Obras públicas del cambio

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Obras públicas del cambio
Mireya Lasso  H. Diputada de la República
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Nos hemos referido anteriormente a proyectos de ley que deberán ser considerados por la Asamblea Nacional para cumplir propuestas contenidas en el Plan de Gobierno del Cambio. Ese mismo Plan contiene además algunas obras públicas que realizará el Ejecutivo; su financiamiento deberá constar en el presupuesto nacional que apruebe la Asamblea Nacional. Un rápido vistazo al referido Plan de Gobierno muestra lo que parecería un ambicioso programa de obras públicas para el quinquenio 2009-2014.

La construcción más impactante en la ciudad capital sería el metro, acompañado de los entronques que unirían los Corredores Sur y Norte, y la Cinta Costera con el puente de las Américas. Aunado al aumento y ensanche de ejes transversales de norte a sur y a la instalación de semáforos inteligentes, se haría más fluido el tráfico en la capital y más digno el transporte de miles de residentes en áreas circunvecinas.

Importantes para el resto del país serían obras prometidas como el ensanche a cuatro vías de la carretera interamericana de Santiago a David y el de Divisa a Tonosí, así como un nuevo puente que cruce el Canal de Panamá en Colón, la carretera de Colón a Bocas del Toro, y el circuito turístico Penonomé-Colón-Panamá para desarrollar el Caribe panameño e integrar a Colón al resto del país. La habilitación de redes viales de circunvalación y acceso a los territorios comarcales completaría el paquete propuesto de carreteras y vías públicas.

El transporte internacional y el turismo se facilitarían con la propuesta ampliación de aeropuertos en Chiriquí, Colón, Bocas del Toro, Coclé y la península de Azuero, satisfaciendo todos los requisitos de infraestructura y administración para permitir su utilización como aeropuertos internacionales.

El déficit habitacional de 150,000 viviendas se aliviaría con el programa agresivo prometido de construcción de viviendas de interés social en todo el país, así como viviendas tradicionales indígenas autóctonos.

La construcción de acueductos en todo el país para dotar de suficiente agua potable a las poblaciones es parte de la propuesta. Paralelamente se construirán plantas de tratamiento para el manejo adecuado de aguas servidas en Colón, David, Changuinola, Penonomé, Santiago, Las Tablas, Chitré, La Chorrera, Arraiján y otros poblados, similares al proyecto de saneamiento de la Bahía de Panamá, que será continuado.

Se construirán modernos mercados de abastos en la capital, en Colón y otros sitios adecuados, y se establecerán nuevos parques industriales para actividades especializadas. Se construirán nuevas instalaciones deportivas para la práctica de todos los deportes, por un lado, y por el otro, se aumentará el número de cárceles para evitar el hacinamiento actual y crear verdaderos centros de rehabilitación.

Se reemplazará el tendido eléctrico y telefónico por uno subterráneo en la capital y se ampliará el sistema de transmisión de energía.

Se construirán nuevas escuelas de Educación Básica General y Media en toda la república y dormitorios para estudiantes que residan lejos de ellas, como también Escuelas de Excelencia y Centros de Educación Laboral y Ocupacional.

Cierto es que cada mandatario deja obras como testimonio de su trabajo: la Cinta Costera, los Corredores y el Puente Centenario son ejemplos fehacientes. El nuevo gobierno planea muchos y Dios quiera que se puedan cumplir porque “obras son amores y no buenas razones.”

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Publicado el 16 de junio de 2009 a las 23:45 en Facebook y el 17 de junio de 2009 en el diario la Estrella de Panamá.


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Las lecciones (III)

Las lecciones (III)

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Por:  RAMIRO VÁSQUEZ CHAMBONNET

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Algunos medios de información, a falta de mejores temas, se están dedicando a agitar la disputa entre grupos del aparato medio del Partido Revolucionario Democrático (PRD) por lo que consideran la necesaria renovación de toda su estructura escogida en enero de 2008.

Lamentablemente, no surge de las filas de su dirección ninguna otra orientación para manejar esta situación, que no sea pedir silencio y envolver en una oscura bruma el estado general de su membresía de base.

Eso era de venir, debido a la reiteración de un método que ha demostrado ser un fracaso. Método que expresa la ausencia de un consenso interno dentro de la dirección, sobre la forma y los métodos en que se debe enfrentar ese estado de ánimo generalizado.

Ellos, la dirección, han reaccionado con un discurso evasivo y defensista soslayando los graves problemas que la rodean.
No comparto el discurso de quienes insisten en colocar primero la carreta y luego los bueyes. Esa cultura de “quítate tú para ponerme yo” , por mejor intención que tengan los actuales voceros del “cambio” , no es la solución a un tema mucho más profundo y complejo.

También reconozco que nadie tiene, en estos momentos, la verdad final en sus manos. Ello exige que al menos nos pongamos de acuerdo en un método para superar lo que considero una crisis de dirección y de identidad, que se demuestra por la imposibilidad de sus miembros de controlar la situación que vive internamente el PRD.

Si es inevitable el cambio estructural del aparato nacional de dirección, es necesario, antes que nada, ponernos de acuerdo en lo que queremos y exponerlo, primero ante los organismos del partido y luego hacia su sector militante. También estamos obligados a realizar un balance de nuestro último mandato en el gobierno y una abierta discusión del por qué no supimos mantener el poder político. Un debate de ese tipo no se puede hacer con una agenda abierta. Debe contar con un mínimo de orientación y una guía para la acción.

No es correcta la directiva de “lavar los trapos en casa”. Primero, porque, siendo un partido de esta magnitud, la sociedad no puede quedar excluida. Segundo, porque la membresía tiene la justa percepción de que esa consigna es usada como un canal de control de una sola vía para frenar la verdadera discusión de los problemas.

Solo así podemos tener la seguridad de que ese cambio lleve a la nueva estructura un equipo humano con la autoridad, liderazgo y voluntad política necesaria para tomar los correctivos que la situación amerita. El ordene y mando, vieja herencia de nuestro origen cuartelario, ya no procede. Insistir en ese estilo de dirección es promover la anarquía y la rebelión de su militancia.

Lo que es peor, está alimentando el desarrollo de ciertos síntomas que ya estamos observando y que apuntan a la división y el fraccionamiento de la organización.

Finalmente, ese método, solo puede llevar agua al molino de nuestros adversarios que desean ver reducido el papel y el peso específico del PRD en la sociedad panameña; desplazar a las corrientes del torrijismo y sustituirlas por las de una política liberal de corte tradicional.

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Publicado el 16 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Soñar está de moda

Soñar está de moda

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GABRIEL J. PEREA R.
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Es moda eso de los sueños. Soñé o eso creo o talvez fueron las emociones reprimidas, que no alcanzan a entender el razonamiento de algunos que se atreven a llamarse seres humanos.
Aquellos que vociferan filantropía y hasta creen ser los escogidos que pueden solucionar los problemas de los míseros que necesitan de su magnánima disposición hacia el sacrificio, sin embargo ignoran la miseria que está ante sus ojos.

Soñé que un hombre se había vuelto loco y había sorprendido a todos sus amigos, a sus allegados, socios, bufones y cuanto parásito suele encaramarse en los pies de los poderosos con la mentira de servirles, cuando en realidad sus verdaderas intenciones solo son buscar acumular en sus mejillas cuanta migaja puedan recoger.

Soñé que cuando el hombre tomaba posesión en su trono, rompió el protocolo de los desalmados, sin importarle qué dijeran los reyes y emperadores de tierras lejanas que solo acudirían para añadir otra noticia más en su glamorosa vida, para luego solamente retornar criticando lo salvaje de las costumbres del pueblo que visitaron.

Soñé que el futuro patrono de lo que habría de llamarse de ahora en adelante “la patria loca” , tomó a sus leales y subió a las montañas con sendos fundas llenas de víveres, medicinas, mantas y alimentos.
Se fue de choza en choza, de un caserío a otro y repartió todo lo que aquel día, tan importante para él, se hubiese gastado solo para complacer a los vientres abultados de los oportunistas y aduladores.

Los que en mi sueño fueron visitados nunca olvidarían aquel hombre sonriente seguido de sudorosos y estupefactos guardaespaldas, que les dejó tantas cosas, al borde del llanto de tanto reír de la alegría de su locura, sin cobrarles nada, sin hacerles firmar en algún papel incomprensible o exigirle su firma en el libro del partido, como hicieron tantos otros que por una bolsa de arroz querían el alma a cambio.

En mi sueño creían que era un milagro cuando aquello ocurría precisamente en el momento en que escuchaban insistentemente que el mundo estaba al borde del abismo, que venía el hambre, que el trabajo desaparecería, que ni siquiera la yuca tendría oportunidad de crecer silvestre. Y entre esa pesadumbre del porvenir apareció un loco que los salvó por algunos días de no acurrucarse en la polvorienta hamaca escuchando los quejidos de sus estómagos vacíos.

Fue solamente un sueño, desperté ante las imágenes del televisor que trasmitían la toma de posesión del que en mi sueño solo era un loco, de aquellos que no existieron, no existen y nunca existirán, porque solo existe el hambre, las ilusiones y los sonidos de los estómago vacíos que nunca dejarán de acompañar a los que no entienden la necesidad de gastar millones solamente por cuestiones protocolares.

-El autor es M. Sc. Administración Industrial.gperear@cableonda.net

Se auguran peligrosos cambios en el PRD

Se auguran peligrosos cambios en el PRD

EDUARDO L. LAMPHREY R.- Economista,

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Después de la derrota electoral del 3 de mayo, en el PRD empiezan a salir profetas, sabios, aduladores, sátrapas y demás personajes políticos que exigen renuncias y nuevas elecciones del CEN.

El Frente Torrijista Progresista —encabezado por Calcagno, Flores, Tirone, Elis y Bernaza— arremete con todo contra Martín, responsabilizándolo de traicionar a Navarro, apadrinar a Balbina, volverse autoritario y déspota.

Este Frente no entiende que el solo ser Torrijista es ser progresista, no se puede ser progresista sin ser torrijista; lo que indica que esta confrontación no es ideológica o meramente política; por lo tanto, la disputa se centra entre personalidades políticas; es “El Toro” contra Martín, Calcagno contra Balbina, Navarro contra Martín.

Cuando se pierde un torneo electoral hay que hacer los análisis objetivos que determinen errores y aciertos, hacer los correctivos necesarios, depurar el movimiento, hacer las correspondientes autocríticas, expulsar a los traidores y hacer conciliaciones con las dispersas fuerzas que queden en el colectivo. Ahora, hacer oposición con militantes del movimiento en el nuevo gobierno es una opción peligrosa; caerle con todo al gobierno PRD saliente es congraciarse con el nuevo gobierno y avalar una confrontación fratricida es una aberración política que lo puede llevar a la extinción.

Nuevamente la colectividad del PRD es empujada a una contienda de poder donde nada gana la montonera, todo el poder se centrará en la figura que domine el nuevo CEN. Esta confrontación se da entre corrientes oligarcas del PRD —la izquierda no entra, menos los frentes obreros, campesinos y la juventud—; no permitirá elaborar y desarrollar un programa de oposición garante para retomar el poder en el 2014; desunirá más al colectivo y dinamizará la revancha, la venganza y los rencores, porque se plantea en el terreno que a esas corrientes les conviene y dentro del tiempo que les permita recomponerse en su nuevo papel de oposición consecuente con los nuevos hilos de poder.

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Publicado el 16 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Medios para alcanzar objetivos

Medios para alcanzar objetivos
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Luzmila Ibarra de Lan
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Una característica fundamental de la práctica docente exitosa, es la habilidad de reconocer la definición, secuencia y alcance de los momentos y recursos que componen y colaboran con el proceso de enseñanza–aprendizaje, hasta el logro de los objetivos, ya sea de carácter intrínsecos o extrínsecos. Podría resultar desastroso el sólo enfocarnos en los medios sin el control de los objetivos.

Un ejemplo simple resulta cuando un niño de tan solo 10 años ha tenido todo tipo de aparatos electrónicos, supuestamente para escuchar música y sin embargo cuando se le pregunta qué significa la música para él o que cante una, tan sólo una, de las cientos de canciones que tiene grabadas, se zafa de su intención de alardear de su aparato de último modelo contestando “yo no sé, a mí me lo regalaron”.

Un modelo igual lo tenemos cuando en una empresa que vende comida rápida, al final del día deposita la comida sobrante en la basura en lugar de regalársela a sus pobres y necesitados empleados. ¿Por qué cometen esa injusticia? Sencillamente porque tienen bien claros sus objetivos, vender alimentos. Si regalan la comida a los empleados, los objetivos de éstos estarían concentrados en que la comida que no venden la llevarán a su casa al final del día. A la larga el negocio quiebra y todos pierden.

Un ejemplo más complejo lo tenemos cuando observamos que los objetivos propuestos en las campañas políticas nunca se materializan. Es contraproducente no estar consciente del daño que causa confundir los medios con los objetivos.

La formación en familia, la educación en la escuela y el actuar del Estado deben ser modelos ejemplares que contribuyan en positivo a la educación.

Tenemos entonces que un Estado que diluye el gran esfuerzo que realiza quedándose sólo en los medios sin lograr los objetivos, y estos medios resultan ser el recurso dinero que debería servir para lograr, por lo menos los objetivos de campaña, como proveer de mejor educación, transporte, salud, seguridad y otros que nos afectan a todos los panameños, y agrego, sin distinción de nivel socioeconómico o intelectual, nos envía un mensaje subliminal de que el dinero es el objetivo, confundiendo y transformando a la sociedad en general y a la juventud en particular en entes capaces de cualquier cosa por lograr ese objetivo (entiéndase delinquir, corrupción, impunidad y otros), en lugar de esforzarse por el desarrollo de su ser, un ser integral que contribuya a alcanzar la calidad y cantidad de profesionales calificados a nivel de desempeño, que tanto hace falta en la práctica de vida profesional y que nos beneficiaría a todos.

Considero que el principal objetivo de un Estado debe encauzarse hacia formar ciudadanos de valor y sensibilidad social, con capacidad de crear el ambiente adecuado y tomar las decisiones acertadas que creen las condiciones necesarias para vivir en paz y armonía; los incentivos llegan por añadidura.

“No es absoluta la tesis de la riqueza ligada al bienestar ni la de la pobreza como madre de la delincuencia”, menos cuando criticamos la riqueza a la vez que la vendemos como fórmula para combatir la pobreza y por ende la delincuencia. Al repetir tantas veces esta idea, la estamos promoviendo hasta el peligroso punto de que todos creemos que es cierto. El artículo más promovido debe ser la educación.

Deseo una administración estatal que sepa y permita combinar las letras y los sonidos para que podamos no sólo escuchar la melodía, sino también cantar los temas que sean agradables a los oídos de todos los panameños. Esto también constituye la responsabilidad de educar.
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Publicado el 16 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Llamar las cosas por su nombre

Llamar las cosas por su nombre
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Jorge Montalván
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Siempre es saludable llamar las cosas por su nombre. Por ejemplo, hace poco más de un mes nos dieron una pateadura. El cielo de la boca duele todavía pero, a fuerza de entereza, la humillación no se tradujo en indignidad. Sin embargo, creo que no todos han identificado adecuadamente la naturaleza de la pérdida sufrida. Esta es algo mucho mayor y más importante que unas elecciones. Hemos perdido el partido de los principios, la estructura y el accionar torrijistas. Las elecciones solo sirvieron para evidenciar nuestra real desgracia. No fueron solo nuestros candidatos los zurrados por la ciudadanía, fue al PRD mismo al que mandaron al demonio.

Hace 20 años nos dieron otra pateadura, pero pronto el partido se recuperó, a tal punto que no perdimos otra votación en 10 años. En aquella ocasión el CEN se reagrupó después de la invasión e integró en un solo mazo todas las iniciativas que fueron surgiendo. Eludieron la tentación de reeditar capillas, excluir competidores, recompensar fidelidades y compromisos caciquistas. Innovaron en la política nacional desarrollando inéditamente la democracia interna, sin exclusiones infantiles. Pusieron a funcionar las estructuras de la organización en todo el país y fomentaron su autonomía. Esto, mientras en el gobierno de turno crecía la ferocidad de las dentelladas y la voracidad de sus grupejos.

Sin embargo, ya durante el gobierno de Pérez Balladares empezó la muerte lenta del partido de Omar Torrijos. Los afanes por transformar la sociedad hacia el futuro se concentraron exitosamente en la acción gubernamental, pero al costo de ya no tener un partido que fuese capaz de discernir, e impedir, el error garrafal de la aventura reeleccionista. Y así nos enfrascamos en la campaña del 99.

El partido, desmovilizado durante años, no pudo superar el reto. Como no desarrollamos un partido moderno y aguerrido, mal podíamos ganar contra los partidos adversarios y contra el gran movimiento de manipulación de masas, ese sutil partido muy moderno de las tres “M”. El final fue que tuvimos que presenciar la entrega del Canal desde las aceras, pero el CEN aceptó su responsabilidad y renunció sin discusiones estériles, celos, proyectos personales o cálculos politiqueros. El PRD estaba débil, pero vivo. Murió durante los 10 años que siguieron.

El nuevo CEN se concentró en elegir a Martín Torrijos y en reelegir a Juan Carlos Navarro en el año 2004. Hizo un maravilloso congreso programático, y luego se sentó sobre el informe final. Renovó estructuras, pero ya con una visión meramente electorera, inmediatista, excluyente, intolerante con cualquier atisbo de pensamiento independiente, con cualquier actividad no tutelada. Las luchas sociales se ignoraron o se supeditaron a la conveniencia del afán electorero. Además, se rellenaron los libros con firmas de montoneras, captadas al ritmo de la definición de las candidaturas y de la abjuración de los principios del torrijismo. Ganamos la elección, por supuesto, pero perdimos definitivamente el norte. Así que la elección del 2009 se perdió ya con los hábitos adquiridos para la de 2004.

Por lo tanto, no hay escapatoria: solo saldremos del cenagal refundando el PRD. Ya tenemos programa, lo que nos falta es gente capaz de llevarlo a la práctica. Para esto necesitamos un nuevo CEN, producto de un consenso muy amplio, integrado por personas con gran autoridad moral, pero sobre todo creado con el compromiso de hacer que el partido reasuma el liderazgo de las reivindicaciones sociales de los panameños, que debe ser nuestra única razón de ser.

Un CEN que mida las lealtades hacia el programa, no hacia dirigentes ensimismados en sus ombligos. Que ponga a funcionar las secretarías y los frentes de masas, y que impulse la actividad política de las bases con amplitud, tolerancia, ecuanimidad y autonomía. Que incorpore nuevos cuadros a la lucha política. Pero la escuela de cuadros, después, cuando haya dirigentes salidos del trabajo, no cooptados por el dedo de nadie por amiguismo o para acrecentar su poder y sus ambiciones.

Un CEN con la autoridad suficiente para dirigir realmente el trabajo legislativo, para frenar el desarrollo del caudillismo y para erradicar las tentaciones electoreras. Que entienda que el proceso electoral es importantísimo, pero tiene su momento y no es lo más importante. Que lidere por ello una reflexión sobre el país que sea científica, constante, seria, profunda, objetiva y fijada tercamente sobre el bienestar de las grandes mayorías. Y que esa reflexión sea la que oriente la actividad partidaria, y no los designios personales de ningún dirigente mesiánico. ¿Podrá empinarse el CEN actual sobre sus evidentes limitaciones y permitir la regeneración imprescindible?

Publicado el 16 de marzo de 2009 en el diario La Prensa

La realidad de las cuotas electorales

La realidad de las cuotas electorales

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Dayana Bernal Vásquez
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La cuota electoral se introdujo en nuestra legislación hace más de 10 años, sin embargo, dando un breve repaso sobre la intervención en la toma de decisiones en la actividad política y el resultado en los distintos cargos a lo interno de los partidos políticos se puede observar que las mujeres son una minoría. El proceso de participación político-electoral femenina en nuestro país es lento. A pesar de que en materia legislativa se han realizado avances significativos, el acceso y ascenso al poder para las mujeres en igualdad de condiciones está lejos de cumplirse eficazmente en la práctica.

Las razones para no cumplir efectivamente con la disposición electoral son diversas. Desde las imposiciones socioculturales del sistema patriarcal androcéntrico que siguen presentes: las funciones preestablecidas de los géneros, la capacidad reproductora y la responsabilidad doméstica. Igualmente, los partidos políticos no promueven de manera garantizada y efectiva la participación femenina, no se fomenta la solidaridad partidaria, la mayoría de los dirigentes de partidos no se sensibiliza con los temas de género, las propias mujeres de los distintos partidos no exigen el cumplimiento de la norma, no hay a lo interno de los partidos una metodología de género ni una capacitación y formación política como tal y, en mi opinión, no existe un movimiento de mujeres verdaderamente unificado y fortalecido.

Las cuotas han dejado entrever que la discriminación de género en la actividad política no desaparecerá por sí sola y que la igualdad consagrada en las leyes no es suficiente para concretarla en la práctica.

Panamá, como un Estado constitucional de derecho, debe brindarle igualdad de condiciones a todos sus asociados, máxime cuando es signatario de una gran cantidad de documentos supranacionales que buscan erradicar la discriminación que por siglos ha afectado a las mujeres, estableciendo medidas especiales que van orientadas a garantizar la igualdad formal de hombres y mujeres.

Es necesario impulsar una reforma política y electoral profunda. Considero que este es el momento propicio para luchar por la reglamentación de la cuota electoral, estableciendo sanciones ante su incumplimiento, la obligatoriedad de incorporación de las mujeres en los procesos internos de participación de los partidos; el uso efectivo del porcentaje destinado para la capacitación política femenina; la alternancia de participación en las listas electorales; reforzar la labor de las secretarías femeninas como un ente fiscalizador; introducir en los planes de capacitación temas de género dirigidos a los varones y dirigentes de partidos políticos; crear escuelas de formación política y una red de capacitación en género; el seguimiento permanente de la evolución electoral femenina; e incorporar una cuota progresiva para adoptar un sistema de paridad e involucrar al Tribunal Electoral para que forme parte del seguimiento en los procedimientos de fiscalización de la cuota.

Las políticas públicas con equidad de género están presentes en planes, informes, leyes, pero falta ejecutarlos con firmeza, obligatoriedad y acciones de seguimiento; de esta manera se garantiza más espacios de participación política para las mujeres. Muchos son los retos, pero su consecución dependerá de nosotras. Cada una, desde el ámbito en que nos desenvolvamos, debemos ser conscientes de esta realidad, y contribuir a transformarla es impostergable. De esta manera, los principios de igualdad, libertad y solidaridad inherentes a cualquier sistema democrático deben estar presentes y requieren del protagonismo igualitario de hombres y mujeres en el ámbito público y privado.

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Publicado el 16 de julio de 2009  en el diario La Prensa