Recomendaciones al Programa de Estímulo Financiero

Gustavo ValderramaRecomendaciones al Programa de Estímulo Financiero
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Gustavo Valderrama R. – Economista – MBA
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El presidente Torrijos anunció el Programa de Estímulo Financiero, el cual nos parece necesario dada la delicada situación económica mundial. Para aquellos que no han tenido tiempo de prestarle atención al programa, básicamente consiste en colocar mil 100 millones de dólares a disposición de los bancos comerciales; los fondos provienen del BID, Banco Nacional y la Corporación Andina de Fomento.

La idea que subyace es generar un fondo que sirva para agilizar al sistema financiero en caso de que sea seriamente afectado con los préstamos interbancarios. Como es de conocimiento general, Panamá no tiene una banca central, que es la institución que funciona como intermediario para las tasas interbancarias y como prestamista de última instancia en un sistema financiero. Ahora bien, aunque los detalles del plan no han sido revelados, me parece que es un tema que debe ser tratado con mucha rigurosidad; debe tener reglas claras, que eviten que los fondos sean desviados y utilizados en forma inadecuada.

En vista de lo selectivo que puede ser la administración pública y que los malos usos son tanto posibles como probables, trataré de dar mis aportes sobre cómo debería funcionar un programa de esta naturaleza. En primer lugar, lo más importante es establecer quién será responsable de la administración de los fondos y establecer los criterios de aplicación para acceder a dicho fondo.

En segundo lugar, debe estar claro que las tasas de interés no pueden ser menores a las del mercado interbancario, es decir, una tasa de interés menor estaría enviando incentivos inadecuados para aquellos agentes que no saben de autorregulación y no logran diferenciar entre lo posible y lo debido.

Para ser más claros, explicaremos este punto: si las tasas de interés son menores a las tasas interbancarias o se reducen producto del plan, los bancos tendrían suficientes incentivos para solicitar los fondos necesarios del plan y dejar los fondos propios para previsiones, se estaría generando un híbrido del famoso Carry Trade; está claro que finalmente éstos utilizarían estos fondos a discreción de las instituciones financieras, con el amparo del Gobierno.

En tercer lugar, los países con moneda propia habitualmente tienen banca central y estos siempre colocan el precio de la tasa de descuento (como se le conoce al tipo de tasas) por encima de los fondos federales (tasa interbancaria), obligando a los agentes a utilizar los fondos como último recurso; es decir, con mercados perfectamente informados, los bancos con problemas de liquidez que entran solicitando dinero son rápidamente cuestionados sobre el uso del dinero, dejando en clara evidencia las condiciones del banco, de manera que éstos no puedan o deban sacar provecho de esta facilidad.

En cuarto lugar, los préstamos deben tener como destino inyectar dinámica al mercado de bienes, con la intermediación de los sistemas financieros, no pueden ni deben ser utilizados para capitalizarse o acumular provisiones por cuentas incobrables, nuevamente estaría distorsionando el mercado y lograría efectos, a mediano plazo, desestabilizadores. Si la intención fuera salvar a bancos con falta de liquidez o capitalización, en ese caso se debería crear otro fondo paralelo.

Y en quinto lugar se debería definir, de forma clara, si el programa ayudará solo al sistema financiero o al igual que el Tarp (Estados Unidos) dará ayuda financiera a empresas privadas de manera directa, o a otras empresas de tipo financiero.

Finalmente, desde nuestro punto de vista los fondos del Programa de Estímulo Financiero deben estar orientados casi en su totalidad para agilizar líneas de crédito empresariales, que producto de los mercados internacionales se han visto seriamente afectadas, es decir, el plan garantiza la disponibilidad del crédito, no así el precio del dinero.

Tampoco deben ser utilizados para generar préstamos al consumo y el uso de tarjetas de créditos, los cuales serían un riesgo que puede generar presiones inflacionarias, erosionando a su vez el poder adquisitivo de los panameños y elevando el endeudamiento, el cual generaría serias distorsiones al mercado financiero en el mediano plazo. Como diría mi abuela: “Más rápido cae un mentiroso que un cojo”, sería bueno advertirle esto a los bancos antes de llenarse los ojos con golosinas del Gobierno. Estaremos al pendiente…

Publicado el 11 de febrero del 2009 en el diario La Prensa.

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