La doble moral de la OEA

La doble moral de la OEA

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Javier Comellys
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Una mirada retrospectiva hacia la historia de los eventos que crearon la carta de la Organización de Estados Americanos, nos permitiría comprender que sus principios eran dignos de alabanza, y encomio. Que sus objetivos son la unificación e integración de todos los países latinoamericanos, un sueño y una meta; el fortalecimiento de los valores democráticos, la cooperación mutua, el debate de los grandes temas y problemas de la región. Un organismo que creara un foro multilateral, donde se discutiera la promoción y protección de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza, el terrorismo y la corrupción, en otras palabras afianzar la paz y la seguridad del continente.

Todos sus objetivos y principios están plasmado claramente en la carta de dicho organismo. La comprensión de un mundo mejor, sin guerras, tensiones, conflictos, terrorismo, pobreza y convulsiones sociales. Sin embargo, la historia le ha sido adversa, sus verdaderas funciones se han invertido en el tiempo y el espacio. Las contradicciones en sus eventos y hechos no pueden ser más elocuente, motivo que da a pensar que ha sufrido una metamorfosis histórica. Su incapacidad y limitaciones en resolver los problemas vitales y fundamentales de Latinoamérica ha dado motivo a que pierda toda credibilidad.

Recién su creación, a finales de la década de los cuarenta, fue inútil su participar en la solución de la convulsión social que se formó en Colombia denominada” El Bogotazo”, a raíz del asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, muerto por un fanático enviado por la oligarquía colombiana de los Ospinas, quienes no permitían que ninguna persona de la clase media o pobre tenía derecho a aspirar al poder; dicha organización no pudo impedir la guerra revolucionaria comunista que llevó a cabo Fidel Castro en Cuba y evitar que muchos disidentes y contrarrevolucionarios fueran a parar a los paredones de fusilamiento; la Revolución Comunista Sandinista en Nicaragua.

Todo estos acontecimientos dieron motivo a que los golpes militares se hicieron de moda. Las dictaduras militares empezaron a imponerse sobre la voluntad de los pueblos que vivían en democracia, los militares incursionaban sobre la vida privada del ciudadano, las libertades fueron totalmente conculcadas en países como Chile, Cuba, Paraguay Uruguay, Bolivia, Argentina, Panamá, Salvador entre otros. Estos países fueron víctimas del genocidio, la violación sistemática de los derechos humano, represiones, carcelazos, desapariciones forzadas, etc.

Nuestro país no escapó de las garras de los gorilas. Omar Torrijos con el consentimiento y la complicidad de la O.E.A. decapitó la democracia en Panamá, y durante veintiún años, junto a Manuel Antonio Noriega impusieron el régimen del terror, ante la mirada impávida de un pueblo que solo quería paz, libertad y democracia.

La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Que autoridad moral tiene la O.E.A. en resolver los conflictos y los problemas del continente?, cuando lo que hace cincuenta años era malo, hoy en día es bueno, lo que condenaban y censuraban hacen cincuenta años, hoy en día se solidarizan con la política llevada a cabo por los gobiernos de izquierda.

La doble moral de dicha organización es lo que la ha convertido en objeto de críticas, señalamiento, fuertes acusaciones y censuras en cuanto a su existencia se refiere.

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Arnulfo y de Gaulle

Arnulfo y de Gaulle

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Pedro Sitton Ureta

En septiembre de 1968, el Dr. Arnulfo Arias Madrid en su calidad de Presidente electo realizó una gira a Europa y Estados Unidos en donde sostuvo una histórica reunión con el General Charles de Gaulle y que, sin lugar a dudas, dentro de los anales de la diplomacia panameña, la misma constituye una referencia de lo que hubiesen sido unas fructíferas relaciones diplomáticas y de cooperación entre Panamá y Francia.

Para contar con una clara perspectiva histórica de la época solo bastaría tener presente que en ese año, a pesar que el presidente galo vivía el ocaso de su carrera política con la caída del gobierno Pompidou, la revuelta estudiantil de mayo de 1968 y posteriormente la derrota del referéndum sobre las regiones, él reconocía la necesidad de que su país se acercare a Latinoamérica.

Ese encuentro diplomático hubiese logrado beneficios concretos a nuestro país a través del compromiso suscrito por ambos líderes de convenir un Tratado General de Cooperación para ampliar los vínculos culturales, económicos, bancarios y comerciales; además del compromiso del gobernante francés de contribuir con el gobierno del doctor Arias para gestionar un apoyo financiero por la suma de 62 millones de dólares con el fin de iniciar los trabajos de construcción de la Hidroeléctrica del Bayano y la autopista de La Chorrera, entre otros tantos proyectos más.

Las crónicas de la época cuentan con la franqueza que el Dr. Arias Madrid le expuso al General de Gaulle no solo de los problemas que nuestro país tenía para alcanzar su pleno desarrollo económico sino la grave situación política que vivía la América Latina producto de una falta clara de visión europea a los problemas de la región y, sobre todo, la claridad meridiana con que le expuso que “pronto terminaría la dominación de Estados Unidos sobre la Zona del Canal” y su interés en que el Canal de Panamá pudiese ser ampliado no solo por empresas americanas sino, de igual forma, por empresas europeas entre ellas las francesas.

Esto era así ya que Arnulfo entendía que la soberanía de Panamá en el enclave canalero pasaba por una internacionalización del diferendo con los Estados Unidos cuando manifestó a altos funcionarios de Naciones Unidas, en su periplo diplomático, que este organismo internacional era “una tribuna abierta para los países pequeños como Panamá en aras de denunciar a las grandes potencias colonizadoras”.

Queda para la historia la reunión de dos líderes que dejaron una impronta indeleble en la política de sus respectivos países y que el golpe militar impidió que bajo la presidencia del Dr. Arnulfo Arias Madrid nuestro país pudiese contar con una genuina política exterior dedicada a los intereses nacionales pues como el mismo dijera ante la Sociedad Panamericana “la vida de un hombre humilde es demasiado corta cuando se espera servir a los demás”.

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La opinión del profesor

La opinión del profesor


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Manuel Castro Rodríguez
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Escribo al día siguiente de que el Consejo de Gabinete aprobara el anteproyecto de ley 019-09, que es una flagrante violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Constitución Política de la República de Panamá, al pretender vigilar permanentemente las comunicaciones por teléfono y correo electrónico.

De ser aprobado, el Estado panameño será demandado ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, ya que vulnera los derechos de nacionales y extranjeros. Además, sería un paso más hacia el restablecimiento de la tristemente célebre Doctrina de la Seguridad Nacional, concepto utilizado para definir las ideas de EEUU de que las fuerzas armadas latinoamericanas se dedicaran a garantizar el orden interno. Con el pretexto de combatir el comunismo, se pretendió darle legitimidad a la toma del poder por los militares y la violación sistemática de los derechos humanos.

Entre las conclusiones de la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano -realizada en 1979, bajo la guía de S.S. Juan Pablo II-, se encuentra: “En los últimos años se afianza en nuestro continente la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, que es, de hecho, más una ideología que una doctrina. Está vinculada a un determinado modelo económico-político, de características elitistas y verticalistas que suprime la participación amplia del pueblo en las decisiones políticas. Pretende incluso justificarse en ciertos países de América Latina como doctrina defensora de la civilización occidental cristiana. Desarrolla un sistema represivo, en concordancia con su concepto de ‘guerra permanente’. En algunos casos expresa una clara intencionalidad de protagonismo geopolítico. (…)”.

Como nos dice José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos: “Ciertamente, debemos dar prioridad a los problemas sociales y económicos que afectan a nuestros pueblos, que están en la base de muchos problemas de seguridad. Pero, decir que estas materias amenazan nuestra seguridad es un uso que además de amplio e indebido, arriesga llevarnos a reediciones de la Doctrina de Seguridad Nacional que tantos daños causó a la democracia en las últimas décadas del siglo pasado, sirviendo para justificar las peores dictaduras que recuerda nuestra historia”.

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Celulares e internet; en la mira

Celulares e internet; en la mira

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Adelita Coriat

Un nuevo intento por controlar, escuchar, conocer y monitorear las conversaciones de celulares pre pago y de contrato, así como la información de internet pretende efectuar el gobierno. La excusa sigue siendo la misma: evitar ataques terroristas, plagios, delitos de lavado de dinero, trasiego de drogas, pandillerismo etc.

No obstante, al hacer un recuento de las adecuaciones legales e implementación de tecnología para el combate a este flagelo, pocos son los logros que se rinden a la ciudadanía sobre estas técnicas.

Por ejemplo; los decretos ley de seguridad que se adoptaron en la administración Torrijos, si acaso tienen un año de vigencia, de su evaluación o sus frutos aún nada conocemos. Sin embargo, lo propuesto en este caso faculta la intervención de los correos electrónicos, registro de llamadas perdidas, efectuadas o recibidas, identificación del usuario, y disponibilidad de datos de las empresas telefónicas hasta por más de un año.

Cualquiera puede estar a expensas de la discrecionalidad del funcionario; un empresario, periodista, político, defensor de derechos humanos, detective etc.

Lo delicado del asunto, es que tiene carácter retroactivo y ya no será necesario el visto bueno de la Corte Suprema, ahora será a mesura del Ministerio Público la intervención a cualquier sujeto.

Podría ser aventurado engrosar los archivos de una institución que está en deuda con la sociedad en la aclaración de casos sensitivos, a pesar de que cuenta con las mencionadas herramientas para sustentar ante los tribunales el vínculo entre el victimario y la acción criminal. ¿Cuál es el objeto de empoderar a una institución con tanta información si a ésta no le corresponde investigar, sino tipificar el hecho punible? ¿Se busca acaso dilatar aún más la entrada en vigencia del sistema acusatorio?

Pareciera que se busca aplicar una ley dirigida a las minorías con el pretexto de que beneficia a las mayorías, o es que ¿somos todos delincuentes?

El proyecto de ley vulnera los derechos fundamentales de la población, y tal vez a los que menos perjudica es a los maleantes; que acostumbrados a la paranoia aplican códigos o claves a sus conversaciones para evitar ser descubiertos por las autoridades. ¿Qué depuración interna se ha aplicado en esta entidad para detectar a funcionarios involucrados en la actividad delictiva del crimen organizado? ¿Cuál ha sido la sanción? ¿Por qué permanecen casos de drogas, armas, lavado de dinero, y homicidios impunes, sin pista alguna?

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

Recordando a Arnulfo Arias Madrid

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Recordando a Arnulfo Arias Madrid

Alfredo Arias G.
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Hoy 10 de agosto se cumplen veintiún años de la desaparición física de ese gran hombre que es parte de la historia de Panamá.

Su pensamiento siempre fue Panamá y su gente. Durante toda su vida esa fue su lucha, en la cual nunca cambio de rumbo, ni claudicó.  El fue la esperanza redentora de un pueblo que nunca lo abandonó. Por eso el día en que sus restos fueron llevados para su descanso eterno en el campo santo, cientos y cientos de miles de panameños de todos los estratos políticos, económicos, sociales y religiosos se reunieron para manifestarle su aprecio y un último adiós.

Sobre su tumba el quiso la siguiente inscripción: “Aquí yace un servidor de la patria”.

Han pasado dos décadas desde ese infortunado acontecimiento. Su partido ha pasado por tiempos buenos y otros difíciles, reconociendo que no hay otro como él en nuestra agrupación política.

En las pasadas elecciones del 3 de mayo, el apoyo de los Panameñistas al actual presidente Martinelli fue decisivo. Votamos juntos con nuestra papeleta y nuestros candidatos, sin importar las diferentes corrientes en pugna dentro de nuestro colectivo.

Hoy el mejor homenaje que podemos rendirle es el de reunificarnos todos, dejando atrás las diferencias de criterio y las pugnas por un liderazgo. Solo así podremos recuperar el sitial político que le corresponde al partido panameñista, para que pueda en un futuro cercano cumplir con aquellas metas que dos gobiernos Arnulfistas no pudieron concretar.

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Hasta cuándo CANATRA haz de abusar de nuestra paciencia?

¿Hasta cuándo CANATRA haz de abusar de nuestra paciencia?

Eudoro Jaén Esquivel

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Por décadas, un grupo reducido de empresarios escudados bajo el ropaje de “líderes transportistas” han mantenido secuestrada y chantajeada a toda una población que excede el millón de habitantes. Con una actitud grosera, agresiva, altanera e intolerante han logrado amedrentar a gobiernos, autoridades del orden público y a los usuarios del pésimo servicio que ofrecen.

Hoy ante la manifiesta intención del nuevo gobierno de crear un mejor sistema, vuelven a la carga con las mismas tácticas amedrentadoras. lo que me obliga a emular a Cicerón en el título de esta publicación. Sin embargo, esta vez tengo la impresión que estos “pseudolíderes” transportistas encontrarán la horma de sus zapatos. Ojalá al momento de publicación de este escrito la situación se haya resuelto para el beneficio futuro de los usuarios, manteniendo el gobierno su anticipada actitud firme ante las amenazas.

¿Cómo es posible que un área metropolitana moderna como la nuestra, con las infraestructuras físicas, económicas, financieras, tecnológicas y sociales de primer orden no cuente con un servicio cónsono con nuestra situación? Los habitantes del área metropolitana merecemos algo mejor; pero repito ¿Cómo no lo hemos logrado y seguimos con un sistema que avergonzaría a un país del tercer mundo? Yo lo atribuyo a dos condiciones principales:

• Cobardía política

• Ausencia de espíritu comunitario

Por años los gobiernos se han cohibido ante las presiones de los transportistas. No vale la pena enumerar ejemplos. Basta solo el incidente de la muerte de ciudadanos causada por el incendio del autobús 8B-06 debido a la negligencia de su propietario para ilustrar la actitud de nuestros gobernantes. No se reaccionó ante el clamor general y se perdió la oportunidad de oro de enfrentar al cartel transportista. El gobierno contaba con el respaldo de todo el pueblo. No se hizo nada. Reinó la cobardía política. Los diablos rojos y taxis siguen impunes e incontrolables haciendo de las suyas, matando gente, estropeando física y verbalmente a sus usuarios y siendo causa principal de la anarquía que impera en nuestro comportamiento vehicular.

Nuestra ausencia de espíritu comunitario también contribuye a mantener la supremacía de los diablos rojos y los taxis. Al no organizarnos masivamente para exigir un mejor trato, hemos abdicado de nuestro poder de usuarios. No hemos hecho uso del poder del dinero; olvidándonos del principio básico de toda actividad comercial que reza: “sin ventas, no hay dinero; sin dinero no hay negocio y sin negocio no hay trabajo”

¿Cómo es posible que ante alto riesgo personal, mal trato, incomodidad al usar el servicio seguimos pasivamente utilizando sin reaccionar? Solo se han hecho intentos tímidos y constante apelación a los oídos sordos de los gobiernos. No encuentro registro de un fuerte movimiento de solidaridad comunitaria ante los transportistas, como sucede en otros países.

Tampoco nos hemos organizado en nuestros barrios y vecindades para formar transportes voluntarios colectivos con nuestros vecinos, lo que los gringos llaman “carpools” que resultaría en mejor servicio y menor costo para los agrupados. Por el contrario, hemos “agachado el lomo”, como decimos los chiricanos y casi con una actitud que pudiera catalogarse de masoquista, nos acomodamos al mal trato y al riesgo físico personal. Y lo que es aun más criticable; alegremente elegimos a la Asamblea Nacional a “pseudolíderes” transportistas, nuestros enemigos, y para peor de males uno de ellos, (CD, para mayor descaro) se convierte en presidente de la Comisión de Transporte. Como diría mi abuela “entró el zorro en el gallinero”

Por cosas como estas y otras mas es que no me cansaré de decir que somos un país surrealista, kafkiano.

Espero, sin embargo, que esta vez se frene a estos “caballeros” y se castigue a los que han producido muertes y daños físicos. !Basta ya!

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América Digital, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Nosotros, los forasteros

Nosotros, los forasteros

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DAMIÁN BARCELÓ

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Yo, Damián Barceló, español de Mallorca, pedazo de magma que se volvió isla en el mar mediterráneo, entre Europa y África, es, hoy, estremecedora potencia turística asentada sobre cinco mil kilómetros cuadrados que conforma la isla mayor (Mallorca), otra que le sigue en dimensión (Menorca), la tercera es Ibiza —nombre que le puso Cartago cuando su potencia arriendaba incluso a la soberbia Roma. —Formentera la penúltima— frutal y rica en trigos, por lo que los romanos la llamaron Frumentaria. Queda la más chiquita, bautizada Cabrera por la Roma Imperial, paseada de cabras salvajes que toman poses de pasarela cuando se asoman a los altos riscos que otean el mar.

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España tiene una superficie de quinientos mil kilómetros cuadrados. Las Islas Baleares —conjunto de las cinco islas descritas— constituyen una centésima parte del territorio español.
Mallorca tiene un solo aeropuerto, que en 24 horas de temporada alta es suficiente para que en él aterricen mil setecientos aviones. Sirve a nueve millones de pasajeros. Tres o cuatro Menorca e Ibiza, que obviamente tienen aeropuerto cada una, pues, a las islas solo se accede por mar o por el aire.

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Esas migajas de territorio —el 5% de mi Patria— gobiernan más del 30% del turismo de España, que recibe más de 40 millones de viajeros al año.
No escribo esto para magnificar la potencia turística española ni para envanecer a la docena de mallorquines que han hecho el milagro, porque, y aquí está la gracia, el Estado fue el primer sorprendido por el éxito fulgurante de esa docena de personas —o menos de la docena— que en los veinte últimos años han hecho del Mar Caribe su “Posada y Fonda”.
Quiero honrar los nombres de Barceló Hoteles (Don Gabriel y don Sebastián), que sin paracaídas aterrizaron en la República Dominicana y crearon Bávaro. Les siguió don Luis Riu con sus hijos Luis y Carmen. Luego Sol Meliá, donde aún manda don Gabriel Escarrer Juliá. Le sigue don Miguel Fluxá —cuerpo y alma de Iberostar, Iberojet— y, para terminar con la gran saga, he de nombrar los hoteles Fiesta, surgidos de Abel Matutes, ministro que fue del Gobierno español cuando lo presidía Aznar.

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Los Barceló construyeron la carretera Higüey-Punta Cana y todos los demás la transitaron para ir poniendo huevos en el cesto de Bávaro primero y después se corrieron a otros bellos entornos de la isla dominicana. Sea bueno decir que Bávaro es obra de Dios descubierta por mí, que mantengo mi primacía de “veedor” de este espacio antes que nadie.

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De la experiencia dominicana saltó el anhelo de “más Caribe” y atisbos de Pacífico. La orillada caribeña se pobló de resorts que van desde Miami hasta la Patagonia, dando servicios a todo el mundo. Cuba ha sido rancho aparte y amerita un artículo en el que yo puedo decir más que algo.

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Para escribir las presentes cuartillas destinadas a Panamá quiero decir que su estatus hispano—gringo va a producirle cuantiosos réditos turísticos, por lo menos los cinco próximos años, que a mi juicio serán levadura para afincar definitivamente al país en la órbita de los enclaves más importantes del Caribe.

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Yo diría que “ahora o nunca” , recordando que se han de tomar los trenes a su hora si no se quiere estar “estacionado”.

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A mi juicio la hora turística de Panamá llegó por obra y gracia de la ampliación del Canal para multiplicar la oferta de servicios canaleros. La multinacional española Sacyr Vallehermoso y asociados ha de recibir más de cuatro mil millones de dólares por la ampliación del tajo y la adición de dos nuevas esclusas. Obra de gigantes en la que su ciencia y experiencia se multiplicará mediante subcontratas, que absorberán partes de la obra. A pie quedo hay no solo empresas españolas, sino italianas, japonesas, inglesas, chinas, etc., etc., querenciosas de catar el pastel del beneficio empresarial, que es tan lícito como rezar un Padrenuestro.

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Esos miles de técnicos, esas legiones que durante cinco años moverán todo el sistema del Canal, necesitarán hoteles para vivir y sestear, aventuras para recrear el cuerpo y el alma, restaurantes de toda especie, varios miles de trabajadores panameños desde el más ignorante al mejor preparado.

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Así podremos decir que “El canal somos todos” y en él, en su regiduría, veremos la magnitud del “cambio” que el pueblo soberano ordenó al nuevo presidente, repudiando conductas de políticos que tomaron al pueblo por rebaño y lo esquilaron sañudamente sin penitencia y sin rubor.

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Al costado de esa gran fauna se desplegaron bandas criminales que a la vida normal le pusieron susto y riesgo: raptos, violaciones, asesinatos encuadrillados, policías corruptos, ladrones que incluso desenterraban conductos eléctricos de cobre sin que la Autoridad pusiera remedio.

Hasta 30 toneladas de una composición estatuaria desaparecieron como por arte de encantamiento. El milagro del vuelo del cobre hecho arte sigue en los empíreos, en su forma artística o convertida ya en rebanadas o en lingotes.

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Cambio es que la anormalidad no sea normal.
Cambio es dotar a la Policía no solo de una inspección interior permanente, sino de elementos disuasorios que respondan con el mejor armamento a quienes sojuzgan la seguridad ciudadana.
Cambio es cumplir con las dos vertientes de la justicia, tal como las definiera el Rey español Alfonso X El Sabio: “Justicia es dar al bueno el premio del bien y al malo el castigo que merece el mal”.
Sepamos que premiar al bueno es insuficiente. La justicia se completa al castigar al malo. Si no, el cambio solo sería un medio cambio. No se votó eso.

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Digo lo que pienso como forastero de muchos años que ha atravesado el Océano Atlántico 234 veces y que, con tres años más, —si la muerte le concede esa tregua— habrá atravesado quinientas veces el océano que va desde Europa a América.

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Don Cristóbal Colón navegó esa singladura cuatro veces de ida y cuatro de vuelta. Yo llevo más de 40 viajando a Panamá, donde me siento colonense de lago y bosque. Pero no forastero, aunque lo sea.

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Publicado el 10 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.