“Que flote allí mi bandera…

CONCESIONES

“QUE FLOTE ALLÍ MI BANDERA…”

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Víctor N. Ortiz D.

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Quien pudo alguna vez escapar a la sobrecogedora pasión desatada por este verso insignia de nuestra disputa nacionalista; este fervoroso himno que despertó pasiones y arrancó lágrimas de coraje e impotencia mientras arrastrábamos las ominosas e infames cadenas de la ocupación y el colonialismo que por casi un siglo arremetieron infructuosamente contra nuestra identidad y dignidad ciudadana.

No obstante, cuando la suma de todas nuestras luchas generacionales se materializó en un hito que  abría la oportunidad de reescribir el borrador de aquella historia de marginación y opresión que nos envolvió; no faltaron los fariseos de la nueva era que al mejor estilo de piratas y corsarios hicieron de esa hacienda pública labrada con la sangre y el dolor de nuestros mártires; una herencia privativa de una élite de bribones que amangualados con la política y el vil metal, se encargaron otra vez de vetar la voz y el derecho de la clase popular.

Como independiente -eludiendo los protagonistas, la idiosincrasia, el calor y la emotividad que envuelve el magnánime momento en que como panameños apreciamos la reivindicación en estricto derecho de aquellos espacios que una vez nos fueron expropiados por cuenta de la bellaquería y el clasismo-            es meritorio elogiar y apoyar una   gestión de interés social  -plenamente avalada por el artículo # 50 de la Constitución Nacional-  el cual establece y revalida el carácter supremo del interés público, frente a las pretensiones particulares.

El mensaje es claro;  el comienzo del final de un conciliábulo de pícaros y granujas parece estar en marcha  de manera firme y denodada.

La cacería de los mercaderes de la cosa pública, morosos y especuladores debe ser llevada de manera sistemática, objetiva y en apego a las normas legales, sin dar muestras de vacilación o temor alguno al trasnochado discurso de una  seguridad jurídica que ha funcionando –hasta el momento- en una sola vía, propiciando atropellos y cobijando bajo el  paraguas de la impunidad  aquellos que so pretexto de desarrollar inversiones, supieron nutrirse -en un voraz y excluyente mutualismo- de eso que ahora nos toca en buena lid reclamar por derecho propio.

Otra vez -los fulgurantes y efusivos versos de Carlos Gonzalez Bazán en su oda al tricolor patrio- fueron testigos de EL HECHO DE HABER IZADO, EL PABELLÓN NACIONAL…”, una proeza que reivindica  “ESTA VIEJA ASPIRACIÓN, DE NUESTRA PATRIA QUERIDA…” encajándose en su justa dimensión en la idiosincrasia y el sentir de tantos compatriotas que  hoy celebramos  “CON ORGULLO Y PATRIOTISMO, QUE FLOTE ALLÍ MI BANDERA…”

Sr. Presidente; siga adelante en su intento, teniendo por guía y convicción que: “la voz del pueblo, es la voz de Dios.”

Escúchelos…

Víctor N. Ortiz D.

El autor es Financista, Docente e Independiente.

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Enviado el 9 de julio de 2009 directamente por el autor a Panaletras para su reproducción.

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