Panameñismo y buen gobierno

Panameñismo y buen gobierno


La opinión de…

Carlos Guevara Mann

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En diciembre de 2008, cuando el Molirena se unió a Cambio Democrático y Unión Patriótica, un importante grupo de panameñistas se dio cita en la residencia de Carlos Raúl Piad Herbruger con el propósito de definir el camino por tomar frente a la crisis por la que atravesaba la candidatura presidencial del partido. Allí, en forma mayoritaria, se recomendó –con sobrada lucidez– la pronta negociación con Ricardo Martinelli, buscar la vicepresidencia de la República y fortalecer el partido a través del apoyo a sus aspirantes a puestos de elección popular.

Después de muchas discusiones y negociaciones, el candidato presidencial del panameñismo, Juan Carlos Varela, depuso sus aspiraciones. Así se logró la alianza triunfadora que permitió aplastar en votos al PRD y evitar un fraude electoral perpetrado por la pandilla gobernante, sobre la base del divisionismo opositor.

Posteriormente, algunas figuras que promovieron la gran coalición opositora se dieron cita en la Sociedad Española de Beneficencia. En un acto de confraternidad partidaria, todas las fuerzas panameñistas acordaron acuerpar la Alianza por el Cambio y luchar por el triunfo de los candidatos del partido.

Allí estaban congregados, entre otras personas, José Luis Varela, José Miguel Alemán, Alberto Vallarino, Alcibiades Vásquez, José Blandón Figueroa, José Terán Sittón, Eduardo Quirós, Miguel Fánovich, Jerry Salazar y muchas otros dirigentes del partido, todos los cuales presionaron a favor de que se formalizara, cuanto antes, una gran coalición opositora encabezada por Ricardo Martinelli.

Pasadas las elecciones, podemos decir que se lograron los objetivos propuestos hace ocho meses, a pesar de la reticencia de algunos copartidarios que hoy disfrutan de las mieles del poder y de los zigzagueos de no pocos advenedizos que se la tiran de “técnicos” para pelechar en todos los gobiernos. El partido obtuvo cerca de 300 mil votos para presidente, lo que representa el 19% de la elección presidencial. Logró la vicepresidencia de la República. Recibió el 22% del voto para diputados (un total de 334 mil sufragios) y eligió a 21 integrantes de la Asamblea Nacional. En las elecciones de alcaldes y representantes de corregimiento, obtuvo un porcentaje muy similar (22% y 21%, respectivamente), superior al de todos los otros partidos, con excepción del PRD.

Ahora nos toca trabajar por un buen gobierno. En el ejercicio de sus cargos, los diputados deben ser modelos de civismo y honradez. De forma coherente, deben promover leyes de beneficio social, apoyar las gestiones gubernamentales a favor del bien común, fiscalizar el buen desempeño de los funcionarios del Estado y servir de freno a la corrupción. Por ejemplo, deben actuar sin más dilación para aportar al esclarecimiento del caso “CEMIS”. ¿Qué esperan para reaccionar?

Los panameñistas en el poder no pueden ser fuente de escándalos ni superficialidades. Al contrario, fieles a su doctrina, deben ser dignos servidores de la Nación panameña –con eficiencia y transparencia– así como promotores de la civilidad, para robustecer la democracia, aún acechada por los simpatizantes del autoritarismo y la represión que abundan en nuestro medio. Es el momento de fortalecer el partido. Los panameñistas en el poder deben contribuir a la gobernabilidad, sin sectarismos, fundamentalismos ni egolatrías absurdas.

Deben evitar la soberbia, reforzar la participación democrática en la toma de decisiones, dejar a un lado las pugnas internas estériles y los recelos que empantanan al partido en la mediocridad y el divisionismo. Deben trabajar por ampliar su base de apoyo que, de acuerdo con las cifras señaladas, ronda los 300 mil.

El panameñismo debe dejar huellas en los próximos 58 meses de gobierno, para que el pueblo istmeño perciba que el partido está dedicado a elevar el nivel de vida de las mayorías; que trabaja por resolver los problemas de los que están en peor situación; y que tiene capacidad para procurar el Panamá mejor al que siempre aludió, en sus pronunciamientos, el Dr. Arnulfo Arias Madrid.

De lo contrario, el panameñismo irá menguando en liderazgo, con dirigentes aéreos dedicados a la frivolidad y la figuración estéril, lo que dará oportunidad a sus adversarios para reorganizarse y debilitar el apoyo de que goza el partido más antiguo del país.

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Publicado el 19 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quienes damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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