Por un futuro con credibilidad

Por un futuro con credibilidad
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Javier Martínez-Acha

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Para los que hemos trabajado campañas políticas impulsadas bajo la consecución de un ideal, que permita cambiar el estado de las cosas para mejor, teniendo como objetivo el estado de derecho y de bienestar, divulgaciones como las aparecidas la semana pasada en diversos medios de comunicación nacional, en relación al caso CEMIS y otros casos de corrupción, no hacen más que revivir las sensaciones de frustración, fracaso e impotencia que naturalmente provocan los escándalos relacionados con actos de corrupción, y que hemos sentido tristemente muchos de nosotros, bajo el ejercicio de incluso, gobiernos amigos.

Los corruptos en todos los gobiernos, partidos políticos u organizaciones son usurpadores del poder, porque sencillamente no han sabido gobernar con ética y moral. Las pasiones que desbordan las personas involucradas en los actos de corrupción son testimonios de debilidad, pero las pasiones del pueblo por conocer la verdad son testimonio de fuerza, pujanza e ímpetu.

Los testimonios conocidos por el país y teóricamente emitidos por algunos de los involucrados en los actos de corrupción, no dejan duda sobre la ruta que el estado panameño debe seguir, la investigación imparcial dentro de un verdadero estado derecho de todo acto de pudrición en el manejo de la cosa pública. Las leyes en este país son creadas con un fin y por ello existen, y ya es hora que la ciudadanía cuide su enérgico cumplimiento en todo momento, sin mirar quienes pueden ser los afectados por sus propios actos de descomposición en la práctica del servicio público. Es de trascendental significado conocer que cuando un país no aplica la ley en forma justa e imparcial, el camino para la tiranía comienza.

En política la verdad no necesita el oropel de la retórica. Más que verdad, lo que marca la diferencia entre blanco y negro en el ejercicio del servicio público y en la política, no es más que la percepción. En razón de esta concepción, no únicamente es necesario que se juzgue a los sospechosos y se condene a quienes sean encontrados culpables, solo hace falta que se perciba que este o estas personas son en efecto inhábiles para la conducción de un partido político o de un gobierno.

Para nosotros, los políticos que integramos el PRD y que hemos emprendido una cruzada para que el país le otorgue credibilidad nuevamente a nuestro partido, como ocurrió en la década pasada, debemos hacer de la probidad, la moral, la ética la carta de presentación ante la sociedad panameña. Por ello, no debemos tolerar que nadie que esté involucrado en escándalos de corrupción y de extorsión, pretenda dirigir a partidos políticos o gobiernos.

Los dirigentes, si se comprueba con todas las garantías procesales, y resulta cierto que hayan administrado el partido o el gobierno, para beneficio particular y que se les implicaría con frases como la publicada la semana pasada como, “tres se han enriquecido con el voto de 34”, o para los que creen en una propuesta electoral, el que “seis se hayan enriquecido con el esfuerzo, trabajo y esperanzas de miles”, en la vida, deben volver a representarnos en absolutamente nada. Nunca jamás en este país deben volver a suscitarse hechos bochornosos como los que se dieron hace siete años y que llenan de vergüenza a la clase política panameña de todos los partidos políticos. Nunca jamás, en ningún gobierno, debemos aceptar la percepción de corrupción en silencio porque los ciudadanos honrados deben medir sus derechos a través del cumplimiento del deber de combatir la corrupción.

Este será el compromiso a seguir para los actuales delegados nacionales del PRD que deben luchar por un futuro con credibilidad. Dependerá de nosotros, con la elección del CEN del partido durante la celebración del Congreso Nacional Extraordinario, que los escogidos por la mayoría tengan, no solo la capacidad de unir y organizar el partido, sino que también tengan la integridad y entereza que nos permita a todos dejar atrás esos bochornosos actos de corrupción, cuyas supuestas evidencias han sido publicadas recientemente, y que intentan crear un apocamiento a toda la membresía de nuestro partido que no permitiremos.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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