Para frenar los hurtos en las escuelas

Para frenar los hurtos en las escuelas


Giovanni Stagnaro

Con frecuencia basta una sencilla solución para neutralizar un gran problema, como es el hurto en las escuelas.

Considerando este flagelo como un azote y escándalo nacional, me atrevo a dar una sugerencia viable. Obviamente, los ladrones actúan para vender lo que  hurtan; es decir, quienes  saquean las escuelas  lo hacen por oportunismo y  aprovechan el anonimato para vender rápidamente el bien hurtado que, descaradamente, llaman “un venao”.

Siempre hay inmorales que ávidamente compran lo robado y así estimulan el latrocinio y jurídicamente se convierten en compinches de los ladrones… y pueden ir presos… Me gustaría ver a algunos encarcelados por esa práctica.

Lo importante es tener en cuenta que si a los ladrones se les ponen obstáculos que les impidan  vender  rápidamente lo que  hurtan, se les acabaría una importante razón para actuar. Mi recomendación es que se pinten los muebles y enseres escolares  de un color distintivo  para identificar el artículo como “robado de una escuela”. Es de esperar que nadie lo compraría, ni se dejarían ver con algo con un color comprometedor. Puede elegirse un amarillo guayacán, como el de los buses escolares. No digo que se pinte todo el artículo sino un área, como la parte de abajo y la posterior. También sugeriría que el gobierno haga rotular cada uno de los bienes escolares con algo así como : “Propiedad del pueblo panameño”, “Escuela Río Bonito”, etc.

Con estas medidas, así de sencillas y baratas, serían menos los que se atrevan a comprar, un baño, un lavamanos, una silla o una computadora. Al haber menos compradores  dispuestos a ponerse la soga legal al cuello, se disminuiría el “negocio” y el entusiasmo de los ladrones.

Esta misma política debiera  también emplearse con todos los bienes que nos administra el gobierno, porque  son  propiedad  de todos los panameños.

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Publicado el  6 de julio de 2009 en el diario La Prensa,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

A manera de carta

A manera de carta

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Berna Calvit
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Don Ricardo:   Escribir cartas al presidente del país es de lo más corriente. Leí que las probabilidades de que una carta “cerrada”, enviada a un presidente le llegue, es como de un 3%, porcentaje bajo, pero comprensible, porque entre un presidente y el remitente de la carta hay muchos funcionarios acuciosos, dispuestos a ahorrarle tiempo de lectura.

Otra razón para que la carta pudiera no llegar a su destino, es la limbo-canasta, o el basurero de algún asistente, ya sea porque no la considera importante, porque le cae mal el autor o porque piensa que lo que dice la misiva pudiera causarle un mal rato al presidente.

Por tanto, la mejor manera de asegurar que la carta llegue, es la llamada “carta abierta” que, aunque requiere gastar unos cuantos dólares para divulgarla en los medios es, sin duda, la forma más segura de evitar que el destinatario, en este caso, el presidente, pueda decir que nunca la recibió.

Aun así, existe la posibilidad de que tampoco sea leída si es como el ex presidente George Bush, que no leía periódicos y solamente se atenía a lo que selectivamente le informaban sus asistentes, que dicen, fue lo que lo metió en el lío de Irak. Dicho lo anterior, aquí le envío a manera de carta este escrito (el primero con usted como mi presidente y el de todos los panameños), con algunas cosas que deseo decirle.

Primero que me alegra que no le digan Ricky. No me gustan los apodos diminutivos como Bobby (nunca llamé así al señor Roberto Velásquez); y aunque no soy afecta a los apodos, prefiero uno como Toro, Perro, ¡hasta Bimbín! Así que permítame el don Ricardo.

He leído muchos escritos recordándole sus promesas, algo que no haré en esta misiva; tengo por delante varios años (ojalá) para hacerlo si observo que no las cumple. Usted sabe, porque está bien “fogueado” en política, que el blanco favorito de los medios de comunicación son los gobernantes; así que prepare el ánimo porque “la tortilla se viró” y, como cabeza de gobierno, ahora es su turno de recibir los dardos. Y recuerde que estando en oposición, las críticas al gobierno Torrijos fueron municiones para su campaña.

Como ciudadana panameña, no puedo menos que desear que su gobierno mejore nuestra calidad de vida. Al presidente Torrijos le tocó el tiempo de las vacas gordas; usted llega a la Presidencia de la República en tiempo de vacas medio escuálidas porque, nos guste o no, de la crisis económica mundial, algún coletazo nos toca y ya lo estamos sintiendo.

Y me preocupa que la prosperidad que optimista nos augura, resulte un tanto difícil de lograr. Ojalá me equivoque. De su discurso inaugural me agradó mucho que planteara la desburocratización; lo interpreto como que no habrá cuatro o cinco funcionarios donde hagan falta dos; de ser así se reducirá la abultada planilla estatal y la tortura burocrática a la que estamos sometidos los que solicitamos servicios oficiales. Así que le doy las gracias anticipadamente.

Don Ricardo, Panamá es amigo de todos los países; hasta ahora las relaciones exteriores se han llevado con mucho tino y no andamos pisando callos, ni metiéndonos en camisas diplomáticas de once varas. Manejar un país es más complejo que manejarse en la empresa privada; para hacerlo necesitará la prudencia y el tacto que le recomiendan los que lo conocen bien.

Escúchelos y cuente hasta 10 o hasta 100 si es necesario, cuando alguno en el péndulo al que se refirió en su discurso, haga o diga algo que lo irrite (a mí Chávez me irrita con frecuencia); o que vaya en contravía con su pensamiento. Su gobierno se inicia con una “papa caliente”, el golpe de Estado contra el presidente hondureño Zelaya; confío en que la cercanía de Zelaya con gobiernos de tendencia diferente a la suya, no lo hagan perder de vista que un golpe de Estado es un ataque vil al sistema democrático. De allí el significativo repudio de gobiernos y organizaciones internacionales de tendencias ideológicas variadas.

Por último, mi mayor preocupación: la educación. Un país deja de ser pobre cuando su población se educa adecuadamente. Métale el diente con ganas a la pobreza educativa. La riqueza de un país, más que en los dólares, está en la educación de su gente.

Y, por favor, medite bien sobre una idea que considero desatinada y perniciosa para la cultura: la fusión de cultura y turismo en una sola institución. El espacio no da para más, así que solo me resta desearle que con su entusiasmo y buenos propósitos, logre sus metas. Y no olvide que nosotros, los de a pie, tenemos voz y deseamos ser escuchados.

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Publicado el  6 de julio de 2009 en el diario La Prensa,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Tumba o pedestal

Tumba o pedestal

Jorge Gamboa Arosemena

El presidencialismo exacerbado en nuestro sistema político, herencia constitucional de la dictadura que quería pasar el poder del Cuartel Central al Palacio de las Garzas, se ha convertido en un trapiche para los últimos gobiernos.

Prueba de ello ha sido las derrotas aparatosas del PRD en las últimas elecciones y del Panameñismo en las de 2004. Ricardo Martinelli y Cambio Democrático se exponen a repetir estas condenas populares si no lo hacen bien. Es decir, que la Presidencia puede convertirse en tumba o pedestal político.

¿Y qué es hacerlo bien? Indudablemente propiciar el máximo de bienestar común y que así se lo perciba la ciudadanía. Los gobiernos han creído que haciendo obras materiales que perdurarán o desarrollando programas sociales son la clave para trascender bien, pero no ha sido así, ya que los dos últimos gobiernos han dejado obras y desarrollado programas sociales y han sido barridos sus partidos en las urnas.

El nuevo gobierno ha fincado esperanzas de trascender en obras como el metro para el transporte masivo y apoyos sociales como las pensiones a los mayores de 70 años y aumentos a los policías para contener la inseguridad, entre otros proyectos.

Todo lo que se quiera hacer en cualquier orden sectorial de la administración pública fracasará o no obtendrá eficazmente los objetivos, si no se logra un cambio en las actitudes y percepciones de la ciudadanía, pasando esto por el cambio de las prácticas del sistema político que rige la estructura del Estado. Si no se cambia el clientelismo por el raciocinio programático de las propuestas de los partidos, si no se cambia que el dinero sea el rey en la vida de los partidos, si no se cambia los reinados de simpatías para las primarias y para los cargos de dirección de los partidos, seguiremos dando tumbos.

Si no se corrige que se accede a puestos públicos por el tráfico de influencias, como también a los contratos hasta con licitaciones; si no se cambia que el gobierno debe trabajar para los pobres en vez de trabajar para los ricos, los cuales con esta política hacen fortunas inmoralmente dejando pobre a los pobres; si no se corrige que todo privilegio que goce alguien en un Estado, es a costa de sacrificios de otros; si no se planifica para los próximos 50 años en vez de para los próximos cinco años; si se permite que haya servidores públicos como los cónsules y otros que ganen más que el Presidente de la República; si no se promueve que la patria no se vende y menos para el lucro de unos cuantos; si no se controla la proliferación de casinos; si no se rescata la institución familia; si no se promueven valores; si no se castiga ejemplarmente a los maleantes, principalmente a los que usan sus contactos politiqueros, y si no se hace una escala salarial justa, Martinelli y su partido (que no debe ser su partido) obtendrán como premio su tumba política, aunque hagan algunas obras, practiquen el paternalismo demagógico y gasten fortunas públicas en propaganda estilo “Martín Torrijos, presidente”.

Para que el ejercicio gubernamental sea pedestal, se requiere que construyamos todos juntos la nueva República, mediante un diálogo incluyente. Las ejecutorias profundamente humanas y morales definirán si este período gubernamental se convierte en tumba o pedestal para Martinelli y Cambio Democrático.

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Publicado el  5 de julio de 2009 en el diario La Prensa,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Crisis en Honduras

Crisis en Honduras

Betty Brannan Jaén


Increíblemente, en Washington está ganando terreno el argumento de que el golpe en Honduras no fue golpe. Quien ha salido como portavoz de esta tesis es nada menos que Roger Noriega, ex subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, ex embajador norteamericano ante la Organización de Estados Americanos (OEA), y ex cabildero de Ernesto Pérez Balladares para gestionar (sin éxito) el retorno de su visa estadounidense.

En una entrevista televisada el jueves en Washington, Noriega arguyó que el derrocamiento de Zelaya no fue “un golpe militar” sino simplemente la ejecución de una orden de arresto autorizada por la Corte Suprema de Honduras y avalada por la legislatura. Según Noriega, no hubo una ruptura constitucional que amerite la suspensión de ayuda externa a Honduras o su suspensión de la OEA.

Éste criticó que el gobierno de Barack Obama ha manejado pobremente la crisis y que la OEA difícilmente puede ahora adoptar una postura dura contra Honduras sin reconocer su incapacidad de respuesta ante golpes en Haití y Bolivia en 2003, y en Ecuador en 2005. En esto último, lamentablemente, Noriega tiene toda la razón (ver mi columna del 12 de junio de 2005), porque es innegable que la OEA ha cerrado los ojos a todos los golpes latinoamericanos de los últimos ocho años, siempre que los golpistas hayan tenido el cuidado de darle algún caché “constitucional” al derrocamiento; el gran error hondureño fue falta de fineza.

Aun así, la defensa que Noriega hace de los golpistas hondureños me dejó pensando que estos probablemente lo han contratado como cabildero en Washington.

Más adelante sabremos si esa sospecha fue correcta, porque los cabilderos estadounidenses tienen que registrar sus contratos con el Departamento de Justicia.

En todo caso, el New York Times informó el viernes que se está resquebrajando el frente unido que el hemisferio adoptó inicialmente y que el gobierno de Obama está evaluando si el golpe “cumple con la definición de un golpe” para efectos de suspender ayuda económica. Ante las grietas en la OEA, según el Times, su secretario general, José Miguel Insulza, tuvo que viajar solo a Honduras para buscar una salida de la crisis, armado de una resolución que la OEA emitió el miércoles (tras una maratónica sesión a puerta cerrada) exigiendo la restitución de Zelaya dentro de 72 horas.

Estoy escribiendo esto el viernes en la mañana, consciente de que para el domingo quizás se sepa cual fue el resultado de las gestiones de Insulza. Si la OEA logra devolver a Zelaya al poder, o al menos cumple con su amenaza de suspender a Honduras, su credibilidad institucional quedará fortalecida. Pero si Insulza fracasa y la OEA termina por debilitar su postura, quedará clarísimo –como escribí hace apenas un mes– que la supuesta “carta democrática de la OEA es letra muerta”.

Mientras tanto, veo algunas lecciones para Panamá en esta crisis. Primero, el fortalecimiento de instituciones democráticas es una tarea esencial. En Honduras hubo una confrontación entre los ramos de gobierno que debió poderse resolver con debate cívico y debido proceso para el acusado, no por militares derrocándolo a medianoche. En Panamá nos falta mucho en fortalecimiento institucional. Segundo, el afán reeleccionista es muy peligroso, tanto por contagio izquierdista (Chávez) como derechista (Uribe). En Panamá, la clase política todavía acaricia el sueño reeleccionista; tenemos que matárselo.

Y tercero, en 1999 hubo quien sostuviera que las bases estadounidenses en el istmo eran garantía de estabilidad. Ya que tanto Ecuador como Honduras aceptaron bases que remplazaban a Howard, la historia ha demostrado la falsedad total de ese argumento. Por el contrario, el Comando Sur mantiene relación estrecha con los militares hondureños –quienes estudian en esa Escuela de las Américas que supuestamente enseña democracia– y ahora vemos cual ha sido el resultado de esa relación. Por ello nos urge exigir que el gobierno de Ricardo Martinelli cese el envío de nuestros agentes civiles a esa escuela.

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Publicado el  5 de julio de 2009 en el diario La Prensa,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

¿Será tan difícil la democracia?

¿Será tan difícil la democracia?


Dr. Daniel R. Pichel


Pues, se acabó la “Patria Nueva” (y como diría Pedrito: ¡Weeeeeee!). La toma de posesión de Martinelli fue un acto sobrio y sin pretensiones. Su discurso me pareció genuino, pragmático, enfocado en acciones sin pretender una pieza de oratoria para la historia ni mucho menos. Nada de frases rebuscadas, pero mensajes claros. El objetivo es resolver problemas sin tanto protocolo. Aunque a nivel diplomático sea complicado, parece que el estilo del nuevo gobierno será “más orientado a ser, que a parecer”.

Así, decir que los delincuentes deben “pudrirse en la cárcel”, aunque no sea una frase del diccionario del protocolo, cumple su función de enviar el mensaje. Dos comentarios adicionales. No sé cuándo sacaremos los discursos religiosos de los eventos oficiales. La intervención del arzobispo me pareció improcedente e irrelevante. No veo nada malo en que el presidente y su Gabinete asistan a una misa privada para encomendar su trabajo al Dios en quien cada uno de ellos crea… lo que me parece muy tercermundista es obligar a todos los panameños a escuchar una perorata innecesaria y a la que nadie le hace caso. Por último, el discurso del presidente de la Asamblea me pareció muy bueno, especialmente por lo directo que fue hacia quienes abusan de las prebendas que les otorga su cargo.

Pero el tema más importante de la semana fue lo ocurrido en Honduras. Para comenzar: nada justifica un golpe de Estado donde un Ejército saca del poder a un gobierno electo. Independientemente de lo que pueda haber hecho Zelaya, me atrevo a asegurar que la Constitución hondureña no contempla como solución sacar al presidente de su casa, en ropa de dormir, y mandarlo a Costa Rica.

Esta acción del Ejército desvirtúa el nombramiento del señor Micheletti como presidente, así como cualquier argumento que pretendiera usarse como justificación. Encima, para terminar la chapuza, se sacan de la manga una supuesta carta de renuncia de Zelaya, la cual no se ha creído nadie. Por esto, la OEA y, prácticamente, todos los países del mundo tienen una base para condenar al nuevo gobierno. Así las cosas, habrá que esperar que se cumpla el “ultimátum” que ha dado la OEA para que Zelaya vuelva a la Presidencia… No sé qué pase después, pero será difícil corregir la metida de pata.

Pero vale la pena pensar a qué se deben estos acontecimientos. Zelaya intentó hacer una “encuesta” para propiciar luego un cambio constitucional. Basado en lo ocurrido en Venezuela, Ecuador y Bolivia, estas “reformas constitucionales”, basadas en “decisiones democráticas”, generan suspicacias, especialmente si quien las toma se identifica con eso que llaman “chavismo”, “socialismo del siglo XXI” o “modelo bolivariano”.

El tercer elemento que obliga a una reflexión es la hipocresía diplomática cuando el pelafustán que padecen los venezolanos dice: “Vamos a derrocar a quien nombren en Honduras en reemplazo de Zelaya”. Como es lógico, a las payasadas de Chávez ya casi nadie les hace caso. Sin embargo, este impresentable personaje dice cuanto se le ocurre porque, dada su inestabilidad emocional, nadie lo critica por miedo a represalias petroleras. Y no olvidemos el cinismo de Raúl Castro, hablando de “libertades”… Pero imaginemos la respuesta de la diplomacia mundial, si el presidente de Estados Unidos hubiera dicho lo mismo. Se habrían dado resoluciones condenatorias a los cuatro vientos. Es por este tipo de reacciones tan disímiles, que nadie respeta a la OEA ni a muchos de estos organismos regionales.

Pero el problema de fondo consiste en la poca comprensión que se tiene en nuestros países de qué es un sistema democrático. Habitualmente, confundimos democracia con votación. Tenemos que comprender que la Democracia (con mayúscula) es todo un sistema que implica derechos y deberes.

Una sociedad democrática implica libertad de reunión y expresión, “alternabilidad” del poder, respeto a la integridad física de los ciudadanos, existencia de un estado de derecho y aplicación correcta y oportuna de las leyes, con el objeto de lograr justicia. Si esto no existe, no hay democracia. Por eso, lo que han propiciado Hugo Chávez y sus secuaces es un sistema donde, por medio de la utilización de mecanismos propios de la democracia, se han violado los más elementales principios del Estado democrático.

Si no aprendemos a entender la democracia como un sistema que implica mucho más que votar cada cuatro o cinco años y que requiere de la participación activa de los ciudadanos, lo que ha ocurrido en Honduras no será más que un ejemplo de las muchas violaciones que se pueden cometer contra el que se considera “el menos malo” de los sistemas políticos.

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Publicado el  5 de julio de 2009 en el diario La Prensa,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Hacia dónde va el Seguro Social

Hacia dónde va el Seguro Social

Dr. Francisco Díaz Mérida

Desde 1990 y hasta la fecha la Caja de Seguro Socia (CSS) ha sido dirigida por personas desvinculadas de la trayectoria histórica de esta institución. De esta forma han guiado la misma dos empresarios, un actuario, un abogado y dos economistas; sin embargo, ésta no avanza cualitativamente ni cuantitativamente en sus programas de prestaciones económicas, de salud y riesgos profesionales que representan todos los días el calvario de los asegurados cotizantes y sus dependientes.

En ocasiones se ha pensado sólo en la expansión de infraestructura sanitaria; en otros momentos, en las prestaciones económicas a medio y largo plazo, sin considerar quienes financian en forma directa a la institución.

De este modo, los trabajadores y por ende a las empresas se ubican en las últimas prioridades institucionales. Desde su fundación, la CSS se orientó a la prestación de servicios (aunque limitados) a los trabajadores (cotizantes activos) y en menor grado a los dependientes; sin embargo, en la actualidad, hay una inversión de esta orientación. Se infiere que la institución ha asumido la responsabilidad de poblaciones cuya atención corresponde al Estado (cerca de B/ 225 millones al año), el cual debe, además, asumir más de 100,000 casos (cuyo monto de atención está cercano a los B/ 150 millones) que corresponden al Programa de Riesgos Profesionales.

Si a esa situación se agrega que los costos de la no calidad de atención pueden oscilar en torno al 35%, es decir cerca de B/ 175 millones (para el año 2008), se puede entender los profundos desequilibrios en el Programa de Enfermedad y Maternidad, y del incremento del gasto de bolsillo de los asegurados. Por otro lado, no hay que olvidar que el Programa de Invalidez oscila entre el 2.5 al 3% de casos con relación a los cotizantes activos (con un monto del 15% del PIVM), lo cual la ubica en una proporción de dos a tres veces superior a los indicadores internacionales (cerca del 60% de estos casos corresponde al Programa de Riesgos profesionales). Sólo en prestaciones económicas, en el periodo 1999-2006, la institución ha pagado B/ 971.4 millones a trabajadores o sus dependientes (sobrevivientes).

Como se puede apreciar, estos hechos son para una visión epidérmica del problema, de carácter financiero; sin embargo, la base de sustentación guarda relación con la eficiencia, eficacia y efectividad del sistema de salud institucional. De allí que aquellos que afirman que el problema de la Caja de Seguro Social es de tipo administrativo, hay que escucharlos con mucha cautela y temor, ya que en el fondo niegan el carácter estructural de la situación de la institución y su orientación puede ser dirigida a las diversas formas de privatización de los programas de Enfermedad y Maternidad y de Riesgos profesionales (este último con un superávit superior a los B/ 200 millones).

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Publicado el 6 de julio de 2009 en el diario el Panama América a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La opinión del profesor

La opinión del profesor

Manuel Castro Rodríguez

En los artículos ‘Censura y responsabilidad social’ (PA, 28/2/2007), ‘Plan de estudios’ (PA, 14/3/2007) y ‘Mercaderes de la Educación’ (PA, 4/5/2007) expliqué algunas de las arbitrariedades que se cometen en la Universidad Interamericana. Hoy muestro otra.

En el tercer cuatrimestre del año 2005, una alumna se presentó en el salón y me entregó los documentos que la facultaban a cursar Estadística I y Estadística II, en el mismo cuatrimestre. Le expliqué las razones por las cuales eso era imposible; la estudiante me dijo que como yo podía comprobar, el Decano de Pregrado la había autorizado. Fui a ver al Decano y le expliqué lo acontecido; después de oírme exponerle detalladamente que su autorización violaba la precedencia de las asignaturas, que era imposible hacerlo, el Decano me respondió: ¡Profesor, no estamos en Francia! Tuve que aceptar a la alumna en Estadística I y Estadística II.

Esto ocurre porque la Universidad de Panamá (UP) no cumple con su deber de fiscalizar debidamente, a las otras universidades. No tenemos ni una universidad ubicada entre las primeras cuatro mil; somos superados por Costa Rica, Guatemala y El Salvador. Las autoridades de la UP persiguen a quienes intentan cambiar este lúgubre panorama. Salvo honrosas excepciones, nuestra comunidad académica guarda silencio cómplice ante las atrocidades que se cometen.

Federico Ardila Acuña, ex Vicerrector Administrativo de la UP, ha revelado múltiples irregularidades cometidas durante la administración de Gustavo García de Paredes. El Dr. Miguel Antonio Bernal denunció el otorgamiento de diplomas falsos, lo cual fue comprobado por la propia UP.

Aunque Gustavo García de Paredes interpuso trece denuncias por calumnia e injuria contra Miguel Antonio Bernal, no pudo probar ni una sola de ellas. García de Paredes no ha aceptado el debate público que le propuso el Dr. Bernal.

Los incondicionales de Gustavo García de Paredes –controlan el Consejo General Universitario y el Consejo Académico-, pretenden despedir al catedrático titular Miguel Antonio Bernal. Como afirma Sergio Pitol: “La mentalidad totalitaria difícilmente acepta lo diverso; es por esencia monológica, admite sólo una voz, la que emite el amo y servilmente repiten los vasallos”.

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Publicado el 6 de julio de 2009 en el diario el Panama América a quien damos todo el crédito que le corresponde.