El diálogo es mejor que la agresión

La opinión del periodista…..

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CARLOS CAMARENA MEDINA

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El diálogo es mejor que la agresión

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No se puede pretender gobernar un país de sobresalto en sobresalto, lanzado términos descalificativos a quienes osen criticar al mandatario de turno y sus iniciativas, con frases altisonantes, más centradas en la búsqueda de simpatías y aplausos fáciles y efímeros, que en la intención de solucionar un problema a largo plazo.

El actual gobernante tiene todo el derecho de impulsar las medidas y reformas que considere pertinentes para llevar adelante las obras y proyectos que prometió, pero no es con el garrote como se logran objetivos trazados ni irrespetando con señalamiento genéricos como se convence a un grupo en particular, ni haciendo de siete machos como se va a someter a todos a sus dictámenes.

Así ha sido la constantes durante más de 60 días de gobierno, donde lo inmediato y mediático ha marcado la agenda que ha querido imponer el Palacio de Las Garzas: los mazazos en Amador, el tema de las hidroeléctricas, los puertos, la Zona Libre de Colón y pronto veremos la función de los corredores. El circo está montado, al mejor estilo del Imperio Romano.

Me pareció de muy mal gusto la propaganda pautadas por el Gobierno, en la que sin ningún sustento de peso explica su posición respecto a gravar a las empresas que operan en la Zona Libre de Colón. Al mejor estilo chavista, satanizan a todo el que se atreva a oponerse a sus medidas inconsultas.

Y la situación es bastante preocupante, puesto que una encuesta realizada por la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá reveló que el 56% de los consultados dijo que esperan que las ventas durante este año permanezcan igual o empeoren. Son luces que se encienden y que, si bien Panamá ha mantenido un comportamiento económico positivo, pese a la crisis económica internacional, los mensajes que se mandan a nivel internacional no son los adecuados ni lo que debiera imperar en un Estado de Derecho.

Por ello me llamó la atención el debate bizantino surgido esta semana, luego que empresarios de la Zona Libre decidieron levantar el paro, tras recibir una llamada del Gobierno, y que a la velocidad de la luz un alto personero saliera a tratar de rebatir lo que se había dado, puesto que luego se confirmó que efectivamente la llamada se había realizado.

Pienso que al fragor de las diferencias y polémicas normales en estas situaciones, debe imperar el diálogo con los sectores que podrían ser afectados, y que el Gobierno, en vez de utilizar el mazo, haga de conciliador. Eso lo debe hacer con las empresas hidroeléctrica, portuarias, la Zona Libre de Colón, y los corredores Norte y Sur; y de esta manera lograr acuerdos en materia de pago de impuestos.

Panamá no es una isla donde existe de todo y si bien el país sorteó los golpes de la crisis económica mundial, no creo que enfrentamientos con frases altisonantes, acusadoras e irrespetuosas de quienes gobiernan conlleven un buen mensaje. Pueda que logren “ rating “ en programas complacientes y titulares en los diarios, pero de ahí nada más.

Hay muchos países que también aspiran a atraer los inversionistas que desde el pasado Gobierno se han asentado en Panamá; por lo que la actual administración debe cambiar el discurso y no olvidar que la seguridad jurídica es algo que se debe respetar.

Puede que suenen bonitas las frases rebuscadas para ganar adeptos; y que las páginas pagadas donde subliminalmente se plantean una lucha de clases ganen apoyo al Gobierno, pero si estas inversiones se van, ¿qué le ofreceremos a los miles de desempleados que esperan una oportunidad? ¿Más circo?

Que lo sucedido con la Zona Libre de Colón no se repita. No es con campaña mediática como se impone algo. Los gobiernos deben ser mediadores. Ojalá que con los bancos y otros sectores, a los cuales se les han hecho velados señalamientos, el discurso y la estrategia varíen.

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Publicado el 18 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Relaciones Públicas: preservar su esencia

La oponión de la Relacionista Pública y Periodista…..

EVA E. MONTILLA

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Relaciones Públicas: preservar su esencia

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Uno de esos días que amanecí preocupada, pero inspirada por una de mis profesiones, escribí unas reflexiones a las que titulé: “Relaciones Públicas, ¿profesión etérea?”, las cuales pude compartir, gracias a la gentileza de La Estrella.  ¿El resultado?  Este material que hoy entrego, debido a que los comentarios recibidos me motivaron a darle una segunda oportunidad al tema.

Es cierto que en muchos casos los nombramientos, designaciones, distinciones o como quieran llamar al proceso de entregar la dirección de las Relaciones Públicas en la administración pública o privada a una persona, se hace sobre la base de la afiliación a una corporación política o por la amistad, sin tomar en consideración las fortalezas profesionales; pero también es verdad que se obtienen resultados desacertados, los cuales llevan al traste con imágenes, trayectorias, procesos de comunicación y a la postre hasta se convierten en bumerán para las propias organizaciones y/o personas.

Es una realidad global, por lo tanto, es imperante que cada profesional de las RRPP se esfuerce para encaminarla hacia la madurez y el posicionamiento como herramienta efectiva para las organizaciones.

Porque las RRPP están catalogadas, en Panamá, como una profesión de naturaleza liberal, así está en el artículo 1 de la Ley 21, en el que, además, se señalan como principales objetivos “ la actividad y el esfuerzo planificadores y continuos para establecer y mantener la comprensión mutua entre una institución pública o empresa privada o mixta y los grupos y personas que están directa o indirectamente ligados, así como desarrollar actividades inherentes a la profesión, de acuerdo con la naturaleza de la empresa o institución, que sean de necesario cumplimiento y que no están contempladas en esta Ley ”.

Para no enfrentar futuras frustraciones, a través del tiempo he logrado alianzas con mis propias observaciones, por ello cuando me llaman para que preste servicios en materia de RRPP pregunto sobre quién tendré que enfocar el trabajo: ¿el jefe?, ¿la organización?   Ese es un tema muy importante que se debe definir desde el primer momento y así se evitarán los gritos, las palabras de grueso calibre, las respuestas groseras y el final de una relación laboral y profesional.

Reitero lo imprescindible de elevar la profesión al mismo nivel de los países desarrollados y dejar de verla como una disciplina exótica. Recomiendo a quienes ejercen esta profesión que agudicen sus virtudes de paciencia y persistencia para lograr sus objetivos. No olvidemos crear conciencia acerca de la magnitud de las RRPP.

Hay amenazas permanentes, como la de suplantarlas en su esencia y utilizarlas como una rama del mercadeo o a la libre decisión y ejercicio de personas sin los conocimientos precisos, que, por el contrario, se valen de éstas para presumir o escalar niveles gerenciales, de socialización y hasta para acceder al poder.

Renovemos conocimientos, para superar estos escollos y fortalecer la profesión.

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Publicado el 18 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Por un Proyecto de Nación

La opinión del Ingeniero y Analista Político… .

JOSÉ I. BLANDÓN C.

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Por un Proyecto de Nación

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La actual encrucijada que vive nuestro país exige de sus dirigentes una clara visión de un programa estratégico de desarrollo económico, que permita la consolidación de un Proyecto de Nación.  Toda nuestra historia ha estado llena de una rica experiencia en la lucha anticolonial que nos permitió recuperar la soberanía y la integridad territorial.

Culminada esta etapa de nuestra historia, el país marcha sin un rumbo claro y en un acelerado proceso de descomposición de sus valores. Nuestra juventud no tiene los bríos ni los ideales necesarios para enrumbar la Nación, está sumergida en un bombardeo permanente de publicidad, que la lleva al consumismo y a un proceso de enajenación peligroso para el futuro de Panamá.

Los partidos políticos han perdido credibilidad y son meros instrumentos electorales en la lucha por el poder, al margen de una propuesta programática que consolide la Nación y la proteja de los peligros de la globalización.

A partir de las elecciones del 3 de mayo del 2009, se abre una nueva coyuntura con el triunfo arrollador de Ricardo Martinelli.   Sin duda alguna, el pueblo votó por un cambio y espera una transformación sustancial de la forma de hacer política, de gobernar y de establecer las prioridades dirigidas a resolver los problemas de los más necesitados.

Para logra este objetivo es necesario diseñar un programa estratégico nacional de desarrollo que tenga al panameño y panameña con motor e impulsor fundamental y a su bienestar material y espiritual, como su principal finalidad.   Esta estrategia debe, en primera instancia, conservar la independencia y la integridad territorial de la República.

La nueva visión debe construir un régimen político institucional basado en la concepción libertaria del hombre y la sociedad, en el principio de solidaridad del Estado que le es propia, y en una definición nacionalista que proyecte a Panamá con fidelidad a su legítima tradición nacional.

Ello implica que se debe conjugar siempre, armónicamente, la autoridad y la libertad y favorecer la selección de los mejores hombres y mujeres para las tareas de gobierno.   En medio de la actual crisis de la familia panameña, el nuevo Proyecto de Nación debe desarrollar en los panameños un cuerpo de valores morales y espirituales, que constituyan el fundamento del progreso cultural de nuestra sociedad, que estimulen sus capacidades y que acreciente los rasgos positivos de la idiosincrasia nacional.

No es posible transformar la sociedad sin lograr una base unitaria con nuestros aliados estratégicos en la comunidad internacional y sin que Panamá alcance, equilibradamente, en el menor tiempo posible, con equidad y democracia, un adecuado desarrollo político, económico y social, que permita siempre avanzar hacia un mayor bien común general, al servicio de todos y de cada uno de los ciudadanos.

Todas las propuestas de cambios que impulsa la Administración Martinelli deberían contar con el mayor consenso posible y desarrollarse dentro de un marco conceptual que impulse la tolerancia, el diálogo y forje la unidad de la Nación.

El ciudadano panameño espera que este gobierno respete el principio de la diversidad que caracteriza nuestra sociedad e impulse sin temor las transformaciones necesarias, para cambiar el oscuro panorama que representa el 40% de la población panameña sumida en pobreza y pobreza extrema.

Los dirigentes del cambio deben estar conscientes de su responsabilidad histórica y que el desarrollo económico del país, no solo es un proceso de crecimiento económico, sino que debe ser un proceso que se traduzca en una mejoría real de la sociedad y de sus sectores más vulnerables.

Con estos principios los actuales dirigentes del gobierno deberán comprender que el ser humano tiene derechos anteriores y superiores al Estado y que es éste quien debe estar al servicio de los individuos y no a la inversa.

Una rápida revisión de la agenda para construir un nuevo Proyecto de Nación nos lleva a mirar la educación como la piedra angular de la transformación necesaria. Debemos desarrollar un sistema educativo que se ajuste a las nuevas realidades y que tenga como objetivo la formación de un ciudadano pleno y de una democracia ilustrada.

En el camino de las reformas sociales, que el país necesita, está la salud pública, que hoy pasa por una terrible situación y que requiere urgentemente de atención prioritaria.  Las reformas en educación y salud son prerrequisito para la construcción de un Panamá que esté a la altura de los cambios modernos.

No es posible enfrentar el problema del desarrollo económico integral sin un cambio sustancial en la forma de hacer política.   El poder político es para transformar la sociedad hacia metas elevadas y no para enriquecerse en forma burda.

Los dirigentes políticos panameños, de gobierno y oposición, deberán entender que el proceso democrático actual no está consolidado y que nuevos fracasos pondrán en duda su viabilidad política.

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Publicado el 18 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El cierre de los casinos en el interior

La opinión del periodista….

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HADULFO VÁSQUEZ GÁLVEZ

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El cierre de los casinos en el interior

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El Gobierno Nacional, por conducto del Ministerio de Economía y Finanzas, anunció recientemente el cierre de varios casino, tanto en las ciudades terminales de Panamá y Colón, como en el interior de la República.

Esta medida definitivamente constituye un alivio para la economía de los hogares más humildes y empobrecidos, de donde surge la mayor parte de los clientes permanentes de estos juegos de suerte y azar, los cuales no son más que un espejismo para engañar incautos, quienes perciben que en los casinos pueden resolver sus problemas económicos y acumular dineros para sus necesidades prioritarias.

Sin embargo, se ha podido comprobar que las máquinas que se utilizan en los casinos vienen perfectamente arregladas, para que las empresas que explotan estas concesiones nunca tengan pérdidas y que por medio de engaños y atrayentes fantasías convierten a los jugadores en un mercado cautivo, prácticamente adicto al juego y a la chinguía; que en muchas ocasiones han llevado a los jugadores empedernidos a perder sus casas, automóviles y negocios, y, al extremo, muchos jugadores han perdido la vida, suicidándose por la deuda que han acumulado en una mesa de juego.

Lo peor de todo es que, en el interior de la República, los principales clientes adictos al juegos son personas de escasos recursos y de humilde condición social, quienes tratando de aumentar sus economías hogareñas se van al despeñadero perdiéndolo todo, en perjuicio de compromisos económicos y hasta la propia alimentación de la familia.

Es por ello que aplaudimos la decisión del Gobierno Nacional de regular la proliferación de los llamados casinos, sobre todo en el interior y en los barrios populosos de Panamá y Colón, porque los casinos al final de cada año registran millonarias ganancias a expensas de la miseria y necesidades del pueblo.

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Publicado el 18 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Historia patria: así, ¿quién no?

La opinión del Abogado y Embajador de Panamá ante la OEA…

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GUILLERMO COCHEZ

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Historia patria: así, ¿quién no?

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La paz y la tranquilidad de una ciudad tan acogedora como Washington me ha hecho volcar mis energías a la investigación histórica y al estudio de un país que tiene mucho que contarnos sobre nuestro pasado.

Los políticos norteamericanos son dados a escribir sus memorias y por eso existe tanta bibliografía del tema; no me imagino lo que algunos políticos criollos podrían decir de sus trayectorias.

Uno de ellos ha sido Theodore “ Ted ” Sorensen, considerado el alter ego del presidente John F. Kennedy y su principal abogado y asesor, como también su principal redactor de discursos.

Hoy de 81 años, Kennedy lo llamó “ mi banco de sangre intelectual ”.

Luego de la muerte de Kennedy, tras brevemente ayudar a Lyndon B. Johnson, Sorensen se destacó como un gran abogado en asuntos internacionales, aprovechando de las conexiones por sus cercanía a la Casa Blanca.

Su último libro, “ Counselor. A Life at the Edge of the History ” (“ Consejero, Una vida al filo de la historia ”), “ bestseller ” de New York Times en 2008, (en Amazon.com por B/12.95), cuenta muchas anécdotas de su vida política y profesional.   Relata sus experiencias con el difunto Torrijos y con prominentes personajes de la plaza, muchas veces tras bambalinas y alérgicos al escrutinio público, pero con absoluto acceso a las fuentes de poder directo, tanto económicas como políticas.

Cuenta Sorensen cómo conoció personalmente al dictador.

Al prohibirse el uso del Oleoducto de Alaska, el petróleo de esa región tendría que ser transportado por barcos.

La forma de hacerlo llegar a la Costa Este de Estados Unidos, sin transitar el Canal de Panamá, fue la del trasiego de grandes tanqueros a pequeños. Era necesario encontrar un lugar: Panamá. Había varias empresas interesadas, pero Sorensen llevaba la delantera: conocía al General desde antes.

Cuenta Sorensen que al presentarle el proyecto al entonces jefe de Estado: “ Me preocupé cuando el General me dio el nombre del abogado que teníamos que contratar en Panama: Jaime Arias Calderón ”, a la fecha de los dignatarios de Northville, una de los dueños de Petroterminales de Panamá.

Según Sorensen, “ el General tenía la reputación de tener un insaciable apetito por las mujeres bellas y el alcohol ”.

Con ese apoyo, y por su relación tan estrecha con el Viejo “ pudimos sacar del negocio a las compañías petroleras grandes, estableciendo lo que todavía es la principal facilidad para trasegar petróleos de Alaska en la costa atlántica de Estados Unidos ”.

Esas historias explican cosas inexplicables para algunos, como por ejemplo, el porqué Jimmy Arias fue tan cercano consultor económico de Martín Torrijos Espino. Simplemente lo heredó de su padre. Como diríamos los panameños ¡Así!, ¿quién no?

Cuenta Sorensen que treinta años después fue a cenar con el presidente Martín Torrijos y su canciller Samuel Lewis Navarro; debo imaginarme que entre los otros comensales no pudo faltar el intrépido abogado.

Como vemos, la historia enseña muchas cosas. Quién sabe si ahora, donde se revisan tantas concesiones del pasado, llega un nuevo caso para Fernando Núñez Fábrega.

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Publicado el 18 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sin derecho al tratamiento de diálisis

La opinión del Ingeniero….

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David A. Ocalagán B.

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Sin derecho al tratamiento de diálisis

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Es increíble que en medio de la ampliación del Canal de Panamá, la construcción de la cinta costera, del Museo de la Biodiversidad y, ahora, de un nuevo y moderno medio de transporte terrestre denominado metro, los pobres (no asegurados) de nuestro país no puedan gozar de los tratamientos de diálisis renal para conservar su vida.

El Ministerio de Salud (Minsa), responsable de la salud pública de los pobres, carece de recursos económicos para que estos panameños reciban el tratamiento renal de vida o muerte.   En el “Panamá moderno” se ofrece en forma selectiva, inhumana y discriminativa la atención de diálisis renal; es decir, solo unos pocos afortunados logran obtener un cupo, ante la mirada de otros que no pueden hacer nada para conservar sus vidas.

Es difícil aceptar la cruda realidad que viven algunos panameños pobres, sobre todo para los que conocemos los efectos catastróficos que causa esta enfermedad al organismo del paciente, cuando éste no recibe a tiempo su tratamiento de diálisis; su agonía es lenta y dolorosa, no solamente para él, sino para toda la familia, que lo observa morir de a poco.

Conocemos que algunas autoridades administrativas y médicas responsables de brindar estos servicios sanitarios, de alta necesidad y costosos, se escudan en que ellos no tienen ninguna responsabilidad y, fácilmente, le notifican a un paciente que no hay cupo para su tratamiento y debe regresar a su casa. ¡De seguro que regresa para morir!

Es frustrante para mí seguir denunciando esta terrible realidad sanitaria, cuando observo que las autoridades políticas y administrativas gerenciales de la salud pública centran su estrategia principal para mejorar las respuestas sanitarias en la interconexión informática entre las instituciones de Salud. Eso es importante, pero no es la estrategia que esperan estos panameños pobres que viven el día a día entre la vida y la muerte.

Pero tenemos esperanza en un mejor mañana.   Recientemente, participamos de la elaboración del proyecto del nuevo programa de salud renal que impulsa un gran grupo de organizaciones sociales, de pacientes y médicas, bajo el respaldo de las instituciones de salud pública.   Pero esto es el mañana,  hoy es necesario dar respuesta inmediata a los miles de panameños que padecen de diversas patologías crónicas. Hasta ahora, los pacientes renales no asegurados afrontan una dolorosa realidad, sin tener una justa respuesta humanitaria.

¿Qué pasó con la coherencia?

La opinión del médico….

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Enrique Lau Cortés

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¿Qué pasó con la coherencia?
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Algunos se preguntarán qué hacía un ministro de Estado revisando las ollas y las condiciones de un restaurante de la localidad o pidiendo el carné de salud a las personas que ejercen el oficio más antiguo del mundo.   Según mi leal saber y entender, esto no ocurre porque el ministro de Salud no tenga nada que hacer, por supuesto que debe estar muy ocupado.   Un antiguo refrán nos dice que “quien no entiende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación”.   Si leemos entre líneas esta acción ministerial donde el titular de Salud saca tiempo para hacer lo que otros deben atender, algo no anda bien y se requiere un cambio radical de actitud en la atención de las responsabilidades, para garantizarle a la población la prevención de enfermedades de carácter alimentario o las de transmisión sexual.

No hay excusas para no cumplir, ya que el mensaje que viene desde el Palacio de las Garzas guarda coherencia con su plan de gobierno y la actuación del señor ministro de Salud refleja dicha coherencia privilegiando la prevención de enfermedades y la promoción de la salud como un cambio de paradigma que procura modificar el tradicional enfoque biologicista y patocéntrico.

Apruebo el trabajo que hasta ahora se ha hecho en el sector Salud, no obstante cuando presencié en los medios de comunicación social las repetidas imágenes de dicha misión, especialmente las de la visita al centro de lenocinio, me indigné por la falta de coherencia entre los discursos de algunos medios de comunicación que dicen que no pasarán imágenes violentas, para no ser ofensivos con el público, y los hechos que reflejan otra cosa, donde al parecer se está más preocupado por el famoso rating que por construir patria. Es por ello que la coherencia debiera incluir también no pasar imágenes que riñan con la moral y las buenas costumbres o que denigren a la persona humana.

Nuestro país, al igual que los otros 189 países miembros del Sistema de Naciones Unidas, suscribió lo que se conoce como el reto de los “Objetivos del Milenio”, que entre ocho puntos incluye la equidad de género, que significa dar iguales oportunidades a la mujeres para que puedan alcanzar y desarrollar al máximo sus capacidades.   Sin embargo, el proyectar una y otra vez las imágenes de mujeres calificadas de prostitutas, en ropa íntima, que corren desesperadas para ocultar sus rostros y evitar ser estigmatizadas, y en horarios que nuestros niños ven televisión, no le da valor agregado a la noticia, ni nos acerca al cumplimiento de este compromiso, pero sí lacera la dignidad no sólo de las mujeres que aparecen en pantalla, quienes también son madres, hijas, hermanas o amigas, sino que también desgarra las propias entrañas de la sociedad, ya que entre ellas también hay nacionales que seguramente son fiel ejemplo de la inequidad que existe en nuestro país.

Este tema no debe ser objeto de chistes de mal gusto, sino motivo de profunda reflexión de hacia dónde vamos como país y cuál es el papel que debemos jugar todos en el fortalecimiento de nuestra patria.

El compromiso es tan serio que no es asunto exclusivo de las mujeres, nos debe importar mucho a los hombres, ya que es impostergable revisar lo que hacemos como sociedad para que estas mujeres, quienes también son panameñas, tengan la oportunidad de ganarse la vida dignamente y así lograr salir de las calles.

Como dijo José Martí: “hacer es la mejor forma de decir”, por lo que la libertad de expresión no debe reñir con el respeto a la dignidad humana.