De Confucio, confusiones y burlas

De Confucio, confusiones y burlas

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EDGARDO LÓPEZ GRIMALDO

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Hace años vimos por televisión al candidato presidencial y ex presidente Ricardo Arias Espinosa decir “pleyade” por pléyade,  y no fue por eso  por lo que ganó Ernesto de la Guardia Navarro.
Ronald Reagan, ex presidente de los Estados Unidos de América, se equivocó de suelo cuando en Brasilia dijo “aquí en La Paz…” , su siguiente escala, y fue electo por segunda vez.
George W. Bush hijo, también presidente dos veces de los estadounidenses, se confundió públicamente tantas veces que se pudiera armar un insólito anecdotario con sus “bushadas”.
Aquí vimos a un diputado chiricano decir en la televisión “pristino” en vez de prístino , y no por eso dejaron de reelegirlo el mes pasado.
Más usual, pero no menos dañino para el léxico, son los “haiga” repetidos hasta por algunos educadores; los hubieron , los íbanos , los veníanos , et al , de gente dizque estudiada.

Lo mismo que los “pa” para aquí y “pa” para allá  de algunos reporteros de micrófono (los DJ, ¡el acabose!) y, peor aún, de uno que otro conductor de programas de opinión televisados, comedores de enes y erres finales, entre ellos abogados, incluso.Y nunca pasa nada. Las ofensas a Cervantes y al conocimiento no paran..

No obstante tanto disparate idiomático o de ignorancia que alegremente sueltan muchos profesionales cuyo deber es orientar más que todo a la juventud, y que generalmente pasan desapercibidos, con Giosue Cozzarelli fue todo lo contrario, para rara fama de ella.

La burla y la ridiculización en todo el mundo de que fue objeto la entonces candidata a Miss Panamá, debido a un lapsus mentis sobre el filósofo chino Confucio, fueron, además de morbosas, crueles.
Verdaderamente no era para tanto..

No busco justificar plenamente el costoso desliz, pero, ¿por qué ha de saber nada sobre Confucio, más allá de su origen, una estudiante (no de china continental, ni taiwanesa, ni aun si se hubiera tratado de Brenda Lau) de Mercadeo, Publicidad y Diseño?

Menos mal que la vapuleada belleza por los medios foráneos como si fuera un humanoide mutante, You-Tube incluido, es más perspicaz de lo que están dispuestos a aceptar sus mofadores gratuitos, porque va a sacarle productividad a lo que fue apenas un tumbo, divulgando la filosofía confuciana con una línea de ropa diseñada por ella. ¡Genial!

Dijo Confucio (antes de esenios, los Evangelios y el Corán): “No hagas a otro lo que no quisieras te hagan a ti” , regla de oro que Giosue ha recordado al mundo a través de la agencia de noticias ACAN-EFE, y quien seguramente sabe hoy más sobre Confucio que aquel jurado descalificador, y que muchos de los que quisieron humillarla.

Finalizo parafraseando a Giosue en una reciente entrevista internacional, algo mío añadido entre paréntesis: “Una frase (mal dicha) no puede definir a una persona (bien hecha)”, como sin duda es la hermosa e inteligente chiricana.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.

Sangre por la Amazonía

Sangre por la Amazonía

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LUIS CALVO RODRÍGUEZ – Estudiante de Derecho

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La lucha por la defensa del medio ambiente, es una lucha que ha sobrepasado la cuestión de la soberanía, de lo meramente local y empieza a cobrar una dimensión de sobrevivencia para toda la humanidad.

En atención al Tratado de Libre Comercio firmado entre Perú y Estados Unidos, el gobierno peruano se apresta a modificar su ordenamiento jurídico para la implementación del acuerdo.

Entre las normas modificadas está una que abre a la comercialización privada —especialmente de las transnacionales— la explotación de los recursos naturales de la Amazonía, medida a la que los pueblos indígenas se han opuesto con firmeza, realizando movilizaciones, cierres de ruta y denuncia permanente de este atentado contra la Tierra.

El 5 de junio las fuerzas del orden atacaron uno de los cierres de ruta y el resultado preliminar arroja decenas de muertos, un número indeterminado de heridos de bala, detenidos y desaparecidos. El presidente Alan García ha declarado que los indígenas no son ciudadanos de primera clase, que no pueden reclamar nada al resto de los peruanos.

¿Qué hubiese pasado si este incidente se da en Venezuela o Bolivia, en circunstancias iguales donde el evidente responsable es el Estado y su jefe de gobierno? ¿Dónde está la denuncia permanente y lacerante de los medios de comunicación del mundo libre? ¿Se pedirán sanciones contra el gobierno peruano por la violación de los Derechos Humanos? ¿Vargas Llosa retará a un debate a Alan García para que se esclarezca este crimen?

En coyunturas como esta, lo más alarmante es constatar la facilidad con la que brota el racismo más rancio de nuestras oligarquías y parte de la clase media rémora, que se siente más europea o anglosajona que americana (América: de Alaska a Tierra del Fuego).

Vivimos en un sistema económico y político que tiene como único objetivo, la máxima ganancia, lucro y superficialidad; poco o nada importan los derechos de los pueblos y de la humanidad a la Tierra y a una vida digna.
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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.

¡Basta de mentiras!

¡Basta de mentiras!

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ARISTIDES HERRERA BRAVO – Fotógrafo, Escritor

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Nunca pasó por mi mente escribir sobre los desechos de la urbe capitalina, pero debido a que la inmundicia campea por todos sus contornos me veo obligado a ocuparme del hecho antes de que quedemos sepultados por toneladas de asquerosidad con dolorosas e inimaginables consecuencias.
Los altos funcionarios encargados de la recolección de los desperdicios generados por los habitantes de la metrópolis panameña, conocida en otros tiempos como la “tacita de oro” por la pulcritud reinante en todos los rincones, aparecen constantemente en los programas mañaneros de la televisión nacional ponderando la efectiva labor a ellos encomendada.

Entre las cuestiones mencionadas y recalcadas por los susodichos señores está la gran mentira de recoger cada dos o tres días la basura depositadas en las puertas, zaguanes, aceras, calles, y avenidas de las diferentes urbanizaciones del área citadina. A pesar de integrar una porción de los incontables testigos de la porquería acumulada, todas las fechas persisten en la falacia de ser sumamente responsables del profiláctico compromiso.

Para muestra basta un botón. En la zona donde resido, Villa Belén de Tocumen, los destartalados camiones recolectores tardan más de una semana en presentarse por el lugar. Y los recipientes, aunque bien cerrados, se cubren de moscas y gusanos, expeliendo olores muy desagradables.

Pero, lo antedicho no es contrariedad solamente de los moradores, a éstos se suman los humildes obreros de la DIMA, quienes sin ninguna protección (guantes, uniformes, capotes para la lluvia, etc.) se fajan de tú a tú con la insoportable pestilencia y los parásitos.

El asunto toma negro aspecto en el sector mencionado por estar cercano al aeropuerto internacional. Si no estamos equivocados, existe un reglamento aprobado por todos los países sobre el no permitir muladares próximos a las pistas de aterrizaje; porque provocan la presencia de aves de carroña perjudiciales para el trayecto de las naves nacionales e internacionales. La desidia de los flamantes jefes del aseo municipal terminará cuando ocurra un desastre aéreo o aparezca una mortal enfermedad entre los vecinos tocumeños. Hasta ahí llegará el pocoimporta de los gobernantes del momento, pero será demasiado tarde y sin remedio. ¿Quién pagará las consecuencias de la inercia de los alojados en las oficinas refrigeradas del Estado?

Las vidas humanas truncadas en una catástrofe no se pueden recuperar. Esto lo saben los grandes y asiduos embusteros que salen en las pantallas televisivas, y a quienes se podría tildar de criminales de la peor calaña. Por otra parte, está la disposición de cobrar a los usuarios un ineludible recargo en la tasa de limpieza si se demoran en sus pagos. ¿Quién resarce a los contribuyentes por la constante e inaudita tardanza de la recolección de los desechos? Para esto no hay respuesta.

La molestia pareciera no acabar, pero confiamos ver pronto la solución cuando los nuevos mandatarios empiecen a trabajar , así, resaltado; porque la faena es grande y rendirá beneficios saludables para toda la comunidad. Es una de las tantas maneras de compensar, en lo posible, al panameño por los muchísimos años del calvario de la podredumbre impuesta por dignatarios soberanos del embuste.
Esperamos no terminar defraudados.

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Publicado el 13 de julio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Gobernabilidad en el cambio

Gobernabilidad en el cambio

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GUILLERMO ROLLA PIMENTEL – Medico y exMinistro de Estado

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Se han aceptado algunos conceptos básicos en la administración pública: libertad, justicia, honestidad, capacidad, eficacia, equidad, creatividad, ejecutividad, tolerancia, meritocracia y algunos más. Y todo esto bajo una concepción ideológica que oriente las grandes decisiones; y que definirán las estrategias, programas, metodologías, planes, proyectos que deben proyectarse hacia el cumplimiento de las metas propuestas.

El gran eslogan ha sido eliminar la corrupción, acabando con la impunidad.

Concesiones, contratos, licitaciones, compras del pasado y el futuro que deben ser revisadas y supervisadas. Y las investigaciones y sanciones deben ser publicadas. Eso esperan los electores para crear precedentes.

Aquí también se compromete a los sectores privados con vínculos partidarios, partícipes corruptores, para darles un escarmiento y abandonar las viejas prácticas del tráfico de influencias, plutocracia y coimas en sus relaciones con el Estado.

Las grandes finanzas de nuestro centro bancario tienen que reflejarse en su responsabilidad social. No solo con altruismo, sino con justicia económica concretada en empleos, buenos salarios, mejores precios, poder adquisitivo del trabajo, bajos intereses en créditos de vivienda y Pyme, contribución de los medios de comunicación a la educación y la cultura masiva, y sobre todo a eliminar los modelos de violencia y frivolidad.

El apoyo a nuestros productores agroindustriales debe ser efectivo no solo en créditos blandos y tecnología, sino en protección frente a las desfavorables condiciones de competencia internacional. Esta defensa nacionalista tiene que alcanzar al TLC y a sus nuevas exigencias (OCDE), para proteger a las inversiones siempre que sean destinadas a beneficiar a nuestros trabajadores y consumidores.

El neoliberalismo ha hecho crisis en sus propias reglas. El crecimiento acelerado artificial de precios especulativos acumuló reservas que tuvieron que usarse en créditos que el mercado no tuvo la capacidad de pagar. Después del gran crecimiento vino el equilibrio de las grandes pérdidas. Ahora han recurrido a estatizar el sector financiero. Entonces el Estado no es tan malo, y la regulación y la planificación son necesarias para evitar el libertinaje y las imposiciones salvajes en el mercado.

El sector público debe tener objetivos sociales y nacionalistas y el sector privado brindarle el apoyo técnico dentro de la transparencia, ética, eficiencia y legalidad.

Las prioridades tienen que ser el área de la seguridad alimenticia, la educación y el empleo para resolver la violencia y la inseguridad. Así lo ha divulgado la Alianza para el Cambio. Existen las condiciones para que, con asertividad, diálogo (algunos ya iniciados) y participación ciudadana, se concreten ejecuciones profundas, eficaces y rápidas. Algunos dirigentes de partidos y ciertos sectores empresariales han defraudado al pueblo. Ahora le corresponde a este Cambio crear o retomar un estilo de gobierno ejecutivo y drástico con lo corruptos, los ‘juegavivo’ y los ineficientes y brindar beneficios especialmente a los consumidores, trabajadores y los más humildes. Los mejores tienen que demostrar en el terreno que son los mejores funcionarios.

Ante el patético fracaso de la tendencia PRD, advertido desde 1969 cuando estuvieron exiliados en Chile, deben reevaluar su desvío entreguista torrijista y apoyar las corrientes de desarrollo social y nacionalismo real, para lograr un Panamá Mejor. “Disfrute nuestro folclor”.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario Estrella de Panamá

Engaño y represión sufren en Petaquilla

Engaño y represión sufren en Petaquilla

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JULIO YAO – Escritor

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La represión del plantón que campesinos e indígenas mantuvieron en Nazareno por 17 días para impedir que las empresas tuvieran acceso a sus campamentos y evitar una mayor devastación es la respuesta del gobierno a una manifestación pacífica que quería llamar su atención a la lesión producida por la minería metálica a cielo abierto.

La ciega obediencia al neoliberalismo desenfrenado pasa sentencia de muerte a recursos naturales que son entregados para complacer la voracidad de saqueadores panameños y canadienses.

La represión confirma la guerra al pueblo en San San Drui, en Soná y La Palma, en Guaribiara, en Charco La Pava, en Tonosí, en Chorcha, Cerro Colorado y en otros sitios para que los depredadores arrollen con su maquinaria y rocíen con perdigones, bombas lacrimógenas y químicos a gentes que no comprenden cómo y por qué el gobierno permite que les disparen desde helicópteros prestados por las empresas cuando huyen por los montes, ni entienden cómo y por qué un gobierno “torrijista” sea alcahueta de acaparadores y geófagos profesionales.

En Nazareno, las comunidades platicaron el sábado 16 de mayo con el representante del alcalde de Donoso, la corregidora y el jefe de la Policía. Éstos acordaron tramitar sus reclamos, con lo cual se abrió un proceso de consulta y una tregua. El lunes 18, a instancias de las empresas que acusaron al campamento de “amasar armas para asaltarla” , la Dirección de Investigación Judicial y la Policía de Coclé lo requisaron con resultado negativo. Esta fue la primera violación del proceso de consulta.

El jueves 21, el gobernador de Colón, Julio Kennion, conversó con las comunidades y prometió regresar el martes 26. El sábado 23, en una segunda violación de las conversaciones, tres vehículos con antimotines fueron enviados a despejar el plantón, pero una tregua con el jefe al mando permitió que nuestra delegación (Celma Moncada, representantes de La Estrella y este columnista) arribáramos a encarar a los antimotines quienes, luego de tres horas, se retiraron.

Kennion visitó a Celma Moncada el lunes 25 y le dijo que no iría el martes 26, sino el miércoles 27. Sorpresivamente, el martes llegaron los antimotines y esta vez, sin preavisos, desvencijaron y quemaron el campamento, arrastraron a campesinos y ambientalistas (Carmencita Tedman, José Yángüez y Paolita), arrestaron a 20, incluyendo al representante Toribio Valdés; robaron cientos de Balboas y desbarataron equipos, además de quemar tanto la bandera rojiverde del Comité pro Cierre de Petaquilla como la bandera nacional. La represión del 26 fue la tercera y última violación de la consulta.

Tan pronto se tuvo noticia, temprano en la mañana, Serpaj-Panamá envió a una abogada que estaba en el área a Coclesito, mientras que Teresa y Celma Moncada presentaban los Habeas Corpus, proceso que tomó hasta entrada la nochecita. Llegamos a Coclesito y, ya en libertad los campesinos, se hizo una reunión con 200 moradores hasta las 4 a.m. del día siguiente.

Las comunidades quisieron auxiliar al Estado en el cumplimiento de la Ley para detener a las empresas que han desobedecido las órdenes de la ANAM de suspender operaciones y pagar las multas. Como dijo un ciego, “amanecerá y veremos”.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.

Violencia y ausencia de valores

Violencia y ausencia de valores

Margarita Erne Morales – Abogada
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Cada día que enciendo el televisor para ver las noticias locales, lo primero que saltan son aquellas noticias fatalistas, las que están llenas de sangre, llenando de luto y dolor a muchas familias panameñas; deudos que lloran por la pérdida de sus seres queridos, que seguro fueron víctimas de la inseguridad ciudadana que se vive en el país y que es generada por los elevados índices de violencia perpetrada, en su mayoría, por miembros de pandillas, sicarios de carteles de drogas que están sembrando pánico en Panamá y enrolando en sus filas a jóvenes inadaptados con crisis de identidad.

Sólo hace unos días vimos, a través de un canal de televisión local, las imágenes en vídeo captadas por un teléfono móvil, en las que dos jóvenes, en edad escolar, se agredían a la vista de todos sus compañeros. Y no conforme con eso, se subió a Internet esa contienda física para degradar aún más a las protagonistas.

Cada vez es mayor el clima de violencia que se vive en nuestro bello Panamá; estamos secuestrados por el miedo, y no hablo de un miedo infundado, sino de aquel que se ha producido por la falta de respuesta del Estado en proteger a sus ciudadanos, la falta de cooperación entre los organismos de Inteligencia locales para manejar la información sobre el crimen organizado y sus principales actores: los delincuentes y traficantes que viven en el país; la falta de preparación de nuestros uniformados en el ejercicio de sus funciones, que en ocasiones rayan en el exceso y caen en lo antijurídico, tal como aconteció con los difuntos pescadores Dagoberto y Ricardo Pérez, en altamar.

Los constantes homicidios, suicidios, agresiones, robos, secuestros express, no son más que producto de la pobreza, de una sociedad deteriorada que hace tiempo perdió lo que se llama respeto a la vida, a la propiedad privada, a la tolerancia que debe existir entre seres pensantes; a la ausencia de valores desde el seno familiar; a la pérdida de autoridad de los docentes para corregir a sus alumnos y a las leyes flexibles a favor de los menores de edad.

Aún recuerdo los regaños de mis antepasados cuando interveníamos en una conversación de adultos, las hincadas sobre maíz cuando habíamos hecho algo indebido, los reglasos y haladas de orejas de nuestro maestros cuando nos salíamos de sus directrices, convirtiéndonos hoy en día personas de bien.

¿Qué ha pasado con los padres de familia, en qué momento perdieron el rol protagónico en la educación de sus hijos? Hoy los muchachos tienen una agenda independiente a la de sus padres, aunque vivan bajo el mismo techo; ya no piden permiso para salir, sino que salen como “Pedro por su casa”; pasan horas en el Internet; no existen los domingos en misa, y menos las visitas y almuerzos en casa de los abuelos. No se están comunicando.

Es evidente que los tiempos han cambiado, pero no con ello la forma de educar al niño hoy para evitar castigar al hombre mañana. Señores padres de familia hablen con sus hijos, establezcan niveles de confianza con ellos, investiguen quiénes son sus amigos, dedíquenles tiempo.

Un elemento adicional de esta crisis de violencia es la falta de educación; estamos casi a mitad de año, y existen escuelas que no están aún habilitadas para impartir clases, docentes sin nombrar, y el año lectivo pasando. La pobreza y la violencia son dos variables que van muy interrelacionadas y sólo una buena educación es la que sacará a nuestros niños de la pobreza, de esos barrios marginales, de ese mundo de carencia de donde provienen y al país del subdesarrollo.

El reto del Ministerio de Educación es grande, porque su tarea no es sólo administrar las escuelas y a sus docentes, sino formar maestros proactivos, brindarles capacitación psicopedagógica para que puedan atender los casos que se les presentan en sus aulas dependiendo del perfil del niño, organizar actividades familiares que involucren a todo el núcleo familiar, evitar aquellos docentes que no sienten pasión por educar.

Padres de familias, maestros y sociedad en general, trabajemos de la mano por rescatar nuestra niñez de las garras del mal; de lo contrario, la falta de atención, cariño, educación, y nuestra indiferencia ente la problemática social serán llenadas por las pandillas y carteles que seguirán robándonos a nuestros jóvenes, ofreciéndoles a cambio odio, violencia y poder que, al final del camino, lo único que traerá será, en los mejores casos, el hacinamiento en las prisiones; y, en el peor escenario, una estadística más en la lista de decesos del país.

Cierro citando Eclesiástico 30 “El que ama a su hijo, le castiga sin cesar, para poder alegrarse en el futuro”. Sólo educando preventivamente podremos hacer de nuestra juventud hombres útiles para nuestras familias y para la sociedad.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario el Panamá América

Estamos volviendo a la “Ley de la Selva”

Estamos volviendo a la “Ley de la Selva”
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Samuel Lewis Galindo  – Empresario y Político
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Panamá se ha ido convirtiendo poco a poco en un país anárquico. Todo el mundo, en especial los gremios organizados, hacen lo que quieren. Así hemos visto cómo constantemente tenemos, por distintas razones, a estudiantes sin clases; a enfermos sin atención médica; a muchos ciudadanos sin poder movilizarse libremente por los tranques que se dan. Estas acciones extremas, aunque en muchos casos pueden ser justificadas, causan graves perjuicios a un sinnúmero de ciudadanos que nada tienen que ver con las reclamaciones que se presentan.

La ley y las obligaciones parecen que no existen para nadie. La gran mayoría de los ciudadanos se cree con derechos, pero no con deberes. Por lo general han sido culpables los distintos gobiernos. Han actuado con pasividad en algunos casos y, en otros, con complicidad llevándonos a la situación que hoy tenemos. Somos un país con muchas leyes, pero muy pocas con aplicaciones efectivas. Estamos volviendo, aunque duele decirlo, a la “ley de la selva”, donde el más fuerte se impone a los demás. El “cierre” de las calles y los “paros” y huelgas son cosas ya cotidianas. Importa poco que la razón sea o no justificada. Por lo regular se va al “cierre” o “tranques” antes de agotar otros recursos que se tienen a mano. Esta situación de anarquía ha llegado a sus extremos y debe terminar.

El nuevo gobierno debe, apenas inicie sus labores, a pedir la cooperación de todos los medios de comunicación a fin de ir creando una conciencia colectiva de cómo deben actuar con sus acciones de presión quienes se sienten que están privados de sus derechos. También le recomendamos al nuevo Presidente, que tantas expectativas de cambio ha creado que a través de una Defensoría del Pueblo, que tenga la personalidad y la suficiente autoridad para que recoja las quejas que tienen la comunidad y aquellas justas sean atendidas y les den el curso correspondiente en las distintas dependencias del Estado. Así el ciudadano puede sentirse que sus peticiones, cuando ellas tienen justificación, son atendidas y resueltas prontamente antes de que los afectados tomen medidas extremas que a todos perjudican.

El ministro designado de Gobierno y Justicia, José Raúl Mulino, ha dicho que “no habrá cierre de calles”; pero, agrego, que los problemas tienen que ser resueltos para que los afectados no lleguen a esos extremos. Eso es lo que la ciudadanía quiere y espera.

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Publicado el 13 de junio de 2009 en el diario El Panamá América