Órgano Ejecutivo y Judicial (1)

Órgano Ejecutivo y Judicial (1)

La opinión del abogado…

Alberto E. Fadul N.

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Con este escrito, en dos partes, finalizo la serie referente a la temática constitucional cuya reforma es necesaria para la eliminación, principalmente, del nudo gordiano mediante el cual los partidos políticos, legalmente, asfixian el acontecer panameño. Por tratarse de empresas privadas, privilegiadas a nivel de nuestra Carta Magna, que si bien en democracia son necesarios su absolutismo debe ser objeto de una minuciosa revisión que permita generar un ambiente político entre éstos, los independientes y la ciudadanía en general. De lo contrario, seguiremos por la misma vía del poco hacer y refuerzo a la corrupción y su respectiva impunidad.

Hoy enfrentamos un fenómeno mediático producto de la insolvencia moral histórica, de los partidos grandes, tomado de la mano por las grandes mayorías conformadas por el conjunto de clase media intermedia, baja, pobre y extremadamente pobre, quienes se decidieron a adoptar la filosofía del Cambio, ante la esperanza de encontrar soluciones concretas a sus justas aspiraciones.

Ese Cambio requerirá de la astucia política del CD, en la búsqueda de la unificación de los partidos pequeños en uno solo, con miras hacia un futuro de continuidad, siempre que el Cambio demuestre grados aceptables de efectividad parcial; en cinco años, es bastante difícil ser demasiado abarcadores. Mucho quedará pendiente o en grados avanzados de recomposición; así, la oferta del Cambio requerirá credibilidad y continuidad sistemática.

El nuevo gobierno tendrá que realizar acciones cónsonas con sus propósitos en educación, seguridad, empleo, transporte y salud; sumando a ello, reformas en nuestro ordenamiento jurídico, apropiadas y necesarias.

El PRD y Panameñismo, este último en alianza con el CD, tendrán que medir sus deseos de auto fortalecimiento, frente al dejar hacer y cooperar con las esperanzas de los votantes, dejando a un lado el radicalismo político donde “todo es posible al precio que sea”, con tal de hacer cuajar sus esperanzas y ambiciones de volver al poder que otorga la ocupación del solio presidencial.

Para darle inicio a la temática del escrito, la ciudadanía panameña debe contemplar el volver a los periodos presidenciales de 4 años, con una sola reelección inmediata, reformando el artículo 178 de la Constitución.

Un periodo de 4 años instaría al o los partidos en el poder, al impulso de correctivos nacionales, que le permitirían aspirar a la reelección, totalizando 8 años de gobierno o sólo 4, dependiendo del querer de los votantes.

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Publicado el 17 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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