a los miles de jubilados –en toda la República– que asisten a las salas de juego y pierden parte de sus ingresos como jubilados y pensionados.   De igual manera, pudiéramos referirnos a otros sectores de la población que reciben ayuda monetaria en la Red de Oportunidades y del programa de pago de “100 para los 70”.

Se trata de restablecer las disposiciones del Art. 1051 del Código Fiscal, la Ley 8 de 1956, que limita en algunos casos la entrada a los casinos.   Esta forma fue derogada por el Art. 102 del Decreto Ley No. 2 de 10 de febrero de 1998.   Aquellas restricciones exitosamente funcionaron durante los años que operaron los Casinos Nacionales administrados por el Estado.

No se trata de un requisito estrafalario.   En otras partes, inclusive en Singapur, desde 2006, entró en vigencia la “legislación sobre control de casinos”, que tiene por fin reducir los efectos negativos del juego o apuestas compulsivas. Los efectos de estas medidas restrictivas deben ser considerados como acciones positivas en defensa de la economía de las personas y sus familias.

Ahora, cuando el tema de los juegos y las apuestas son objeto de consideración por la opinión pública, estimamos conveniente y necesario volver a aplicar en Panamá las normas que arriba señalamos. Aquí debemos proteger a los panameños que tienen medianos o bajos ingresos y que podrían perderlos en apuestas con altos riesgos, inclusive por enfrentarse a las desafiantes y tentadoras maquinitas de juego.

Confiamos en que el gobierno del cambio procederá con energía en el caso de la asistencia de personas de escasos recursos a las salas de juego. Proteger a los panameños tiene plena justificación.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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