Mala reputación frente a estrategia

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Mala reputación frente a estrategia

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Maribel Ortiz

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La mala reputación que se le achaca a Panamá como paraíso fiscal la vengo oyendo con fuerza, de viva voz académica y callejera, desde que estudié en París en 1996, precisamente administración fiscal. Y no puedo estar de acuerdo con esa reputación, mucho menos con la amenaza de listas negras o grises, como es de esperarse. Por suerte que voy a sumarme a quienes también conocen de leyes y saben que la constitución societaria anónima y/o su utilización no son distintas en otros países, incluso en algunos estados de Estados Unidos y países/principados y protectorados europeos -aunque no queramos usar el dicho que reza: “consuelo de muchos, consuelo de bobos”, pensando que porque en otros países hay formas fáciles de constituir sociedades anónimas y mover capitales a Panamá se le perdona.

En efecto, algo indica que hay un complot para erradicar a Panamá de la competencia (léase OCDE, principalmente). Pero quedarse allí -en la reacción visceral de decir no, no, a cuanto se presenta de afuera- no puede ser una postura (como proponen algunos). Hay que hacer algo como país, empezando por negociar con claros objetivos y cumplirlos. Y ese algo es que se le pide al país firmar tratados (TDT o TIIT/TIIF). Los tratados obedecen a traspasar la jurisdicción -las fronteras- por tener Panamá sistema territorial en la tributación y no interesarle qué pasa allende.

Así, los TIIF/TIIT (de intercambio de información tributaria) serían de información unilateral y los TDT (de evitar la doble tributación) para que se tribute una sola vez en cualquiera de los dos países o se aplique crédito fiscal por impuestos (esto, suponiendo que fueran puramente TDT sin añadidos). De las S.A. ya ha habido sentencias para levantar el velo corporativo. Por lo penal, las disposiciones son de avanzada y hay modos concretos de atacar el crimen. Voy a dejarlo ahí ahora para no desviar el tema central del ataque (S.A.) y su primer propósito que, en realidad, lleva a lo que está en juego: capitales y tributos.

Por otra parte, dentro del país quienes aun conociendo algo de la economía local ven que no les beneficia directamente el flujo de dinero que significa ser un centro de servicios, que incluye a raja tabla bancos, corporaciones (S.A.) y naves, encuentran como bueno que haya que hacer algo, incluso, al extremo de firmar tratados de información tributaria que todos sabemos que nada le traen a Panamá, sino a la inversa: le darán oportunidad a los países con sistema global para obtener información de los que, según sus leyes, deberían tributarles. Todo esto hay que estudiarlo, ventilarlo y decidir, porque tarde o temprano sí habrá que firmar para seguir conviviendo en la aldea global.

No dudo que el país tenga que mejorar y especializarse, pero a los ataques al centro de servicios panameño hay que responder mejor con una estrategia.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los carteles políticos

Los carteles políticos

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Álvaro Lasso Lokee
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Luego de que se llevaron al “Prisionero de guerra” que salió huyendo con el primer disparo y se vistió de mujer después de ultrajar a un país con desapariciones, represiones, cometiendo delitos y teniendo el rechazo completo de todos, los panameños pensábamos que comenzaba una nueva etapa y quedarían en la historia los abusos de poder que por años vivimos.

Lamentablemente, esa idea fue un sueño y se continuó el camino de la corrupción política con otras personas, otros partidos (algunos más disimulados; otros más descarados), relacionado con la inocencia que nos tomó por sorpresa a los panameños y eso dio como resultado en las últimas elecciones el deseo de buscar cambios, al menos eso creo.

Partidos políticos se han manejado por décadas como una especie de “carteles”, al utilizar el poder para la creación de negociados y “venta de favores” a todos los grupos o personas que comulgaban o patrocinaban su campaña. Los negociados se pueden describir desde el otorgamiento de concesiones y contratos millonarios hasta la compra maquillada de los costos y se está revisando actualmente su parte legal.

La ausencia de transparencia pública fue la característica del último gobierno, a pesar de que estuvo, supuestamente, regulada; el de Moscoso la planchó descaradamente.

Sus obras son como las cucarachas que salen de los papeles que se archivan por mucho tiempo. Ejemplo de ello es el caso Cemis, una obra maestra de corrupción que involucra hasta miembros del Órgano Judicial, por decir lo menos, de los tantos que se conocen.

Esperemos que salgan a relucir todos esos manejos irregulares que se “acostumbraron” a utilizar en la cosa pública y, así mismo, se pueda frenar la mala práctica en las compras y el dinero del Estado, tal como denunció el nuevo jefe del Legislativo “un lavado de tres autos con una factura de 800 dólares”. No olvidemos el caso de un ex ministro que pidió el pago adelantado de un “trabajo” no terminado. Estos abusos son increíbles.

Casualidad o no, pero las investigaciones de corrupción no finalizan y nunca se condena a nadie de jerarquía con todos los escándalos que se denuncian en la prensa escrita y televisiva, parecidos a un show de TV, por decir algo decente. Y para colmo, esos altos funcionarios luego de su período continúan dando declaraciones, como si su frente estuviera libre del “virus corruptus”; en otras palabras, descaro, sin máscara, si se pudiera decir así.

Esperemos encontrar una moraleja de estas actuaciones y sigamos vigilantes de los abusos; pero, asimismo, la cárcel para estos delincuentes hará sentir los verdaderos cambios que todos queremos y que en Perú y Nicaragua comenzaron.

Eso sería el final de los carteles políticos.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Urgencia y conmoción

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Paco Gómez Nadal
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Sí, fue de esos textos que a uno lo reconcilian con la pluma. Un desahogo de Daniel Domínguez, el pasado viernes, en el que se pudo vengar periodísticamente de todos los “bodrios cinematográficos” que provocan úlceras a gente como él, con buen gusto estético y bagaje cultural. Pero el mundo es al revés.

Leyendo el texto de Daniel, veía que las cintas que peor salían paradas suelen ser las más taquilleras, las que provocan filas interminables de jovial espíritu familiar. Y lo más sorprendente es que la mayoría del público puede ver la tercera o la decimoquinta saga de una de esas películas de terror que dan risa mientras come nachos con salsa de carne y sorbe ruidosamente un refresco de medio litro, comenta cada instante de acción con la compañía y atiende el teléfono celular al tiempo. ¡Qué envidia!

Tampoco parece que los libros de autoayuda sean indigestos, como afirmaba mi héroe semanal, porque el único local que permanece semivacío en los centros comerciales es el de la librería y cuando entra algún despistado suele caer en los brazos de Pablo Cohelo o compra con devoción “Cómo ser feliz en tres pasos mágicos” o “Sea un gerente del cambio”. La vida apostada a fórmulas tan inútiles como el horóscopo o una máquina tragamonedas (los libros de autoayuda no dejan de ser eso: una máquina que traga momeadas a favor del que se ayuda a si mismo escribiendo obviedades tan inútiles como ingenuas).

No es un mal panameño, sino bastante generalizado. La globalización económica y cultural (entendida por cultura la industria del entretenimiento) ha empequeñecido la masa gris hasta convertirla en grano de maíz resecado. Un universo este en el que los “intelectuales” son sospechosos; los artistas, “perezosos y bohemios”; los filósofos, “especie en extinción”, y los provocadores se abren paso en la lista de “terroristas” peligrosos para la sociedad. Ese es el tiempo que nos ha tocado, pero en el caso de Panamá la cosa tiene particularidades. El mercantilismo tiene tanto espacio en la ciudad que se vende al país como un destino de shopping, cualquier taxista sabe dar recomendaciones sobre dónde comprar mejor y más barato, pero dudo que pueda comentar sobre los valores culturales del país.

Toca entonces una alianza poderosa entre los sectores que sí le apuestan a la creación y a la divulgación de ésta. No parece que el nuevo gobierno se libre de la ceguera cultural de los anteriores. Confunde cultura con turismo y no tiene ni una propuesta programática sobre el asunto. Así que, seamos realistas: es el momento de la sociedad civil –una vez más-.

Se acerca la Feria del Libro, que aunque suele vender más biblias y coelhitos que otra cosa, es un espacio estimulante y necesario –más en su programación que en los stands-. Corresponde atiborrarla y pedir más, pedir mucho más. Hay que impulsar una gestión cultural independiente y retadora que provoque los debates sobre el país que ya desde la política parecen agotados; una lectura del territorio y de las gentes mucho más inteligente y provocadora que los cientos de informes con tufo ONU que llenan los anaqueles del olvido y la desidia; una divulgación masiva de clásicos y contemporáneos para que la identidad se construya sobre bases diferentes al cemento.

Para ello, los creadores y el sector cultural deberán sacudirse cierto autismo, cierto elitismo que lo acompaña por naturaleza. Entender que en cultura también nos queda un camino democratizador tan necesario como sugerente. Escribía hace poco en otro contexto, que “hay urgencias que requieren de toda la paciencia del mundo”. Esta es una de ellas.

Para liberarnos de los bodrios cinematográficos y escritos, para que vuelvan a florecer las secciones culturales en nuestros diarios de escándalos, para que las efímeras Margaritas sean sustituidas por los artistas de recorrido, para que el espíritu vuele en lugar de arrastrarse entre saldos y créditos… hay que trabajar sin prisa pero sin pausa, apostándole a un universo en el que un verso o una imagen conmueva hasta el punto de movilizar. “Sucede en general que el mundo cambia. / no demasiado rápido a menudo, / que un día / es extraño sentirse detenido / con demasiadas cosas escritas en la piel / y uno se encuentra en medio de todo cuanto era, / desconcertado y torpe, /sacrificando incluso la nostalgia”. (Luis García Montero)

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panamá, al primer mundo

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Panamá, al primer mundo

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Carlos Eduardo Rubio

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Un grupo de copartidarios del Partido Popular, empezamos a soñar, pero sin bostezar. Queremos que Panamá sea un país de primer mundo, pero del siglo XXI, sin los problemas de los países desarrollados del siglo XX. Los estudios de Milton Henríquez sobre el tema nos hacen analizar que esto es posible, pero en una generación. Tomamos como prueba el ejemplo de Singapur, que se caracteriza por el sistema parlamentario inglés, una economía social de mercado abierta al mundo, además de que gozan de un equilibro ético y moral.

En otras palabras, para el año 2040, al menos unas 2040 personas, de la generación de los 20 y 40 años, debemos haber llevado a Panamá al primer mundo.

Pero para esto necesitamos un partido de primer mundo, que lleve el aparato estatal al primer mundo. En el Partido Popular requerimos de un estricto código de conducta, unos estatutos funcionales, formación política, tanques de pensamiento y una ideología social cristiana compartida por todos que nos haga actuar con telepatía. Los populares nos debemos destacar por ser una escuela de líderes y de principios, en vez de un club electoral.

Necesitamos llegar al poder público en 2014 a fin de que, como dije anteriormente, lograr que el aparato estatal sea de primer mundo, ejecutando programas, planes y creando leyes cuyo eje de la acción política lo sea la persona, respetando su dignidad y su potencialidad, y por último, aplicando los principios de solidaridad y subsidiariedad. Estas, al menos 2040 personas, incluye todos los puestos de elección popular y al menos 500 personas clave en el Ejecutivo, que gocen de todas las destrezas y capacidades para ejercer bien su rol.

Requerimos que este país, tenga las características de los países de primer mundo que son: democracia parlamentaria, economía de mercado y abierto al mundo, sólidas instituciones jurídicas y apego a la ley, alto capital social, cultura del ahorro y a la formación de capital, controles extremos mínimos (por que los controles morales funcionan bien). Se tutela la vida, la honra, los bienes y la fe pública, y por último, existe un sistema de rendición de cuentas.

¿Que es un sueño difícil de alcanzar? Sí, pero así de difícil fue lograr la democracia sinfraudes, la transparencia y la rendición de cuentas, la subordinación de los uniformados al poder civil y la panameñización del Canal de Panamá.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘Corporatización’

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‘Corporatización’

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Luis Alberto Castrellón Oller
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El término corporatización como que no le suena atractivo al ciudadano común y quizás lo considera hasta foráneo, pero para la administración pública puede ser una buena herramienta, aunque no faltarán los estudiosos de esa materia, que esa palabra y la utilización de esa herramienta no es más que el inicio de la privatización de los servicios públicos y otras actividades propias del Estado.

En realidad la corporatización hay que analizarla en el más amplio contexto, y si es viable realizarla al amparo de la Constitución, si ya se ha hecho en suelo patrio, qué resultados hemos tenido, si se ha perfeccionado y qué ha ocurrido en otras latitudes del mundo.

Nuestra Constitución, en su artículo 159, ordinal 13, establece la facultad que tiene el Estado para expedir los pactos sociales para empresas de economía mixta o empresas industriales o comerciales que se dediquen a la prestación de servicios públicos.

Si esta norma existe en los últimos 19 años, qué ha ocurrido en nuestro medio; se han creado varias sociedades anónimas para atender servicios públicos para la ciudadanía, es decir, sí se inició el proceso de corporatización en el país, en efecto, se dio con la creación de Intel, S.A.

El caso de esta corporación es único, debido a que la ley que la creó autorizó la venta del 49% de sus acciones y un régimen de administración de sus activos y negocio por parte del adquirente de la porción accionaria antes indicada, la fórmula utilizada tiene sus detractores y defensores, pero en todo caso lo que hay que analizar es el resultado de la venta y el beneficio que ha tenido la Nación.

Sobre la base de lo anterior, estimo que el proceso realizado con Intel, S.A. debe quedarse allí, por dos hechos, porque uno, no se completa la privatización y dos, el Estado obtiene buenos ingresos que retornan al Tesoro Nacional vía los dividendos, los impuestos de Itbms por los bienes y servicios que adquiere y el impuesto sobre la renta que paga.

Los otros casos son la Empresa de Transmisión Eléctrica – Etesa y la más reciente, Tocumen, S.A., ambas sociedades de derecho privado que desarrollan servicios públicos que tienen resultados económicos orientados por la demanda del consumidor o usuario, aplicando conceptos comerciales y empresariales para dar servicios de calidad y eficiencia.

También se aplica el concepto de optimizar las inversiones para beneficio del usuario (ciudadano común), de sus colaboradores (anteriores funcionarios públicos) que pueden obtener salarios según el perfil adecuado de cada posición e ingresos adicionales por resultados de funciones o primas de productividad y de sus accionistas (Estado).

Lo que persigue la corporatización de un servicio público, es un cambio en la estructura organizativa de la actividad que realiza la administración pública, dándole total independencia: administrativa y económica, pero con los controles corporativos de auditoría, fiscalización y rendición de cuentas permanente por resultados administrativos, económicos y financieros de la corporación, lo cual se traduce en transparencia, porque se aplican todas las técnicas de administración comercial y empresarial modernas y constante actualización.

Una “corporación” 100% propiedad del Estado con las características comentadas y las que ampliamente se practican en varias partes del mundo, como en Norteamérica, Europa, Sur África y Asia, puede utilizarse como una herramienta para resolver grandes escollos que tenemos en nuestro país, tales como la recolección y reciclaje de la basura, cobro oportuno del servicio de agua potable y alcantarillado, servicios hospitalarios y farmacéuticos, correos urgentes (courier) y principalmente el transporte público en toda su extensión.

Finalmente, los ciudadanos que ocupen las posiciones de carácter directivo, gerencial, ejecutivos y colaboradores en general no solo deben ser los mejores, sino los adecuados para que los servicios públicos a prestar tengan éxito mediante la corporatización.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hay que crear más empleos

Hay que crear más empleos

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RAFAEL CARLES

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La economía nacional para poder crecer requiere de una constante transformación en la participación de la empresa privada y en el fortalecimiento del mercado interno. Mejorar el nivel de ocupación no será la consecuencia del crecimiento del país, sino que será a la inversa. Solamente una política que incremente la ocupación podrá tener éxito para lograr el “verdadero despegue” de la economía panameña.

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En la situación actual, seguir hablando de crear las condiciones favorables para lograr una avalancha de nuevas inversiones pareciera ser bastante irreal. Por un lado, las condiciones internacionales no son del todo favorables para este objetivo. Y por otro, resulta cada vez más clara la necesidad de incrementar la producción como herramienta fundamental para el crecimiento sostenido de nuestra economía.

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Un mercado interno en aumento debe ser la base que justifique nuevas inversiones y desarrolle un potencial exportador de productos, que requieren un volumen mínimo de producción para su desarrollo con eficiencia. Hoy, aproximadamente el 10% de los ingresos brutos son producto de exportación con muy bajo nivel de ocupación.

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Políticas que promuevan las exportaciones deberán contemplar la necesidad de modificar esta realidad incorporando productos elaborados, que en su mayoría requerirán de un respaldo activo del Estado y de un mercado interno sobre el que puedan apoyar su expansión.

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Sobrarían razones éticas y de sentido común para justificar que el esfuerzo principal debe centrarse en incrementar los niveles de empleo. Si esto es obvio en cualquier país, mucho más lo es en el nuestro, donde solo el trabajo garantiza la educación de nuestros hijos, la salud y la seguridad, porque el Estado con su escuálida situación financiera e histórica y rampante corrupción no puede cumplir con sus obligaciones elementales. Adicionalmente a estas razones reiteramos que la posibilidad de crecer dependerá de lo que se logra en este sentido.

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Por supuesto que la tarea será muy difícil, pero no es imposible de lograr. Un plan de obras públicas de la magnitud de la ampliación de Canal contribuirá a cerrar la brecha. Y aunque gran parte del mismo se concentrará en una empleomanía especializada, absorberá una gran cantidad de mano de obra y logrará utilizar más de cinco mil personas directas y a beneficiar a más de 15 mil indirectas.

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Por lo expuesto es que hay que lanzar también políticas activas de apoyo a la industria y a la exportación. Con imaginación, inteligencia y adaptando lo que los países desarrollados del mundo hacen, se puede lograr. El objetivo no solo es crecer, sino cambiar la estructura del producto, incrementando la participación de la industria nacional en el mismo.

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Es vital que el actual Gobierno proponga la reducción del desempleo como su principal objetivo a ser alcanzado, porque el cumplimiento de esta meta contribuye al cumplimiento de las metas fiscales y sociales, y así obtener los ingresos necesarios para cumplir con sus obligaciones internacionales inmediatas.

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De esta manera se abriría una etapa en la cual no solo todos en el país pudieran beneficiarse, sino que, además, las autoridades podrían negociar el resultado, que estaría fuertemente influido por la marcha de las decisiones en materia financiera y el manejo responsable del Gobierno.
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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Omar en la soledad

Omar en la soledad

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RAMIRO VÁSQUEZ CH.

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Como estaba previsto, los actos dedicados a la memoria del general Torrijos fueron simples, sencillos y sin asistencia. Que sepa, no leí ninguno de los fogosos comunicados de nuestro Partido convocando a su membresía. Cada quien hizo lo que pudo. Es natural. Una muestra más de la crisis de dirección e identidad.

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Como reza una vieja consigna estudiantil, “él sigue y seguirá en el corazón de su pueblo”. El Torrijismo actual ha devenido, más que una referencia doctrinal o ideológica, en una referencia moral. Igual acontece con todos los proyectos de civilización que todavía se agitan en nuestro mundo de economías de mercado.

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Los temas a debatir son únicos y sus soluciones, aunque tomen caminos extraños y contradictorios, son, al final de la ruta, iguales. Me atrevo a repetir una reflexión que me enviará mi amigo Ruperto Miller sobre el tema. Él señala que, “la fortaleza de las ideologías ya no se encuentra tanto en sus principios doctrinales, sino en el poder de la ética, la moral y la honradez de quienes la practican… Ya no se pregunta a nadie por sus principios ideológicos, sino por su honradez y moral.. De ahora en adelante en el mundo las ideologías no van a ser lo más importante. Los hombres públicos se dividirán entre pillos y honrados”. Y tiene buena parte de razón.

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Omar tenía muy en cuenta esa reflexión que ahora me envía Miller. Cuando nos excedíamos en esas críticas morales, Omar, nos decía que los “puros” solo sirven para fumarse. Entendí que el factor humano comprende una proclividad al pecado. Pero los excesos, eso no se puede perdonar. Quien usa el nombre en vano del Torrijismo para ocultar su conducta inmoral y deshonesta y pretende usar al Partido que él creará, para su salvación personal, eso tampoco se puede perdonar. Invocar su memoria para protegerse de la inevitable condena de la historia por sus abusos y deformaciones, menos aún podemos perdonarlo. Manipular ese sentimiento auténtico por los principios del Torrijismo para arrastrar a cientos de miles de militantes a luchar por “la defensa del Partido que se encuentra en peligro ante las conspiraciones externas” , cuando en realidad lo que quieren algunos es convertir esa fuerza en un escudo que los ampare de todos sus errores. Menos se puede perdonar.

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La gente no es tonta. Las épocas en que se “amarraba los perros con longanizas” pasaron a la historia. Ese llamamiento está descalificado de partida. La crisis interna del PRD comienza a pasar su factura. Los responsables de que la conciencia del torrijismo se narcotizara no pueden convocar a la lucha y la resistencia ante hechos cuyos únicos responsables son quienes en nombre de todos nosotros originaron las condiciones que hoy son usadas por nuestros adversarios.

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En este 28avo aniversario Omar nos envía un nuevo mensaje y nos da una nueva lección. No esperen que nuestra membresía se vaya a movilizar y que nuestro pueblo, que con su silencio lo recuerda, vaya a llenar el vacío que la terquedad de unos pocos ha creado alrededor del otrora glorioso PRD.

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Publicado el 4 de agosto de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.