Una sentencia más que justa, es moral

Una sentencia más que justa, es moral

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La opinión del Abogado ….

ROBERTO RUIZ DIAZ

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A veces en la vida uno gana más cuando la razón se la dan otros, que por las justificaciones propias de un acto que realiza uno mismo.

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Cada vez que actuamos con la razón y la convicción de que las cosas las podemos hacer mejor o podemos coadyuvar a que así se hagan.

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Eso vale más que cualquier sentencia que un tribunal emita favoreciéndolo a uno.

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En varias ocasiones acudí al Ministerio de Economía Finanzas, bajo la figura de denunciante, dentro de procesos administrativos de Bienes Ocultos, más que con la intención de obtener el porcentaje de rescate con el cual premia la Administración Pública a quien denuncie un bien que ha salido de las arcas o del patrimonio del Estado en forma indebida o valiéndose de métodos o actos administrativos manipulados o bien por amiguismo.

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Para nada esto me ha traído nuevas amistades y mucho menos es lo que he buscado.   Solo la intención es que la propia Administración Pública abra sus ojos frente a actos o hechos que se están realizando en sus propias narices, y para los cuales la inercia de algunos funcionarios hace que el patrimonio del Estado siga siendo lesionado. Esto es a diario, pero por tradición algunos se hacen de la vista gorda, pero cuando les conviene tienen visión 20/20.

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Han sido varias denuncias y por formalismos las rechazan, aún cuando existen posiciones del Ministerio Público que secundan mis denuncias, las mismas son rechazadas.

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Cuando se hizo la denuncia de bien oculto de la famosa marina del Grupo F Internacional se hizo convencido de que todas las instancias administrativas se habían opuesto de alguna manera, pero por acciones legales, a todas luces procedentes en un mundo de derecho, las misma eran paralizadas.

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Cuando se hizo la denuncia se realizó con bases y fundamentos, amén de las posiciones de algunas valientes instancias administrativas, que al igual que yo, fueron demandadas, no porque realmente causaran un daño a nuestro perseguidor, sino por el contrario, la misma en búsqueda del silencio. Silencio que a veces se consigue por medio del miedo.

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Lastimosamente para algunos, todavía tenemos instancias judiciales en las cuales confiar, de allí que el señor Jean Figali, por medio de sus apoderados, opto por la vía de demandarme, por hacer uso de un procedimiento legalmente establecido en el Código Fiscal, la Denuncia de Bien Oculto, por la suma de cinco millones.

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El resultado final, la demanda presentada no procedió y ahora ha de cubrir costas y gastos del Proceso.

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Pero lo principal de todo es que no logró acallarme en ningún momento, pues la razón y la moral se impusieron, incluso por encima de la Justicia, que no es más que el premio a la verdad.

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Publicado el 31 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

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