Por un cambio profundo en los estamentos de seguridad

Por un cambio profundo en los estamentos de seguridad

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Roberto Jean-Francois
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Hace un par de semanas, mientras llevaba a mis hijos al colegio, me detuve por combustible. Eran las 7:45 a.m. Y me dice mi hijo: “Mira papá, esos señores son policías y están tomando cervezas…!”. Volví la mirada y efectivamente, en una esquina del local, había tres automóviles y tres hombres que se disponían a entrar en ellos. Parecían policías. Vi pasar los carros y justamente el conductor del taxi iba libando. Les comenté a mis hijos: “Estos que deberían dar el buen ejemplo, andan dando un pésimo ejemplo!”. Mi hijo, el mayor, me dice: “… pero papá, ¿de qué te asombras?”. Me quedé con esa escena en mente. Luego, recordé un artículo de revista, donde resumían una noticia que refleja algunos “destellos” parecidos.

El artículo decía que el 50% de los policías municipales de México “no está calificados para ejercer eficientemente sus funciones”, debido a bajos niveles de educación, sobrepeso y de trastornos mentales. Según un estudio realizado por la Auditoría Superior de la Federación, que audita las cuentas públicas del país, sólo tres de cada 10 policías tienen un nivel de formación escolar superior al nivel básico.

Pablo Monzalvo Pérez, académico de la Universidad Iberoamericana, dice que los datos arrojados por el estudio no son ninguna novedad: “la policía municipal es lo más bajo en cuanto a capacitación intelectual o académica se refiere, porque los municipios no tienen dinero para poner academias. Los policías están mal pagados, mal armados y mal capacitados”.

Conociendo la grave situación que atraviesa México, en cuanto a seguridad se refiere, veo en este artículo algunos factores que han contribuido. Así mismo veo similitudes con nosotros, en nuestros cuerpos de seguridad. Creo que es oportuno que las nuevas autoridades efectúen algún tipo de estudio o análisis similar, no para sorprendernos –ya que son evidentes algunos de los resultados- sino que serviría como punto de partida o mapa a seguir para iniciar un proceso de adecuación y evolución que necesitamos en nuestros organismos de seguridad. Soy un convencido de que los males que nos aquejan (hablando de seguridad) son producto de nuevas olas de crímenes, combatidos con viejas tácticas (equipos y estrategias) policivas. Este tipo de solución a problemas solo da por resultados ineficiencia, ineficacia, frustración y eventual corrupción.

Por otro lado, la solución a la ineficiencia y a la ineficacia no radica en más dinero ni en más equipo, radica en un cambio de actitud. Los salarios de los policías deben mejorar, así como las condiciones laborales, pero estas mejoras deben estar respaldadas con cambios de actitud que garantizarán los resultados; ya que no se justificaría pagar más por lo mismo. De hacer esto, se envía un mensaje equivocado: “tú te mereces más de lo que has recibido…” en lugar de “te has ganado”.

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Publicado el 21 de julio de 2009 en el diario la Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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