Las alegrías ciudadanas

La opinión de….

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Rodrigo Eisenmann

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Las alegrías ciudadanas


Un domingo en la tarde, llegando del interior, nos adentramos a la ciudad usando las nuevas vías de la cinta costera. Rebasando los pasos elevados que nos evitan el congestionamiento tradicional de Calidonia, nos recibe de golpe uno de los espectáculos más vistosos que tiene una ciudad. La cinta costera, con todos sus paseos, puentes, áreas verdes y campos de deportes completamente llenos de gente.

Todas las edades, sexos y clases sociales, gozando en una convivencia de solidaridad humana, ávidas de compartir sus espacios y de aproximarse a ese mar tan difícil de ver en el “moderno” Panamá, siempre cubierto a los ojos de sus habitantes por los modernos bloques de concreto de las torres de apartamentos y oficinas. Este espectáculo se repite en las tardes y noches cuando, aprovechando el refrescar de la brisa, se hace más placentero el paseo por nuestro malecón de la bahía de Panamá.

Un claro ejemplo de la necesidad de nuestra población de encontrar el necesario desahogo al estrangulamiento que sufre con la ineficiente, despiadada y pobre planificación urbana, solamente preocupada por el mercantilismo de su desarrollo y no por el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes.

Entristece ver cómo todas las grandes ciudades del mundo buscan satisfacer esas primordiales necesidades de nuestro ser, desarrollando áreas donde la naturaleza complemente ese desarrollo individual y social en sus ciudadanos; mientras que en nuestras ciudades –poseedoras de un caudal de riquezas naturales– se permite que la mano y la codicia del hombre nos lleven a destruir y esconder lo que hemos heredado en nuestra tropical posición geográfica.

Los beneficios que las áreas verdes en las ciudades brindan son múltiples: disminuyen la polución, mejorando la calidad del aire que respiramos; refrescan la temperatura ambiental; disminuyen el ruido de los automóviles; protegen nuestras especies animales y nuestra flora; ofrecen sitios de descanso y de reflexión a sus visitantes; y sirven como sitio de reunión en la ciudad, ayudando a desarrollar un sentido de comunidad, contribuyendo a la disminución de la criminalidad.

Todo esto ha sido estudiado en múltiples trabajos científicos en importantes universidades y centros de investigación por biólogos, psicólogos, sociólogos, arquitectos, etc., y sus resultados han llevado a los políticos que manejan ciudades como Chicago, Nueva York, Londres, Medellín y muchas otras a implementar cambios en el desarrollo urbano de sus ciudades, dándoles el sitio que merecen en una planificación que ponga como meta del desarrollo al hombre y a su buena calidad de vida.

Otro domingo, pude escucharle a nuestro Presidente de la República su decisión de continuar la cinta costera y llevarla hasta Amador, construyendo nuevos parques para brindar a todos los panameños la necesaria oportunidad de compartir, igualmente en las áreas populares de El Chorrillo, las nuevas experiencias de la actual cinta costera. Y así también facilitar la llegada hasta nuevos polos de atracción, turística y ciudadana, como son: el Museo de la Biodiversidad Puente de Vida, diseñado por Frank Gehry, y un proyectado auditorio para congresos nacionales e internacionales.

Un Panamá, viendo de frente a su mar y mostrando sus riquezas naturales a propios y extraños; un Panamá, abriendo un camino inteligente hacia el siglo nuevo, son los motivos de mis alegrías ciudadanas.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Inflación eclesial

La opinión de….

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MERCEDES ARIAS

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Inflación Eclesial


Ni Mandrake, el mago, desaparece la plata más rápido que los panameños cuando llega la quincena. Nuestra canasta básica se ha disparado. Así es, nuestra canasta básica está costando más de 250 dólares, y el presupuesto del panameño ha probado no ser elástico. Ya no estira más, ¡aunque los cines estén repletos y cada quien tenga un teléfono celular!

Son varios los factores que han contribuido al alza en los costos. Ante todo el aumento en el precio del barril de petróleo –que nos encareció hasta la forma de caminar–, los reveses en las cosechas, el aumento en los costos de los alimentos y de los metales, la estrepitosa caída en los mercados bursátiles internacionales, los malos préstamos, etcétera, etcétera. Resumiendo, estamos viviendo un periodo de inflación que, para los estándares de Panamá, puede ser calificado como extraordinario, de más del 8%.

Muy atrás quedaron los años de las vacas gordas, allá entre 1984 y 2004 cuando la inflación se mantuvo casi estacionaria en 1.5%. Fue en esa época en la que nos quedamos paralizados en lo que respecta a lo que donamos a la Iglesia.  Los panameños somos un pueblo solidario, al primer desastre natural corremos al Parque Omar a llevar agua, sábanas, latas y abridores. Pero de nuestra Iglesia nos olvidamos. La Iglesia, la nuestra, la que fundó tantas escuelas, la que consoló a los pobres, la que cuidó de presos y desahuciados, es la misma Iglesia a la que hoy le damos las sobras. Y no me hablen de curas pederastas para descalificar a la Iglesia, porque un cura no hace Iglesia, ni es la Iglesia. Esos, los que hicieron lo impensable, curas, pastores, pavos o buseros, se van a quemar en el horno más caliente.

Habiendo hecho este aparte, me concreto en lo que aportamos en tiempo y especies a nuestra Iglesia. Trayéndolo a colación porque, recientemente, la campaña de Promoción Arquidiocesana acaba de recoger las alcancías que fueron distribuidas en 93 parroquias en la Arquidiócesis de Panamá. Todavía deben estar sumando el sencillo y contando las latas para ver si llegaron a la meta propuesta de un millón 100 mil dólares.

Pero, más allá de lo que aportamos en las alcancías, deseo hacer hincapié en el dólar que ofrendamos cada domingo los feligreses que concurrimos a las iglesias católicas. Los evangélicos diezman, nosotros ese concepto nos lo saltamos en garrocha. Hace 20 años dábamos un dólar y si nos ponemos la mano en el corazón tenemos que aceptar que no somos la viudita del Evangelio que dio todas sus preciadas moneditas, porque confiaba en la providencia divina. Hoy nosotros seguimos dando un dólar. Un solo dólar. O no estamos a tono con los tiempos o nos hacemos de la vista gorda ante los beneficios de los nuevos centros de culto, como mejores sistemas de sonido y aires acondicionados.

Un dólar de hace 10 años no se puede equiparar al valor representativo de un dólar hoy.  Pero, en la Iglesia, insistimos en aportar lo mismo de entonces.   Con el incremento natural de los precios, el dinero pierde su valor original a lo largo del tiempo y mientras más pasa el tiempo el mismo dólar menos compra.  La entrada al cielo tampoco se compra, es tan gratis como las sonrisas que vendió Rubén, pero el llavero de San Pedro pesa y solo abre si dimos amor con un corazón generoso.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La reforma del Estado que se impone

La opinión de…

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OSCAR R. COMBE B.

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La reforma del Estado que se impone

La evolución de los estados modernos pasa por procesos de cambio, modernización y transformación. Estos términos definen distintos objetivos, mecanismos e instrumentos para lograrlos. En algunos países estas iniciativas se han conseguido con admirable acierto, mientras que en otros no se han alcanzado, ni mucho menos perfeccionado.

En Panamá, mucho hemos escuchado y leído sobre procesos que implican cambio; pasando por los distintos niveles de la administración pública y tocando la institución misma del Estado. Sin embargo esas acciones adolecen de dispersión, han carecido de seguimiento y control efectivo, o quedan en un discurso que no se materializa.

La actual coyuntura política económica y social en la que nos encontramos configura el escenario y el momento oportuno para abordar un proceso real de reforma del Estado; razonado, serio y eficaz, que permita transformar y dirigir esa institución, hacia parámetros de modernidad y eficiencia; y lo sitúen al servicio del país y de sus ciudadanos.

Con un respaldo en las urnas a la actual administración, que se traduce en el indispensable elemento confianza, con variables macroeconómicas controladas, a pesar de la crisis económica global, y con una evidente necesidad de modelar la estructura gubernamental para hacerla eficiente y generadora del espacio idóneo de desarrollo y crecimiento productivo sostenible que el país necesita para que sus ciudadanos mejoren su calidad de vida, se configuran las condiciones favorables para definir el tipo de Estado que queremos lograr, reorientando su papel, consolidando un pacto social, hacia un nuevo paradigma que responda a los intereses y objetivos de una administración pública responsable en términos politológicos: aquella que existe por y para sus ciudadanos.

La reforma del Estado que se impone, supera cualquier intento del pasado reciente. Estamos frente a la oportunidad de construir una nueva forma de entender la relación entre el Estado y sus ciudadanos, a partir de un nuevo esquema conceptual, institucional y organizacional, con el concierto de todos los sectores y sus tejidos, sociales, económicos, políticos, culturales, religiosos, académicos e intelectuales.

Nuestro actual modelo de Estado, ha colapsado. No podemos seguir esperando más de él. Debemos diseñar y alcanzar un modelo moderno que responda a las aspiraciones de todos, de las grandes mayorías, que haga al país competitivo, que se promueva la inversión y se genere riqueza productiva, no especulativa, se cree empleo formal, se eduque en valores, pero incentivando la mentalidad empresarial, que haya reglas claras de juego en lo público y privado y entre ambos sectores, que impere la seguridad jurídica y la independencia judicial, que las instituciones gubernamentales se manejen con seriedad, responsabilidad y que trabajen por el bien común de todos los panameños.

Esto, solo lo podemos conseguir con la ayuda de un gobernante con mentalidad de estadista, que sea consciente que su papel va más allá de aquella condición, y por tanto asuma el gran reto, con generosidad incluida, de darle al país las bases para el verdadero desarrollo: el que no se agota en un período de cinco años. Ricardo Martinelli es el actor del cambio: recibió la confianza de una contundente mayoría de panameños, está alineando su equipo con sus objetivos y está acercando, con mucho acierto, cada vez más posiciones para que emprendamos el proceso de reforma del Estado que necesitamos y merecemos.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sin equipos técnicos no hay rehabilitación

La opinión de….

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Maritza I. Grifo E.
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Sin equipos técnicos no hay rehabilitación

Es lastimoso que en nuestro país se menosprecie el valor de los equipos técnicos que trabajan en nuestras prisiones y se olvide que ayudar a un privado de libertad es ganancia para la sociedad.  Hay muchos factores en juego: el tipo de establecimiento, el presupuesto, etc. Pero la pieza clave es el número de técnicos disponibles por centro penal (psicólogos, trabajadores, sociales, abogados, médicos, educadores, criminólogos y demás) que aunque escasean en nuestras cárceles, hay muchísimos en el país, pero desempleados.

No se puede hablar de resocializar, reeducar, si no existe un equipo técnico bien seleccionado y proporcional al número de privados de libertad, para ejercer esa misión. Hasta que nuestras autoridades no entiendan este concepto, nuestras prisiones seguirán siendo instituciones socializadoras de la conducta criminal. El proceso de resocializar no es mágico. Solo por llamarse “Centro de Resocialización de la Joya” o “Centro Femenino de resocialización” no se dará el cambio. Se equivocan los que piensan así.

Los equipos técnicos son el eje del proceso de resocialización y humanización de las prisiones. Hay dos elementos importantes cuando se habla de tratamiento al privado de libertad: el subjetivo, que es la acción del equipo técnico interdisciplinario organizado, programado, constante, que define, orienta, conduce, evalúa; y el elemento objetivo que no es más que la suma de todos los métodos aplicables de ayuda al privado de libertad con que cuenta la prisión: el trabajo intra y extra carcelario, la educación intra y extra carcelaria, el deporte, las actividades culturales, la redención de pena por trabajo, el trabajo comunitario, las relaciones con el exterior, la libertad condicional, permisos de salida, y la visita conyugal, entre otros.

Los equipos técnicos son los que tienen idoneidad para estudiar, evaluar, seleccionar, separar, clasificar, escoger y avalar cualquier decisión que tenga que ver con beneficios que se otorguen a los privados de libertad. Son los encargados de elaborar el diagnóstico de cada interno y, basado en ello, establecer el plan de tratamiento. De acuerdo a la nueva penología, para la atención de cada 300 privados de libertad se debe contar con un equipo técnico interdisciplinario bien constituido. No se puede tener el control de la población en términos de tratamiento, en cárceles masivas (más de 300 privados).

La creación de un centro penitenciario implica la asignación del personal especializado para cumplir con el fin de reeducación. Ocurre que al paso del tiempo las condiciones de los centros cambian, aumenta la población, se mantiene el mismo personal y se invierten pocos recursos para facilitar la labor del personal que trabaja en condiciones deplorables y con equipos desechados.

En nuestro país hay 72 técnicos (31 trabajadores sociales, 14 psicólogos, 10 abogados y 17 médicos) para una población total de 10 mil 605. Es decir, que cada técnico del sistema es responsable de brindar tratamiento a mil 472 detenidos. ¡Algo totalmente inaceptable!

Durante mi reciente labor como directora de Tratamiento y Rehabilitación hasta febrero de este año, para atender la demanda de atención interdisciplinaria, creamos tres coordinaciones por disciplina: una de trabajo social, otra de asesoría legal y otra de psicología. Con esa estructura conformamos grupos de trabajo itinerantes que visitaran los diferentes centros. Para esto, el director de ese momento logró que se nombraran, por contrato y promesa de nombramiento, a 30 profesionales, quienes laboraron por siete meses, pero fueron destituidos por “falta de partida presupuestaria”. Siempre se alegan limitaciones de recursos.

Creo que juega un papel importante la indiferencia política, el desconocimiento en la materia de las autoridades del Ministerio de Gobierno y Justicia y el poco entusiasmo de coordinar con países como República Dominicana que ha logrado avances, involucrando a la empresa privada, con la creación de un patronato y definiendo una autoridad que controle la política penitenciaria.

Es tiempo que en nuestras cárceles deje de reinar la improvisación en el tratamiento al privado de libertad y se ignore la Ley 55 que observa las graves fallas en esta materia.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario La Prensa; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los neofariseos del ambientalismo II

La opinión de…


Carlos E. Salazar M.
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Los neofariseos del ambientalismo II

Panamá es un país bendecido, tenemos, por encima de todas las cosas un excelente recurso humano, claro que siempre existen excepciones a la regla. Pero entre nuestra situación geográfica, nuestra historia, corta pero rica, desde la Castilla del Oro hasta la convivencia con los hermanos colombianos y luego la presencia de los norteamericanos, sazonados con la sabiduría china, india, indígena, hebrea, árabe, italiana, griega, en fin, construimos un gran país.

Seguimos construyéndolo, con un desarrollo integral, en el que no se puede desperdiciar nada de nuestros recursos, grandes, aunque en un limitado territorio.   Por esto crecemos hacia arriba, así, vemos cada vez más rascacielos, también construirán un metro, completamente divorciado de las inseguridades de los precios del petróleo, por eso pugnamos por una rebaja en los productos de la canasta básica, para lo cual, deberemos ahorrar en costos de energía, con el uso de nuestro recurso hídrico, el mismo que nos permite tener por casi un siglo de funcionamiento, nada menos que un canal de agua, que consume agua.

Todo este auge, que nos convierte en un país de verdad, con mejoramiento de la calidad de vida para todos los panameños y decimos para todos, porque no le podemos negar el derecho a recibir educación a aquellos niños que por la providencia, nacen en áreas de difícil acceso y por eso no tienen escuelas, por aquellos panameños que por vivir en áreas montañosas, no cuentan con servicios elementales de salud, siendo que solamente los visitan para adoctrinarlos ideológica o religiosamente, para sumirlos más y más en la pobreza y la ignorancia(los dos principales problemas ambientales de Panamá), porque en Panamá el que no tiene carreteras ni caminos de penetración, a muy poco podrá aspirar para sí mismo y para sus generaciones futuras; pero nadie se acuerda de ellos para implementar programas ni proyectos de desarrollo, de producción de transición hacia una mejor calidad de vida.

Si seguimos prestándole atención a estos neofariseos del ambientalismo, o como los denominó el veterano periodista Juan Carlos Tapia, falsos ecologistas, apoyados por algunos “periodistas ignorantes”, la frase también es del señor Tapia, continuaremos registrando un producto interno bruto, sin la capacidad de afrontar todas las necesidades, por la necedad de sabotear cuanto proyecto desarrollista se proponga; ahora resulta que pagan en cadenas de los Estados Unidos para que les transmitan cómicos documentales en donde hacen extensa gala de su ignorancia en temas, que por más que se les haya explicado, se niegan a escuchar y por ende a comprender en su justa magnitud, pero tratar con fanáticos es una tarea titánica.

Salen diciendo en arengas de tipo universitaria sobre miles y millones de hectáreas otorgadas en concesiones, sin aclarar la diferencia Exploración y Explotación mineral.  Una plastiquita gritando a los canadienses, que se vayan a construir minas a Canadá, asegurando que aquí en Panamá ya se han contaminado los ríos y la fauna y la flora.   Sí, los ríos se han contaminado, pero ni uno solo es por consecuencia de la industria minera, sino, recorran todos los ríos de las ciudades de Panamá, Colón y David, y ya no solamente estas principales ciudades del país, hoy se le suman hasta las más pequeñas poblaciones, como consecuencia principalmente del avance de la frontera agrícola y el desmedido uso de productos agroquímicos, de libre venta en Panamá.

Grita un calvito en el infame documental, que hemos deforestado y contaminado los ríos, allí están todos los análisis de agua de la ANAM, el MICI y el laboratorio Industrial, S.A., que constantemente monitorean las fuentes de agua de los alrededores de los proyectos, dando siempre como resultados, cifras que están muy por debajo, de los límites permisibles, por eso es que en sus argumentos especulativos, nunca citan ni muestran datos comprobables, datos científicos y no esotéricos, ni santeros, ni “palomayomberos”, Datos Científicos, Comprobables.

Por último se afirma que en efecto existe un contrato ley, una ley de la república y que la Corte Suprema de Justicia ha sido consecuente, al decir que hay que cumplir la normativa ambiental, “Bravo”, si la normativa ambiental, está claramente expresada en la misma ley que constituye el contrato ley. El Estado de Derecho se impone y los mamotretos y los documentales baratos que insisten en compararnos con La Oroya (entre a La Oroya en Google), cuando a nosotros no nos interesan los concentrados sucios de metales pesados, La Oroya es una Planta Metalúrgica y no una mina de oro ni de ninguna otra clase, es una fundición.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario El Panamá América ; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sabías que…

La opinión de…

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Cledy Vásquez de Riesen

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Sabías que…

Aunque hay quienes ven a la discapacidad como algo novedoso y sensacionalista, es una condición inherente al ciclo de vida del ser humano que ha existido desde el principio de los tiempos.

Es así como leemos en Las Sagradas Escrituras pasajes donde se hace alusión a sanaciones realizadas por Jesús a ciegos, paralíticos, endemoniados y otros vulnerables, todos ellos humildes, pobres, rechazados, repudiados y segregados, objetos de burlas y humillación.

A través de la historia el tratamiento que se le ha dado a esta población vulnerable, las personas con discapacidad, ha respondido a condiciones políticas, sociales, económicas y filosóficas de cada país.

En la Edad Antigua y Edad Media, los (as) niños (as) que nacían con discapacidad eran sacrificados (as) o arrojados (as) al vacío, viéndoseles en ocasiones con un enfoque mágico-religioso donde se les ligaba a una divinidad o al demonio, siendo objetos de lástima o caridad.

También eran señalados como atípicos e identificados con calificativos como minusválidos, impedidos, retrasados, discapacitados, y otros términos peyorativos que por ignorancia, han persistido hasta nuestros días.

Luego de la post-guerra, en forma segregacionista se les ubicó en auspicios y hospitales, tratándoseles con un enfoque de salud-enfermedad, donde los que primero recibieron atención fueron los ciegos y sordos, permaneciendo sin autonomía ni participación ciudadana.

Con la revolución industrial que conllevó muchos cambios en los paradigmas anteriores, surge el concepto de vida independiente o autónoma y el enfoque y tratamiento de la discapacidad desde el modelo de los derechos humanos, junto a conceptos de equidad, diversidad, equiparación de oportunidades, accesibilidad universal o total y otros dirigidos a ver a la persona con discapacidad como sujeto y no objeto de derecho.

Son muchas las normativas legales que existen en torno a la discapacidad, siendo la ley 42 de 1999, reglamentada por el decreto 88 del 2002, la considerada ley madre en la temática de la discapacidad en nuestro país. Sin embargo, dista mucho para que esta reglamentación se implemente en su totalidad, requiriéndose de la buena voluntad y compromiso de todos (as).

La Primera Encuesta de Discapacidad (PENDIS) realizada en nuestro país por la Secretaría Nacional de Discapacidad, SENADIS,(2005-2006), donde la provincia de Veraguas y Comarcas registran la mayor prevalencia, ofrece resultados que permiten orientar certeramente la atención de las 3700,053 personas con discapacidad registradas en nuestro país, que corresponden al 11.3% de los (as) panameños (as).

El lema “Nada de Nosotros, sin Nosotros”, con el que las personas con discapacidad reclaman su derecho a la no representatividad en aras de una vida independiente y autónoma, con pleno disfrute de los derechos humanos, es un mensaje al que debemos responder por convicción y solidaridad.
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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario El Panamá América ;  a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Falta de agua

La opinión de ….

Omar Espinoza J.

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Falta de agua

El agua es un compuesto que resulta de la descomposición de dos volúmenes de hidrógeno por uno de oxígeno (H2O), en estado pura es incolora e insípida. El agua natural no está nunca pura; contiene en disolución gases, sales, polvos diversos y a veces microbios. Por esta razón conviene filtrar cuidadosamente el agua que beba, y siempre que sospeche de alguna epidemia, hervirla previamente.

El problema de agua en nuestras comunidades es hoy una de las situaciones más difíciles por las que atraviesan nuestros ciudadanos, esta escasez del vital líquido para la vida de los seres vivos se nos presenta en la actualidad como un tema diario que ocupa más la atención de científicos, técnicos, políticos y en general, de muchos de los seres humanos de esta tierra.

La escasez del agua nos obliga a hacer un llamado a la moderación del consumo por parte de la población de nuestras comunidades, ya que sin esta colaboración, los esfuerzos que se realizan por nuestros técnicos resultarían insuficientes.

En la actualidad el agua consumida por los seres humanos es poca, ya que el 90% es agua de mar y tiene sal, el 2% es hielo y está en los polos, y únicamente el 1% de toda el agua de la tierra es dulce, ubicándose en lagos, mantos subterráneos, y los ríos.

Además el agua como se encuentra en la naturaleza, para ser usada sin peligro alguno para el consumo humano tiene que ser tratada en plantas potabilizadoras, para eliminarle los organismos y partículas que puedan ser nocivos para la salud, para finalmente ser llevada a través de tuberías hasta nuestros hogares, para poderla consumir sin ningún tipo de problemas ni riesgos para la salud del ser humano.

Para lograr un equilibrio hidrológico que nos asegure el abastecimiento suficiente del agua a las poblaciones, se logrará armonizando la disponibilidad natural con las extracciones del recurso mediante el uso eficiente del agua.

Los manantiales, las fuentes, las cuencas están en una acelerada vía de extinción, hay cambios de clima y de suelos, inundaciones, sequías y desertificaciones. Pero la acción del ser humano es la más drástica, ejerciendo una deforestación indiscriminada, ignorando los conocimientos tradicionales sobre todo de las comunidades indígenas, se retira el agua de los ríos de diferentes maneras, como obras de ingeniería, represas y sistemas de riegos.

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Publicado el 9 de septiembre de  2009 en el diario El Panamá América ; a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.