Abusos en la defensoría oficiosa

Abusos en la defensoría oficiosa

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La opinión de….

Irving Domínguez Bonilla

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El artículo 217 de nuestra Carta Magna establece los medios a través de los cuales el Estado facilitará asesoría y defensa jurídica a quienes, por su situación económica, no puedan procurarse o facilitarse un abogado, creando al efecto los organismos oficiales para lograr este objetivo.

Observará el lector que la norma constitucional hace énfasis en el hecho de que se favorecerá a la persona que no tenga los medios suficientes (situación económica precaria) para pagar un abogado que asuma su defensa, o bien, asumir su representación como parte en una causa.

Pero, ¿quiénes pueden acceder a este llamado amparo de proceso? El artículo 1446 del Código Judicial señala taxativamente las situaciones en las cuales una persona podrá acceder a esta prerrogativa, y señala a las que no alcancen a ganar la suma de cinco mil balboas anuales, o bien, que los bienes que tenga no alcancen un valor de cinco mil balboas; aunado a lo anterior se requiere que el juez que conocerá la causa, previa petición del interesado, declare si tiene derecho o no a este privilegio.

La labor que desarrolla la defensoría de oficio del Órgano Judicial en este sentido es invaluable e indiscutible, ya que miles de personas de escasos recursos de los sectores más humildes de nuestro país se ven beneficiados de la asesoría y defensa de estos duchos abogados en innumerables procesos de familia y civiles.

Sin embargo, debemos hacer un llamado de atención en cuanto a la defensoría oficiosa de la Acodeco, la cual, en la práctica, asume arbitrariamente la defensa de todo consumidor sin atender a las condiciones económicas del mismo; así veremos a estos defensores haciendo uso de su tiempo y medios proporcionados por el Estado defendiendo la causa de una persona por problemas de garantía de un reloj Rolex o bien por problemas de una vivienda cuyo valor asciende a la suma de 100 mil dólares, quienes a todas luces pueden pagar no solo un abogado, sino un bufete completo.

En la Ley 45 de 2007, sobre protección al consumidor, una sola norma regula la materia de la defensoría de oficio, por lo que se hace necesario aplicar las amplias disposiciones del Código Judicial, de forma supletoria, que regulan la materia del patrocinio procesal gratuito, con el fin de que no se dé una desviación de los nortes reales para los cuales se instituyeron los defensores de oficio: defender las causas de los pobres. Los entes jurisdiccionales deben, en este sentido, conminar el cumplimiento de las normas, esto es, hacer respetar la Constitución y la ley, de tal forma que solo aquellas personas que acrediten una situación económica precaria puedan acceder al amparo de pobreza.

Permitir que nacionales o extranjeros con un alto poder económico se valgan de una supuesta laguna en la Ley 45 de 2007 para tener derecho a un abogado gratis, utilizando el dinero, bienes y horas del Estado, estaría aupando una forma de corrupción institucionalizada.

Esperemos un pronunciamiento obligante de los tribunales, Acodeco y los gremios de abogados sobre el tema.
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Publicado el 2 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

¿Misiones o turismo internacional?

¿Misiones o turismo internacional?

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La opinión de…

Héctor Rodríguez G.

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Conocida la crítica al Presidente por “meterse en todos los frentes”, se antoja perentorio reflexionar sobre la trascendencia de los criterios de personas connotadas en el respectivo universo, como el aludido de misiá Balbina, tan absurdo que ni merece debate. Más bien, lo merece una de las medidas gubernamentales que producen escozor entre quienes volaban en el globo del despilfarro que ahora se desinfla: el retiro de Panamá del Parlacen.

Para entender la postura de Martinelli, basta con cuestionar lo que en otras concitaciones está ocurriendo a la sazón: ¿Para qué ha servido la Alba? Para plasmar la pretensión de expandir el imperio bolivariano, en su demencial carrera hacia lo que por medio siglo demostró absoluto fracaso y en sociedades más disciplinadas y sufridas que Latinoamérica, ciclo que al fin culminó hace 20 años con la caída del muro de Berlín.

Existe otro asocio internacional, el del océano Índico, al que se han afiliado entre otros Irán y Venezuela, sí, es cierto; así se costean utopías que además, ni van ni vienen, pero que complacen el compromiso burocrático de las dictaduras del proletariado. Y qué decir de Unasur, ente que la semana pasada presentó desde Bariloche, la sosa consecuencia del acoso de Bolivia, Ecuador y Venezuela en pro de conmover a las demás delegaciones suramericanas, para reprimir a Colombia por el convenio que permite a EU el emplazamiento en bases militares colombianas de los apoyos tecnológicos para combatir con mayor eficiencia al narcotráfico y los narcoterroristas.

Evo Morales exhibió como argumento la lucha contra la España colonial. Chávez alegó que EU quiere hacerse al petróleo venezolano. Por cierto, Allan García le observó con sonrisa que EU no necesita tomarse ese petróleo, ya que Chávez se lo vende todo. Correa reclamó que Colombia no necesita el apoyo de EU para derrotar a las FARC, pero que Ecuador no limita con Colombia sino con las FARC. Así, los tres presidentes verdugos, irradiaban la prepotencia propia de la gavilla que humillará a la víctima, además eran conscientes del favor de la anfitriona Cristina Fernández, como es de dominio público; y para completar, la presidencia pro témpore era de Correa.

Aun así, Uribe tomó la palabra respondiéndoles uno a uno, con cordura y claridad frontal, evidenciando su condición de preclaro estadista; a Correa le recordó que por su solicitud, Colombia no volvió a fumigar una franja fronteriza de 10 kilómetros, zona que se traduce en miles de hectáreas, cultivadas ahora en coca por las FARC, las que se refugian en Ecuador al ser perseguidas por tropas colombianas. A Chávez le demostró que el escrito, por él exhibido como “perla”, era una simple hipótesis circulante en la internet, nunca un documento oficial; que en Venezuela sí estaban protegidos los bandidos Timochenco y otros, y que por favor, no amenazara más con sus Sukhois. Fue Cristina Kirchner quien con la campana salvó a su amigo Chávez.

Un colofón, fue el reclamo airado de Lula a Correa por la desorganización y la trivialidad de un evento que quemó lo que debió conformar una gran proyección.

En conclusión muy clara, los gobiernos deben analizar primero la misión visión del ente que concita, la problemática según la agenda, y así seleccionar el personal delegado de la más alta jerarquía en solidez moral y competitividad intelectual.

La postura de Martinelli frente al Parlacen es prudente y por ende plausible.
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Publicado el 2 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

Orden en el transporte

Orden en el transporte

La opinión del banquero….

Edgardo Lasso Valdés

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Muchos artículos de opinión, así como reportajes en prensa, radio y televisión, se han referido al crónico problema de transporte público, tanto colectivo como selectivo, que no han logrado solucionar ninguno de los gobernantes, desde el inicio del actual sistema de movilización masiva de pasajeros instaurado en Panamá en los años 1968-1989.

Se han sucedido en la administración gubernamental desde el término de los mandatarios militares, en diciembre de 1989, cuatro presidentes civiles, sin embargo, ninguno ha tenido la voluntad política para enfrentar con valentía la crisis del transporte. Se han ensayado algunos esfuerzos, sin sustento logístico, tratando de paliar el mal endémico del fracasado sistema de movilización masiva de personas. Facilitando préstamos a los amos del servicio público para la adquisición de nuevas unidades vehiculares; créditos que un alto porcentaje de los prestatarios no cubren adecuadamente.

El mantenimiento preventivo de los vehículos se ha vuelto un detalle adicional. Los dueños de buses compiten para ver quién logra mantener más tiempo sus vehículos rodando, delante de las autoridades del tránsito, sin ningún tipo de sanción, ni siquiera cuando quedan sin frenos o pierden el eje trasero.

Las carreras entre “palancas”, al volante de buses destartalados, causantes de muerte y dolor, no han disminuido, a pesar de las boletas de infracción que las autoridades del tránsito les expiden (boletas que éstos ni siquiera pagan). Es obvio que los transportistas, tanto de los buses como de los taxis, no sienten el menor respeto por los gobiernos de turno, ni por los pasajeros. Los taxistas solo llevan a los usuarios si éstos coinciden con la ruta que el conductor se ha trazado a su conveniencia. Los buses sin luces, o con exceso de lámparas, equipos electrónicos altisonantes, asientos rotos, exceso de pasajeros, además se brinda un trato grosero e irresponsable a los sufridos usuarios.

Se presenta una nueva oportunidad para encarar el problema con responsabilidad con el compromiso del presidente Martinelli de hacer los cambios necesarios en el país.

¿Por qué los conductores circulan a altas velocidades, hacen carreras con los otros y no permiten que los pasajeros entren o salgan del bus con seguridad, antes de reiniciar la marcha? Porque no tienen un salario que les permita conducir con la prudencia necesaria, sin presiones de ninguna índole, con prestaciones sociales, derecho a jubilación, a vacaciones y a horas laborales justas. Actualmente, ellos mismos deben procurarse su remuneración diaria. Con lo que reciben los pasajeros deben pagarle al dueño, al “pavo”, cubrir el consumo de combustible y lo que quede, que no es mucho, es para cubrir sus gastos familiares. Con este sistema esclavizante, no nos deben extrañar las carreras, los atropellos, las colisiones que a diario practican estos esclavos de los propietarios de buses.

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Publicado el 1 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

Independencia judicial, un gran reto

Independencia judicial, un gran reto

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La opinión de….

César E. Escobar Vásquez

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La independencia judicial constituye, per se, un derecho fundamental de los humanos, es el derecho que tiene la persona, cuya realización conditio sine qua non para actuar los demás derechos que tenemos.

Dicha independencia en su vertiente institucional hace alusión a la relación del poder Judicial con los otros poderes del Estado (Ejecutivo y Legislativo), y en su vertiente individual designa el deber de los jueces de ejercer su potestad, libre de influencias extrañas, sometidas únicamente y especialmente al derecho.

Luis Diez Picazo, jurista español, distingue tres subespecies dentro de la categoría de la independencia judicial como garantía: la primera es la independencia personal que consiste en el conjunto de características derivadas de la Constitución, coloca al juez individualmente considerado, y que protegen a este individuo de eventuales presiones ejercidas por los otros dos poderes, Legislativo y Ejecutivo. La segunda es la independencia colectiva, que tiene que ver con la protección a la judicatura en su conjunto frente a los demás poderes del Estado; y la tercera es la independencia interna, que ampara al juez, en su individualidad, frente al resto de la estructura judicial.

En este sentido un gran número de panameños opina que el principal problema de impartir justicia en nuestro país radica en la ausencia de independencia en la elección de los principales miembros del poder Judicial, por lo tanto, algunos recomiendan que se desvincule por completo la relación justicia contra partidos políticos. Otros van mucho más allá, pues piden que se reforme la Constitución y en ella el mecanismo que existe en el proceso de la elección de las autoridades encargadas de regir el Órgano Judicial, donde no interfieran factores exógenos en la legitimación de sus nombramientos.

La preocupación por la independencia judicial en Panamá es compartida en Centroamérica y aun en toda América Latina, pues en países del área se conoce hasta de amenazas a los jueces por parte de grupos criminales organizados. Sin embargo, también preocupa el favoritismo y el clientelismo político, cuando la sumisión partidaria más evidente se instala en los tribunales de área, creándose así un entorno institucional más proclive a los actos de corrupción.

La transición en la justicia, al igual que en otras transiciones en las que nos encontramos actualmente, está aún por cumplirse del todo. Avances significativos, empero, registra ya la historia en estos últimos años. Las tareas en Panamá que en sus circunstancias demanda del poder Judicial se han estado cumpliendo paulatinamente y de manera concreta. Muchos de los objetivos por agilizar nuestro sistema de justicia están por cumplirse. La Suprema Corte busca ser más visible, más abierta y más transparente hacia la opinión pública.

La independencia judicial, por tanto, es el pilar fundamental, el objetivo primero que deseamos cumplir para alcanzar una situación real de estado democrático de derecho.

Conjunto monumental en riesgo

Conjunto monumental en riesgo

La opinión de….

Orlando Acosta

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El anuncio de la aprobación por parte del Consejo de Gabinete de 52 millones de dólares a la empresa Odebrecht para la continuidad de la cinta costera desde el Mercado del Marisco hasta la Presidencia genera suspicacias.

La condición del Casco Viejo en su categoría de Patrimonio Mundial se pone en riesgo. La adjudicación de los dineros a la polémica empresa para completar la cinta costera desde el Terraplén hasta la Presidencia, en ausencia de la transparente discusión de los criterios de diseño, denota el poco interés, la miope visión y las esperadas y acertadas intervenciones para la continuidad y conservación del carácter del Casco Viejo, designado por la Unesco bajo la categoría de Patrimonio Mundial. Los valores que reconoce esta categoría ubican al Casco Viejo en consideraciones y acciones de conservación de interés mundial.

¿A quién le importa? ¿Bajo cuáles criterios de diseño se justifica la obra? ¿Cuál es el sentido real de la intervención? ¿Resuelve el tema de vialidad a la mayoría de los panameños? ¿La obra cobra sentido para hacer llegar a los inquilinos del Palacio de las Garzas un viaducto expedito a los automóviles de ministros y presidentes? ¿Dónde y cómo se acomodará el nuevo flujo vehicular en las inmediaciones del Casco Viejo? ¿La iniciativa congestionará las ya estrechas y atiborradas calles del Casco Viejo? ¿Responde esta inversión a un propósito social de mejora de las condiciones de los habitantes pobres del Casco Viejo? ¿Valoriza y aumenta el lucro exacerbado de inversionistas inmobiliarios? ¿Cómo se recuperará la inversión frente a la plusvalía generada por parte de la inversión del Estado? ¿Proporciona continuidad y carácter la inversión del Estado a los valores ya reconocidos mundialmente del Casco Viejo?

Estas preguntas y muchas más están sin responder. Mientras tanto, seguimos sumergidos en las visiones egocentristas de gobernantes que no miran más allá de su beneficio, sacrificando los valores universales de viejos edificios, ruinas, teatros, plazas e iglesias que parecen no tener ningún significado ni valor para los gobernantes y tomadores de decisiones del Panamá de hoy. Estamos a minutos de desvalorizar, para no decir que estamos al borde de la ruina de uno los mayores atractivos y valores culturales de la sociedad panameña y del mundo. Urge una amplia discusión.

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Publicado el 1 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

El odio a los ñángaras

El odio a los ñángaras

La opinión del columnista…

Paco Gómez Nadal

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Siempre hace falta un enemigo, una amenaza, un miedo para controlar el miedo. La historia es un libro repleto de enemigos y de miedos, y un tratado sobre cinismo y una enciclopedia sobre cómo utilizar el miedo al enemigo externo o interno para justificar las mayores atrocidades.

Cuando el racionalismo no estaba de moda y las llamadas leyes “naturales” vivían sus siglos de estrellato, el miedo, casi siempre, era a la ira de dios o de los dioses (depende de la zona y la cultura imperante). No trabajar para el amo o no seguir ciertos preceptos morales desataba la ira divina en forma de desgracia personal (enfermedades) o colectiva (desastres naturales, malas cosechas, etcétera). Pero el castigo también podía ser humano, y de eso se encargaban las embajadas de los dioses en la Tierra: los sacrificios humanos en los grandes imperios americanos o la Inquisición de la sacrosanta Iglesia católica son ejemplo de ello.

La ilustración trajo “las luces” y, con ellas, todo debía ser más creíble, más científico. Desde las políticas eugenésicas y de higiene racial de Hitler (justificada por el miedo a la contaminación de la raza aria), hasta la Operación Cóndor (“necesaria” por el avance terrible de los movimientos del entorno socialista en el Cono Sur) … todos encontraban razones (léase enemigos) para iniciar procesos sangrientos en los que el bien común quedaba salvaguardado. La mayoría de la población, por cierto, estaba de acuerdo. Siempre está de acuerdo. No por instinto, sino porque para ello nos preparan la formación de las escuelas y los mensajes de lo que antes se llamaba propaganday ahora, simplemente, se denomina programación de televisión.

Lo que me sorprende es que no evolucionamos. Cuando se acabó la denominada Guerra Fría (parece tan lejano aquel 9 de noviembre de 1989 y los martillazos sobre el Muro), parecía que el enemigo comunista ya perdía vigor. Las películas gringas deberían buscar otro “malo” prototípico para hacer atentados y fastidiar la fiesta capitalista. Y lo encontró, rapidito. Mucho antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Manhattan, hombres de cejas pobladas y pelo de esparto ya llenaban las pantallas de cine, amenazando con reventar aviones o con imponer el burka en los salones de moda de París. La falsa Guerra del Golfo o la invasión de Somalia así lo confirmaban. Parecía, entonces, que “vencido y humillado” el bloque comunista- con Nicaragua gobernada por Violeta Chamorro, el acuerdo de paz en Guatemala y las aproximaciones a democracia de Chile, Argentina o Panamá- las personas de izquierda podían relajarse un poco y olvidarse de las persecuciones, desapariciones y estigmatización a las que fueron sometidas por décadas en Latinoamérica.

Pues, les tengo una noticia: el odio a los ñángaras (esa forma tan despectiva de denominar en Panamá y sin distinción a cualquier persona que esté a la izquierda de Ratzinger) sigue intacto.

Estos días me daba hasta pudor leer los comentarios en línea de los lectores de este diario contra un par de articulistas que osaron a hacer planteamientos desde una izquierda muy moderada. Y me dio tristeza. Me dio tristeza que, como en Colombia, todo el que no esté de acuerdo con la corriente mayoritaria de derecha sea calificado de antipatriota, de traidor, de enemigo público. Se hace desde la ignorancia más absoluta, pero no creo que ignorando las consecuencias.

En este país, donde la izquierda es anecdótica, no se soporta ni siquiera su mínima existencia. Una democracia sana (pero creo que, en realidad, a nadie le gusta la democracia) permite todas las corrientes y deja un margen también para el desengaño o el descontento. Acá no. Todos tenemos que estar felices y sonrientes por el advenimiento de la “locura colectiva” y debemos ver en el rey de las abarroterías al nuevo Mesías que, con un dedo mágico, deshace los entuertos de décadas de compleja historia política y social.

No me da tristeza porque me afecte, ya que yo declaro sin pudor que mis ideas políticas están a la izquierda (no en esa reducción patética que equipara izquierda a comunismo, prueba de la ignorancia y de los efectos de la propaganda), sino porque ese miedo a la diferencia, al disenso, hace que las sociedades se radicalicen y que cierren los ojos ante los abusos y las persecuciones. Ya hemos pasado por esto y sabemos que los ataques irracionales contra las minorías generan odio y reacciones violentas. Dejen de advertir sobre el riesgo de que el “filocomunismo” se tome Panamá porque, además de inviable, es un miedo tan irracional como estúpido. En este país donde el capitalismo ha sido el rey desde su origen, la injusticia, la pobreza y la exclusión siguen siendo el desayuno de la mayoría. Y seguimos vivos, a pesar de todo.

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Publicado el 1 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

Planeamiento integral de la educación

Planeamiento integral de la educación

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La opinión de…

Paulino Romero C.
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Hemos dicho que el planeamiento es un método que exige ser rigurosos y objetivos; pero cuando el planeamiento se aplica a la educación, a la formación de la persona, a su pleno desarrollo, a la realización de los más altos valores del hombre y de la sociedad, los maestros y profesores (responsables inmediatos de aplicarlo), no pueden evitar que la frialdad del método se entibie y se anime por la calidad del fin que lo hace necesario. No valdría la pena el planeamiento si no contribuyera a humanizar la educación, a dar un auténtico sentido a la labor educativa, a redimirnos de la frustración y la rutina, a devolver a nuestro esfuerzo la confianza de que avanzamos a una meta.

Hemos contemplado por muchos años, por qué el planeamiento de la educación, como un esfuerzo deliberado para pensar la vida, del individuo y la de la sociedad, debe ser integral. Integral en cuanto debe abarcar todos los niveles y tipos de enseñanza, desde el kindergarten hasta la universidad; en cuanto debe referirse a la educación nacional, es decir, tanto a la educación oficial como a la particular; en cuanto debe comprender, junto a la educación regular para los que ingresan oportunamente a las escuelas, la educación de los adultos; en cuanto engloba los aspectos cuantitativos y cualitativos de la educación; en cuanto sitúa nuestro esfuerzo en el tiempo, y partiendo de un análisis claro del presente, muestra metas futuras, dignas y alcanzables, que den a la nación una perspectiva de vida, que estimulen sus energías, movilicen sus recursos y hagan más fácil el sacrificio que imponga la realización de las aspiraciones consentidas.

Integral, por último, en cuanto la educación, lejos de aislarse como empresa que solo toma su sentido del mundo propio de las necesidades del niño, del joven y del educador, debe encontrar su lugar en la corriente de las preocupaciones, conflictos, fricciones y esperanzas de una sociedad que cambia aceleradamente, y de una economía cuyo desarrollo depende en parte del tipo, calidad y amplitud de la educación de los que producen y consumen. A este respecto, se ha dado aquí un nuevo paso en la lucha contra dos formas de analfabetismo, cuya gravedad se destacó al iniciarse, por iniciativa de la Unesco y OEA, hace más de medio siglo, en Washington, el seminario Movimiento del Planeamiento Integral de la Educación; el analfabetismo de los economistas en materia de educación y el analfabetismo de los educadores en materia de economía.

Hemos visto cómo estas características de integralidad y las exigencias del cambio social, del desarrollo biológico y psicológico del individuo, del desarrollo económico, de los valores del humanismo y de la democracia pluralista se concretan en los fines y objetivos de la educación general y de la educación profesional; cómo estos fines y objetivos deben reflejar, por una parte, el consenso sobre las aspiraciones comunes de la nación panameña en materia educativa, por encima de posiciones particulares de grupos y, por otra parte, deben inspirar y orientar todos los aspectos comunes de la educación, desde la estructura del sistema hasta las condiciones de trabajo de los maestros y profesores.

La discusión de planes y programas de estudios, métodos y material de enseñanza en los últimos años ha dejado de manifiesto la rigidez de las prácticas actuales, la ilusoria uniformidad que las inspira y la conveniencia de asegurar, dentro del principio de unidad que fluye de las aspiraciones comunes de la educación, la diversidad indispensable que imponen las necesidades diferentes del país en sus distintas regiones, las características de cada localidad, las condiciones peculiares de cada escuela, y la capacidad creadora del maestro y del profesor.

Consideramos la organización y administración de la escuela, unidad operativa básica del sistema escolar hacia la eficacia de cuyo trabajo deben confluir todos los recursos técnicos y financieros disponibles, ya que en ella se produce la obra de la educación al ponerse en contacto, por una parte, el niño y el adolescente, y a través de ellos la familia y la comunidad a la que pertenecen, y por otra, el maestro, el profesor y el programa, y a través de ellos los fines de la educación nacional.

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Publicado el 1 de septiembre de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde