Independientes, pero frustrados

La opinión de la joven escritora panameña…

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Paola Brugiatti Goyez

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Independientes, pero frustrados

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Se dice que los panameños se caracterizan por su jocosa forma de hablar, por su alegría y singular puntualidad.   Sin embargo, los nacidos en Panamá han cultivado otra muy peculiar costumbre, la cual ocurre con una frecuencia de cada cinco años: el cambio de gobierno.

Tal vez, no es una costumbre con la que todos estemos de acuerdo, aunque pocos se atreven a acusarla.   Pues sí, los panameños nos hemos acostumbrado a celebrar o llorar cada cinco años, dependiendo del partido político que suba y del partido al cual pertenecemos.   Si usted es azul y se coronan los verdes, ¡prepárese!  Recoja sus pertenencias y que la suerte lo acompañe.

Por otro lado, ¿qué sucede si usted fue seleccionado para trabajar con los azules durante cinco años, pero no es azul?   No obstante, le toca dar inicio al período verde. ¡Qué fortuna!   A pesar de que usted no sea de ningún color, también debe prepararse, pues si bien no estuvo con los azules, tampoco está con los verdes.

Miedo es lo que muchos panameños ‘sin color y sin bandera’ sienten cada cinco años, cuando han trabajado en una entidad gubernamental durante una administración determinada.  ¿Por qué deben temer?   Es una cantidad significativa de trabajadores independientes que son despedidos cada cinco años, sólo para ser reemplazados por copartidarios del partido emergente.

¿Significa esto que usted debe pertenecer a un partido político para lograr ser nombrado en un cargo público?   ¿A esta actitud, a esta ‘costumbre’, llamamos democracia?   Independientes con habilidades y capacidad deslumbrantes, con títulos, estudios y experiencia necesaria, son cada cinco años presos de la frustración inminente.

Quizás, el único regocijo con el cual pueden consolarse estos panameños trasparentes, sea el hecho de que su dignidad se ha mantenido intacta: su talento vale mucho más que pertenecer a un partido político.   ¿Cuándo llegará el día en que seremos juzgados según nuestras aptitudes profesionales y no a partir de nuestros ideales?

Al final, olvidamos que trabajar para el gobierno, cualquiera que sea, verde o azul, se debe a que ansiamos cooperar con nuestro país, dando nuestro granito de arena.   En Panamá, es costumbre conformarse con lo ‘bien’ que es hacer las cosas mal.

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Enviado edl 16 de septiembre de 2009 por la autora para su publicación, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

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