Panamá somos Tod@s

Panamá somos Tod@s


MARÍA ROQUEBERT LEÓN


La frase “Panamá somos Tod@s” refleja el concepto de inclusión social en torno al cual se organizó, fortaleció y mejoró el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).

En un país pequeño y joven, de tres millones de habitantes, no podíamos avanzar hacia el desarrollo con una población empobrecida y sin oportunidades. “Panamá Somos Tod@s” significa que no sobra ni un panameño, que cada panameño y cada panameña es necesario e importante para el desarrollo y el futuro del país; pero también, que cada uno es responsable en la construcción de ese país con democracia y con justicia social.

Significa que tenemos que proteger a través de un Sistema a todo aquel que se encuentre en una situación de vulnerabilidad y que, como sociedad y como Estado, tenemos que invertir para incluir a aquellos que no tienen las mismas condiciones, las mismas necesidades o no han tenido las mismas oportunidades.

Significa que cada uno de los ciudadanos y ciudadanas hace la diferencia desde la posición que ocupa, desde la función que tiene, ya sea en la administración pública, en la sociedad civil o en las organizaciones no gubernamentales.

Es el lema que ha orientado el camino y las nuevas iniciativas de cooperación del MIDES; el que ha guiado la organización interna del Ministerio y ha creado una nueva identidad en sus propios funcionarios.
Es la idea, fuerza, que guió la construcción de una institucionalidad de gobierno y de la sociedad civil que lleva esperanza y oportunidades a las personas olvidadas, tendiéndoles un puente para sumarse al desarrollo nacional.

Una institucionalidad social que extendió el Estado panameño, llegando, no una vez, sino constantemente a rincones donde ni siquiera había caminos, gracias a la contribución generosa de funcionarios y voluntarios que hicieron sacrificios para unir a Panamá, para que todos los panameños fuéramos parte de este país, con derechos y deberes.

Y es que en condiciones tan difíciles como la de los países de América Latina, para superar la pobreza no se requiere solo recursos económicos, se necesita también generosidad, entrega y solidaridad de las personas, se requiere construir confianzas y despertar la esperanza en quienes por mucho tiempo no creyeron en nada.

Superar la pobreza y abrirse al desarrollo, no es un tema solo del gobierno o de las instituciones públicas, se requiere un compromiso constante y sostenido de todo el país, de todas las fuerzas políticas, de las instituciones religiosas y laicas, públicas y privadas. Superar la pobreza es un tema de Estado, permanente e impostergable.

Hemos avanzado, pero también no todo lo que hubiésemos querido. Logramos extender la Red de Oportunidades en 621 corregimientos y llegar a 76,000 mil hogares. Y con el programa de alfabetización aprendieron a leer y escribir 54,632 panameños y panameñas.

Detrás de cada una de esas cifras hay una persona incluida, porque sabe firmar, tiene cédula, puede tomar un transporte, puede ayudar a sus hijos en la escuela. También hay más niños y niñas con acceso a nuevas vacunas y servicios de salud, hay más niños y niñas en la escuela. Hay más dignidad en Panamá.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá   a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Conjugando turismo y cultura

Conjugando turismo y cultura

MARIELA SAGEL


En declaraciones recientes, el presidente electo señaló que las actividades culturales que hace el estado (léase INAC) se fusionarían con las de la Autoridad de Turismo (ATP) y no han faltado voces de alarma ante esta posibilidad así como tímidas defensas a un modelo organizativo como tal, que incluya ambas entidades en una sola.

Se ha llegado a decir que estamos ante la defunción de la cultura y levantado toda clase de argumentos en público y en privado contra esta posibilidad.

En lo personal, no lo veo ni bien ni mal, sino todo lo contrario. Alegar que en otros países, algunos mucho más desarrollados culturalmente que nosotros, este modelo trabaja bien, es sustentar la propuesta sobre bases endebles. Uno debe apoyar o rechazar los cambios en la medida en que avancemos o retrocedamos como país, sino ver con luces largas lo que le conviene al país.

Si bien es muy cierto que las manifestaciones artísticas que impulsa la Autoridad del Turismo son esencialmente para promover la riqueza étnica del país, también lo es que ese organismo del Estado ha hecho poco o nada para incluir en su oferta o sus diferentes mercados las actividades que se dan a nivel de danza, arte, literatura, precisamente porque cada uno está en lo suyo y no estudian la sinergia que puede haber entre ambos pilares.

Igualmente, el turismo que llega a Panamá es muy variado, está lo estrictamente turístico (conocer y paseas por nuestras ciudades y visitar las playas), el turismo de negocios e inclusive el de compras. Sería interesante conjugar todas esas actividades en una. De repente funciona y los extranjeros que llegan no solo vengan buscando el sol y el canal, sino también para visitar los museos o asistir a eventos culturales de todo tipo.

No veo tan descabellada la idea. Por años, el Instituto de Cultura ha funcionado no solo con un magro presupuesto, sino circunscritas sus actividades a apoyar estructuras obsoletas y empujar desfasados programas que necesitan de muchos recursos para innovarse.

En entrevista reciente el pintor argentino que reside en nuestro país, Juan Carlos Marcos, señaló que sus recursos solo satisfacen la planilla de la institución y no está lejos de la realidad. El INAC que creó Omar Torrijos y ejecutó con mucho tino Jaime Ingram ya no es el ente dinámico que ellos tuvieron en mente. Sobrevive por el esfuerzo de unos cuantos, pero su accionar se ve muy limitado.

Paralelamente, otras entidades que promueven la cultura, como son los museos de arte, del Canal, Explora, la Biblioteca Nacional, Panamá Viejo y similares, han demostrado ser exitosos funcionando como un patronato, apoyados financieramente por empresas privadas y hasta por países extranjeros.

En años recientes las actividades turísticas se han disparado y las cifras que han arrojado como resultado de su atractivo son más que alentadoras. Beneficiaría mucho a la cultura el tener los recursos del turismo, pero para eso habría que tener una perfecta sincronización.

Es así como llego a la conclusión de que no debemos adelantarnos a oponernos a un modelo de fusión que puede que sea bueno para Panamá, sin antes estudiar sus pros y sus contras y cómo podríamos beneficiarnos todos y ofrecer un paquete turístico cultural que enaltezca nuestras manifestaciones más variadas sin demeritar la una y la otra.

Lo que se impone es un cambio de actitud dentro de nosotros mismos, para elevar el nivel cultural de la población y seguir siendo el país dinámico y de avanzada que hemos llegado a ser, y el culto y educado que aspiramos.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Parece que ya no hay hombres así

Parece que ya no hay hombres así

RAFAEL MONTES GÓMEZ


Al escuchar acerca de las protestas en Irán por la reelección fraudulenta de Mahmud Ahmanideyad o cuando pensamos en la pretendida “nueva” reelección del colombiano Álvaro Uribe nos remontamos a la historia de cuando existían prohombres casi míticos, cuya única misión era salvar al pueblo de sus enemigos y reestablecido el orden devolvían al pueblo un poder que muy intrínseco en su carácter, sabían que no les correspondía.

Lucio Quincio Cincinato fue elegido cónsul de Roma en el 460 a. C. En el tiempo en que Roma estaba envuelta en las luchas entre patricios y plebeyos. Cincinato ejerció este cargo, luego de dos años de haber culminado su consulado, cuando el ejército romano del cónsul Minucio se encontraba cercado por los ecuos y los volscos, el mismo pueblo de Roma exigió el nombramiento de un dictador.

No era de extrañar que el principal candidato fuera Cincinato, quien, a causa de sus virtudes e inteligencia fuera de lo normal, era valorado por toda la ciudadanía. Cuenta la leyenda que Lucio Quincio recibió a la delegación del Senado que le llevó la noticia de su nombramiento como dictador, mientras, como cualquier jornalero, estaba arando sus propias tierras a orillas del Tíber. La misión encomendada a Lucio Quincio era salvar al ejército cercado en los alrededores del Monte Álgido. No solo consiguió organizar otro ejército, sino que derrotó al enemigo en tan solo dieciséis días.

Demás está decir que fue recibido en Roma con vítores y honores, donde se acostumbraba a desfilar precedido de los despojos de la victoria. Para sorpresa de todos, Lucio Quincio renunció a la dictadura y a los poderes que le habían sido conferidos por seis meses. Luego se negó a recibir cualquier honor o recompensa y regresó a su trabajo con sus jornaleros en el campo.

Lucio Quincio Cincinato fue un histórico general y político romano (aproximadamente 519 a. C. – 430 a. C.) que después sería mitificado. Algunos autores, como Catón el Viejo, lo describían como un modelo de hombre en el que se encarnaban todos los valores del ser humano: honestidad, integridad, rectitud y otros que los romanos distinguían como la frugalidad rústica, el patriotismo y la falta de ambición personal.

Es conocido que el nombre de la ciudad norteamericana de Cincinnati en Ohio derivó su nombre de Cincinato, inspirada en el carácter de este hombre y en honor a la sociedad de los “cincinatos” , pues, George Washington, el prócer norteamericano, era considerado por esta sociedad un “cincinato”.

Parece que en nuestro mundo ya no existen hombres así. Hombres que no amen el poder por el poder ni las posesiones per sé, sino el servir a su pueblo en el altar de la patria.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La esperanza en el nuevo gobierno

La esperanza en el nuevo gobierno


GERALDINE EMILIANI


Hay veces que en la vida te ilusionas con algo, en ocasiones fácilmente realizable y a veces no tanto.
En esas cosas difíciles, aunque veamos que hay un montón de obstáculos, se puede sentir dentro de nosotros una pequeña ilusión que nos hace pensar que realmente lo que deseamos puede cumplirse. Y esa ilusión se puede presentir hasta el último momento; por eso decimos que la esperanza es lo último que se pierde.

Ya se acerca la hora del anunciado cambio. Y es muy importante no titubear ante este importante ciclo de nuestra existencia como nación con la conciencia de que asumimos una importante responsabilidad histórica.

No obstante, todos tenemos un yo interno que muchas veces se ha de desorbitar y si no se es consciente nos puede llevar a hacer cosas que no son buenas y el apego es una de ellas: a los bienes materiales, al control de la autoridad, y hasta por el poder que otorga el dominio de un país, por el solo hecho de llenar un vacío interno.

Y hablando de egolatría, me quiero referir al caso del Sr. Bosco Vallarino. Con tantos desaciertos de parte de las autoridades para esclarecer el problema suscitado y que nadie se pone de acuerdo para acabar con este relajo jurídico, el señor en mención parece tener un apego al capricho, al infantilismo y a la inmadurez características propias de los niños. Y, utilizar las lágrimas y la sensiblería como herramienta para manipular a los demás, es incorrecto y peligroso.

En Panamá hay juristas con mentes brillantes, sin embargo, hay quienes interpretan las leyes a su antojo para beneficio del Sr. Vallarino. Los Estados Unidos ya dijo “es ciudadano americano”.

Como especialista de la conducta humana, éste es un caso patético: primero ocultó evidencias que lo implican en un hecho que va en detrimento de las leyes de nuestro país, segundo mintió y luego termina engañando a toda una nación.

Es auténtico aquel que es honrado, fiel a sus orígenes y convicciones. Y este no es el caso del alcalde electo. Declinar sería lo acertado.
Por otra parte, no podemos darnos el lujo de quedarnos cruzados de brazos.

No nos acobardemos frente a la gran tarea de colaborar con nuestro esfuerzo en la transformación de nuestra sociedad tan maltrecha y tan golpeada por la cantidad de muertes sin razón, por la desvalorización que se le ha dado a la vida y por la falta de valores humanos.

Todos tenemos el derecho de vivir con dignidad, en un marco de justicia, de tranquilidad y de armonía, donde nadie se quede por fuera.
Hay que adentrarse. Hay que remar mar adentro, como un océano inmenso en el cual hay que aventurarse, con coraje, pero sobre todo con una gran esperanza, porque muchos panameños apostaron por Ricardo Martinelli en que no va a fallar porque piensan que es fiel a su palabra y, según él, lo que dice lo hace.

Sin embargo, hemos de aguzar la vista para verlo y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos nosotros mismos en “buenos ciudadanos” : poniendo nuestros brazos, nuestras manos, nuestras inteligencias, nuestra voluntad y sobre todo nuestro corazón, con entrega generosa, sin recortes ni egoísmos, sin miedo ni desesperación.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Código Electoral socialista

Código Electoral socialista

JAIME CORREA MORALES

En el mundo predominan dos ideologías político-económicas: Liberalismo y Socialismo; aunque entre ambas encontraremos una extensa gama de tonalidades. Resumiremos. El liberalismo capitalista plantea y pugna por la libertad del individuo, con la menor intervención posible del Estado, para que este pueda desempeñarse y producir en la medida de sus capacidades y en todos los ámbitos de la vida.

El socialismo , da prevalencia al Estado por sobre el individuo, con el supuesto propósito de que al eliminarse las diferencias sociales mediante la erradicación del egoísmo, se habrá de beneficiar la sociedad. En este último caso los gobernantes de turno son los que en tal caso decidirán a nombre del Estado, dictando las reglas que todos deben acatar. Lógicamente que de esa forma quienes gobiernan adquieren demasiados poderes y por ello controlarán todo y a todos. Prevalecerían, entonces, solo dos clases sociales: los gobernantes y todos los demás. La humanidad es egoísta por naturaleza, pues el egoísmo es consustancial con la seguridad del individuo. Ni siquiera la propia subsistencia es concebible si no se practica algún grado de egoísmo.

Sin espacio para profundizar más sobre este complejo tema, la burla consiste en que si no hay libertad individual nunca podrá haber la de grupo, cuando, en vez, la libertad individual es garante absoluta de aquella de toda la sociedad. Se trata, pues, de una ideología demagógica que riñe con la libertad personal, que limita la creatividad y el impulso empresarial del individuo, principal motor del desarrollo de los pueblos. Lo fundamental es que sin libertad individual, la sociedad jamás podrá ser libre.

El Código Electoral obliga a los partidos a efectuar elecciones primarias, pero tal obligación riñe con la libertad del hombre. Por ejemplo: ¿Quién se podría perjudicar si yo, ejerciendo mis libertades constitucionales, aceptara inscribirme en un partido en el que la escogencia de los candidatos sea reservada a sus directores y no por medio de primarias? Y si no hay perjuicios para terceros ¿por qué restringirla? Las primarias tienen un alto costo, provocan divisionismos partidarios y hasta pueden afectar la pacífica convivencia ciudadana. Además, desencadenan la campaña política anticipadamente.

¡Quien considere imprescindibles las primarias tendría todo el derecho de inscribirse en un partido que sí las practique! Obligar mediante ley a efectuar primarias es ni más ni menos que una imposición de tipo socialista que limita las libertades individuales.

Esta disposición surgió de un partido totalitario que ha querido hacerse pasar por muy democrático, pero obligando a todos los demás a seguirlo. No debemos continuar permitiendo cada vez más limitaciones a nuestros derechos o acabaremos totalmente controlados por el Estado Socialista.

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Publicado el 28 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

¿Desaparecerá la etnia negra del Palacio de las Garzas?

¿Desaparecerá la etnia negra del Palacio de las Garzas?

Alberto S. Barrow N.

A propósito de la anunciada reingeniería que se realizará en el Ministerio de la Presidencia a partir del 2 de julio, cuando se encargue de dicha cartera Demetrio Papadimitriu, se ha dado a conocer un “Organigrama del Cambio”, que recoge los detalles del mismo en dicha entidad.

Habiendo advertido la ausencia del Consejo Nacional de la Etnia Negra en el citado organigrama, realicé algunas indagaciones sobre la ubicación de ese Concejo en la actual estructura del Ministerio de la Presidencia. ¿Y cuál ha sido mi sorpresa? A pesar de que conforme el Decreto Ejecutivo No. 116, de 29 de mayo de 2007, publicado en la Gaceta Oficial No. 25,802, el gobierno del presidente Martín Torrijos nunca incorporó formalmente al Consejo Nacional de la Etnia Negra a la estructura del Ministerio de la Presidencia, a través de los mecanismos técnico administrativos pertinentes.

Hoy por hoy, el Consejo Nacional de la Etnia Negra no aparece en el Manual de Organización del Sector Público del año 2008 (MEF), aun cuando para el 2009, contradictoriamente, existe un presupuesto reducido asignado dentro de la estructura del Ministerio de la Presidencia, que ejecuta la Secretaría Ejecutiva del Concejo. Quizás esa falta de institucionalidad del gobierno saliente haya contribuido a que la reingeniería que ahora operará en el Palacio de las Garzas no reconozca la existencia del Consejo Nacional de la Etnia Negra como instancia adscrita a esa esfera.

En esas circunstancias, creo que será conveniente, además de necesario, que los miembros de la sociedad civil que integran dicho concejo, léase aquellos provenientes de las organizaciones negras panameñas, ofrezcan una explicación, ojalá aclaración, que eche por tierra la información recabada y que aquí comparto con los lectores. Igualmente, hará falta alguna orientación pública que arroje luces sobre las perspectivas que tienen los miembros del Concejo en torno a esa estructura, a la luz del nuevo gobierno que asume la conducción del Estado, a partir del próximo 1 de julio.

Me luce que en este momento el silencio pudiera resultar, paradójicamente, una imprudencia, y, a más largo plazo, podría derivar en un grave retroceso en todo lo andado, durante muchas décadas, de cara a la inclusión social de la población afropanameña. ¡Cuidado!

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Ciudadano o Presidente Electo

Cada 5 años se hacen elecciones generales en Panamá.  Algunos terminos vienen,  en la ocasión,  a ser utilizados ampliamente en todos los niveles de la vida nacional.

“Presidente electo”, “Diputado electo”, etc. son algunos de ellos que cobran vigencia  aunque luego de que el nuevo gobierno toma posesión, dejen de usarse.  Quizás por ello, es que algunos no son utilizados apropiadamente o su interpreteción es un poco confundida.

En el siguiente artículo,  publicado  hoy en el diario el Panamá America, el Jurista y Educador Miguel Angel Boloboski Ferreira   hace docencia sobre el uso del término ciudadano, precísamente por quien en el momento es el Presidente Electo de la República.

El Editor

Héctor Robles

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Ciudadano o Presidente Electo

Por: Miguel Angel Boloboski Ferreira


Nuestra Constitución Política vigente no contempla como tal la figura del “Presidente Electo”. De hecho, ni siquiera la menciona.

Lo más cercano como referencia a la “figura” del presidente electo, nos la entrega el artículo 178 de la Constitución que indica: “Los ciudadanos (funcionarios) que hayan sido elegidos Presidente o Vicepresidente no podrán ser reelegidos para el mismo cargo en los dos periodos presidenciales inmediatamente siguientes”.

Hago esta acotación por razón de los comentarios vertidos recientemente por el actual “Presidente Electo” en un programa televisivo de opinión. Durante la entrevista se tocaron diversos temas; algunos de ellos referidos a los otros dos Órganos del Estado, vale decir Legislativo y Judicial.

En algún momento de la entrevista el actual “Presidente electo” explicó (palabras más, palabras menos) que sus opiniones las vertía como “ciudadano”, puesto que al no haber tomado posesión del cargo de Presidente de la República, el era un “simple ciudadano más”.

Debo decir que lo anterior no es correcto. El Presidente electo dejó de ser un simple ciudadano desde el mismo instante en que el Tribunal Electoral reconociendo su amplio triunfo, le entregó la credencial que lo acredita como vencedor de las elecciones de mayo 3 de 2009 (algunos opinan, incluso, que antes, o sea desde la misma noche del 3 de mayo cuando, por los medios de comunicación, lo proclamaron) y Presidente de la República a partir del próximo 1 de julio de 2009, según lo dispuesto en nuestra magna carta (artículo 181).

Por ende, sus opiniones conllevan la profundidad, responsabilidad y deberes constitucionales que le caben al otro Órgano del Estado que representará a partir de la fecha indicada, a través del Órgano Ejecutivo.

Lo anterior, íntimamente ligado al artículo 2 de la Constitución Política que cito a continuación: El Poder Público sólo emana del pueblo. Lo ejerce el Estado conforme esta Constitución lo establece, por medio de los Órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial, los cuales actúan limitada y separadamente, pero en armónica colaboración.
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Publicado el 28 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el credito que se merece