Hay mucho sancocho, pero no es muy espeso

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Hay mucho sancocho, pero no es muy espeso

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Jorge Rivera Staff  -Miembro del PRD

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La contundente victoria electoral de Ricardo Martinelli en las pasadas elecciones ha llevado a propios y extraños a interpretar que su gobierno disfruta de un gran capital político que le permitirá tomar con suficiente libertad decisiones difíciles o conflictivas en diversos ámbitos de la vida nacional, por lo menos en los primeros dos años de su ejercicio. A simple vista podría parecer así, pero consideramos que hay condiciones principales que deben llamar nuestra atención sobre la composición real de dicho caudal político.

La primera se deriva de la clase de triunfo electoral del candidato Martinelli, el cual se basó principalmente en una estrategia de mercadeo político sumamente efectiva, que apeló directamente a identificar su mensaje y la imagen del candidato, con las expectativas más apremiantes para los panameños. Eso está muy bien para posicionar una idea en la mente de los electores, ya que se trabaja más con percepciones que con hechos; pero cuando se trata de responder concretamente a las demandas de la sociedad, con sus diversas necesidades e intereses, el asunto es muchísimo más difícil de tratar.

La segunda condición es el altísimo nivel de expectativas que creó la campaña del llamado cambio a través de sus promesas electorales que salvo casos excepcionales, no tuvieron un sustento concreto, por lo que cualquier esfuerzo, decisión o línea de acción serán juzgados por la población con mucha más severidad que con los gobiernos anteriores, no sólo en tonro a cómo se atienden los problemas, sino también a los tiempos de respuesta empleados.

La tercera de estas condiciones es la realidad de la alianza electoral que llevó a Martinelli al poder, en donde los claros intereses divergentes producirán choques cada vez más espinosos y visibles entre las facciones, debilitando los puntos de unión no solo al nivel del Órgano Ejecutivo sino también en el Legislativo, por lo que el desgaste político podría ser acentuado significativamente.

Frente a estas condiciones, nos queda esperar que el nuevo gobierno, al lidiar con aquellas personas u organizaciones que no estén de acuerdo con sus propuestas o decisiones, no caiga en la tentación de recurrir a la campaña negativa para enfrentar a sus detractores, tal como hicieron durante la campaña electoral, ya que esta medida desgastará aún más no solamente a la administración de turno, sino a toda la clase política en general.

Podemos deducir que el gran capital político de casi un millón de votos, si bien en términos cuantitativos resulta significativo, el sustento cualitativo del mismo no se compagina del todo bien con dicha magnitud. En buen panameño, ”hay mucho sancocho, pero no es muy espeso”.

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Publicado el 22 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

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