Si eres gay, no seas cura

Si eres gay, no seas cura

La opinión del estudiante de Derecho…

Kevin Arjona-Moncada

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Hace unos días leía horrorizado un reportaje realizado por el Panamá América, que informaba que el Vaticano abrió recientemente un proceso canónico contra varios curas (católicos, para variar) por delitos de abuso de menores y de encubrimiento.

De acuerdo al reportaje, en el 2008 se presentaron ante el Ministerio Público diecisiete denuncias por abuso sexual, encubrimiento, corrupción de menores, entre otros delitos, contra religiosos (católicos). ¡Qué barbaridad!

Mi consejo para aquellos sodomitas y pederastas que estén sopesando disfrazarse de ‘santos’ con la religiosidad célibe: si son homosexuales, vivan su vida como tal.  No engañen a la congregación portando ínfulas de santidad presunta, mientras que con sus perversiones sexuales y cochinas menoscaban la inocencia infantil. No se metan a ‘cura’ para andar tocando penes de criaturas párvulas (así, textualmente, confesaron varios niños-víctimas de la Ciudadela Jesús y María, en Howard).

La pedofilia es castigada penalmente en este país. Se que no todos los ‘padres católicos’ mantienen esas inclinaciones sexuales marradas, empero, ante tanta trapisnda irrogada por unos cuantos degenerados, cada vez que veo a un ‘cura’ o hermano católico, automáticamente se me viene a la mente la imagen de un depravado farsante.

Se que es injusto; no obstante, la desconfianza me carcome. Y es que los encubrimientos por parte de Obispos y otros clérigos de esa religión, han ocasionado que muchos desconfíen de estos señores.

Recuerdo con asco, cuando estaba en el colegio (católico), cómo tenía que salir huyendo, al igual que otros estudiantes, de un hermano (actualmente fallecido) que, sin ambages, acostumbraba a sobar a ciertos alumnos varones en pleno pasillo.

Otra anécdota que memorizo, fue que una vez me vi obligado a denunciar ante las autoridades católicas a un ‘padre’ por haberle prestado su cleriman (cuellito blanco) a un joven homosexual de 22 años, para que se ataviara con él en una fiesta de halloween celebrada en una discoteca gay.

¿Así se toma en serio el supuesto servicio a Dios? Para rematar, la ‘acción’ tomada por los superiores jerárquicos de este estafador sodomita que acusé, fue trasladarlo a un pueblo en Chiriquí… ¿Será que se basaron en que en Chiriquí no hay bares gays? Con ‘estas sanciones’ jamás se acabará con tamañas burlas. ¡Ojo con estos enfermos!

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Publicado el 28 de agosto de 2009 en el diario Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde

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