La Dama del Amancer

LA DAMA DEL AMANECER

En la tibia penumbra
de un rústico amanecer
una alborada de celosas aves
hieren el velo de mi ensueño;
y en ese frágil momento,
atisbando el matinal rubor,
vuelvo la mirada al mundo de quimeras,
y en el letargo umbral del claroscuro estas,
lúbrica tu desnudez,
tan real e inalcanzable…
pero te me vas…
como se van los sueños al amanecer

Publicada en Facebook el 2 de julio de 2009.   Reproducida con autorización del autor.

“Teoria de la pirámide partidista”

“Teoría de la pirámide partidista”

Hipólito Arroyave

Como ha ocurrido y seguirá ocurriendo cada cinco años, se está conformando otra tenebrosa pirámide Ponzi en nuestra llamada carrera electoral panameña. Sean partidos tradicionales como el PRD o el panameñismo, o sean nuevos partidos como Cambio Democrático, la competencia de los candidatos para obtener el apoyo de una masa de votantes que son las futuras bases de esta pirámide, se transforma en una campaña feroz y sin ética alguna.

Famosos esquemas Ponzi han pasado por nuestro país, hace algunos años apareció el llamado “Círculo de Ganadores”, el cual se vendía mediante una falsa publicidad usando la imagen de un aparente y bondadoso viejecito con cara que recordaba al mismísimo Santa Claus, y que finalmente hizo estragos en nuestro país dejando a muchos sin sus ahorros.

Y qué decir de las más recientes, como el renombrado DMG con David Murcia Guzmán, quien quedó pocos días después como si fuera un bebé de pecho comparado al lado del zar de los timadores, el septuagenario Bernard Madoff.

Al ver este tipo de negocios fraudulentos y compararlos con nuestro sistema político partidista, no tuve dudas en la similitud y llegué a la conclusión de que en nuestra política la cúspide de las pirámides son los partidos políticos con su candidato a la cabeza y un poco más abajo sus apostadores donantes, quienes ocupan los primeros puestos en este privilegiado ápice, seguidos entonces por el grueso de inscritos en sus filas.

Es clara la percepción de cómo estas legales organizaciones intentan por todos los medios a su alcance, lograr en época electoral que sus bases aumenten y así llegar a tener el caudal de votos necesarios para ganar el poder absoluto.

Las promesas de trabajo, mejores salarios, becas para sus hijos, vías de comunicación en mejores condiciones, más seguridad, etc. Son las mismas que el gobierno anterior hizo en su momento. Vuelven los votantes anteriores a huir de la decepción de no haber obtenido lo que le prometió aquella cúspide de la pirámide de hace cinco años.

Los cimientos del viejo gobierno se van resquebrajando durante los cinco años en los que no pudo por razones obvias cumplir con todas las promesas hechas a ese mismo conglomerado que lo llevó al poder. ¿Será que Carlo Ponzi aprendió a engañar y ganar adeptos viendo el modus operandi de la política y de los políticos de la época y así logró inspirarse para crear su propia pirámide y obtener un beneficio económico? ¿Podremos algún día librarnos de estas fraudulentas pirámides que cada lustro nos atacan y nos engañan nuevamente? ¿Será que alguna vez en la historia de nuestro país, y viviendo en esta supuesta democracia, algún día veremos a un partido político gobernante reelegirse inmediatamente después de cinco años de gobierno?

Si esto llega a suceder en un futuro, entonces sí podremos pensar que la cúspide de la pirámide de verdad cumplió con las promesas y le hicieron realidad los sueños a por lo menos la mayoría de toda esa base que le creyó y lo llevó al poder cinco años atrás.

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Publicado el 21 de enero de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos el crédito que le corresponde.  Enviado el 2 de julio de 2009 a Panaletras por el autor.

Mataron a la gallina de los huevos de oro

Mataron a la gallina de los huevos de oro


Hipólito Arroyave

Atrás quedó la belle époque de Puerto Armuelles, aquellos tiempos en que el oro verde, el banano, traía comandado por la Chiquita Brands, empleos, electricidad, transporte, hospitales y supermercados con todo lo que se vendía en Estados Unidos, entre otros beneficios y regalías para sus trabajadores y sus familias. En alguna ocasión cuando era niño mi padre me llevó a Puerto Armuelles y quedé encantado al entrar a un supermercado y ver todos esos alimentos importados. Con los años, las politiquerías baratas de seudo-izquierdistas llevaron al traste y a la bancarrota a ese sector de nuestra provincia chiricana.

Lástima me daba al ver impotente como esos dirigentes sindicales se enfrascaron en una lucha tenaz en contra del que le dió de comer, de beber, de vivir. Mordieron la mano del que le daba el sustento. El patrón se hartó de tanta pelea, ¿para qué seguir discutiendo con gente tan inconsciente y manipulable? Pueblo que, por culpa de sus líderes, pensó erróneamente que la compañía dependía de ellos como si ellos fueran los dueños del mundo.

Cuan equivocados estaban. Esta camarilla con estas tendencias que rayaban en el fanatismo de izquierda hicieron paros tras paros. La empresa no tuvo más alternativa que “dejar el plumero”, no se podía trabajar con personas dirigidas bajo estas ideologías extremistas.

Muchos dirigentes del área utilizaron al sindicato como trampolín para sus ambiciosos deseos de una curul en la Asamblea. Enarbolar banderas de huelgas sin sentido, pérdidas millonarias y la consecuente caótica situación en la que está el sector bananero de Puerto Armuelles, es la factura que pagan sus habitantes por la ambición y la codicia de sus propios dirigentes.

No estoy en contra de los sindicatos, pero a ninguna empresa, sea nacional o extranjera, le gusta tener a un grupo de trabajadores con un sindicato que se dedica a sabotear la producción y, por ende, las ganancias, quejándose por lo mas mínimo y recurriendo a las huelgas con pérdidas. Cualquier compañía se iría igual que lo hizo la Chiquita Banana a otros países en donde no exista esta problemática laboral.

¿Qué sucede actualmente? El Gobierno se ha dedicado a pagar las quincenas a miles de trabajadores de la Coosemupar, que no es autosuficiente. El Gobierno los mantiene desde hace mucho tiempo. Hay que ser realistas. Si una empresa no genera ingresos, quiebra.

Eso es lo que sucedió con Coosemupar desde que la Chiquita Brands se fue del área.

Los trabajadores y sus dirigentes, que se pensaban capaces de mantener esta empresa produciendo y generando empleos, fracasaron por su falta de capacidad administrativa. Al Gobierno no le queda más remedio que ponerle un alto. Lamentablemente no puede seguir manteniendo a trabajadores en una empresa en quiebra.

Pero claro, vienen unas elecciones y probablemente tendremos que esperar hasta que el nuevo Gobierno asuma el poder para ver si se termina esta vergonzosa situación y se le da otra oportunidad de empleo a la población del área. Ojalá que aprendan de sus errores y no maten nuevamente a la “gallina de los huevos de oro”, si es que hay otra con interés de llegar y quedarse en esa región.

Los grupos de seudo-izquierda mantenidos por años por una transnacional proveniente de una economía capitalista, ¿intentando comandar la misma? Craso error que se pagó muy caro.

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Publicado el 7 de diciembre de 2008 en el diario La Prensa, a quien damos el crédito que le corresponde.    Enviado para su publicación a Panaletras por el autor,  el 2 de julio de 2009.

Nuestro presente y futuro

Nuestro presente y futuro

LUIS EDUARDO CAMACHO

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” Winston Churchill.
Podemos llegar fácilmente a la errónea conclusión de que la citada frase solo era otra de las tantas críticas que estamos acostumbrados a escuchar sobre aquellas personas que actuamos permanentemente en el mundo de la política. Pero la realidad es que dicha frase nos habla sobre la diferencia que hay entre políticos profesionales y los políticos comprometidos.

Ciertamente, ambos tienen una característica en común, la política es su día a día; sin embargo Churchill nos quiso hablar de la gran diferencia que hay en las motivaciones de sus actos. La motivación de los políticos profesionales es solo alcanzar el poder, ellos han hecho de la política una profesión. No buscan servir o cambiar las cosas que estén mal o que se puedan hacer mejor. Por el contrario, solo buscan servirse del poder, necesitan mantener los problemas del pueblo, porque viven de sus necesidades y frustraciones.

Paro los políticos de convicciones la razón de ser es producir los cambios que consideran requiere la sociedad. Para ellos, la política es un apostolado que buscan romper el paradigma popular que dice “esto no lo compone nadie”. Su predicar político se distingue de la demagogia política, porque es encarnado; su vida misma es un ejemplo de lucha y compromiso permanente con esas convicciones que profesan.

En Panamá, durante los últimos cinco años de gobierno hemos podido apreciar lo que nos quería enseñar Churchill, al ver lo que ocurre cuando los políticos profesionales cumplen su meta de llegar al poder. Una época de crecimiento y bonanza económica, es paralelamente una época donde las marginaciones sociales se hacen más evidentes; pese a que el gobierno dispuso de recursos económicos, nunca vistos en otras administraciones.

Al ganar las elecciones del 2004 no se fijaron como objetivo el atender las necesidades sociales del pueblo. El objetivo era mantener a la cúpula del partido en el poder durante los próximos 25 años y en razón de ello, desde el inicio, se uso el poder únicamente para fortalecer el clientelismo político.

La categórica derrota electoral les cambio sus prioridades, pero no su razón de ser. Su nueva prioridad es dejar el terreno minado a la nueva administración para afectar su capacidad de acción. Las modificaciones a la Ley de Carrera Administrativa, para forzar la permanencia de sus cuadros que buscarán entorpecer el trabajo de las nuevas autoridades; los compromisos prematuros en las partidas de inversión asignadas para los últimos meses del año; contratos millonarios de última hora; el otorgamiento masivo de cupos y el asalto a los recursos del PRODEC a través de modificaciones que desvirtúan el proyecto de Ley de Descentralización consensuado; son algunos petardos que nos deja la administración saliente.

Su actitud egoísta y antinacional no debe sorprendernos. No podíamos esperar que gobernantes que actuaron como políticos profesionales, de la noche a la mañana se convirtieran en estadistas preocupados por las futuras generaciones.

Nuestro reto no es derrotarlos, ya el pueblo lo hizo. Nuestro resto es desactivar las minas que nos dejan y trabajar sin descanso para cambiar las imperantes desigualdades sociales que generan pobreza y frustración; convencidos de que cambiando el presente, lograremos cambiar el futuro.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Se vale meter la pata, pero no la mano

Se vale meter la pata, pero no la mano


AQUILINO ORTEGA LUNA

El presidente Ricardo Martinelli, el de los “zapatos deportivos” y las múltiples promesas de cambio, enfrentará grandes retos a partir de este mes, particularmente en las áreas de seguridad pública, transporte, educación y canasta básica.

Más de un millón de panameños avaló su triunfo y exigirá resultados tangibles en los primeros 100 días de gobierno. El camino estará minado por el PRD con estratégicos dispositivos de alta explosión social, como la Carrera Administrativa y la recién aprobada ley que descentraliza la administración pública.
Martinelli tendrá que aplicar en la gestión pública los principios de administración empresarial que lo han convertido en uno de los empresarios más exitosos en Panamá, para sacar el país a flote. Los días de descanso serán pocos, los de trabajo, muchos.

La actitud del PRD con la gente de Martinelli no debe ser motivo de sorpresa, porque si algo saben ellos hacer bien es desestabilizar la administración pública, sobre todo cuando navegan en las aguas de la oposición. Sin ser profeta, me atrevo a asegurar que la crisis económica mundial también afectará al gobierno de Martinelli, con el ingrediente adicional llamado “descontento” de algunos partidos como el Molirena, al descubrir que en la administración pública “no hay puestos para tanta gente”.

En los primeros 100 días de gobierno la población exigirá una reducción significativa en el índice de delitos o, por lo menos, que se sienten las bases para frenar la delincuencia organizada. El nuevo director de la Policía Nacional tendrá que abandonar a perpetuidad o, por los menos, durante los próximos cinco años, los elegantes vestidos sacos de “Armani” , y ponerse el “traje de fatiga” de lunes a domingo las 24 horas del día.

El andar del presidente Martinelli y sus discípulos será difícil. Los problemas heredados que enfrentará no se solucionarán con comunicados de prensa y voceros informativos profesionalmente preparados.

El PRD, por su parte, no descansará y tratará de apoderarse de todos los medios de comunicación para expresar su verdad. Una verdad que no recibió el apoyo de las mayorías en los comicios de mayo.

En los próximos cinco años se necesitará más que una “varita mágica” para solucionar problemas como el alto costo de los corredores Norte y Sur, los “Diablos Rojos” , el narcotráfico, la corrupción en el sector público y, sobre todo, cambiar el corazón de piedra de los diputados por uno de carne, acorde con las necesidades de sus electores.

El éxito de Martinelli estará garantizado si enfrenta la criminalidad con acciones inmediatas, construye el esperado metro y moderniza efectivamente el transporte público de pasajeros, reduce el costo de la canasta básica y mejora la educación.

La gente mantendrá la confianza en Martinelli y su equipo si los resultados se ajustan a lo prometido en campaña. Ninguna de las nuevas autoridades caminará en los próximos cinco años sin cometer pecados, sin equivocarse, pero la eficiencia debe ser la norma.

Ojalá que un mejor Panamá llegue a todos, que haya más trabajo, mayor seguridad, comida más barata, una mejor educación y que la corrupción sea erradicada de la gestión pública y que aquél romántico enunciado de “se vale meter la pata, pero no la mano” se convierta en un sacramento para el presidente Ricardo Martinelli y su equipo.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Sobre pérdida y suspensión de la ciudadanía

Sobre pérdida y suspensión de la ciudadanía

ERNESTO CEDEÑO ALVARADO

El Dr. César Quintero, eximio constitucionalista panameño, fue enfático cuando dijo en su obra de Derecho Constitucional, Tomo I, que si la renuncia expresa requiere para su perfeccionamiento la aceptación de la autoridad ante quien se presenta ¿por qué la llamada renuncia tácita ha de tener más fuerza en cuanto a sus efectos?

El preclaro jurista y consultor nacional en temas constitucionales aclaró en su obra ut supra , que las disposiciones citadas corroboran la tesis de que la llamada renuncia tácita de la nacionalidad no ocasiona la pérdida automática de ésta.

Debe quedar claro que otrora la autoridad competente para éste tema, de acuerdo al Código Judicial pasado, era la Corte Suprema de Justicia, hoy la suspensión de la ciudadanía la decreta la Dirección Nacional del Registro Civil, de acuerdo con el Texto Único del Registro Civil, en su artículo 107.

A mi entender ésta tesis la debiera prohijar el Tribunal Electoral en el caso del alcalde electo por el distrito capital en las pasadas elecciones, Bosco Ricardo Vallarino, y fallar en su favor, porque al momento de su elección ninguna autoridad nacional había suspendido su ciudadanía.

Finalmente, comento que las impugnaciones sobre las entregas de credenciales, no permiten la suspensión de la credencial otorgada, toda vez que el Código Electoral no establece esta posibilidad. En consecuencia, por aquello del debido proceso y del principio de estricta legalidad, a los funcionarios solamente les es dable actuar conforme al Derecho, por lo que para poder decretar medidas precautorias éstas deben haber quedado establecidas previamente antes de su adopción, por el ordenamiento electoral patrio.

De tal suerte que la suplente en la nómina a la Alcaldía capitalina de Bosco Ricardo Vallarino, Roxana Méndez, debe quedarse en el puesto hasta que finiquite el proceso que se le sigue a su compañero de fórmula.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El golpismo y la democracia

El golpismo y la democracia

MARCO A. GANDÁSEGUI

El mundo entero y, especialmente, los pueblos y gobiernos de América Latina repudiaron el golpe de Estado que separó al presidente Manuel Zelaya de su cargo en Honduras. Fue un clásico golpe militar auspiciado por la derecha política, aplicando las enseñanzas de los manuales aprendidos en la Escuela de las Américas y de la CIA.

En Honduras los militares tomaron sus posiciones y ungieron a un presidente usurpador. Mientras tanto, en Panamá, Ricardo Martinelli, político de derecha, asumió ayer la primera magistratura de la República, después de haber ganado elecciones convocadas en el marco de la Constitución Política. Mientras que Zelaya era secuestrado y expulsado de su país por los militares, en Argentina la derecha política ganaba elecciones parciales que le dieron mayoría en el Congreso.

En el caso de Panamá, Martinelli reemplazó a un mandatario cuyo partido fue fundado por el general Omar Torrijos y es miembro de la Internacional Socialista. Pero al mismo tiempo aplicaba las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI). En Argentina, la presidenta Cristina Kirchner es dirigente del partido Justicialista, fundado por Juan D. Perón, pero no pudo evitar que la derecha la derrotara en la urnas.

La derecha hondureña podía esperar hasta diciembre de este año para llevar sus aspiraciones de poder al pueblo que estaba convocado para ir a las urnas en el marco de elecciones generales. Se sabían derrotados de antemano y planearon su golpe de Estado. La derecha hondureña tenía buenos motivos para estar asustada. Zelaya estaba modernizando a un país que se había quedado muy atrás. Con cada día que pasaba se afianzaba más la democracia en Honduras. Los terratenientes, rentistas y exportadores tendrían que sentarse en el Congreso con representantes del pueblo.

Zelaya todavía tiene espacio para regresar a Honduras. Evo Morales (2008), Hugo Chávez (2002) y Omar Torrijos (1969) dieron sus contragolpes.

Ante los hechos acaecidos el domingo, la OEA, la ONU, los países centroamericanos y EEUU declararon que solo reconocían a Zelaya. Como en el caso de Bolivia, los presidentes del grupo ALBA, pero también otros mucho más moderados (Lula, Tabaré Vázquez, Cristina Fernández de Kirchner, Michelle Bachelet, Oscar Arias), temen una vuelta a la década de 1970. En todos los países la derecha quiere defender sus enormes márgenes de ganancia amenazados por la crisis y por las reivindicaciones de los trabajadores.

Pese a las declaraciones de Obama, EEUU aún no ejerce presión sobre los golpistas. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que su país no estaba listo para calificar formalmente de golpe militar al derrocamiento. Semejante declaración obligaría a suspender la transferencia de millones de dólares a Honduras. Clinton también se rehusó a comprometerse explícitamente a trabajar por el retorno de Zelaya, diciendo únicamente que quería la restauración del “orden plenamente, democrático y constitucional”. Los golpistas siguen recibiendo apoyo financiero de EEUU por medio del Fondo Nacional para la Democracia, del Instituto Republicano Internacional y del Instituto Democrático Nacional para las Relaciones Internacionales. Además, los dos generales que encabezaron la asonada militar fueron entrenados en tácticas de desestabilización en Fort Benning (la Escuela de las Américas).
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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Fiesta en Panamá, crisis en Honduras

Fiesta en Panamá, crisis en Honduras

DEMETRIO OLACIREGUI Q.

Mientras en Honduras el reloj democrático sufrió un retraso con el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya, en Panamá acaba de darse una transmisión presidencial que abona a la consolidación de su joven democracia.

La agresión contra el orden democrático en Honduras, que ha merecido una condena inequívoca y contundente por parte de la comunidad internacional, es una película en blanco y negro del pasado.

De resultar la acción colectiva internacional para restituir a Zelaya y restablecer el orden constitucional, se habrá reafirmado el principio de que los militares no deben ni pueden meterse en política y los políticos no deben ni pueden resolver sus conflictos con la ayuda de los militares.

Contrario a la condena mundial por el funesto episodio hondureño, la comunidad internacional asistió con regocijo al quinto cambio de gobierno constitucional desde el restablecimiento de la democracia panameña.

El ahora presidente Ricardo Martinelli tiene que demostrar cómo concibe el poder y cómo lo ejercerá durante el próximo quinquenio. Llegó la hora de poner en marcha el buen gobierno, con los problemas técnicos y políticos que este plantea. En su ejercicio es importante contar con un aspecto científico, planeado y ejecutado a la luz de las ciencias sociales por encima de la oportunidad política del momento.

Es estimulante que el nuevo gobierno se haya propuesto entre sus primeras tareas mejorar la calidad de vida de la población. Ese objetivo no se logra con la medición del Producto Interno Bruto, sino mediante la distribución de la riqueza y con índices de desarrollo humano como ingresos, salud y educación. En sus políticas públicas, el presidente Martinelli debe darle un alcance integral a la democracia y ampliarla al entorno ambiental, natural, cultural, de igualdad de género, de oportunidades económicas y de participación popular en la gerencia de los bienes comunes.

La fiesta democrática vivida en las últimas horas en el país debe comprometer al nuevo gobierno en la protección de los derechos ciudadanos y en la administración del Estado como promotor del progreso y el bienestar de la población. Es el tiempo de las palabras moderadas y serenas. El país debe entrar en una etapa de reunión, de diálogo, en la que se establezcan puntos comunes que la comunidad reclama, sin perjuicio de mantener posiciones divergentes.

El nuevo gobierno comienza a proyectar sus promesas de cambio y la oposición no debe empeñarse en obstrucciones. El Partido Revolucionario Democrático (PRD) debe actuar de manera cooperativa y dialogante, apuntar a los consensos, respaldar políticas de Estado y fortalecer los poderes de la democracia representativa. Esta enseña que el poder que detentan los gobernantes es del pueblo y que les es prestado para que lo ejerzan con dedicación plena al bien colectivo.

El nuevo gobierno debe proyectar al país hacia un futuro mejor, con una teoría realista del conocimiento, una ética humanista y una visión del mundo acorde con los tiempos cada vez más cambiantes.

En el inicio de su mandato, el presidente Martinelli haría bien en poner especial intereses en lograr un equilibrio entre derechos y responsabilidades sociales y demostrar si la justicia social es una meta alcanzable o un mero espejismo.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

¿Qué podemos esperar?

¿Qué podemos esperar?

GABRIEL J. PEREA R.

Ayer, 1 de julio, se consolidó la democracia en Panamá, pese a que algunos piensen que su consolidación fue el producto de campañas publicitarias que pronto se desvanecerán, dando paso a la realidad que nadie podrá ocultar, disminuir o mucho menos ignorar.

Pasadas las elecciones ha llegado el momento de la verdad, cuando de los discursos y las promesas se debe ir al cumplimiento de las expectativas o, como otros tantos, pasar a la historia como vendedor del “suero mágico” , que, como en los cuentos, se desplazaba de pueblo en pueblo con el único propósito de engatusar a los ignorantes pueblerinos y despojarlos de sus pocos recursos.

Ahora, es el momento cuando los electos deben demostrarnos que fueron más que eslóganes. Pero también sabemos que muchas cosas dependerán de la presión popular, del apoyo ciudadano y, como dijo alguien, muchas cosas se pueden lograr, solo hay que obligarlos a que las realicen, porque solos no pueden. Existen fuerzas que se negarán a ceder un solo centímetro, no renunciarán a las prebendas, privilegios y prácticas que solo favorecen a unos pocos. Por eso el ejemplo debe comenzar por las mismas autoridades electas, son ellos los que deben dar el primer paso. ¿Esperaremos esto o nos quedaremos con más de lo mismo?

Puede ser que nuevamente veremos una Asamblea de Diputados que le da la espalda al pueblo que la eligió, que se harán los locos y comenzarán a importar autos, realizarse cirugías cosméticas y cambiar escandalosamente su nivel de vida, mientras el pueblo comience a despreciarlos.

Veremos faraónicas caravanas con autos blindados y docenas de escoltas pasearse por las calles, apartando a todo el mundo a su paso para que la nueva aristocracia llegue pronto a su destino, mientras miles son torturados en el transporte público.

Veremos a ministros actuar como si hubiesen obtenido un puesto a perpetuidad con el derecho de hacer los que les da la gana, pese a que son simples empleados transitorios del gobierno de turno.

¿Qué podemos esperar? ¿El inicio de un nuevo gobierno que solo entibie un poco el agua o será como algunos que serán recordados como parte de épocas de despilfarro y corrupción hasta en la neveras?

Cinco años son pocos cuando se comparan a la montaña de promesas que se realizaron y que de querer cumplirlas se tendrá que habilitar dobles turnos para los ministros y puestos de toma de decisiones.

El capítulo comenzó a escribirse, el pueblo estará talvez embriagado por algunos días, pero al igual que cuando los héroes romanos entraban en la ciudad desfilando aclamados por las multitudes, detrás de ellos un esclavo les susurraba al oído “la gloria es efímera” y en los actuales tiempos lo efímero puede ser fugaz.

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

¡Yo quiero un consulado!

¡Yo quiero un consulado!


JUAN B. MCKAY A.

Aclaro, no pretendo defender ni atacar a ningún colega ante los señalamientos de las últimas semanas sobre las deudas pendientes de algunos cónsules con el Fisco. Voy a hablar por mí y por la gran cantidad de personas decentes que hemos ejercido como cónsules, cónsules honorarios o encargados de Asuntos Consulares.

Hace unas semanas el hoy ministro de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, expuso en un artículo de opinión, por su propia experiencia, entre otras cosas, lo que se debía hacer con nuestros consulados.   Estoy totalmente de acuerdo con él.   No entiendo por qué los consulados que no son de marina mercante están bajo la supervisión de la Autoridad Marítima de Panamá.

Para todos los consulados su primordial misión debería ser la representación y asistencia de los nacionales panameños fuera del país. Entre nuestras muchas funciones debemos servir como auxiliares del Registro Civil y Notarios Públicos, otorgar visas, coordinar la emisión de pasaportes, visitar detenidos panameños en las cárceles, representar a panameños fallecidos.

Lastimosamente para la AMP (dicho por sus funcionarios, en seminarios de la Cancillería), los consulados de marina mercante son los principales y a los que se les debe dar prioridad, pues rinden “beneficios” al Estado. Una persona seria preguntaría: “¿a quién se le habrá ocurrido decir semejante estupidez? ”, ¿verdad? Pues, se sorprenderían?

Dentro de la AMP hay (o había) funcionarios a los que les cuesta entender que en la mayoría de los países no usan el dólar como moneda, donde los servicios públicos y bancarios se facturan electrónicamente y solo se reciben pagos por ésa vía y que las cosas funcionan diferente que en Panamá.

Acusar a Fernando Solórzano de lo sucedido en la AMP es injusto. Él es una de las pocas personas que siempre asistió a los cónsules (para generalizar) en nuestras funciones. No se puede decir lo mismo de otros funcionarios debajo de él, protegidos políticamente y que infortunadamente nunca supieron hacer su trabajo, por falta de capacidad o de voluntad.

Señalar a la Cancillería también es injusto; pues ellos nos recordaban mensualmente sobre lo que dice la Ley. Lamentablemente, hay países donde los estados de cuenta de los bancos no llegan dentro de los cinco días siguientes y por ende no pueden prepararse los informes dentro de los famosos 15 días establecidos. Esto significa que hay que cambiar las leyes obsoletas. Pero nadie nos hace caso a quienes representamos al país afuera.

Salvo raras excepciones. Se olvidan de uno. Piensan que todos los que servimos como cónsules regresamos al país llenos de dinero, carros, etcétera. !Qué equivocación!

Existimos quienes nos ofrecimos para servir al país y me siento orgulloso de haber rescatado a, por lo menos, un panameño de las cárceles, resuelto problemas de cientos de panameños, haberlos casado e inscrito nacimientos, acompañado a paisanos a graduaciones, hospitales, eventos deportivos y promovido comercial y turísticamente el país.

No, no puedo aceptar que nos tilden a todos de ladrones o sinvergüenzas. Porque muchos hemos ejercido nuestro puesto con decencia, honor e hidalguía, incluso poniendo plata de nuestros propios bolsillos.

Agradezco al señor ex presidente Martín Torrijos la oportunidad que me dio de servir a mi país. Lo hice con la mejor disposición y entrega. Pero jamás podré aceptar de ninguna parte que se juegue o pretenda ensuciar el nombre y apellido que me dieron el ingeniero de Calle 13 y la maestra de Calle 14.. ¡a mucha honra!

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Publicado el 2 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Convivencia

Convivencia


MODESTO A. TUÑÓN F.

La vida cotidiana nos lleva a mezclarnos con la masa para todo tipo de afanes. En el mercado, en el banco, en el transporte, ante la demanda de un determinado servicio y hasta en la peluquería debemos llegar, sacar un papelito o formar filas; esperar delante o detrás de otros que requieren una determinada atención, similar a nuestro interés.

Hay quienes no soportan la “cola”, el turno o el momento preciso en que tienen oportunidad de ser atendidos y vulneran la fila o se “cuelan” con la finalidad de recibir atención antes que quienes llegaron primero. Para esto, se valen de cualquier excusa “estoy de urgencia”, “tengo un gran apuro” y otros argumentos que les apoyan en su intención de avanzar con rapidez.

Hace poco conocí dos manifestaciones parecidas, pero diferentes. Un señor de ascendencia asiática gestionaba unas copias en un supermercado y le pidieron que pagara en una de las cajas. Dio la vuelta y entró a una fila para pagar, pero como lo único que tenía eran los documentos para reproducir, pidió a la señora ubicada delante de él, que le permitiera pasar. La respuesta fue una airada negativa, seguida de murmuraciones con improperios para el apenado señor que tuvo que esperar su turno.

Otro caso, un señor que había comprado un pastel en otro supermercado, se acercó a la fila formada para pagar y solicitó a otra señora que le permitiera avanzar, dado que solo tenía un producto. La dama le cuestionó por la razón, porque ella tenía dos. El señor insistió y la afectada aceptó, no de buenas maneras.

Son ejemplos específicos de la convivencia diaria y que expresan cómo se manifiesta esta cualidad que podemos tener o carecer de ella y que de alguna manera vinculan nuestros estados de ánimo, nuestra forma de ser y sobre todo, las conductas de grupo en determinadas situaciones.
La vida tan agitada que se vive en el país ¿hace nacer estas circunstancias o estamos perdiendo la cordialidad que nos caracterizaba? ¿Qué estimula la conducta humana en la dirección de las respuestas que damos?

A veces es hilarante, pesado o molestoso encarar un episodio de estos en la calle, ante una puerta o ventanilla. Es allí cuando sale el verdadero yo, impulsado por un resorte misterioso que en ocasiones nos sorprende y asombra.

Algunos llevan esto a una angustia que termina con la negación de los otros. Una especie de misantropía —en casos extremos—, que nos recubre y tal como Alcestes, el personaje de Moliére, surge un sentimiento de enemistad con los demás por causa de determinadas costumbres sociales.

No es algo sencillo, epidérmico. Es más profundo. Algunos filósofos y sociólogos han ensayado explicaciones. Kant, mencionó en alguna ocasión “la naturaleza tortuosa de la humanidad” y Schopenhauer en momentos de pesimismo, expresó “la existencia humana debe ser una especie de error”. En otros instantes de lucidez, él afirmó que “?el trato ético hacia los otros es la mejor actitud, pues todos somos sufridores y parte de la misma voluntad de vivir”.

Estas palabras son proverbiales, si tomamos en cuenta el proceso político reciente; hoy es indispensable contar con ‘otros’ para la convivencia. Esa es nuestra naturaleza social y no el enfrentamiento y contradicción físicos.

Deben enfrentarse ideas y esas, se pueden conciliar a la larga.

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Publicado el 1 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Inversionistas, turismo y actitud

Inversionistas, turismo y actitud

JAIME FIGUEROA NAVARRO

Durante el próximo quinquenio se hará más evidente la necesidad de administrar competentemente el flujo de la inversión foránea para ocasionar el ágil crecimiento del turismo y su ascendente aporte a la economía nacional.

Tradicionalmente los gobiernos de la Región han creado excusas, en su mayoría anotadas a factores externos, para cubrir sus rotundos fracasos en estos menesteres.

La habitual ‘excusitis oficial’ en el gobierno del cambio se transmuta en un término inaceptable. Rememoro de mis días como cadete en la Academia Militar de Valley Forge que categóricamente nos inculcaban que no prevalecían excusas bajo ninguna circunstancia para no hacer las cosas bien la primera vez. Así, cuando un compañero se presentaba a una formación mañanera sin haberse rasurado y un oficial le cuestionaba al respecto, si su respuesta era otra que “no tengo excusas, señor” sufría a guisa de remembranza un castigo agriamente mayor al que incurriría en circunstancias normales.

Con ello deseamos transmitir el mensaje de que se hace necesario un cambio de actitud. De eso trata la metamorfosis en el liderazgo político que ampliamente favorecimos en las urnas. Aspiramos que en el timonel del Estado, el presidente Martinelli administre la Cosa Pública tan rentable y eficazmente como sus negocios particulares. Intrínsecamente ello implica un viraje en nuestra desenvoltura.

Tuve la distinción de participar recientemente como expositor invitado en el simposio “Panamá: Dos Continentes, Un Millón de Oportunidades” , evento acaecido durante la Feria EIRE (Expo Italia Real Estate) en el ultramoderno recinto Fieramilano, en Milán, Italia.

El evento fue inaugurado, como atañe al protocolo vigente, por el embajador de Panamá en Italia, don Eudoro (Tito) Jaén Esquivel, quien razonó un fecundo recuento histórico del istmo, que hábilmente esgrimió para ilustrar a la amable audiencia, en su mayoría inversionistas europeos y de latitudes propincuas, sobre nuestras excepcionales bondades.

Acto seguido, presentamos nuestra disertación “Perspectivas del Turismo en Panamá” , resaltando en láminas enaltecidas de extravagantes parajes istmeños tal trasfondo, nuestros numerosos tipos de turismo y sus sublimes particularidades.

Sorprendió poderosamente la presentación a la selecta audiencia, primero, porque no atesoraban una imagen de Panamá como la que exhibimos y, segundo, por nuestra actitud henchida de positivismo, muy a pesar de las crudas realidades de otras latitudes y nuestra ratificación de que Panamá continuará su vertiginoso crecimiento, entre otras, por su privilegiada situación estratégica mundial.

Nuestro estado anímico e impecable compostura es la percepción que más comercializa a Panamá como el mejor sitio de inversión en el mundo. Es un tema de actitud. Durante la sesión de preguntas y respuestas, y las múltiples reuniones posteriores con muy interesados inversionistas no encontramos excusas ni espacios para el fracaso.

Muchos de ellos han invertido e incurrido fuertes pérdidas en el espejismo del oasis de Dubái y empiezan a vislumbrar a Panamá como la alternativa viable. Sus valiosas inversiones permitirán que el presidente Martinelli ejecute sus promesas de un Panamá mejor para todos, el fiel cumplimiento de su plan de gobierno y algo más allá: la erradicación de la ignominiosa ‘excusitis’ que nos mantiene anclados a un terco tercermundismo al que jamás hemos debido haber pertenecido.
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Publicado el 1 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.