Subsisten las desigualdades

Subsisten las desigualdades

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Eduardo L. Lamphrey R.
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Nuestro querido Panamá sigue siendo uno de los países con mayor crecimiento económico en Latinoamérica (2009). A pesar de que organismos internacionales como el Banco Mundial, Cepal, FMI, etc., preveían para 2009 un crecimiento del 9.5%, cayó luego al 7.5%, bajó al 5.0%, al 3.5%, al 2.5% y algunos estiman que quedará en 1.5%; seguimos siendo líderes de crecimiento económico, junto a Perú, en todo el continente.

Según datos de la Contraloría General de la República, el primer trimestre de 2009, el producto interno bruto (PIB) llegó a cuatro mil 515 millones de dólares, para un incremento de 109 millones; esto muestra un claro repunte de 2.5% en el PIB, resultado inferior a lo pronosticado por los organismos internacionales.

Esta caída se debe a la reducción en la Zona Libre de Colón (17.9%), en el Canal de Panamá (2%), operaciones portuarias (2%), sector agropecuario (17.8%); pero crecemos en la construcción (23.8%) y telecomunicaciones (21%).

El premio Nobel de economía Joseph Eugene Stiglitz, refiriéndose a Panamá, dice: “no todos los países pueden regocijarse de un crecimiento como el que tiene Panamá. Valdría la pena seguir trabajando para que en el futuro se mejoren las políticas, teniendo como punto de partida la educación y los sectores más humildes, más vulnerables, hacia donde deben canalizarse la mayor parte de los recursos”.

He allí el pilar del fundamento que queremos discutir, tenemos un crecimiento bueno, pero a su vez, una sociedad polarizada entre buenos y malos receptores de los recursos.

O sea, dentro de una economía de servicios, es innegable aumentar el empleo acorde al crecimiento económico, es el sector secundario el que incrementa el empleo, como el agrícola; y estos dos sectores de la economía panameña solo representan el 20% de nuestro PIB.

Que tenemos un sector servicios pujante, pero que no genera empleo, y los pocos que genera los exige con alta calificación académica, que no los produce nuestra educación superior.

Los sectores más humildes del país deben introducirse en el sector productivo a través de micro y pequeñas empresas, o a la economía informal.

El resto de esta gran población panameña (40%), deberá encontrar trabajo no calificado en obras de infraestructura que dinamizará el actual gobierno, tales como el metro, carreteras, puentes, viviendas, hidroeléctricas, etc.

Lo importante es volver productiva esta inmensa masa de panameños que se introduce en el campo del narcotráfico al no encontrar respuesta dentro del aparato productivo del país.

Para los organismos sindicales, sociales y políticos, las cifras de crecimiento económico que muestra el país deben reflejarse en un aumento salarial, acorde al crecimiento inflacionario, que le permita un mejor poder adquisitivo a la clase trabajadora.

Esta distribución de la riqueza debe reflejar una mejor calidad de vida y mayor acceso a los productos de la canasta básica, esencialmente, donde la inflación llega a un 9.8%.

Un país donde el 60% de los trabajadores gana menos de 500 dólares al mes, donde el salario mínimo está en 325 dólares, donde un 40% de los panameños vive en pobreza y el desempleo llega al 6.3%, merece una nueva visión económica, un mejor modelo económico y una mejor percepción socio-política por parte del nuevo gobierno.

Lo cierto es que este crecimiento económico debe llegar realmente a las grandes capas populares panameñas en alimentos, salud, educación, transporte y, en definitiva, a una mejor calidad de vida.

No podemos dejarlos en la encrucijada del delito, del vicio, del juego o la depresión, como salida del conflicto económico. No podemos seguir aupando la violencia intrafamiliar y barrial, producto de esta acefalía social.

Y mucho menos arrinconarlos en los límites peligrosos del narcotráfico, donde todo se pierde.

Somos un país con un crecimiento económico basado en servicios, no tenemos grandes fábricas ni industrias, ni somos empresarios agrícolas; nuestra fuerza laboral debe mostrar altos índices de calidad en este sector, y allí, seguro, revertiremos la redistribución de las riquezas y presentaremos un Panamá próspero y moderno.

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Publicado el 25 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor del artículo, todo el credito que les corresponde.

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