‘El librito’

‘El librito’


MILTON VARGAS JURADO

.. O “by the book”, frase utilizada por los estadounidenses cuando quieren indicar que para realizar diversos trabajos hay que guiarse por éste, o en otras palabras, por el reglamento. “El librito” que encabeza este artículo no es más que una forma de llamar, de manera real, al libro de libros, Carta Magna que le dicen, al gran articulado que norma máximamente el cómo hacer las cosas, al menos en teoría.

Como no deseo dejar a la imaginación nada, establezcamos, solo como referencia, dos normas de la Constitución Política de la República de Panamá (así se denomina legalmente), que “a prima facie” (me hace sentir como si fuese abogado escribirla), nos muestran cómo deberían ser estos asuntos en Panamá.

Del “Capítulo 1º. Garantías Fundamentales”, específicamente los artículos 17 y 18 (claro que podría extenderme a casi todos): “Artículo 17- Las autoridades de la República están instituidas para proteger en su vida, honra y bienes a los nacionales dondequiera se encuentren y a los extranjeros que están bajo su jurisdicción; la efectividad de los derechos y deberes individuales y sociales, y cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley…”.

Aún cuando no seamos abogados o doctores en Derecho, sino simples leguleyos, (me estoy refiriendo a usted y a mí, amable lector), lo consagrado es muy simple de leer y de entender. Me encanta la parte “y cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley” , porque es ahí donde nace el diminutivo de “el librito” , pues, es público y notorio que es lo último que han hecho muchísimas autoridades.

No es bueno para nada generalizar; conozco personalmente o por referencias a panameñas y panameños que hacen un apostolado el ser funcionario público, y es precisamente esa actitud con la patria lo que uno espera de quienes han de administrar el Estado.

“Artículo 18- Los particulares solo son responsables ante las autoridades por infracción de la Constitución o de la Ley. Los servidores públicos lo son por esas mismas causas y también por extralimitación de funciones o por omisión en el ejercicio de éstas”. Fíjese la gran diferencia en ser “particular” con respecto a un servidor público. Nosotros tenemos la responsabilidad de no infringir “el librito” o las leyes dimanadas de él. El funcionario público, de ministro para abajo, además de cumplir como particulares estos preceptos, solo pueden hacer, en su labor oficial, lo que dicta la ley, no lo que él o ella apetece.

Cuando una autoridad no cumple con la ley, por comisión u omisión, causa daños muchas veces irreparables al ciudadano. No existe un organismo en Panamá que logre reaccionar, en tiempo suficiente, a una extralimitación de funciones. En este sentido, aún con la presencia de la Defensoría del Pueblo, a veces las horas marcan la diferencia entre un bien o un terrible mal.

Solo por estos dos artículos vale la pena que el nuevo gobierno realice una profunda auditoría de los actos gubernamentales actuales y me atrevo a asegurar que encontrarán que nuestra Constitución ha sido para muchos, un librito cualquiera.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

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