Comprender el cine

Comprender el cine
MODESTO A. TUÑÓN F.


Las experiencias, enseñanzas y hábitos que se adquieren en los primeros siete años de vida, suelen permanecer de manera prolongada en nuestra personalidad. Si este perfil se profundiza durante la adolescencia, esos rasgos se constituyen en un sello que da una identidad para el resto de la vida.

Cuando era niño, mi madre solía llevarme al cine, porque era una de sus aficiones. Vi una considerable cantidad de películas de acción en los cines del barrio, pero también en el cine Tropical, dramas mexicanos que eran los preferidos de mi progenitora.

Al llegar al Instituto Nacional, fue Roberto Morgan quien me estimuló la cinefilia, con la particularidad de que estudiábamos el cine. El cine club institutor fue una escuela alterna a lo que se aprendía en las aulas. Pero también con frecuencia nos reuníamos un grupo y con el famoso presidente del organismo cultural, íbamos al cine Cecilia a ver las cintas —por lo general europeas— que se exhibían en esa sala.

Aparte de esto, tenía mi propia formación, pues una vez a la semana, iba en las tardes al cine Hispano en avenida A y allí se podía ver casi todo el Bergman que venía al país; además unas cuantas películas italianas y algo del cine francés de la “nouvelle vague”.

Tanto el festival de cine que se organizaba una vez al año, como los foros que hacíamos en el Salón Claret y otras salas especialmente adecuadas para tal fin, fueron los modelos de un trabajo cultural que se desarrollaba para los interesados en estos afanes.

Una vez que llegué a la universidad, pude impulsar primero el Cine Club Universitario y luego colaborar en establecer el Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU). La posibilidad de presentar festivales de cine de ciertos países, fue un nuevo nivel en esta experiencia universitaria con ciclos de Cuba, Chile, Unión Soviética, Italia, México y de África, entre otros con la posibilidad de traer a cineastas al país. Realizadores como Pastor Vega de Cuba, Stoyanov Bigor de Bulgaria, Sarah Maldoror de Guinea Bissao y Gerardo Vallejos de Argentina, son nombres que se guardan en la memoria.

Es por eso que cuando se perciben iniciativas como los cursos de formación cinematográfica que durante varios años ha desarrollado la Fundación EnRedArte y que permiten a —sobre todo— jóvenes escuchar a expertos hablar del cine, su lenguaje, sus modalidades, apreciar cintas de probada calidad y tener la posibilidad de dialogar con realizadores, sabemos que se siembra un importante valor y sensibilidad artística.

Este curso, realizado cada año con el auspicio de la Embajada de España, ha contribuido a crear en los jóvenes una inclinación hacia la cinefilia, y comprensión crítica de una de las actividades de ocio más frecuentes en la ciudadanía panameña.

Ir al cine es ahora un entretenimiento ligado al enriquecimiento cultural. Luego de 11 sábados, el curso habrá recorrido algunos de los temas fundamentales del cine: guión, su historia, producción, edición, fotografía y otros aspectos imprescindibles para la cabal comprensión de una obra cinematográfica.

Una juventud con una formación cultural de este tipo, puede darnos la pauta para esperar ciudadanos más capacitados para comprender su realidad histórica.
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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el credito que le corresponde.

Oportunidad para el sector turismo

Oportunidad para el sector turismo

YESENIA CABALLERO

El hecho de que se esté dando la transición política en Panamá, es un elemento positivo, en la forma de actuar y de promover desarrollo en el Estado. La transparencia y el sentido común de entregar todas los planes de acción que están en proceso; constituyen una nueva oportunidad para que, sin celos, recelos y envidias, se pueda continuar emprendiendo soluciones convenientes para el sector turismo.

Nos encontramos en una crisis generada por la recesión mundial y la llegada de la nueva gripe. Ante estos hechos de la globalización se requiere abordar soluciones integrales, por eso la necesidad de establecer una guía de acción dirigida a fortalecer el sector y crear condiciones para elevar la competitividad.

El mercado turístico por las circunstancias actuales se hace cada día más dinámico, buscando acciones integrales, elevando la competitividad y bajando los costos de los servicios. Por ello, las nuevas autoridades deberán entre otras cosas inducir soluciones dirigidas a:

  • a. Promover la iniciativa privada. Es indispensable establecer mecanismos de seguimiento y apoyo a los proyectos de inversión que se realizan por la iniciativa privada a lo largo y ancho del territorio nacional. Existe un sinnúmero de hoteles en construcción, que será bienvenida una ayuda de la ATP en resolver la burocracia estatal, que va desde los permisos de ANAM y los Municipios, hasta los permisos de ocupación de los bomberos. Este apoyo permitirá agilizar las obras y disminuir los costos de construcción.
  • b. Capacitación para elevar la competitividad. El INADEH tiene un prestigio ganado en los cursos de capacitación y desarrollo del recurso humano, ante la necesidad de elevar la calidad del producto servicio, un plan conjunto con la ATP, permitirá recapacitar a todo el personal de los principales hoteles del país. Esta es una inversión del Estado, que generará muchos dividendos y asegura la empleomanía.
  • c. Sistema de promoción a las actividades turísticas del país. Es necesario retomar el calendario turístico de Panamá y preparar las guías turísticas de los principales destinos del territorio nacional. Es una tarea indispensable que contribuirá a favorecer la diversificación y el fortalecimiento de los destinos turísticos.
  • d. Costos de producción. Llegó el momento de hacer un análisis de los costos de producción de servicios y promover una disminución de los precios. Ante la competencia y la capacidad instalada actual, es urgente, buscar alternativas que permitan hacer más atractiva la visita a Panamá, para ello, se requieren precios altamente competitivos en los hoteles, transporte aéreo y restaurantes.
  • e. Incentivos para la iniciativa privada. Disponer de un Plan Maestro, es un comienzo, pero no es la solución. Los hechos demuestran que la iniciativa privada actúa donde tiene posibilidad de alcanzar el éxito financiero, por ello, hay que promover y facilitar incentivos dirigidos a eliminar las desigualdades regionales; inducir la inserción de áreas del país a la globalización y aprovechar los factores internos (localización y potenciales activos como población y cultura).

Es una oportunidad única del nuevo gobierno aprovechar la circunstancia de la crisis mundial de la globalización, para orientar y redefinir el sector turístico, a fin de continuar sirviendo como instrumento para que ante la polarización de la riqueza nacional en la región metropolitana el sector produzca goteo (inversión y empleo) hacia el resto del país.

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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el credito que le corresponde.

Una respuesta rural inteligente

Una respuesta rural inteligente

BERTILO MEJÍA ORTEGA


Hay actitudes en los seres humanos que habitan en nuestra campiña que merecen un reconocimiento por alcanzar la altura de seres civilizados, tolerantes e inteligentes, aunque nunca hayan pisado una universidad.

Nos refería hace unos días el humilde ciudadano Epifanio Méndez, quien administra una finca rural en el oriente chiricano, que había recibido una agreste y amenazante visita que pudo sacarlo de quicio, pero prefirió la razón y la indiferencia a un acto de inaudita provocación.

Según Méndez, el ciudadano José Meléndez (a) “Chefo” , se introdujo de manera inesperada a la hacienda que él (Méndez) administra, y en tono agresivo, desequilibrado y amenazante, le hizo advertencias de actuar contra el patrimonio económico que está bajo su responsabilidad, actitud que constituye un flagrante delito.

La respuesta de Méndez, a nuestro juicio, fue la adecuada y civilizada, apreciación que le extendimos cuando nos dio la versión de los hechos.

Son estos razonamientos los que eluden respuestas primitivas y hasta lamentables, cuando el ser humano, presa de la irreflexión y los impulsos endocrinos, hasta se toma la justicia por sus manos.

Aquí el gran perdedor ha sido Meléndez, quien no usó la cabeza, sino el páncreas o el hígado, porque él debe saber que cuando un ciudadano se sienta afectado por otro, o por alguna circunstancia, existen mecanismos civilizados para demandar la debida atención.

Olvidó que estamos en el siglo XXI y, lo peor, acudió al odio insensato, a un mecanismo delictivo y a una práctica que lo sitúa en una escala para nada afortunada.

Los que ejercemos la docencia, quienes hemos pasado por la universidad y por la práctica de los valores morales, estamos en el deber ineludible de reforzar toda conducta que concurra a la decencia, a la ecuanimidad y al respeto al derecho ajeno, pues con ello se construye la paz.

De igual manera, debemos ser firmes y categóricos para denunciar, demandar y rechazar todo atentado a las normas morales y a la convivencia pacífica, máxime cuando provienen de adultos que debieran construir y no destruir en una sociedad hastiada de provocadores, delincuentes, mafiosos e inmorales.

Que la lección de Epifanio Méndez, el humilde campesino que nos ocupa, sea aprendida por los huérfanos de calidad humana e intelecto.

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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el credito que le corresponde.

Final de la jornada

Final de la jornada

MIREYA LASSO

En pocos días concluirá mi mandato como diputada de la República, poniendo punto final a la representación con que me honraron en el 2004 los residentes de Bella Vista, Bethania, Pueblo Nuevo y Ancón, el antiguo Circuito 8-8.

Me siento agraciada y agradecida por la oportunidad que he tenido. De nada me puedo quejar; muy por el contrario, han sido cinco años de experiencias que jamás soñé, que me dejan inmensas satisfacciones, algunas desilusiones y sabias lecciones de vida. Pude apreciar, sin intermediarios, que urgen cambios de actitud en nuestra política criolla, que se lograrían con honestidad intelectual, convicción, tenacidad, sin demagogias o desmedidas ambiciones personales. Nada de doble caras; solo se requiere sana vocación, buena fe, objetivos claros, inquebrantable lealtad hacia el electorado.

Cuando en el 2003 tomé la decisión de lanzarme en un camino desconocido, sin ninguna experiencia política previa, creí firmemente que la política era “bonita” —y así lo decía abiertamente—, porque nos permitiría defender con mayor efectividad los derechos de quienes no tienen voz y, en general, participar en la aprobación de buenas leyes para todos. En lo personal y como parte del Órgano Legislativo, pensé que debía ser una ciudadana como cualquier otra, sin ostentar los codiciados privilegios y canonjías que son realmente innecesarios para desempeñar con pulcritud, humildad y vocación de servicio la responsabilidad confiada por los electores.

Estos cinco años me enseñaron mucho dentro y fuera de la Asamblea. Algunas lecciones las podré comentar abiertamente en el futuro en aras de mejorar la institución y la política; otras me las callaré por una dosis de prudente discreción.

Por ejemplo, considero que se podría mejorar la depreciada opinión pública de la Asamblea si se tomaran sencillas medidas de transparencia, tales como fiscalizar con eficiencia la utilización de los fondos asignados en el Presupuesto Nacional y exigir detalladas explicaciones a todas las autoridades; consultar con seriedad y amplitud todos los proyectos de ley, especialmente los presentados por el Ejecutivo; investigar con prudencia antecedentes y capacidad de funcionarios que deban ser ratificados; identificar la manera como votó cada diputado, sin esconderse en el anonimato del golpe de mesa; renunciar incondicionalmente a cualquier canonjía que signifique un estatus discriminatorio no accesible al ciudadano común.

Admito que en estos temas nunca fui conformista por ser leal a mi conciencia; mi rebeldía me granjeó no pocas malquerencias, algunas de las cuales se conocieron públicamente.

De otro lado, entre las muchas carencias de mi electorado comprobé las graves necesidades de una población marginada, especialmente en los cinco corregimientos que se añadieron para formar el nuevo circuito 8-7. Allí, en medio de la capital, sobrevive muchísima gente buena, rodeada de pobreza, inmundicia, ignorancia, insalubridad, crimen, inseguridad.

Conocí a decenas de jóvenes pandilleros ansiosos por una oportunidad para abandonar esa vida destructiva, a cientos de niños descalzos que no tienen un futuro diferente, a madres desempleadas sin herramientas para cambiar ese destino. Viendo todo ello, mi desilusión es no estar ahora en posición de poder ayudar con mayor efectividad.

Para concluir, mi último mensaje: gracias a quienes confiaron en mí en el 2004, a quienes me siguieron apoyando en el 2009 y, sobre todo, a Dios por una excepcional oportunidad de servir.

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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el credito que le corresponde.

¡Allí hay uno!

¡Allí hay uno!
PASTOR E. DURÁN E.

En nuestro artículo: “¿Dónde Están?” ( El Siglo , 24-02-09), preguntábamos dónde están los asesinos y torturadores de la dictadura de Torrijos y Noriega.

Según el Frenadeso (Frente por los Derechos Económicos y Sociales), uno de éstos, el reconocido torturador, ex mayor y ex jefe del G-2 (brutalidad militar) de las fenecidas Fuerzas de Defensa (FF.DD.), Felipe Camargo, está como jefe de seguridad de la empresa canadiense Petaquilla Gold – Minera Panamá, y “ha intentado agredir y amenaza a las comunidades que se oponen a esta mina a cielo abierto, comandando a individuos armados de varillas”.

Camargo, junto a ex miembros de los llamados “Machos de Monte” de las FF.DD, conforman el equipo de seguridad de la transnacional canadiense que insiste en explotar esta mina sin importar los nocivos efectos contra la salud que la mina causa, además de las onerosas condiciones económicas y sociales que este proyecto representa para la Nación.

Según Frenadeso, los militares contratados fomentaron una política de terror bajo el amparo de las autoridades del gobierno de Martín Torrijos, que se hizo de la vista gorda frente a los desmanes que cometía la empresa. Altos dignatarios y colaboradores del gobierno del PRD, fueron nombrados en distintos cargos dentro de la empresa minera.

En el pasado mes de mayo, miembros del Comité Pro Cierre de la Mina de Cerro Petaquilla, mantuvieron un cierre de la carretera que conduce al proyecto, como protesta por la contaminación que dicha mina viene causando.

El pasado 15 de mayo, en ocasión de un aniversario del fusilamiento de Victoriano Lorenzo, el Frente Campesino Contra los Embalses, la Unión Campesina Panameña, comunidades, ambientalistas, defensores de los derechos humanos y organizaciones solidarias, efectuaron una masiva marcha y concentración contra este proyecto de muerte.

Camargo fue sindicado, juzgado y condenado por los tribunales de justicia luego de ser acusado de torturador y violador de los derechos humanos durante la dictadura militar. Fue un esbirro y hombre de confianza del general Noriega, al punto de elevarlo a jefe del temido G-2. Siempre fue reconocido por su brutalidad en las acciones represivas que dirigía.

Que torturadores y criminales, con estos prontuarios como el de Camargo, ocupen cargos de importancia en el sector público y privado no es cosa que debe sorprendernos. En Panamá, este tipo de personajes es “castigado” otorgándole cargos de relevancia, como ocurrió con el coronel Daniel Delgado Diamante, nombrado ministro de Gobierno y Justicia, entre otros ex militares favorecidos por Martín Torrijos.

Ahora también ocurre con el ex miembro y segundo al mando de la Unidad Especial Antiterror (UESAT) de Noriega y ex G-2, Gustavo Pérez, designado por el presidente electo, Ricardo Martinelli, como nuevo jefe de la Policía Nacional.

Lo anterior nos obliga a redoblar esfuerzos en la lucha contra la impunidad, la injusticia, la criminalización de la protesta social y por la defensa de los derechos humanos.

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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quién damos el crédito que le corresponde.

Investigadores penales (III)

Investigadores penales (III)

CARLOS AUGUSTO HERRERA

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Nos encontramos con la Ley 69 de 27 de diciembre de 2007, creadora de la Dirección de Investigación Judicial en la Policía Nacional, la adscripción de los Servicios de Criminalística al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses más otras disposiciones.

El primer inconveniente es la separación de Criminalística. Anteriormente hubo muchos errores, como lo de seccionar las investigaciones, en consideración a los delitos y de ese modo los homicidios y lesiones correspondieron a la División de Homicidios, pero con un exiguo personal que además tenía que atender en la calle a los hechos recientes.

Todavía hay que distinguir entre “levantamiento de cadáver” y “reconocimiento de cadáver”. En su orden, si las investigaciones se realizan en el mismo lugar en que se descubre el cadáver, con todo un procedimiento que comprende la revisión del área subyacente. En el segundo caso se trabaja en el hospital o la morgue, puesto que la persona herida o lesionada muere posteriormente en un lugar distinto en el que ocurrió la tragedia.

El lector debe imaginarse el problema de los investigadores al descuidar las pesquisas de los casos anteriores, para atender los asuntos nuevos una y otra vez, las 24 horas de cada día. Todo un equipo conformado por los técnicos de cada área de la investigación, sin excluir al médico forense, quien además debía rendir un informe preliminar para evaluar las responsabilidades de los involucrados, en base a la legítima Defensa, que otros operadores habían descuidado en administraciones anteriores. Los entrenados en Criminalística deben estar al lado de los investigadores. Este trabajo se extiende hasta la camilla de disección anatómica, lugar en el que se practican las autopsias.

Este trabajo también es complicado y los participantes deben tomar en cuenta una serie de detalles como la ropa, que incumbe guardar sin limpiarla, como evidencia por muchas razones.

Estas cuestiones se tienen que realizar con suficiente acopio de materiales y equipo, porque la clasificación, tratamiento y secado de las prendas debe ser científico. De lo que extraen los investigadores al visualizar la actividad y recolectar los cuerpos extraños, las heridas, tamaño recorrido, profundidad, puede definir un resultado efectivo en las investigaciones.

Siempre mostré resistencia en el manejo de homicidios con lesiones, por lo complicado que resulta manejar tantos casos, con tan poco personal, ante lo complejo que resultan los asesinatos, para extender las actividades a las lesiones, cuya evolución lo trastocan las valoraciones médicas sobre la incapacidad provisional y definitiva, lo que paraliza la investigación hasta averiguar si se trata de lesiones o faltas. Esto depende de la incapacidad que oscila entre más o menos de los treinta días, aparte de las cicatrices, los lugares visibles y otro componente de detalles.

Ahora con la nueva Ley, pareciera que toda esta autonomía se reduce, según lo dispuesto por el artículo 3 de la citada Ley que dice: “El agente del Ministerio Público dirigirá las investigaciones penales, dictará las instrucciones para la investigación de los delitos a la Dirección de Investigación Judicial y solicitará los informes y los documentos que considere pertinentes sobre el cumplimiento de dichas instrucciones”.

Claro que debe existir un mecanismo que agilice esta actividad, pero las dificultades están en la falta de autonomía e independencia funcional, como explicaremos posteriormente.

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Publicado el 24 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Un cambio para salvar el sistema democrático

Un cambio para salvar el sistema democrático

LUIS EDUARDO CAMACHO


Siempre he dicho que no creo en aquellos que se dicen apolíticos o independientes, porque considero que casi todas las actividades humanas giran alrededor de la política y en razón de ello, todos tenemos una visión política propia que, queramos o no, está irremediablemente vinculada a la de otros.

Creo eso sí, en el sistema democrático. Él nos permite, de acuerdo a esa visión política propia, escoger el lado en queremos participar. Porque por un lado están quienes de manera individual o colectiva deciden actuar en el acontecer político nacional, en razón de intereses particulares o por preocupaciones generales muy coyunturales, debido a que están convencidos de que pueden alcanzar su realización personal y disfrutar permanentemente del producto del éxito profesional o empresarial, sin preocuparse de las condiciones sociales del resto de los ciudadanos.

Mientras que por otro lado, estamos aquellos que pensamos que la participación política individual o colectiva, debe ser permanente y motivada en razón de la preservación y perfeccionamiento del modelo socioeconómico del sistema democrático; entendiendo que ello solo es viable a través de una adecuada distribución de la riqueza que este produce; de tal manera que todos tengamos iguales posibilidades de alcanzar condiciones de vida dignas.

Indistintamente de cuál de esos dos lados hemos escogido para actuar políticamente, es importante no perder de vista que al no sentir los ciudadanos que le produce mejor calidad de vida, es ahora la democracia como sistema lo que está en peligro en muchos países.

Nuestro caso es mucho peor, porque debido a la percepción de una mala actuación por parte de los gobernantes elegidos democráticamente, muchos piensan que la democracia y su expresión multipartidista han empeorado sus condiciones de vida.

Si estudiamos los resultados de nuestras dos últimas elecciones, salta a la luz el hecho de que los partidos políticos mayoritarios han sido castigados duramente, uno en la contienda del 2004 y el otro en la del 2009.

Considérese justo o no, es fácil entender que los ciudadanos atribuyen a ellos las mayores responsabilidades en lo que se percibe como el colapso del sistema y por ello depositó quizás su último voto de confianza al sistema democrático en una alianza que preside un partido considerado pequeño.

La gran enseñanza es que no hace grande a los partidos la cantidad de inscritos que tengan. Los hace grandes el compromiso verdadero con las ideas que los inspiran y con las luchas que por ellas se emprenden.

El cambio que se necesita para preservar y perfeccionar el sistema democrático y su modelo socioeconómico no se alcanzó al ganar “La Alianza por el Cambio” las elecciones del 3 de mayo. Es cierto, son inmensas las expectativas de cambio. Pero igualmente grandes son también las limitaciones de recursos, debido a la crisis económica mundial y al despilfarro de los enormes recursos millonarios que tuvo a su disposición la administración saliente.

Hay todavía por delante grandes luchas en contra del “no me importa” , el “juegavivo” , la corrupción, la avaricia y las desigualdades sociales que atentan contra la democracia, para alcanzar la victoria en esas batallas, todos somos necesarios.

La democracia nos dará a todos mejor calidad de vida, solo si, gobernantes y gobernados, estamos dispuestos a cambiar de actitud. Entendido esto podremos decir con satisfacción que hemos logrado un cambio para salvar el sistema democrático.
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Publicado el 24 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá a quien damos el crédito que le corresponde.