Defendamos nuestros intereses

Defendamos nuestros intereses


Víctor J. Fábrega V.

Con el título me refiero específicamente a los embalses, hidroeléctricas, minería, pastoreo, agricultura, desarrollo habitacional, obras de infraestructura, proyectos industriales, turísticos, portuarios, parques temáticos, tratados internacionales, sistema bancario, comercio, sociedades anónimas, etc., pues son importantes y necesitamos de todos ellos para nuestro desarrollo.

Todos, en mayor o menor grado, tienen oposición. Los principales opositores son los afectados y desplazados por estos proyectos, quienes deben ser razonablemente compensados; a éstos se suman los negativos permanentes que se oponen hasta a ellos mismos; otros lo hacen de buena fe, pero con información incompleta o equivocada; otros se oponen por motivos políticos, a pesar del daño que causan a obras prioritarias de interés nacional. También se oponen empresas y naciones que no quieren competencia y que sugieren, piden y hasta exigen cosas opuestas a las que ellos practican.

Todos los seres vivientes luchan en defensa de sus intereses. Los seres humanos, empresas, sociedades de todo tipo, y naciones, lo hacen con intensidad, sagacidad, sutileza y astucia, utilizando todos los medios posibles, incluso tras bastidores.

Como argumento esgrimen verdades parciales y hasta mentiras. Como banderas airean temas sensibles y simpáticos como medio ambiente, cambio climático, contaminación, ecología, deforestación, preservación de la flora y fauna, derechos humanos, moral, temas religiosos, derechos ancestrales y posesorios, discriminación, etc., pero el verdadero motivo es eliminar la competencia.

Como arma utilizan los medios de comunicación, las manifestaciones, tranques de calles, huelgas, demandas judiciales, sanciones económicas, embargos, guerras, etc. Además envían “expertos” asesores que están muy bien cuando sus intereses coinciden con los nuestros, pero en caso contrario sutilmente nos tiran al desvío.

Los panameños tenemos, con inteligencia y firmeza, que promover, proteger y defender nuestros intereses. En este mundo no hay nada perfecto, todo tiene ventajas y desventajas, lo primordial para nosotros es que tengan muchas ventajas y que podamos vivir con sus desventajas.

Las actividades que crean puestos de trabajo tanto en la ciudad como en la campiña son indispensables para nuestra estabilidad y progreso. El mayor causante de la degradación del ambiente en el campo es el campesino desempleado, quien con su machete y hacha derriba más árboles de lo necesario para leña y para la agricultura y pastoreo rudimentario.

Es básico mejorar la educación, sobre todo la primaria, pues es donde se da confianza al niño, se estimulan y orientan sus habilidades y sus deseos de instruirse y mejorarse. Después de una buena escuela primaria ese niño se educa a como dé lugar, aunque sea sólo. Las fuentes de trabajo en el campo evitan que los jóvenes emigren hacia las ciudades, aumentando la aglomeración con todas sus consecuencias negativas.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que corresponde

¿Prepotencia o ceguera médica?

¿Prepotencia o ceguera médica?


Omar O. Rosas.


Leyendo una declaración pública que la Asociación Médica Nacional divulgó el pasado día 19 de junio, dirigida al nuevo gobierno que se inicia el 1 de julio, considero que se plantea el problema del sector salud desde una sola óptica.

En este análisis, los gremios médicos que firman dicho documento me hacen recordar el pasaje de Poncio Pilatos, ya que se excluyen olímpicamente como parte del problema, adoptando la posición de jueces y en ningún momento hacen un “mea culpa”.

Según su declaración el problema de la atención radica en lo estructural, en la incomodidad en la que laboran, en lo administrativo; no en la calidad de la atención a la que ellos están comprometidos con la comunidad, sino en el proceso de compras de insumos, en la burocracia, en la corrupción (de los otros), en el nombramiento de funcionarios y en la falta de transparencia (de los demás).

Incumplir con el horario de trabajo, cobrar salario completo, el sobregiro de recetas por deficiencias en el control de las mismas (desabastecen), la pérdida de insumos y equipos (por la falta de controles y seguridad) ¿administrativamente cómo se llama?

Hablan de la participación ciudadana y le dan la espalda una vez logran sus objetivos económicos en sus “luchas gremiales”, olvidándose de la atención en calidad y tiempo.

Pareciera ser que la credibilidad es potestad solo de ellos y el resto de los funcionarios técnicos, administrativos y demás profesionales del sector salud andan huérfanos de ésta.

Para ellos la responsabilidad es solo de los directivos y del Gobierno y no de todos, cuando desde el más alto nivel al más humilde en esta cadena de funcionamiento formamos un cuerpo integrado y somos parte del problema y parte de la solución; donde el sacrificio, la autocrítica y la responsabilidad de todos, es el camino para la transformación.

Desconocer que se es parte del problema y exigir lo que no se es capaz de dar, no es una posición y propuesta seria, responsable y creíble, pero sí es una posición demagógica, cómoda y oportunista.

Por eso sí, creo que el nuevo gobierno debe conjugar todos los sectores y analizar todas las propuestas para resolver el problema de manera integral, con equidad de sacrificios y de responsabilidad: una reingeniería que comprometa a todos.

“No es más culpable aquel al que se le señalan las culpas, que aquel que se hace el ciego”.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que corresponde

Los entuertos por descubrir

Los entuertos por descubrir

Carlos Eduardo Galán Ponce

Lo que ha ido apareciendo en este período de transición gubernamental va a ser como robarse una tiza en una escuela, cuando se compare con lo que van a encontrar los nuevos funcionarios en sus instituciones asignadas, luego de posesionarse de sus cargos el 1 de julio. ¿A cuánto ascenderán los atracos? De lo que sí se puede tener la seguridad es que su descubrimiento será posible solo porque el actual gobierno perdió las elecciones. De lo contrario… Adiós.

De esas “bellezas” no solo rebosarán los despachos de altos y medianos funcionarios, sino que con el knock out que recibió el PRD en estas elecciones, ellos mismos se encargarán de airear las que “adornan” a algunos de sus más connotados dirigentes. Los trapos sucios, no importa dónde se laven, son sucios. Y con frecuencia ocurre que las manchas, lejos de borrarse, tienden a esparcirse.

Cinco años no serán suficientes para desenmarañar la descomunal rapiña por los dineros públicos que campeó en este período presidencial. Máxime cuando los susodichos son verdaderos expertos en enmascarar sus delitos, con toda clase de argucias legales. Pero su mayor legado administrativo lo han dejado al descubierto. Escuelas por donde parece haber pasado un ciclón, luego de haberse embolsado más de 60 millones de dólares en “reparaciones”.

Un Inadeh deshuesado, tras haberle sustraído la mitad de su presupuesto para politiquear. Delitos de lesa patria, porque la educación es la esencia de la civilización. Por eso, la conformación política–civilista que cada vez que ha ido unida a una contienda acapara más del 60% de los votos, tiene el deber de mantenerse unida.

Solo trate de imaginar un panorama donde estos mismos se hubiesen reelegido. Todos sus delitos hubieran quedado en el mismo olvido donde los mantuvieron mientras los cometían y se les ocurrían otros más rentables.

Los “índices de desarrollo”, el “crecimiento económico” y todas esas cifras del auge en que, según la primera dama, su esposo nos  deja al país –que el papel las aguanta con estoica resignación–, parecen medidas con una vara distinta a lo que aparece con solo mirar alrededor, sin siquiera tener que sumar.

Los despojos que nos han dejado por país; calles que son una vergonzosa sucesión interminable de cráteres; falta de agua conducida; aguas servidas y pluviales que se disputan las calles con autos y peatones; obras inauguradas a medias para el show, que de paso no les produjeron ni un voto; niños recibiendo clases en las carreteras; escuelas más “ranchas” que antes; hospitales sin medicinas y un Seguro Social “salvado” con el aumento de las cuotas, con sus dueños en filas interminables, esperando por una cirugía y hasta por una cita médica que ya pagaron; pirañas bípedas posesionadas de nuestros ríos para saciar una sed de energía que no es nuestra, mientras los depredadores internacionales horadan nuestras montañas para verter en las nacientes y cristalinas corrientes de agua los restos de sus reactivos venenosos.

Ali Baba resucitado, con gorro de charro, instalado en las garitas de peaje de los corredores, con sus “40” con corbata, dispersos por las generadoras eléctricas, las petroleras y las empresas de telefonía. El patrimonio de la nación cedido alegremente a bordo de aviones privados de los beneficiados, en vuelos de cortesía.

Los poderes del Estado, encargados de nuestra protección, bailaron estos cinco años al son de su mejor conveniencia, desinteresados de la ventura del país y cubriéndose mutuamente sus espaldas en “armónica colaboración”. Todos alentados por la actitud de un presidente que, con la mirada perdida en el vacío, observó este descalabro con indigna indiferencia. Y digo “observó”, porque para esta fecha, ya no debe quedar ni eso.

Pero todos esos funcionarios de comportamiento errático, que han quedado protegidos por períodos fijos, mejor es que comiencen a encontrar sus responsabilidades y despierten dándose cuenta de que la época del relajo se acabó. No vayan a cometer el error de equivocarse con Martinelli, porque ahora encontrarán en el solio presidencial a alguien muy diferente. Y a una mayoría de la población cansada de tanta corrupción dispuesta a respaldarlo en su firmeza.

La esperanza de que este relajo terminó, se ha arraigado de tal forma en todos los estratos ciudadanos que no puedo evitar compartir con los lectores un gracioso suceso familiar. El día que se conmemoraba un aniversario más de la masacre en la Plaza de Tiananmen, conversábamos unos amigos sobre la falta de libertades individuales en China, y mi nieta Victoria Koyner, de ocho años, se nos acerca, y al escucharnos pregunta inocentemente a mi esposa: “Oye abuela, y el señor Martinelli no puede arreglar eso?”.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que corresponde

Créditos y débitos del gobierno Torrijos

Créditos y débitos del gobierno Torrijos


I. Roberto Eisenmann, Jr.

Martín Torrijos fue elegido con un mandato claro de 47%. La expectativa que creó fue alta; representaba una nueva generación de gobernante… una nueva esperanza. De sus promesas, las que más pegaron fueron “Cero Corrupción” y “Patria Nueva”.

Hoy, faltando cuatro días para terminar su gobierno, vale hacer una lista de los créditos y débitos de sus cinco años de gobierno. Comencemos por los créditos (logros positivos):

Primero: eliminó el decreto que había castrado a la Ley de Transparencia, y derogó lo que quedaba de las “leyes mordaza”. Le dio transparencia a las partidas discrecionales, pero al finalizar su gobierno –contrario a todo esto– impregnó obscuridad, eliminando transparencia en las cifras de las finanzas públicas; sin embargo, y a pesar de ello pongo esto en la columna de crédito.

Segundo: Logró la reforma fiscal, dolorosa pero necesaria. Esto, más una bonanza caída del cielo que nada o poco tuvo que ver con acciones de su gobierno, significó que el gobierno Torrijos tuvo a su disposición los mayores presupuestos de la historia del país.

Tercero: Logró la nueva legislación de la Caja de Seguro Social luego de que “mandó” usando su mayoría legislativa, provocando una protesta masiva que lo llevó a recular para luego –con ayuda de la sociedad civil– lograr una concertación que salvó las finanzas de la Caja. Panamá se convirtió así en uno de los pocos países que salva de la quiebra a su sistema de seguridad social. Un crédito y a la vez un aprendizaje: la gobernabilidad hoy día se logra concertando, no mandando contra la voluntad de las mayorías, a pesar de su mandato.

Cuarto: Logra que se apruebe el referéndum sobre el proyecto de la expansión del Canal. Nuevamente en este tema –y frente a la repentina baja en las encuestas– convoca la Concertación Nacional para el Desarrollo, y solo así, gracias a la ayuda de la sociedad civil, logra el propósito.

Hay otros logros, como la Red de Oportunidades, Prodec, “Conéctate al Conocimiento”, el portal Panamá Compra (que produjo una solución a medias), los productos Compita, la cinta costera (aun cuando mal concebida), los nombramientos aceptables en la Corte Suprema de Justicia, y la negociación del TPC que hubiera sido su quinto gran logro si no lo hubiera enterrado (el propio Torrijos) al provocar la elección de Pedro Miguel González como presidente de la Asamblea … pero considero que los cuatro grandes logros con los que se recordará positivamente al gobierno Torrijos son los descritos y de éstos, el que más se recordará es el del Canal.

Ahora, los débitos (las grandes fallas): Primero: la falla más grande fue el compromiso electoral de cero corrupción. Más allá del decreto de transparencia no hubo nada y la corrupción se acrecentó.

El caso Cemis, el mayor símbolo de corrupción de nuestro país, continuó enterrado… impunidad total. Corrupción en la Asamblea controlada por el presidente … impunidad total. Exgerente del Banco Nacional con ocho condenas de corrupción, en su casa. Vacaciones falsas acumuladas en el Tribunal Electoral … impunidad total. Desfalco Fece impune, figuras de bronce desaparecidas … caso enterrado. “asesoría” del Presidente a un gobierno extranjero …caso enterrado. Caso Murcia… enterrado; caos urbano y coimas municipales … enterrado. Conflictos de interés presidencial en el área marítima … enterrado. El terrible negocio del tío Charro Espino… ahí. Grupo F continúa haciendo lo que quiere con nuestro país … impunidad total. Destrucción de la Carrera Administrativa, y un largo etcétera de jugosos negocios de favoritos presidenciales. “Entran limpios y salen millonarios” fue la verdad que más contribuyó a la condena electoral más brutal de la época moderna, a pesar de un extraordinario malgasto de nuestros fondos en publicidad gubernamental.

Segundo: Tema de Estado en el que se perdieron cinco años completos: Salud.

Tercero: Tema de Estado en el que se perdieron cinco años completos: Educación.

Cuarto: Tema de Estado en el que se perdieron cinco años completos: Transporte; en este renglón, internacionalmente Panamá queda como uno de los peores países del mundo.

Quinto: Tema de Estado en el que se perdieron cinco años completos: Seguridad … y aquí la cosa es peor porque nombró a militares con casos pendientes por asesinato … y forzó cinco decretos de gabinete militarizantes.

Sexto: Tema de Estado en el que se perdieron cinco años completos: Justicia. Firmó un Pacto de Estado por la Justicia e incumplió más del 80% de su compromiso.

Séptimo: Manejó terriblemente mal –y no cumplió– ninguna promesa respecto a la tragedia del envenenamiento que mató a 129 personas y que mantiene a muchísimas más sufriendo terribles consecuencias. La tragedia del bus incendiado en que mueren 18 personas y, finalmente, la tragedia del helicóptero en que murieron chilenos y panameños.

Octavo: El costosísimo error inepto con la Comunidad Europea, y la impunidad de los responsables.

Noveno: Cuando un área del país sufrió las peores inundaciones que se puedan recordar, demostró un olímpico desprecio por el sufrimiento que vivían esos panameños y se fue de paseo a Europa a codearse con la realeza. Mucho criticó los viajes presidenciales de sus antecesores, pero rompió todos los récords de paseos presidenciales. El compromiso de “Patria nueva” quedó en falsa promesa.

En conclusión: logró algunas cosas importantes, falló en muchas otras. Su gobierno merece –según mi criterio– un 2.5 … aun cuando su popularidad personal es buena; seguramente es así porque no fue un presidente amenazante y porque tiene aspecto de “buen pelao” que provoca simpatías con su cara de “yo no fui”.

Gracias a la democracia que tanto nos costó, felizmente podemos decirle a Martín Torrijos “Sayonara”.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que corresponde

‘El librito’

‘El librito’


MILTON VARGAS JURADO

.. O “by the book”, frase utilizada por los estadounidenses cuando quieren indicar que para realizar diversos trabajos hay que guiarse por éste, o en otras palabras, por el reglamento. “El librito” que encabeza este artículo no es más que una forma de llamar, de manera real, al libro de libros, Carta Magna que le dicen, al gran articulado que norma máximamente el cómo hacer las cosas, al menos en teoría.

Como no deseo dejar a la imaginación nada, establezcamos, solo como referencia, dos normas de la Constitución Política de la República de Panamá (así se denomina legalmente), que “a prima facie” (me hace sentir como si fuese abogado escribirla), nos muestran cómo deberían ser estos asuntos en Panamá.

Del “Capítulo 1º. Garantías Fundamentales”, específicamente los artículos 17 y 18 (claro que podría extenderme a casi todos): “Artículo 17- Las autoridades de la República están instituidas para proteger en su vida, honra y bienes a los nacionales dondequiera se encuentren y a los extranjeros que están bajo su jurisdicción; la efectividad de los derechos y deberes individuales y sociales, y cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley…”.

Aún cuando no seamos abogados o doctores en Derecho, sino simples leguleyos, (me estoy refiriendo a usted y a mí, amable lector), lo consagrado es muy simple de leer y de entender. Me encanta la parte “y cumplir y hacer cumplir la Constitución y la Ley” , porque es ahí donde nace el diminutivo de “el librito” , pues, es público y notorio que es lo último que han hecho muchísimas autoridades.

No es bueno para nada generalizar; conozco personalmente o por referencias a panameñas y panameños que hacen un apostolado el ser funcionario público, y es precisamente esa actitud con la patria lo que uno espera de quienes han de administrar el Estado.

“Artículo 18- Los particulares solo son responsables ante las autoridades por infracción de la Constitución o de la Ley. Los servidores públicos lo son por esas mismas causas y también por extralimitación de funciones o por omisión en el ejercicio de éstas”. Fíjese la gran diferencia en ser “particular” con respecto a un servidor público. Nosotros tenemos la responsabilidad de no infringir “el librito” o las leyes dimanadas de él. El funcionario público, de ministro para abajo, además de cumplir como particulares estos preceptos, solo pueden hacer, en su labor oficial, lo que dicta la ley, no lo que él o ella apetece.

Cuando una autoridad no cumple con la ley, por comisión u omisión, causa daños muchas veces irreparables al ciudadano. No existe un organismo en Panamá que logre reaccionar, en tiempo suficiente, a una extralimitación de funciones. En este sentido, aún con la presencia de la Defensoría del Pueblo, a veces las horas marcan la diferencia entre un bien o un terrible mal.

Solo por estos dos artículos vale la pena que el nuevo gobierno realice una profunda auditoría de los actos gubernamentales actuales y me atrevo a asegurar que encontrarán que nuestra Constitución ha sido para muchos, un librito cualquiera.

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

¿El último pendejo?

¿El último pendejo?

EDGARDO LÓPEZ GRIMALDO

En La Decana del 16 de junio aparece la acostumbrada opinión de Mario Rognoni, uno de los pocos que me escribió dos cartas en lo más álgido de mi exilio político en Ecuador. El otro fue Alberto Alemán Boyd.

Aunque no hablo personalmente con Mario desde unas semanas antes de aquel “democrático” y sangriento regalo navideño de Bush padre, siempre le estaré agradecido por aquellas cartas y por su amistad.

Sin embargo, esta vez debo discrepar de su alusión al general Torrijos en el segundo párrafo de su escrito, que cito: “Omar lamentó el hecho y luego nos dijo: “bueno, acaba de morir el último pendejo. En este país ya todos los que vivamos seremos vivos y pelearemos por nuestros derechos”.

Según Mario, el “pendejo” al que Omar se refería era un atropellado por un tractor en la construcción de la ave. Ricardo J. Alfaro. Mario ligó el insólito comentario de Omar a la lucha que éste libraba en aquella época.

Conversé corto, pero profundo con ese jefe y amigo más veces de lo que mucha gente se pudiera imaginar. Lo estudiaba desde antes de que fuera mi jefe, durante y después. Claro que como ser humano fallaba, pero reconocía, enmendaba y volvía a la carga para tirar con mayor vigor para adelante, siempre con una meta fija entre ceja y ceja: la soberanía de la patria ocupada.

Recuerdo que esa palabra, “pendejo” , Omar la usó una sola vez públicamente, y otra, ¡conmigo! “Bien pendejos serían si se dejan quitar lo que han conquistado?” , dijo a miles de panameños que lo vitoreaban. Y acompañado del coronel Flores, en Fuerte Amador:

“López, no olvide que quien sube como palma puede bajar como coco, por pendejo”. Tenía un mes de haber salido en el Orden del Día mi ascenso, de placa 805 a 9014. “Prohibido ser pendejo” , me dije.

No, lo siento. Esa expresión nunca pudo haber salido de la boca de Omar, no como un llamado para que no fuéramos pendejos en las luchas por nuestros derechos, usando de tétrico ejemplo la muerte de aquel panameño.

El joven Mario escuchó o interpretó mal a Omar. Mas la verdad, es que de todas maneras el último pendejo no ha muerto aún, porque hay —¿habemos?— muchos pendejos ¡esperando ser arrollados por el tractor del desgobierno y la corrupción!

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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Fusión ATP – INAC

RAÚL LEAL

Gran revuelo en el ámbito intelectual y cultural del país ha causado el anuncio del presidente electo Ricardo Martinelli de fusionar los entes Autoridad de Turismo y el Instituto Nacional de Cultura (fusión ATP-INAC). Hecho posteriormente reafirmado por el designado en Turismo, Salo Shamah.

El tema cultura-turismo no es nuevo, data del auge turístico a partir de los años 50 y que después se llamó turismo cultural. Solo que hay que aclararle a las autoridades que sociológicamente el turismo cultural no es cultura ni hace cultura en ningún país.

En Panamá la idea se acaricia desde hace rato por aquellos que tienen la concepción de hacer dinero con una macro postal: insertar al país, sus costumbres, su folklore y su patrimonio histórico en una máquina de hacer dinero.

No tiene nada de malo hacer dinero, pero ¿dinero para quiénes?, ¿se beneficiarán nuestras comunidades? Bajo esa mismo perspectiva del vil metal, ya se está destrozando el patrimonio histórico en el Casco Viejo bajo las narices de las autoridades que se van y para complacencia de otros.

Ninguno de los asociados a los grupos organizados de cultura cree que deben convertir el Casco Antiguo en un enorme museo, pero tampoco debe ser la caja registradora de nadie, a costillas de invalidar el verdadero patrimonio nacional, cambiando su rostro por uno distinto al legado cultural de nuestros antepasados.

En nuestras comunidades para que estas puedan aprovechar al máximo su potencial turístico, no se necesita una fusión de dos instituciones distintas una de otra y con diferente fin (ATP-INAC), sino pregúntenle a nuestras indígenas de las cuencas del Canal, que ya están disfrutando cierta bonanza por esfuerzo propio y organizadamente.

“Los locos somos más” , está bien, pero no mezclemos el agua con el aceite. Y les digo una genialidad más: en todo el continente a nadie aún se le ha ocurrido fusionar los entes de cultura y turismo, porque entienden que no hay ningún problema en crear las condiciones para una armónica colaboración entre ambos.
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Publicado el 26 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.