¿Más de lo mismo o peor que lo mismo?

La opinión de….

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Antonio Acosta Arcia
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¿Más de lo mismo o peor que lo mismo?

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Tristeza, decepción y terror siento cuando veo las cosas que están pasando en este gobierno. Comencemos por el lío en el Tránsito, como siempre ganaron quienes hacen las cosas mal, mientras sigue igual o peor el transporte y no hay una ruta cierta a seguir.

Por otra parte, la delincuencia se apodera del país ¿y qué hacen los policías?,  pegarle a unos vendedores de combustible. Aunque ellos pudieron ser groseros e irrespetuosos, ello no justificaba que un uniformado los golpeara, sin haberlo agredido físicamente. Digan que los despachadores fueron patanes y hasta vulgares, pero no era razón para actuar de la forma en que se ve en el video. ¿Y qué hace el jefe de la Policía?, sale en defensa del mayor.  Esto no levantará el ánimo de los agentes, lo que hará será ganarse el odio de los ciudadanos y darle razones a los delincuentes para decir que son maltratados por los policías.

El gobierno comenzó tumbando construcciones y hablando de que iban a cambiar las cosas. Luego de dos meses veo que nada cambiará.  Bueno tal vez sí, lo que hacia el PRD ahora lo harán los nuevos gobernantes.

En campaña me dijeron que no iban a comprar aviones, que viajarían solo lo necesario y que para viajar usarían su avión particular.   Ahora sí necesitan el avión presidencial y ya van cuatro viajes con una cantidad absurda de personas.   Tal vez soy un ignorante como los 3.5 millones de habitantes del país y no entiendo lo que pasa en el gobierno.

Miremos la calles, son un desastre con huecos y más huecos.  En la Caja de Seguro Social se forman las mismas filas (esa donde estuvo el Presidente diciendo que “eso no era posible”), vemos las mismas groserías, falta de medicinas y mala atención.   Pero claro, mi percepción debe estar equivocada y soy injusto con los gobernantes, después de todo solo tienen tres meses en el poder, hay que esperar que aprendan a gobernar.

Lo de la Alcaldía de la ciudad de Panamá eso sí que es una película de terror, de esas con mal guión, en donde el monstruo se esconde detrás de una máscara y nadie sabe quién es.

Excelentísimo Presidente, siempre pensé que un loco era el único que podía arreglar el país pero veo, con decepción, que esto no es cierto. Mi abuela dice: “los maleantes y sus abogados usan las leyes malhechas para sacar ventaja”. ¿Será que los delincuentes son más inteligentes que usted y sus asesores?

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Cuidado con el descuento

La opinión de…..
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Alejandro Tejeira Ramos.

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Cuidado con el descuento
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Cada vez que culmina una elección presidencial, directivos del partido oficialista perdedor, analizan posibles causas a su derrota, pero quizás ninguna de ellas incidió en los electores a decidirse por otro candidato. Ellos saben que las causas fueron sus malas actuaciones, pero ninguno las acepta, cuando están en campaña se jactan, de realizar tales o cuales obras en beneficio de los ciudadanos y cuando pierden se quejan, porque estas no fueron tomadas en cuenta por los electores al depositar su voto.

Es cierto que realizan buenas obras, lo que sucede es que los ciudadanos tenemos otra forma de calificar sus actuaciones, de manera que cualquiera de los políticos, pueden realizar buenas obras en cantidades industriales, pero por cada error que cometan les aplicamos un descuento del 10% del total de esas buenas obras o sea un error hecha por tierra al menos diez de ellas.

Por tal razón ningún partido ha repetido un periodo sucesivo en estos últimos años, quiere decir que si un candidato postulado por el partido gobernante pierde abrumadoramente como en las elecciones pasadas, tal vez podemos pensar que de 100 buenas obras realizadas sus copartidarios cometieron 10 errores y quedaron con 0% de aceptación.

Para nosotros un escándalo o error cometido por un político, pesa más que cualquier buena obra realizada, por eso muchos han quedado sorprendidos por resultados adversos en varias elecciones.

Hemos visto con buenos ojos el cumplimiento de varias de las promesas hechas en campaña por el actual gobierno como lo son, el aumento de 100 balboas a los policías, los 100 para los 70, la gestión de la rebaja de la energía eléctrica y otras, pero también los diarios publicaron algunos pequeños escándalos y uno de corrupción, que recayeron en algunos de sus miembros.

Alguien del actual gobierno manifestó anteriormente que ellos iban ha hacer las cosas bien y que por ello aspiraban a mantenerse en el poder por 15 años consecutivos, pero cuidado que estas son las cosas que los ciudadanos no toleramos, porque la mayoría somos personas honestas que no aceptamos errores o escándalos por pequeños e insignificantes que parezcan.

De manera que señores que ostentan el poder, vayan aplicándose desde ya su respectivo descuento, no lo dejen para el final, porque pueden perder la cuenta.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

No nos tomen el pelo

La opinión del Periodista y Editor del diario digital La Hora Cero…

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JAMES APARICIO

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No nos tomen el pelo

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Las primeras semanas del gobierno han estado marcadas por una larga lista de decisiones que examinadas una a una, están marcadas por la ausencia de consenso.

El autoritarismo como expresión política de poder pone en duda el liderazgo, porque intenta con el uso exagerado de la propaganda inflar logros e insinuar que la sumisión incondicional es la norma que debe adoptarse.

Desde las pretensiones del primo de callar al Canal Dos u a otros medios por recordarle el parentesco con el presidente Ricardo Martinelli, las amenazas a una periodista de La Estrella de Panamá desde un correo electrónico situado en EUA, las descalificaciones a los empresarios de la Zona Libre y de otros sectores y el condicionamiento a las fuentes públicas de información, para tratar de influir en la difusión solo de algunos temas, son ejemplos peligrosos de un fundamentalismo político que está dibujando a la actual administración.

El gobierno tiene el legítimo derecho de dar su versión de los hechos, pero hasta ahí. Los medios de comunicación social en su ejercicio tienen la responsabilidad de mantener la independencia y su visión crítica de los acontecimientos.   Siempre dudar hasta encontrar la verdad, para no caer en la trampa de ser voceros oficiosos del oficialismo o hacer una parafernalia de las actividades de la oposición.

El presidente Martinelli y sus asesores, entre ellos el calificado “ ideólogo “ de la propaganda gubernamental, el ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitrius, tendrá que hacer un esfuerzo olímpico para convencernos de que el objetivo de la política informativa del gobierno y las actuaciones de los ministros y altos funcionarios no tienen como propósito solapado vendernos una ideología del dominio, donde el resto de los panameños que no están en el Palacio de las Garzas o en los ministerios somos unos súbditos inferiores.

Para hacer “ potable “ la reforma fiscal, la primera de dos que se tienen programadas se acusó a varios sectores empresariales de “ malapaga ”, de no querer ayudar a los pobres, evasores y hasta coimeros compradores de lealtades entre los gobiernos.

Los empresarios de la Zona Libre de Colón, son ahora, producto de esta propaganda gubernamental, casi los culpables de la pobreza y marginación que vive la provincia de Colón.

Así mismo se han aplicado iguales conceptos para todo aquel que proteste, rechace o no esté de acuerdo con una decisión que provenga del Órgano Ejecutivo.

Combatir la pobreza, reducir las condiciones desfavorables de miles de compatriotas, modernizar el transporte, enderezar al Seguro Social y terminar con robos y asesinatos son deseos de todo el país, en los cuales el gobierno tiene que concentrarse a tiempo completo.

Lo que se haga será respaldado por amplios sectores, pero no se pueden imponer soluciones a los problemas endilgando las responsabilidades del Estado a otro.

En la campaña electoral pasada hicieron graves acusaciones sobre la Cinta Costera en la avenida Balboa, ahora es la gran obra del siglo XXI.

Es tan buena que la empresa brasileña Odebrecht recibirá de a dedo, sin licitación alguna, otro contrato millonario para terminar el tramo entre el Mercado de Mariscos y la Presidencia de la República.

Se quejaron de las obras sin licitación y están comprando decenas de ambulancias a una empresa venezolana recién inscrita y también un avión presidencial.

Un presidente no puede viajar en un avión de papel, pero en la campaña pasada se prometió que el aparato no sería usado. Al menos cumplieron esa promesa, porque se comprarán uno nuevo, para no usar precisamente la ya anciana nave.

Para rematar se fueron a Italia parientes, amigos, allegados y un círculo muy cercano de negocios.

En el caso de la cinta costera, las ambulancias, el avión y el viaje, todas las justificaciones han sido dadas, aunque todas estén haladas por los cabellos.

¿Culparán a la prensa de sus desaciertos o aceptarán que se están equivocando y olvidando lo que prometieron para ganar los votos de los panameños? Porque no estamos en la época de las monarquías y zares, para que nos tomen el pelo o nos agarren de tontos.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Canal de Panamá vs. Panamax

La opinión de….

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HATUEY CASTRO

El Canal de Panamá vs. Panamax

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“Lo que el hombre construyó, que no lo destruya el diablo”.

Por varios años consecutivos, nuestro país ha convocado a miles de militares de la América Latina, para que, en conjunto con el Comando Sur del ejército norteamericano, efectúen ejercicios militares en la supuesta defensa del Canal de Panamá.

Tales ejercicios, cuyo costo millonario era sufragado por nuestro país, hace algunos años también ocasionó la muerte de algunos integrantes de nuestra marina, al desembarcar en una de las islas que existen en la senda canalera.

Panamá voluntariamente había declarado la neutralidad de la vía canalera y es más, se ha dicho y repetido que el Canal es vulnerable e indefendible, por lo que los ejercicios militares de tantos países alejados de nuestra frontera y costas, puede interpretarse como un reto así; ayer a los terroristas de Asia central y hoy a los no menos peligrosos narcoterroristas de países vecinos y cercanos a nuestra Nación.

Nos preguntamos: ¿qué hacemos los panameños si estos adversarios deciden aceptar el reto que les planteamos y nos agreden, afectando las esclusas del indefendible Canal, según lo aseguró en su momento el general Omar Torrijos Herrera?

¿Qué pasaría con nuestra principal fuente de ingresos y con los millones de personas de los otros confines de la Tierra, que sentirían temor en visitarnos o convivir con nosotros?

¿Quién sufragaría los enormes daños que afectarían las esclusas? ¿Cuánta agua y tiempo se necesitan para volver a rellenar los lagos que hacen navegar las naves que surcan el Canal?

¿De qué nos servirían los miles de militares norte y latinoamericanos, que hoy utilizan a Panamá como centro de entrenamiento?

¿Qué hará nuestra flamante Autoridad del Canal de Panamá o nuestro Consejo de Seguridad o nuestros institutos armados, si la furia de nuestros adversarios nos da una lección por nuestra imprudencia?

¿Saldrán acaso los milicos de las otras naciones latinoamericanas a compensar por los daños que podamos recibir?

¿Estarán de acuerdo los usuarios de Asia, de Europa, de Australia y de los más de treinta países de Norte, Centro, Sur América y el Caribe con nuestras actividades militaristas, que comprometen la neutralidad del Canal de Panamá?

¿Nos compensarán las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos o los países de la Unión Europa, si los terroristas o los narcoterroristas nos “ hacen morder el polvo ” y finalmente, ¿habrá cumplido el Comando Sur su cometido a costa nuestra de estrenar a sus gorilas y símiles de los ejércitos latinoamericanos?

Si todo lo aquí descrito llegara a suceder: “ que Dios nos coja confesados ”.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Funcionamiento del sistema educativo

La opinión del Pedagogo, Escritor y Diplomático….

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PAULINO ROMERO C.

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Funcionamiento del sistema educativo

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Para un buen funcionamiento del sistema educacional no basta ni se trata solamente de resolver problemas didácticos, de mejorar los programas y la organización de las escuelas, de introducir o ampliar la orientación educativa, de reformar un determinado nivel o tipo de enseñanza, de perfeccionar a los maestros, de crear servicios de supervisión; se trata de todo esto y de mucho más. Se trata de situar cada uno de estos aspectos, indispensables y fundamentales, en el lugar que le corresponde dentro del complejísimo campo de interacciones y relaciones que es la educación de un país.

Problemas de política educacional, problemas técnicos, problemas administrativos, están indisolublemente ligados, pero no deben confundirse. Hay aspectos de la educación, los de política educativa, con respecto a los cuales todo ciudadano tiene, en principio, competencia. Esta competencia no podría, sin embargo, extenderse legítimamente a las cuestiones técnicas. El pretenderlo en educación, como es todavía frecuente entre nosotros, tiene consecuencias tan lamentables como las tendría si se tratase de cuestiones de arquitectura o de salud. Del mismo modo, la administración de la educación debe reservarse a los que tienen competencia y autoridad para ejercerla, y debería sustraerse de una vez por todas a la interferencia de la política de partidos.

Del equilibrio de estas tres funciones distintas depende el sano funcionamiento del sistema educacional. Si la administración de la educación corresponde al Estado, y a los particulares dentro de las normas generales que fijen las leyes, la función técnica o normativa debe ser responsabilidad de los especialistas en los diversos campos que exigen el planteamiento y la solución de los problemas educativos. Administradores y técnicos, por su parte, deben estar al servicio de una política que ellos mismos contribuyan a formular y que, respectivamente, aplican o elaboran en sus detalles, pero cuyas grandes líneas deben ser propuestas por un organismo en el que estén representados los diversos sectores de la opinión pública.

La tarea que tenemos por delante es abrumadora. Ella requiere el concurso y la buena voluntad de todos los panameños para que intensifiquen y afinen su conciencia de los problemas educativos, para que justifiquen y fortalezcan su propósito de hacer todos los sacrificios necesarios a fin de que ningún niño panameño quede al margen de la escuela y de que todos tengan iguales oportunidades de recibir educación de acuerdo con su capacidad. Requiere el concurso y la buena voluntad de todos los maestros y de nuestros mejores especialistas en los problemas de la educación, y requiere, por último, la decisión del Gobierno y de los poderes públicos de adoptar y aplicar con continuidad y coherencia una verdadera política educativa que responda a las necesidades del desarrollo nacional y refleje la aspiración común de todos los panameños.
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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El modelo de seguridad se agotó

La opinión de….

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Rubén Darío Paredes

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El modelo de seguridad se agotó
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Recién, en una reunión taller sobre la integración y seguridad centroamericana, auspiciada por la Embajada de España, el Círculo del Copán y la Fundación Konrad Adenahuer, logramos expresar el concepto genérico de que son los pueblos los que advierten, antes que sus gobernantes, la tendencia y velocidad de los cambios sociales. Los verdaderos estadistas deben tener la intuición y saber percibir desde temprano estos síntomas, comprenderlos y aceptarlos como fenómenos evolutivos de la sociedad. Deben administrar con orden, prudencia e inteligencia la furia irreversible de estas conductas, que no en pocas ocasiones tienden hacia la degradación humana y el regreso a las cavernas.

El grave problema de la inseguridad ciudadana en Panamá, el que ya tiene visos de convertirse en una enfermedad social crónica, es resultado de la ausencia de estadistas con la visión necesaria para anticiparse a los cambios indetenibles de diversas conductas del colectivo, en los últimos quinquenios. Por lo general, ellos tratan de minimizar, desconocer y hasta ocultar la verdadera magnitud de la violencia y descomposición de la sociedad que gobiernan, esgrimiendo en sus declaraciones conformismo, afirmando que somos en la región el país más seguro o pensando que mientras se estén matando entre ellos, no hay mucho de que preocuparse.

Vistas las cosas con este realismo, el gobierno del presidente Ricardo Martinelli confronta el reto de superar ser una extensión de más de lo mismo y ocultar la gravedad de la inseguridad, o introducir modelos novedosos para controlar este flagelo nacional. Luego, entonces, si está dispuesto a transformarnos en una sociedad segura, como lo anhelamos y merecemos todos, debe iniciar por aceptar que el país cambió y que el modelo de custodia y seguridad policial que nos rige desde hace 70 años, es obsoleto. Hay que reconocer, a pesar de los esfuerzos de más de cuatro ministros de Gobierno y Justicia y otro tanto de ciudadanos directores de la Policía Nacional, que han desfilado solo en un quinquenio y sin ningún destello –a excepción de dos– obtuvieron bajas calificaciones.   Si fracasaron no fue por ellos, sino por la resistencia a aceptar que el modelo de seguridad ya no funciona porque la república es otra, creció igual que la experticia del delincuente.

Si el Presidente y el ministro de Gobierno y Justicia coinciden en la necesidad de convocar un laboratorio de cerebros e idear la estrategia de seguridad nacional para los próximos 10 años, como reemplazo del modelo inoperante que rige en Panamá, que encontré al ingresar a la Guardia Nacional en 1957, estaría dando un paso trascendente en la dirección conveniente para la nación y el bienestar de su pueblo.   Pero si las altas instancias en la conducción del país, persisten en tutelar el concepto desfasado como remedio para detener el repunte de la escalada de violencia e inseguridad, veremos más cambios de ministros y directores.   Se harían podas drásticas y costosas, con razón o sin ella, de toda una generación de comisionados de la Policía.   Seguiríamos –lo digo de manera respetuosa y constructiva– empantanados en el círculo vicioso que nos acosa desde hace 15 años, con el método de prueba, ensayo y administración por crisis de la seguridad pública “versus” resultados estériles, con un alto desgaste y desperdicio de recursos humanos con sus experticias y fondos económicos significativos.

De insistir en resolver este problema social, tan vasto y complejo, de donde deriva la custodia del desarrollo social y económico de la república, con un ministerio de la seguridad publica distraído en temas de correos, telégrafos y Banda Republicana, entre otros; con un sistema carcelario que es un depósito de los despojos de jóvenes que el Estado no logró educar ni hacer profesionales, y con un Programa de Seguridad Integral desvinculado del problema, ocurrirán dos cosas: el desfile de valiosos ciudadanos ministros y directores ya desechos y triturados continuará cobrando sus propias víctimas, o tendremos que ejecutar, bajo la ley de fuga y argumentos no siempre válidos de la defensa propia de los uniformados, a nuestros delincuentes, más bien como expresión de un sistema incompetente, incapaz y frustrado, aboliendo los derechos humanos, transformados entonces en un país donde impera un régimen autoritario en sustitución del estado de derecho.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Liderazgo y suspicacias

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO A. HOLDER

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Liderazgo y suspicacias


El gobierno prometió muchas cosas en campaña: mejorar la seguridad que parece recrudecer por hora. La realidad a casi tres meses nos lleva a afirmar que es más fácil prometer que cumplir. Aún a estas alturas y con los acontecimientos que se dan a diario, me anima darles el beneficio de la duda. El problema de la seguridad nacional, del narcotráfico, del lavado de dinero, de la delincuencia común que amenaza a diario la estructura social del país, requiere de una visión alejada de la politiquería y que se fundamente en estrategias a nivel nacional e internacional que definen claramente la conducta que toda la sociedad debe asumir, si en realidad queremos vivir en una comunidad más segura.

Pero la columna de hoy tiene que ver más con las intenciones verdaderas a la hora de formular promesas y las posibilidades a corto, mediano y largo plazo para cumplir con la palabra empeñada. Todo esto en el marco de un ejercicio de liderazgo temporal que limita las posibilidades de cumplimiento si, en la retórica electorera, un individuo se sobrepasa en sus ofrecimientos.   En el caso de las promesas que hacen los políticos, no existen mecanismos que garanticen sanciones adecuadas dentro de un proceso de rendición de cuentas.   Existen las próximas elecciones, eso es todo y para eso hay que esperar que apenas estamos comenzando.  Esto lo entienden muy bien muchos actores en el escenario político criollo.

Los problemas que experimentamos y que el presente gobierno prometió atender como parte fundamental de su gestión, se deben manejar como realidades que atentan decididamente contra nuestras posibilidades de desarrollo. No solo es importante el crecimiento financiero. En ese contexto, la formulación de una nueva visión de país y las estrategias para resolver estos problemas (pobreza, delincuencia, salud, corrupción), se deben esbozar en el marco de un conocimiento educado de la realidad y con un entendimiento de las verdaderas posibilidades de lograr las metas propuestas para alcanzar la visión. Fuera de eso, como dijimos la semana pasada, todo lo demás sería demagogia irresponsable.

La debilidad más grande que parece afectar al nuevo gobierno, es no haber alineado a sus seguidores encargados de llevar a término sus promesas de campaña, con una conducta honesta en el ejercicio de las responsabilidades encomendadas. El nivel de las “ metidas de pata ” es escandaloso y ya la población observa con suspicacia sus intenciones.

Pero, analizando más a fondo el tema de la visión en las organizaciones y un tanto en política si se pretende ser sincero, la formulación de estrategias para alcanzar las metas y los objetivos trazados debe ir acompañada de una dosis de realidad en el sentido de que las metas propuestas deben ser alcanzables con las estrategias trazadas, y ante todo, deben ser reales.

Muchos teóricos exponen que el verdadero líder mira más allá. Asume retos que para otros parecen inalcanzables.   Se extiende y cree firmemente en sus intenciones y posibilidades de cambiar el universo.   Su visión no tiene límites y nunca percibe obstáculos insalvables. Kotter señala que el “ liderazgo define cómo se debe ver el futuro, alinea a las personas con la visión y los inspira para que suceda a pesar de los obstáculos ”.   Pero creo que en el marco de un liderazgo temporal, en donde el tiempo es un restrictivo y los recursos son específicos, es más prudente reconocer que las probabilidades de forzar cambios dramáticos en las sociedades y en las organizaciones son limitadas. Y como ya dije, eso de “ alinear a las personas con la visión ”, no parece estar funcionando.

El político por lo general solo ve las próximas elecciones y, en nuestro país, lo hace pensando en beneficio de su partido y no por el bien de la Nación.   Igual, los cambios organizacionales deben ver el bien y futuro de la organización a largo plazo y no la parvedad gutural de beneficiarse personalmente.

En ambos casos —invariablemente—, lo que conducirá a la organización a un cambio verdadero es el dirigente que puede reconocer sus limitaciones.   Ese es el sentido responsable con que un líder temporal debe asumir un compromiso encomendado. A tres meses de nuevo gobierno, los líderes deben ir midiendo seriamente las intenciones de sus seguidores más cercanos y de sus aliados que pelean espacios —eliminar al máximo las suspicacias— si en realidad quiere salvar, cumplir, sus promesas.

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Publicado el 28 de septiembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.