¿Qué hacer con la unidad?

La opinión del miembro del partido PRD…

RAMIRO  VÁSQUEZ  CH.

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¿Qué hacer con la unidad?

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El sábado próximo pasado un centenar de veteranos fundadores del Partido Revolucionario Democrático (PRD), ex funcionarios del pasado Gobierno y miembros de la actual dirección, se dio cita en la sede del partido para declarar su intención de unificarse.

Tomó mucho tiempo, muchos sinsabores, muchos rechazos ante la muestra de cinismo de algunos de ellos y la presión de todo un partido por las desgracias provocadas, justificadas y merecidas, para que finalmente su cúpula se adviniera a dar una declaración pública que entre líneas acepte que hay una fragmentación de la organización y una perdida de credibilidad y legitimidad.

La intención siempre es buena cuando es sincera. Pero no deja de ser una intención. El PRD no está situado en el vacío, sino que vive en medio de otros actores que ven el mensaje con escepticismo.

Queda por delante demostrar que no se trató de una simple respuesta a la presión de su inmediato adversario, hoy en el Gobierno.   Que no fue una reacción de pánico de quienes están señalados por haber sustituido el proyecto político colectivo por sus ventajas personales.   Que no fue un ritual retórico de carácter festivo.

La construcción de la unidad tomará su buen tiempo.   Requerirá de un titánico esfuerzo de las partes involucradas.   De una práctica de tolerancia, de inclusión, de concesiones y desprendimientos.   Sacar al partido del espíritu de montonera y devolverle su ambiente de participación y oportunidades basadas en el mérito y no en la subordinación a una u otra de las fracciones en pugna.

La unidad a expensas de la verdad no es tal unidad. Es necesario construir un nuevo consenso para lo cual es necesario reconocer los errores cometidos, tener la voluntad política para corregirlos y tomar medidas para que no sea fácil volver a repetirlos.

La declaración de intención de unidad puede convertirse en un agujero negro, si no son consecuentes con una práctica.   Este es un partido fuera de la realidad del país y hace tiempo dejó de tener en cuenta los profundos cambios que se han producido en su sociedad. De allí el discurso de alguno de ellos, pues han sustituido la lógica política por las arengas emocionales de corte mesiánico.

A través del fraccionamiento del partido la lucha de las cúpulas se ha trasladado a toda su membresía.   La consigna de la institucionalidad fracasó no más lanzarla a la opinión pública, porque los años de reclutamiento clientelar convirtió al aparato del partido en una mortal trampa de lucha por el control de los espacios de poder.   No hay institucionalidad, porque en la práctica no hay mando único y al no existir el mando único las fracciones actúan como mini-partidos dentro del PRD.

Lo más saludable sigue siendo que los actuales jefes de fracciones cedan su espacio y se logre concretar una dirección colegiada, todavía sin un “ caudillo ”, que pueda trabajar por consensos mientras se logra renovar a todo su aparato y restablecer una práctica democrática realmente participativa y con capacidad para la negociación política con los otros actores del Estado panameño.

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Publicado el 22  de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Populismo

La opinión del catedrático y escritor…..

NILS CASTRO

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Populismo.

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Populismo es un estilo político que puede envolver posiciones de cualquier matiz ideológico.   Es el estilo que proclama lo que el gran público desea escuchar, sin importar si eso es lo correcto y factible.   Un método que complace al gran auditorio, aunque éste haga peticiones insensatas.   Su problema no es satisfacer las demandas populares, sino usarlas en su discurso.   Es un estilo que haciendo lo que el grueso de la gente quisiera ver, de hecho sirve para disimular las marrullerías del político, que pasa gato por liebre, mientras entretiene a la gente con un espectáculo a su gusto.

De ahí que con frecuencia el populismo esté acompañado de otras perversiones, como la demagogia, la cacería de brujas y la denigración de los adversarios.   Además, de una forma teatral de escenificar las acciones políticas.    En el siglo XX, uno de los mayores exponentes de ese estilo fue Benito Mussolini, quien combinó el populismo, la teatralidad mediática y el autoritarismo para conseguirle apoyo popular a un nuevo programa de la extrema derecha y, a la vez, para silenciar a sus críticos.

Ahora el concepto de populismo está siendo sistemáticamente tergiversado, endilgándoselo a algunos gobiernos sudamericanos.     Para plantear una división entre los gobiernos progresistas de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, y los más radicales de Bolivia, Ecuador o Venezuela, se insiste en tildar a estos últimos de populistas.    En realidad, todos ellos expresan procesos sociopolíticos muy diferentes, y este uso frívolo de la palabra “populismo” solo refleja una ignorante incapacidad para percibir sus diversidades? O un malicioso interés por meter en el mismo saco a todo lo que se quiere atacar, ocultando que hoy estamos ante una renovada ofensiva del populismo de derecha.

En cualquier caso, la característica del populismo es atribuirse acciones complacientes con las demandas más populares del momento, en vez de orientar y formar opiniones mejor informadas, y construir soluciones duraderas.   El populista omite considerar si esas demandas son correctas, factibles y sostenibles; lo que le interesa es jinetear su popularidad en beneficio de su propio interés de grupo.

Así, el populismo es un estilo político que implica adoptar medidas sin consultarlas ni razonarlas, acompañándolas con una intensa publicidad repetitiva, para hacer ver que se tomaron en interés popular. Lo que también implica descalificar y acallar a quienes señalen los errores que ese estilo conlleva. Motivo por el cual la difamación, la intimidación y el soborno son asiduos acompañantes del populista.

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Publicado el 22 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los peligros del celular al manejar

La opinión del empresario….

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RAFAEL CARLES

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Los peligros del celular al manejar

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Los financistas hablan de un riesgo de inversión, los doctores del riesgo de contagio y los físicos nucleares del riesgo de una reacción en cadena. En fin, tres riesgos distintos en tres circunstancias diferentes, pero la realidad es que los riesgos cohabitan con las personas en prácticamente todos los aspectos de la vida, sobre todo cuando éstas intentan hacer cosas indebidas mientras conducen un automóvil.

Es de terror la cantidad de personas que manejan y al mismo tiempo desempeñan funciones distintas a las de agarrar el timón y prestar atención a la carretera.  Conversan, escriben y chatean por celular, se arreglan las cejas y pintan con lápiz labial, cambian el dial, limpian el espejo retrovisor y actualizan la agenda.  Todo excepto estar atentos al volante.   Sería un ejercicio espeluznante el de calcular el riesgo de conducir en las calles de Panamá, con la cantidad de irresponsables que no quieren comprender los peligros de manejar y hablar por celular.

Recientemente se publicó en Estados Unidos un estudio patrocinado por el Departamento de Transporte, en el que durante seis años se evaluaron los riesgos de hablar por celular en las carreteras. El resultado fue revelador: la distracción no solo proviene del uso del celular, sino de la misma conversación. Ya no importa si los conductores instalan “ hands-free “ o se colocan aditamentos auditivos, el riesgo resultante es el mismo.   Es más, la probabilidad de que ocurra un accidente es cuatro veces mayor si el conductor habla por celular, la misma tasa de riesgo que el que produce un nivel de 0.8 de alcohol en la sangre, exactamente el límite que determina si un individuo está ebrio.

Es una tragedia que en los últimos años se haya creado una cultura de manejar y hablar, al punto que la mayoría de las personas ya piensan y actúan como si ésta fuera la conducta normal y aceptada por la sociedad. No importan las multas ni el incremento de accidentes, la gente sigue hablando por celular y no lo sueltan ni siquiera delante de los mismos policías y autoridades.

Estudios estiman que en promedio y en un determinado momento, más del 15 por ciento de los conductores se encuentra conversando, chateando o jugando con celulares. Y Panamá no escapa de esta realidad: buseros y taxistas, hombres y mujeres, grandes y chicos, todos hablan por celular mientras conducen.   Los panameños cada vez están más adictos a la tecnología y ya compiten para ver cuántos otros aparatos más pueden manejar simultáneamente dentro de un carro.   Un reportaje periodístico reveló hace un par de años sobre una figura pública que estrelló su vehículo en pleno Corredor Sur al tratar de enviar un mensaje por Internet.

Como señaló recientemente John Ratey, profesor de psiquiatría de Harvard, el utilizar teléfonos celulares, computadoras y juegos electrónicos genera un chorro de dopamina en el cerebro humano y produce niveles altísimos de satisfacción.   Esta teoría explica el porqué algunos individuos se desconectan del entorno e ignoran a los demás a su alrededor, y prefieren interactuar con estos simples aparatos, independientemente de que 99% de los mensajes que reciben no son importantes. Simplemente, por su compulsión y obsesión, esperan locamente que llegue ese esperado mensaje para sentirse en éxtasis.

No tardará mucho tiempo para que los panameños despierten un día y descubran que la sociedad demanda que los mensajes de textos se contesten inmediatamente, algo similar a lo que ocurre con otras sustancias adictivas que alimentan y presionan social y económicamente a los individuos para que se mantengan iguales con respecto a sus colegas, amigos y familia.   Culturalmente, la sociedad en general ya perdió el control y, por tanto, es hora de poner orden.

Lo primero que hay que hacer es aumentar las multas para todos los que manejan y hablan por celular, excepto en casos de emergencia.   Los $75 que actualmente cobra la Autoridad de Tránsito no parecen ser lo suficientemente disuasivo; hay que cobrar más y ser más estrictos y rigurosos.   Sugiero establecer una multa ejemplar de $250 y una penalización del 50% en el precio de la póliza del seguro de automóvil. Además, una sanción de $1,000 y dos años sin permiso para conducir para aquellos que causen accidentes por el uso del celular.

Igualmente, hay que limitar el ingreso al país de todo vehículo que facilite patrones destructivos, como por ejemplo los nuevos modelos que permiten a los conductores usar el celular y el equipo de música, y navegar en el Internet a través de un sistema de voz.   Más que un modo de transportación, los autos se han convertido en verdaderas máquinas de muerte, difíciles de desconectarse.

Con la excusa de que la telefonía celular aumenta la productividad laboral y que el tiempo se aprovecha mejor mientras se conduce y se consulta la agenda de mano, el abuso en el uso de estos aparatitos ya está afectando la seguridad de los demás y trastocando las reglas básicas de convivencia. A estos conductores deberían amarrarlos, porque nadie sano contesta llamadas a 100 kilómetros por hora o convierte los dos metros cuadrados del interior de un auto en oficina móvil.   Simplemente, esto es reflejo de que no están bien de la cabeza.

En consecuencia, recomiendo iniciar una campaña masiva, similar a las de cintas y demás colores, para crear conciencia ciudadana de que las calles son para manejar responsablemente.   De lo contrario, los accidentes seguirán ocurriendo, la tragedia embargará a las familias y llegará el tiempo en que las mismas telefónicas estarán obligadas por ley a colocar un cintillo en cada uno de sus contratos de que hablar por celular resulta peligroso al manejar.   Ciertamente, por el riesgo que causan y por lo señalado anteriormente, es lo menos que pudieran hacer.
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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

“Volver a las aulas”

La opinión del empresario…

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JUAN R. MORALES

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“Volver a las aulas”

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Voy a robarme el lema nacido en el corazón del Ministerio de Educación, a Lucy Molinar.    He decidido hacer esta apropiación porque me viene como anillo al dedo en los enfoques que he venido haciendo en lo relativo a la Pedagogía Familiar.

El estudio de la Pedagogía Familiar es una necesidad impostergable, por cuanto que estudiar para ser capaces de educar a nuestros hijos es tan necesario como alimentarnos para que nuestro cuerpo y nuestra mente no se tornen en un cuerpo anímico y anquilosado por el tiempo.   De esta concepción surge el propósito de apropiación del lema “ Volver a las aulas ”.

“ Volver a las Aulas “ no son palabras más, son palabras con las que debemos realizar labores que debieron surgir hace años.   Estudiar en las aulas la forma cómo debemos educar a nuestros hijos, sobre todo hoy, cuando la sociedad está dando tumbos de gravedad absoluta.   Los problemas sociales deben ser enfrentados en diferentes frentes.

“ Volver a las aulas ”, cuánta sabiduría encierra esta expresión tan sencilla. “ Volver a las aulas “, es lo que deben hacer los que ya son padres o los que están por serlo.   Me refiero, no a los escolares, porque ellos recibirán dentro del programa regular la capacitación referida. para adquirir tempranamente los conocimientos necesarios de lo que se llamaría la Pedagogía Familiar, como proponemos.

En mi entrega anterior expresé: “ El Ministerio de Educación debe dictar medidas conducentes para crear la Escuela de Pedagogía Familiar, con lo que se lograría Volver a las aulas a una gran cantidad de padres y madres que desde luego querrán un mejor destino para sus hijos ”.  En nuestro entorno social con seguridad encontraremos familias dentro de grados de excelencia, muchas por debajo de estos niveles y otras con problemas de gravedad media y las últimas con grados extremos de problemas sociales. Los profesores deben estar calificados para atender a los unos y a los otros, porque como he expresado, el objeto y sujeto de la sociedad es el niño, pero es a los padres únicamente a quienes corresponde la educación de los infantes en sus primeros años.

El Ministerio de Educación a más de crear la escuela citada, debe elaborar con sus especialistas los planes de estudio consecuentes con los diferentes niveles, no solo de escolaridad, sino los niveles psíquico-sociales de los futuros padres de familia y empleadas domésticas.

“ Volver a las aulas “, nos permitirá la actualización de un problema que viene de las entrañas del pasado, porque estamos atrasados en la búsqueda de un camino venturoso para los infantes pletóricos de felicidad, alegría y deseos de superación. No lo digamos más, es hora de volver a las aulas. Así son las cosas.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Gerente general o presidente?

La opinión del Ingeniero y analista político….

MARIO A. ROGNONI

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¿Gerente general o presidente?

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En una ocasión discutía con el general Torrijos la diferencia entre el empresario y el militar.   Al final concluimos que la mayor diferencia eran los valores de gestión, el empresario valora la eficiencia como lo más importante en sus empleados, el militar la lealtad.   “Un bruto leal” es mejor, me decía, que un eficiente desleal.   Por horas luego medité sobre el tema y finalmente acepté que como administrador de empresa me importaba poco la lealtad del subalterno, más la eficiencia y resultados.

Fue con Rigoberto Paredes, un extraordinario político, con el que luego discutía las diferencias entre la administración pública y la administración de empresas.   Rigo me insistía que era un error designar funcionarios que no fuesen graduados de la carrera de Administración Pública, argumento que en otra ocasión me presentaría igualmente la Licenciada Helena García, catedrática de la Facultad.   Es muy distinto, ambos sostenían, la Administración Pública de las empresas.

En primer lugar, el funcionario público solo puede hacer lo que la Ley le permite, el administrador de empresa privada puede en cambio hacer todo lo que la Ley no le prohíba.   En ese marco, es común que un empresario en cargo público cometa cantidad de exabruptos y violaciones a la Ley, pues, muchos desconocen, para comenzar, la ley que rige sus cargos.

Cuando un gobierno inicia funciones, el problema se agrava.  Si los altos cargos los ocupan funcionarios que vienen de la empresa privada, necesitan que sus asesores y principales colaboradores tengan experiencia en la Administración Pública, so pena de caer en errores de abusos de autoridad y extralimitación de funciones, los dos grandes males de muchos novatos.

En definitiva, es más fácil ser gerente general de una empresa que presidente o ministro de Estado.   Para colmos, el gerente general responde a una junta directiva y accionistas de la empresa, el presidente y ministros a toda una nación.   Para un empresario que es emprendedor, decidido y audaz, ser luego presidente resulta una frustración. “ Las cosas en Palacio andan despacio ”, no importa quién las impulse.    Es un mal propio de la misma naturaleza de la Administración Pública.

Opinar se convierte en un problema, es fácil dar una opinión y contradecirse con otros funcionarios de importancia.   Lograr la coordinación y coherencia de equipo entre decenas de funcionarios que muchas veces nunca han trabajado juntos, muchos solo conocidos entre ellos, no es fácil.   Es mucho mas fácil hacer equipo en una empresa donde en fin de cuentas todos van en la misma dirección.   En gobierno, por ambiciones políticas, compromisos de partido o cualquier otro motivo, formar el equipo se dificulta.

Hoy, Panamá tiene un gobierno de empresarios.  No dudamos que si ese mismo equipo estuviese en una empresa funcionarían bien, pero en función de gobierno hasta ahora solo hemos visto “ metidas de pata ” y contradicciones entere altos dirigentes.

Quizás, para ayudarlos, requieren dos consejos:  entender que ya ganaron las elecciones y recordar que les quedan casi cinco años de gobierno. Administrar el Estado requiere lo que el propio presidente Martinelli siempre dijo, gobernar con los mejores panameños.   Solo que tienen que entender que son administradores públicos, no empresarios.   No, por lo menos, por estos cinco años.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nuevos investigadores en Panamá, ¿hacia dónde?

La opinión del ingeniero….

Luis Donderis L.
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Nuevos investigadores en Ciencia y Tecnología en Panamá, ¿hacia dónde?

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550 personas fueron becadas por la SENAYCT en el gobierno anterior para realizar estudios de postgrado, la mayoría fuera del país. Queremos entender que se buscaba formar nuevos investigadores que hagan de la ciencia y tecnología la herramienta de desarrollo accesible al panameño que lo necesite a velocidad para realmente ser más competitivo.   El gobierno actual pareciera que pretende mantener la misma dinámica sin ajustes ni El Cambio de visión urgentemente requerido. Sobre esto, surgen algunos interrogantes importantes:

1- ¿Estos Nuevos Investigadores correrán el mismo destino de los Talentos panameños especializados becados con recursos y fondos públicos que han retomado ya al país y son sub utilizados?

2– ¿El tema de la Investigación (Trabajo Final) de los 550 talentos en formación responde a la Agenda Nacional de Temas de Investigación de Panamá o responde a la Agenda de Investigación de países desarrollados, para resolver sus problemas con el apoyo subsidiado de nuestros talentos que se encuentran allí para su formación especializada?

3- Si no hay gestión dinámica de esta Agenda Nacional en los temas de investigación e innovación -guía que debe ser pública y ampliamente distribuida-, ¿No se estaría subsidiando con recursos de los contribuyentes panameños investigaciones en países desarrollados de poca o nula aplicación inmediata en nuestro país cuando los talentos especializados retornan?

Hace algunos años se impulsó la propuesta de las escuelas de graduados, en donde se buscaba que un área significativa en la Ciudad del Saber (ciudad que por Ley fue creada para generar y distribuir nuevos Saberes y no ser casi un hotel de organismos internacionales, con poca divulgación popular de esos saberes que han debido desarrollarse, habría que revisar dicha Ley, para que el cambio llegue y se cumplan sus objetivos fundacionales), se constituyera en el espacio nacional para formar a alto nivel de especialización al recurso humano al desarrollar infraestructuras de investigación como INDICASAT y CENAMEP y trayendo al país a los maestros y profesores del exterior que formarán pares de manera masiva y así dar a más talentos nuestros de distintos niveles las posibilidades de atender oportunidades locales de desarrollo global que se hacían más alcanzables con propuestas como la citada.

El gobierno de el cambio debe reconsiderar esta propuesta sacándola del baúl donde debe estar polvorientamente almacenada y así trabajar para que el Conocimiento llegue a todos, ya que “ahora le toca al pueblo”.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Pongámonos de acuerdo

La opinión del periodista….


Euclides M. Corro R.

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Pongámonos de acuerdo

Cualquier decisión que se tome al respecto estoy seguro generará diversas opiniones y es que además del simbolismo que su estructura representa, igual existen acontecimientos nacionalistas que de alguna forma nos recuerdan marchas de protestas e incluso, actos violentos. Me refiero al antiguo edificio donde funcionó la embajada de los Estados Unidos en nuestro país.

El presidente Martinelli tiene entre sus planes derribar este edificio para construir allí varias torres que sirvan de sede a las entidades financieras del gobierno. Salomón Shamah, administrador de la Autoridad de Turismo de Panamá, ya dijo que se tiene contemplado construir una torre para el Banco Nacional de Panamá, que sería como un “ícono de la ciudad”.

La idea no es mala. Concentrar en un solo sitio al ministerio de Economía y Finanzas, el BNP, el Banco Hipotecario, y otras entidades más, pudiera ser beneficioso para sus clientes y usuarios. Estaríamos hablando de varias torres con muchos pisos que tendrían el beneficio de estar ubicados en uno de los sitios más hermosos de la ciudad, como lo es la bahía y la recién inaugurada Cinta Costera.

Pero como decía, hay otras opiniones. Ernesto De León, presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos ya anunció que han escogido tres propuestas entre las doce que se presentaron por parte de expertos en el tema, para darle un mejor uso a este edificio ubicado entre las calles 37 y 38.

Es importante señalar que este edificio fue parte de un litigio diplomático cuando el gobierno norteamericano quiso, e incluso publicó anuncios al respecto, vender esta propiedad, mientras que el gobierno de Martín Torrijos (2004-2009) interpuso las demandas del caso para evitar esta acción.

Recordemos que la sede diplomática norteamericana se trasladó a inicios del 2007 hacia un amplio globo de terreno en Clayton. El edificio que desde 1938 ocupaban en la Avenida Balboa tiene una superficie de 4,851 metros cuadrados.

Ignoro cuáles son las propuestas de las que nos habla la Sociedad de Ingenieros y Arquitectos, pero estoy seguro que la idea central sería la de preservar la estructura y complementarla con las torres, lo que sería igual que matar dos pájaros de un solo tiro.

Si bien es cierto esta estructura no forma parte del patrimonio histórico del país, es innegable que su pasado está ligado a muchas de las querellas nacionalistas realizadas por varias generaciones. Este es un punto que no puede ser ignorado y mucho menos despreciado.

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Publicado el 22de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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