El que golpea primero, golpea dos veces

El que golpea primero, golpea dos veces

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Pedro Ernesto Vargas
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Después de oír los discursos de los jefes de gobierno reunidos en Nicaragua para condenar el golpe de Estado llevado a cabo por los militares de la república de Honduras y exigir la restauración del depuesto presidente Zelaya, sin siquiera hacer mención de la burda y vulgar injerencia del comandante venezolano Hugo Chávez en los asuntos de ese país y otros del continente, ni condenar los delitos contra la institucionalidad y la burla a la confianza de los electores por parte del señor Zelaya, no puedo garantizarles otro epíteto que el de pusilánimes.

Ahora sí resulta, para este megalómano y peligroso farsante, que la democracia electoral, manipulada o no, es la que define a un sistema como democracia y a un gobernante como demócrata. No importa que tal “demócrata”, elegido gracias a los instrumentos de la democracia, usurpe los derechos ciudadanos, se burle e ignore sus deberes, se antoje de constitucionalista y ultraje la hombría de bien. Mientras haya sido elegido por mayorías, absolutas o relativas, es un demócrata y, ¿qué pasó con la democracia participativa?, ¿dónde abandonaron el compromiso con la justicia y la verdad?, ¿cuándo el bien común se constituyó en un obstáculo para enriquecerse?

Como lo ha señalado puntualmente Hans Kung, el teólogo católico, cuando el interés nacional (el del Estado) está por encima del interés de la nación (de todos los ciudadanos) –la relación donde se define el poder frente a la moral– una determinada clase social, empresarial, económica, ideológica o partidaria es la que decide que sean sus intereses, los que presidan las acciones de gobierno. Y esta proclividad se descubre no solo en las actividades internas del país sino también en las relaciones internacionales, que se cuecen en un caldo ajeno a las querencias de ciudadanos y electores.

Los dictadorzuelos nuevos de la mentirosa izquierda, que aprovechan las indecisiones formalistas de las democracias latinoamericanas, han aprendido que mediante promesas transitorias de bienestar y justicia se puede someter a los pueblos, como el mejor sastre somete el paño a las puntadas de agujas y los cortes de tijera.

El procedimiento debemos conocerlo ya:

(1) se busca la reelección inmediata,

(2) luego, se elije una Asamblea Constituyente,

(3) juristas se encuentran para redactar una nueva carta, que quepa en el bolsillo de la camisa del dictador,

(4) se somete la nueva carta a progresivas modificaciones,

(5) se perpetúa la arbitrariedad, el robo, el crimen,

(6) se estimula la lucha de clases, el asalto y la venganza,

(7) se va quedando el país con los que no pueden salir,

(8) se lleva al paredón a aquellos que no coinciden con el dictador y que no pudieron salir.

Esta es la democracia populista, que delega poder absoluto a quien la defenestra, y que reclaman hoy el golpista Hugo Chávez, el cocalero Evo Morales, el sanguinario Raúl Castro, el papagayo Rafael Correa y el pederasta Daniel Ortega, para quienes la legitimidad es un decreto, la institucionalidad es una prostituta y la gobernabilidad un deshecho. Sin embargo, no puede aspirarse a otra postura de quienes han encontrado la forma de engañar al electorado y a las naciones del mundo reclamando participación mientras arrestan la libertad y respeto a las leyes, que desconocen y reemplazan a su antojo.

El tiempo es bueno para preguntar a estos señores ¿qué sitios ocupan el poder y la ética, en la democracia y en la política? Mientras desarrollan su discurso memorizado y cínico habrá que verlos de cuerpo entero temblando ante el despertar de pueblos hartos de engaños.

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Publicado el 3 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La cara social de la crisis

La cara social de la crisis

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Laura Frigenti
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El mundo está atravesando una de las crisis más complicadas y más profundas de las últimas décadas. De hecho, de acuerdo a estimaciones del Banco Mundial (BM), se espera que la economía mundial se contraiga este año en cerca del 3%, convirtiendo a 2009 en el primer año donde la actividad económica global se contrae desde que el BM empezó a dar seguimiento a esta variable hace más de cuatro décadas.

En el contexto de Centroamérica, el BM está proyectando una contracción del producto interno bruto en Guatemala (–5%), El Salvador (–1%), y Costa Rica (–2%), y un crecimiento muy moderado en Honduras (.5%) y Nicaragua (.5%), siendo Panamá el único país donde se espera un crecimiento medianamente robusto (3%).

Más allá del valor estadístico de estas cifras, lo importante a resaltar es que quizá con la excepción de Panamá, la crisis económica va a resultar en incrementos importantes de las tasas de pobreza. De acuerdo a los cálculos de los economistas del BM, la tasa de pobreza de la región centroamericana podría aumentar en un 1.5%, lo que en conjunto puede implicar que el número de pobres de Centroamérica crezca en unos 900 mil llegando a 18.3 millones. Ellos representan la cara social de la crisis.

Por ello y durante los últimos 12 meses hemos canalizado a Centroamérica más de mil 800 millones de dólares para ayudar a los diferentes países a mantener los niveles de gasto público que les permitan atender las necesidades sociales prioritarias en el corto plazo. Pero contemporáneamente, se hace necesario fortalecer las redes de protección social con una visión de largo plazo, de manera tal que los países puedan reaccionar a los retos sociales que han de surgir más allá de esta crisis.

Es destacable el hecho de que la mayor parte de los países ha venido haciendo grandes progresos con programas altamente efectivos para la lucha contra la pobreza, como lo son aquellos basados en las transferencia en efectivo condicionadas (TAC). En los TAC las familias más pobres reciben una transferencia monetaria del Gobierno a condición de que envíen a los niños a la escuela y cumplan con una serie de requisitos de salud pública, con lo que se ataca un problema de corto plazo (la pobreza de la familia) y otro de largo plazo (la salud y educación de menores y jóvenes).

Sin embargo, estos programas están fundamentalmente focalizados en zonas rurales (dado que las tasas de pobreza rural son mucho más altas que en las ciudades) y dejan al margen a los sectores urbanos ubicados marginalmente por encima de la línea de pobreza, que son los más afectados por el impacto de la crisis global. En otras palabras, los programas en curso no se focalizan en los grupos que van a sentir la crisis con más fuerza.

Toda crisis presenta una gran oportunidad y Centroamérica realiza esfuerzos para explotar alternativas en el ámbito económico, a través del fortalecimiento de los sectores financieros, la exploración de nuevos mercados de exportación, o la introducción de mejoras en la eficiencia del gasto público.

Empero no se deben desaprovechar las oportunidades en el terreno social. Es el momento de emprender un gran esfuerzo regional para mejorar las redes y programas existentes de protección social de manera que los distintos países puedan tener las herramientas necesarias para atacar la pobreza con independencia del origen de la misma, sea producto de una catástrofe natural o una crisis externa como la actual.

En ese esfuerzo, Centroamérica encontrará al BM como un aliado de primer orden.

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Publicado el 3 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

PRD: ‘club liberal de Panamá’

PRD: ‘club liberal de Panamá’

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Antonio Saldaña
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La historia se repite en espiral, solía señalar el doctor Arnulfo Arias. Marx, por su parte, sostiene en el Dieciocho Brumario que todos los grandes hechos y personajes de la historia se producen, como si dijéramos dos veces, una vez como tragedia y otra como farsa. Martín por Pérez Balladares, el PRD de 1994 por el PRD de hoy. En efecto, el toro primero y el muñeco después, han desdibujado el partido fundado por Omar Torrijos para darle continuidad política al proyecto de liberación nacional y modernización del Estado, hasta convertirlo en un colectivo de clientela política, dominado por los que, al decir del presidente Martinelli, “entran limpios al Gobierno y salen millonarios”.

No es cierto, por tanto, que el partido de Ascanio Villalaz está en dificultad. La reciente contienda electoral –a pesar de la derrota presidencial– así lo demuestra. Más de medio millón de personas votó por la nómina presidencial, lo que supone que la totalidad de los militantes torrijistas y un número significativo de prosélitos del PRD, no necesariamente considerados como torrijistas, también lo hicieron. Es más, a nivel de algunas circunscripciones electorales, el PRD alcanzó victorias históricas, tal es el caso del circuito 8-6 donde obtuvo cuatro de las siete curules en disputa. ¿Cuál es, entonces, la naturaleza o carácter de la crisis del PRD? Hay un profundo conflicto de identidad política e ideológica y un desencuentro abismal entre la dirigencia del otrora partido de Omar y las “bases” del PRD.

Es indudable que el partido de Antonio Yepes hoy ha perdido la brújula ideológica, pues ha dejado de ser una organización socialdemócrata para trocar su práctica política en la de un partido de corte neoliberal. El PRD actual no es ni la sombra del partido permanente de ayer, ahora se dice que es un organismo ¿“vivo”? o, más bien, juega vivo.

Tampoco es un colectivo político que apuesta a un proyecto nacional, de justicia social, de democracia participativa y de respeto de los derechos humanos. El PRD es, hoy por hoy, gracias a este liderazgo mezquino y miope político, el “club liberal de Panamá” de inicios de la segunda década de la República.

El hecho real es que algunos de los miembros de la cúpula del partido de Gerardo González han puesto sus agendas políticas personales, por encima de los intereses colectivos del partido y del país. Este es el verdadero trance del PRD –insuficiencia de liderazgo– y hacia este punto debe estar orientada tanto la discusión como la renovación de la gestión política.

En estos momentos es muy grande el desencanto experimentado por la población panameña, en virtud de la conducta bochornosa de los supuestos paladines del PRD, escenificada a través de diversos medios de comunicación social.

Sencillamente, porque para el ciudadano de a pie el problema no es quién traicionó primero y quién después. Para el panameño común, el problema consiste en las contrariedades derivadas de su precaria situación económica y de la inseguridad pública que vive día a día.

En consecuencia, resulta una tamaña burrada política que Martín, el Toro y Juan Carlos estén disputándose ahora la candidatura presidencial de 2014. Razón verdadera de la controversia mediática representada por los videolíderes del PRD.

En síntesis, en medio de la más descomunal depresión económica global de los últimos 80 años, de la “invivible” crisis energética planetaria, y a nivel local, del insufrible costo de la canasta básica de alimentos, de la insolvencia del sistema educativo, de salud y de transporte colectivo terrestre de pasajeros en el área urbana y de la manifiesta incapacidad de las instituciones municipales para recolectar los desechos sólidos en las principales ciudades del país, el PRD no debe ni puede abocarse a disputas subalternas. La misión estratégica es recuperar el espacio social perdido –el centro– no vaya ser que por culpa de dirigentes con luces cortas, el país pueda ser sorprendido por los extremos de izquierda o de derecha que acechan tras el descontento popular. ¡Así de sencilla es la cosa!

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Publicado el 3 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El poder del currículum

El poder del currículum

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Lesbia Arrocha Guevara
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La educación ha sido la preocupación, desde el siglo 380 a.C., por parte de notables pensadores como Aristóteles. Posteriormente, Tomas de Aquino, Juan Comenius y Paulo Freire, en siglos más recientes, cada uno con planteamientos diferentes coherentes con la época histórica que vivían y más allá, no obstante, los significativos avances cuantitativos generados por los cambios tecnológicos nunca antes visto en todos los campos como en la actualidad, o sea una avalancha de conocimientos y adelantos.

En nuestro país, aún nos encontramos con prácticas y paradigmas educativos de aquellas inmemorables épocas. Ante esta perversa inconsistencia y desfase histórico entre las prácticas de enseñanza–aprendizaje y la población estudiantil depositaria de estos métodos, que en este caso oscila hacia el sector público de la educación y específicamente a los grupos populares, a pesar de que nos encontramos en un sistema educativo que se fundamenta en un currículum con enfoque democrático y en una sociedad con un sistema democrático.

Además, esta situación no se puede ignorar por todos los nefastos productos que se presentan, como el incremento de porcentajes de deserción, repeticiones, fracasos escolares, bandas estudiantiles y, como consecuencia, la violencia escolar, hechos que nos revelan la necesidad de que el sistema educativo revise las teorías del currículum y sus componentes; es decir, las fuentes, fundamentos y enfoques curriculares, los cuales deben contextualizarse desde una perspectiva en la que se armonice y sintonice el vínculo entre docentes y estudiantes, en un escenario de permanente dinámica de los procesos de enseñanza aprendizaje, conectados con la tecnología e inmersos en una cambiante realidad social con perspectiva globalizadora.

La sensibilización en esta temática y la denuncia ciudadana no son solo por la crisis educativa que nos afecta, sino porque es la educación como transmisora de conocimientos la única capaz de incrementar las potencialidades del ser humano en su extensión con la humanidad universal, orientado a los valores de la cooperación, tolerancia, respeto, honestidad, solidaridad, equidad, libertad de pensamiento y justicia social, entre otros, que tanto necesitamos hoy para comprender las diferencias e incluir a los excluidos y ejecutar el salto que nos hará competentes para prosperar y salir de la pobreza. He allí el poder y la legítima puesta en práctica del currículum democrático en que se enfoca nuestro sistema educativo.

Finalmente, los actores del sistema educativo: el docente, consciente de su compromiso y contexto, provisto de una actitud proactiva, y el estudiante reflexivo y crítico juegan un papel importante en esta sociedad en permanente cambio, donde ambos se constituyen en la brújula del orden político, social y económico, porque el acto de educar es realmente un arte que diseña el devenir de los pueblos que aspiran a que los derechos humanos no se cumplan para grupos privilegiados, sino para todos y todas.

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Publicado el 3 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos todo el crédito que le corresponde.