Qué busca la Reserva Federal ?

¿Qué busca la Reserva Federal?

Gustavo A. Valderrama R.

Los fondos federales bajaron a niveles históricos, llevando las tasas de referencia a un nivel sin precedente para la Reserva Federal (Fed). Con esta acción se busca reactivar la actividad económica, devolver la confianza al sistema y dinamizar el flujo de crédito a la economía real.

Para aquellos que no dominan el tema, la Fed es el banco central de EU, que tiene entre sus principales funciones la estabilidad de precios, el nivel de empleo propuesto y estimular el crecimiento económico, y lo logra por medio del control de la oferta monetaria. La Fed como regulador bancario cuenta con tres posibles herramientas: el encaje legal, la tasa de fondos federales y la tasa de descuento (esta tasa le otorga el nombre de prestamista de última instancia). Ahora bien, la Fed se vio en la necesidad de inyectar más liquidez al sistema y ser más agresivo. Cuando hace algún movimiento en las tasas de referencia, estas acciones afectan a la economía real y a los mercados financieros (tipo de cambio, bolsa y especuladores).

¿Qué ha sucedido? la Fed bajó las tasas de interés a cero (en realidad es una banda de 0% a 0.25%) y con esto trata de sacar la atención del mercado de bonos a corto plazo, inyectando tanto dinero hasta llevar la tasa a cero y hacer que los inversionistas se vean obligados a ir al siguiente escalón de seguridad, en este caso bienes cotizados en prime (es la tasa dada a los mejores clientes). Por ejemplo: la prime es la tasa utilizada como referente en los bienes hipotecarios y las tarjetas de crédito.

La pregunta que queda por hacer es: ¿Logrará alcanzar sus objetivos la Fed con esta acción? A ciencia cierta aún no lo sabemos, es muy pronto para decirlo aunque los expertos lo dudan, pues se piensa que los bancos están más preocupados por reconstruir su solvencia y acumular capitales, que participar en la incertidumbre actual del mercado; de ahí que la Fed dice tener otro as bajo la manga y son los 600 mil millones de dólares que tiene previstos para salir a comprar del mercado hipotecario y del mercado de bonos de tesorería a largo plazo (sin precedentes), y es que Bernanke (presidente de la Fed) sigue decidido a salvar la economía y de paso su reputación, aplicando todo tipo de instrumento que esté a su alcance.

Hoy podemos decir que la crisis no ha tocado fondo aún; ¿el motivo principal? los mercado de activos financieros siguen buscando al Pipón y mientras los bancos no presenten las cartas sobre la mesa, ningún inversionista sabrá qué se esconde en las carteras de los balances bancarios, y hasta que eso suceda, no se restaurará la confianza. Por eso opinamos que los salvatajes más allá de mejorar la crisis la empeoran, pues generan más distorsiones e incertidumbre. Mi temor es que esta reducción de tasas afecte la cotización del dólar y termine reactivando el mercado de los commodities y ahora sí nos veamos enfrentados a una estanflación (aunque algunos expertos hablan de deflación, lo veo difícil) de proporciones caóticas.

La crisis actual presenta el mayor nivel de pérdidas de empleo en 34 años, 533 mil puestos de trabajo solamente en noviembre (6.7%, tasa de desempleo, iniciaron el año con 5%); un aumento de la pérdida de la confianza de los consumidores, la cual cayó según la Universidad de Michigan a 55.3 (desde los 57.8 de octubre) revelando la incertidumbre que estos tienen sobre el futuro; dos meses consecutivos de deflación que habla claramente de la paralización de los mercados; y lo que es dramáticamente más importante, el aumento de los saldos bancarios en 1.4 billón de dólares, lo que eventualmente una vez renovada la confianza, disparará una inflación a la que habrá que ponerle mucho cuidado.

No se lo gaste todo”, en mi opinión aunque la expansión del Canal puede representar un colchón de protección contra la crisis, ésta eventualmente llegará y nos afectará, y tendrá su incidencia principalmente en el mercado inmobiliario, en la Zona Libre de Colón, en el turismo, en el comercio al por menor y en los ingresos del Estado. Es por eso que digo: “llegaron las vacas flacas, y creo que es tiempo de ponerse a dieta” …estaremos al pendiente.

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Publicado el 21 de diciembre de 2008 en el diario La Prensa

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Teoría de juegos y crisis alimentaria

Teoría de juegos y crisis alimentaria


Gustavo Valderrama R. –

En la cumbre alimentaria de Roma, todos los países mostraron una franca preocupación por la potencial crisis de escasez de alimentos, y es que una serie de desafortunados eventos se han conjugado para fortalecer la hambruna que se vaticinaba. Es decir, es una realidad que los precios del petróleo se han incrementado en forma drástica; que el cambio climático cada día es más evidente; que persisten los subsidios de los grandes países; y que el dólar se depreció producto de las políticas monetarias estadounidenses; pero también es cierto que sin esta serie de eventos, la práctica común del libre comercio nos hubiese llevado a la misma crisis.

¿Por qué estamos en el umbral de una crisis alimentaria? La razón se fundamenta en el libre comercio, pero no porque el libre comercio y las prácticas neoliberales, como las tildan algunos, sean contraproducentes, sino más bien por la falta de generación de mecanismos de auto cumplimiento. Es decir, el libre comercio se fundamenta en el principio de eficiencia (ventajas comparativas de David Ricardo) en donde cada país se especializará en lo que mejor hace. En este artículo hemos generalizado y para ejemplificar llamaremos más eficientes a los países grandes productores de granos y alimentos y menos eficientes a los países con producciones desplazadas.

Esta eficiencia productiva no se produce en el corto plazo, pero en el corto plazo sí se desplazó la producción de muchos países, que en teoría deberían ser atendidas por la mayor oferta y menores precios de los países eficientes. Para exponerlo de una manera más comprensible utilizaré “la teoría de juegos”. Esta teoría estudia el comportamiento de las partes en situaciones estratégicas, entendiendo por estrategias, la acción de una de las partes al considerar todas las posibles reacciones de la contraparte. Este tema al parecer no se analizó cuando se decidió seguir la senda del libre comercio, generando una reacción sumamente óptima, pero poco esperada por los países menos eficientes.

Para verlo con detalle evocaremos uno de los casos más famosos y fáciles de entender que se dan en curso de la teoría de juegos, llamado la carrera armamentista. Cuando se daba la guerra fría, Estados Unidos y la Unión Soviética entablaban constantes diálogos y buscaban llegar a un acuerdo que lograra el desarme de las partes y, de esta manera, aliviar la tensión que había ante una eventual guerra mundial. El problema estaba en la disyuntiva de quién iniciaba el desarme. Cada uno sabía que hacerlo espontáneamente lo dejaba en situación desventajosa frente al otro; como ninguno tenía la facultad de comprobar que el otro se desarmara, no tenían suficientes incentivos para hacerlo y, en el caso que el otro lo hiciera de buena fe, quedaría expuesto dejando al que no lo hizo con la hegemonía mundial. La conclusión: ninguno se desarmaba, porque los incentivos los llevaban a estar armados por si acaso. Finalmente Rusia decidió hacerlo y la guerra fría terminó. Todos sabemos quién se quedó con la peor parte… al menos por el momento.

Ahora ocurre algo similar con los alimentos. La mayoría de los países que decidieron firmar libres comercios y reducir los incentivos para la producción, basaron sus análisis en la buena fe y no en los incentivos que generaban con su acción; por lo que no previeron que se desarmaron sin haber generado políticas o acuerdos de auto cumplimiento, es decir, la negociación tuvo que prever que la disminución de un quintal de algún rubro fuera automáticamente producido por otro país. Como estos mecanismos no se generaron, los países eficientes no encontraron suficientes incentivos para elevar la producción de manera inmediata. Y debo decir que lo hicieron bien, porque esos países hoy están viendo las reacciones de la mayoría de los países como el nuestro. Es decir, en todo el mundo se están generando nuevos incentivos para elevar la producción y no depender en el futuro, de producciones de otros países.

Finalmente, este breve análisis nos lleva a pensar que los países eficientes lograron maximizar sus beneficios porque incumplieron los acuerdos tácitos de abastecimiento al resto del mundo. Por lo tanto, esta encrucijada nos ha dejado mucho que aprender: en la medida en que deseamos hacer algo, miremos si evaluamos todos los incentivos que generamos y si existen formatos de auto cumplimiento, de lo contario es casi seguro que perderemos.

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Publicado el 6 de junio del 2008 en el diario La Prensa.

La primera recesión de EU en un mundo globalizado

La primera recesión de EU en un mundo globalizado

Gustavo A. Valderrama R. – Economista

Durante el año 2007 me dediqué con especial atención a escribir sobre los problemas que estaban originando las hipotecas subprime, su efecto en los grandes bancos de inversión y en la economía en general. Hoy, algo más preocupado que entonces, explicaré cómo la falta de confianza o firmeza en los mensajes de la Fed (Reserva Federal de Estados Unidos) puede llegar a convertir una crisis en un colapso.

Para iniciar, haré una breve reseña en términos muy legibles de qué sucede. El dilema económico actual se inicia cuando un gran número de casas se vendió bajo préstamos hipotecarios a personas sin un historial de crédito firme, estos préstamos estaban estructurados sobre una tasa flotante; sin embargo, cuando se adquirieron, la tasa de interés de los fondos federales rondaba el 1%, lo que hacía muy accesible hacerle frente al pago. Con el transcurrir del tiempo esta tasa subió y llegó a estar en 5.25%, lo que rompió el supuesto que soportaba el riesgo de este tipo de préstamos, los cuales eran: las casas nunca perderían valor y las personas no se retrasarían en sus pagos. Estas hipotecas originalmente se financiaron con un sistema llamado “vehículo de inversión estructurada (SIV)”, complejo sistema, el cual básicamente reparte el riesgo y nadie lo asume directamente. Pero cuando las personas comenzaron a retrasarse en sus pagos de hipotecas, las casas fueron embargadas, lo que provocó que los activos que respaldaban las deudas perdieran valor y compradores; de allí que tanto las casas (por aumento de inventario) como los activos financieros (por falta de responsable en la garantía), perdían valor. Hoy en día las pérdidas ascienden a 100 mil millones de dólares, pero aún existen préstamos de este tipo hasta por un billón de dólares, de los cuales es posible que se pierda valor por unos 400 mil millones, lo que nos anuncia solo la punta del iceberg.

Ahora bien, el hecho de que el pasado miércoles 21 de enero la Fed rebajara 75 puntos básicos (0.75%) de una sola vez, es un claro mensaje de la existencia de una preocupación irracional (demuestras tu miedo sin temor a lo que piensen) y en segundo lugar queda en evidencia el temor de que “el dinero no fluye entre bancos”, es decir, la desconfianza está presente en los mercados, por consiguiente, deben bajar las tasas tanto, para que se atrevan a prestar. Pudiéramos hacer una analogía con el juego del pipón o Clue en donde todos sospechamos de todos y no creemos en nadie. Ahora bien, la preocupación es tanta que Bernanke (actual presidente de la Fed) no recuerda que hace solo seis o siete meses no se decidía a bajar las tasas por temor a la presión inflacionaria y hoy ha dejado ese argumento de lado, al punto de bajar tanto las tasas, aunque después tenga que hacerle frente a una inflación pertinaz (ya la inflación actual es mayor que la tendencia histórica, a pesar de que la economía de EU está al borde de la recesión).

Cuando Keynes propuso la teoría del gasto agregado para resolver la crisis de confianza más grande enfrentada en Estados Unidos en 1929, lo hizo por medio de la participación directa del Gobierno. Éste a través de su impulso tenía que devolver la confianza al sistema por medio del gasto del Gobierno. Hoy en día al parecer el Gobierno del presidente Bush desea recetar algo similar; el problema de Bush es que el déficit del gobierno está tan elevado y por tanto el dólar tan devaluado, que nadie sabe cuánto más pueda seguir gastando el Gobierno para inyectar dinamismo económico. Y es que, si la gente está temerosa de una recesión, automáticamente pospone las compras y si el Gobierno decide realizar algún tipo de transferencia a las familias para que gasten, éstos estarán reacios a gastarlo; por una parte porque tienen incertidumbre por el futuro y por otra, porque saben que después el Gobierno lo cobrará con creces.

En conclusión, sigo con mi recomendación: No se lo gaste todo. Si bien hoy en día Panamá se encuentra en un excelente momento, estamos frente a un nuevo escenario de un mundo globalizado y los efectos pueden ser mucho más considerables; es decir, enfrentamos la primera crisis estadounidense con globalización, por tanto nadie sabe qué efectos se puedan derivar.

Y es que en la medida en que una gran parte de nuestro crecimiento sea producto del auge externo, como el turismo, los tránsitos por el Canal, la balanza comercial, así mismo se afectará dicho crecimiento. De todo esto lo único positivo es que si la crisis se profundiza, la presión sobre los precios que hemos venido sufriendo tendrá que ceder, desde los alimentos hasta el petróleo.

Aún es muy prematuro para ver la reacción de los mercados, pero de que el paciente está en cuidados intensivos no hay duda.

Publicado el 28 de enero del 2008 en el diario La Prensa

Las malas y costosas decisiones

Las malas y costosas decisiones

Leandro Ferreira Béliz

Hace unos días, atrapado en un cotidiano tranque vehicular, me puse a pensar en la forma como resulta afectada nuestra calidad de vida a consecuencia de las malas decisiones de quienes dirigen el país.

En ese momento invadieron mi mente interrogantes, tales como: ¿por qué el ciudadano de una nación que genera tanta riqueza debe sufrir un calvario cada vez que intenta trasladarse de un punto a otro de la urbe capitalina?, ¿por qué no contamos con una infraestructura vial acorde con el crecimiento de la ciudad?, ¿por qué en la urbanización en la que resido las rondas policiales las veo, si acaso, tres veces al año debido a que no hay personal?, ¿por qué hay compatriotas que viven sin agua como auténticos gorgojos, cuando cada barco que atraviesa el Canal provoca el derroche de 50 millones de galones de agua dulce?, ¿por qué no se construyen cárceles seguras de donde no se escapen los antisociales?, ¿por qué nuestros abnegados bomberos no disponen del equipo necesario para sus faenas?, etc.

No tardé en hallar la respuesta común para todas esas preguntas: los recursos disponibles no se utilizan de forma eficiente. Frecuentemente los titulares de los principales medios revelan casos de mal uso de fondos públicos, a su vez originados en pésimas decisiones tomadas por quienes tienen el deber de administrar el erario. Para refrescar la memoria, me permito mencionar algunos de los más sonados en los últimos meses: la insensata y apresurada compra de computadoras portátiles para los graduandos de colegios públicos; la demolición de canchas de fútbol recién estrenadas porque recordaron tardíamente que por allí pasarían tuberías del proyecto de saneamiento de la bahía; la millonaria adquisición de bombillos de dudosa calidad para regalarlos y, supuestamente, ahorrar energía; los generosos bonos de productividad para los funcionarios públicos, la penalización que impuso la Unión Europea sobre nuestras exportaciones porque alguien no hizo bien su trabajo, etc. Todo esto representó centenares de millones de balboas arrojados al caño.

Lo más triste es que no pasa nada. Nunca son sancionados o, al menos, investigados, los autores de todo este despilfarro, a pesar de que la Constitución señala que los servidores públicos son responsables por la omisión en el ejercicio de sus funciones. No cuidar el dinero de todos los panameños constituye la peor de las omisiones. Pero como pregonan en los casinos, aquí la casa pierde y se ríe.

Ahora que el Contralor General de la República salió de su silencio, casi sepulcral, de los últimos años, sería interesante conocer su opinión en torno al tema de las malas y costosas decisiones de los que dirigen las entidades gubernamentales. Obviamente, nunca habrá dinero suficiente para atender las necesidades más apremiantes, si las arcas estatales continúan desangrándose de esta manera tan irresponsable. Entonces, urge establecer prioridades al momento de elaborar el presupuesto del Estado. Las erogaciones innecesarias no deben tener cabida, incluyendo aquellas de corte populista, pero de dudosa justificación y viabilidad financiera.

Si los futuros gobernantes adoptan los correctivos necesarios para enrumbar este país, seremos muchos los que volveremos a soñar con aquello de abandonar pronto el desprestigiado grupo de naciones tercermundistas, para sumarnos al selecto conglomerado de países que garantizan altos niveles de calidad de vida a sus habitantes.

Caso contrario, si la administración pública sigue en manos de personas que actúan totalmente desprendidas de los criterios de transparencia, responsabilidad, eficiencia y economía, esa legítima aspiración de todos a vivir mejor, no dejará de ser un hermoso sueño de opio.

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Publicado el 21 de julio de 2009 en el diario La Prensa

Discriminación en nuestra educación

Discriminación en nuestra educación

Héctor Rodríguez G.

En la Cumbre Mundial de los Derechos Humanos (Viena, 1993) se concluyó para el mundo entero: “Adoptar o modificar las legislaciones para garantizar el acceso a los derechos de las personas con discapacidad y garantizar la supresión de todos los obstáculos que limiten o excluyan su plena participación en la sociedad”.

Y en el mundo, la concienciación sobre el trato a los discapacitados es tan prioritaria, que antes de convertirse en leyes las consideraciones para con ellos, las entidades privadas ya imponen la eliminación de las trampas en los pisos, la construcción de barandas de baja altura, de rampas para el traslado de sillas de ruedas y el acomodamiento de los servicios higiénicos, entre otras precauciones. Desde luego, a mayor desarrollo social, mayor audacia en las disposiciones.

Siendo el conocimiento la mayor fuente de competitividad, es obvio que si pretendemos una sociedad más igualitaria y justa, hemos de esmerarnos en el sistema educativo para todos. La “inclusión” es entonces de plena trascendencia.

En Panamá, el sistema escolar fue concebido desde sus orígenes, como una institución abierta a todos los chicos para desarrollar bases culturales comunes tanto a los nacidos en este suelo como a los hijos de inmigrantes.

Así, la historia de la escolaridad ha sido, la de la búsqueda de la inclusión social de todos, tarea llevada adelante removiendo prejuicios y rechazando toda forma de discriminación, entre cuyas víctimas se encuentran alumnos con discapacidades físicas. Por ello, mientras más avanzan las estrategias y las tecnologías didácticas en el mundo, más perentorio resulta para nuestros educadores actualizarse, y las instituciones consideran que las maestras especializadas y actualizadas, son tan necesarias como los asesoramientos profesionales de terapeutas y sicólogos, y la retroalimentación de neurólogos, fisiatras, etc., sobre cada caso específico.

Lo irónico es que aún en nuestra geografía existan entidades tan atrasadas que carecen de estos miramientos, o que llenan las expectativas con las asesorías de profesionales que ordenan la exclusión de niños discapacitados o condicionan su aceptación al cumplimiento de requisitos dispendiosos, ignorando los parámetros de los profesionales idóneos. Peor aún si, como suele ocurrir, tratan con arrogancia de sentar cátedra cual arquetipos ya de la trivialidad, ya del costumbrismo.

Sin pretender resignar las aspiraciones de las víctimas de estas prácticas odiosas, es bueno recordar a la heroína Hellen Keller, nacida en Alabama (EU) en 1880, quien por una enfermedad a los 19 meses de edad, quedó ciega y sorda, aun así, a los seis años encontró una maestra que le ayudó a crearse un lenguaje a base de señales táctiles, usando sus manos; poco a poco Hellen aprendió a hablar, escribir y leer por el método braille. Llegó a terminar su carrera universitaria, dominar otras lenguas, dar conferencias y hasta actuar en el cine. Logró ser la voz de las personas con discapacidad en muchos encuentros y foros. Su nombre es recordado y respetado, como un símbolo de la superación personal.

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Publicado el 21 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Colón, ciudad histórica

La opinión de…


Juan Price

Colón ha sido vista como una provincia más, cuyos problemas de infraestructura, educación, salud, transporte, delincuencia y medio ambiente se manejan “dentro del presupuesto nacional”, craso error que debe corregirse.

Su ciudad es histórica y ha tenido grandes avances portuarios por el acopio y la distribución de mercancías, su Zona Libre, la reintegración de la parte más productiva de su geografía (antigua Zona del Canal) y, ahora, por el impacto de la expansión del propio Canal, cuyo terminal atlántico es la ciudad.

Sin embargo, la infraestructura de su centro histórico, donde se concentra la población, es la misma desde 1903, razón del hacinamiento que se respira y consecuencia de los problemas sociales que ahora la aquejan; un potencial humano y económico subutilizado, y riquezas generadas que no llegan a sus pobladores, merecedores de los beneficios heredados de su posición natural y geográfica.

El nombre del puerto Cristóbal y el de la ciudad de Colón tienen su razón de ser, la desembocadura del río Chagres flanqueado por el Fuerte San Lorenzo habla de su pasado irremplazable e irrepetible: la ruta de entrada colonial del Atlántico hacia el Pacífico. Los conquistadores españoles, todos, transitaron por esta vía, Nombre de Dios y Portobelo fueron las primeras ciudades aduanales del continente, partes integrales del componente histórico.

El llamado fundador de la ciudad, William Henry Aspinwall, fue el precursor de la construcción del ferrocarril entre los dos océanos, usado por los norteamericanos para pasar su correo y su oro de este a oeste (Nueva York a California y viceversa), es parte de esta historia.

De su pasado más reciente, y próximo a cumplir los 100 años, está el propio puerto de Cristóbal y el conjunto de edificios, algunos depredados, testigos del asentamiento de las grandes empresas navieras que se establecieron en Panamá inmediatamente después de la inauguración del Canal en 1914.

La cultura propia de los colonenses –que hoy se pierde–, con su música, lenguaje y comida; su posición de ciudad “joya del Caribe”, con aguas de mar cristalinas verde y azul, guardadas por el tiempo –como las de costa arriba y costa abajo– la convierten en un paraíso, enriquecidas por historias de conquistas y corsarios.

Su fauna y flora, protegida entre los bosques del Canal, son de importancia, científica, académica y universal, únicas en el continente americano.

La histórica ciudad de Colón, con sus 16 calles bien trazadas y áreas adyacentes que rodean las esclusas de Gatún, debe ser declarada patrimonio universal; demógrafos, antropólogos, geógrafos, historiadores, sociólogos, sicólogos, urbanistas y la población civil interesada deben ser convocados para establecer un plan de inmediato, mediano y largo plazo, respaldado por fondos extraordinarios, para rescatar y preservar la ciudad, por su inobjetable contribución a la humanidad.

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Publicado el 21 de junio de 2009 en el diario La Prensa a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.