Valores del Dr. Carlos Iván Zuñiga Guardia

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DR. JUAN CRISTOBAL ZUÑIGA DESTACANDO LOS VALORES DE ESTE CIUDADANO EXCEPCIONAL,  SU PADRE,   EN EL SEGUNDO SEMINARIO PRO VALORES CARLOS IVAN ZUÑIGA GUARDIA, EL 4 DE JUNIO DE 2009, EN LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS DE LA UNIVERSIDAD DE PANAMA

JOVENES ESTUDIANTES, DAMAS Y CABALLEROS

Fui invitado por la Doctora Antonia Rodríguez de Araúz para hacer un resumen de los valores que como hijo percibí en Carlos Iván Zúñiga Guardia. Yo que estuve muy cerca de él puedo asegurarles que tenía una alforja espiritual repleta de sólidos principios los cuales respetaba de manera estricta en todos los actos de su vida.

En sus columnas periodísticas él transmitía muchos de sus valores. Y voy a aprovechar la oportunidad para extraer de ella varias citas. En una ocasión nos hablaba sobre la necesidad de tener la conciencia limpia y nos decía: “Desde niño supe que estar a paz y salvo con la conciencia es un problema de conducta y de referéndum intimo. A un sacerdote de mi pueblo, en los lejanos años de mi infancia, le oí decir: “cada día en sus horas postreras pregúntate qué has hecho hoy que no quisieras que te hubieran hecho a ti?”. Es la pregunta propia del soliloquio, es un tipo didáctico de enfrentamiento con el mundo interior, personal, de cada cual. De ese enfrentamiento diario, íntimo, surge lentamente una purificación de la personalidad. El saberse libre de señalamientos críticos es lo que estructura al hombre fuerte. No es hombre fuerte, como se piensa, el que tiene ejércitos, poder y planilla. Es el que tiene tranquilidad espiritual luego del referéndum de cada anochecer.”

Desde pequeño recibió ejemplos sólidos que aplicó en su vida. Valores que lo acompañaron siempre fueron los de la humildad y la lucha por la justicia:
Cuándo niño, decía, “me impresionaba la ceremonia de la humildad representada en el lavado de los pies de los apóstoles. Es la lección más hermosa que niega y repudia la soberbia. En la dimensión parroquial impresionaba ver al viejo y severo sacerdote inclinado, lavando y besando los pies de cada apóstol peregrino”

Mi padre recordaba también a un levita colombiano que se detuvo en el Sermón de la Montaña exponiendo y condenando las torturas sufridas por Jesús. “Por haber escuchado a aquel sacerdote colombiano cada vez que recuerdo el Sermón de la Montaña estimulo y consolido mi repudio a la maldad humana.” Para mi la condena de todo ensañamiento, de toda crueldad, de todo tormento , no surge de las lecciones aprendidas en el campo del derecho sino de la flagelación recibidas por Jesús tan sólo por predicar a favor de la justicia y del derecho de los pobres. Lo que he hecho en mi vida desde la trinchera de mis conviciones es poner el derecho al servicio de las grandes causas sociales y morales que llevaron a Jesús al sacrificio”

Así como los principios de la religión católica influyeron en la formación de los valores de mi padre en su natal Penonomé siempre reconoció el amor filial , el ejemplo de su hogar y los inolvidables episodios familiares que forjaron su carácter y decía: “Hoy debo retomar los puntos del ovillo inicial y, como quien cosecha recuerdos del árbol de su vida, quiero escribir páginas y páginas sobre los anillos que conforman el tronco de mi existencia. Son los anillos de las edades, para calcularlas, y ellos encierran los inolvidables episodios que formaron mi carácter y el carácter de una generación. No entro en la consideración del abecedario aprendido en el hogar, tan solo dejo constancia de que el honor se fragua con el ejemplo de la cuna, con las manos y las voces de los padres” y agregaba: “Es que el honor es patrimonio espiritual que encuentra su principal nidal en la cuna. También puede ser el penacho distintivo de quien responde exclusivamente a la alcurnia de su propia ejecutoria vital”.
En su vida también fue importante el aporte de la escuela y de sus maestros en el ejemplo del valor de la dignidad y nos decía: “Con la cívica se forma un carácter recio, digno y altivo. El carácter resulta recio cuando desde niño se ha tomado conciencia de que toda tentación es ajena al espíritu; resulta digno cuando el ser humano no se aparta de la propia estima, y es altivo el carácter cuando rechaza la mansedumbre y el oportunismo y por rechazarlo el estudiante no cae en el adocenamiento o en el servilismo”
“Estos conceptos serían mas didácticos si los engarzamos con ejemplos de la vida real. Nunca he olvidado el día que conocí a mi padrino, el doctor Octavio Méndez Pereira, como lo he relatado alguna vez. Ante su estampa de gran caballero me arrodillé y le pedí el “bendito” tradicional en aquellos años tan distantes cuando aún era muy niño. Su reacción fue toda una lección de cívica. “No se arrodille ante un hombre”, me dijo con cierta comprensión, pero con energía. Nunca más me arrodillé ante un hombre; ese fue el colofón de un momento tan dramático e incómodo. Este ejemplo reafirma mi tesis sobre el papel tan responsable del maestro. Enseñar dignidad y no oportunismo es la misión superior del educador”

En su época de Institutor recibió otro ejemplo que guardó en su cofre de valores, ese ejemplo de honradez se lo dió el profesor Don Angel López Casis: El profesor Casís, decía, “nos dictó las diez preguntas del examen. Dio la espalda al grupo y escribió en el tablero: No creo en la honradez vigilada. ¡Viva la honradez!” Volvió a nosotros su mirada grande y con toda solemnidad dijo: “regreso al salón cuando termine la hora del examen”. Se fue, se iba siempre el día de cada examen, y nos dejaba solos con nuestra conciencia. En esa hora todo era silencio, podía escucharse el golpe de un limón que caía; nadie osaba volver sus ojos a los apuntes, a la “batería” escondida y mucho menos al examen desarrollado por algún compañero. El estudiante que desconocía la respuesta ponía sobre el papel, “profesor no conozco el tema, ¡Viva la honradez!”
“Unos días después de la prueba el profesor Angel Lope Casís traía en sus manos todos los exámenes. Nunca ocultó el formidable triunfo de su lección moral. A todos decía alguna palabra, a los que contestaban bien daba unas palmadas y también algo en él absolutamente inusual; regalaba una sonrisa. A quienes poníamos ¡Viva la honradez! en la respuesta desconocida, con su rostro más serio que nunca expresaba: “usted será un gran ciudadano”.
En las clases de Gobierno, los que sabían y los que no sabían sentían que aquella era una clase de nutrición de la conciencia.

La honradez vigilada por un extraño deja de ser honradez. En estos casos la honradez puede ser simulada y en el trasfondo del alma puede ocultarse una pata de cabra o una ganzúa. La honradez como estado natural de la conciencia viene de la cuna, de los buenos hechos o de la palabra del docente con sentido de patria”

En una ocasión recordando la frase del notable educador panameño Miguel Mejía Dutary la cual expresaba “que la juventud no necesita frenos sino estimulos” nos decía que su generación había contado con caracterizados forjadores de estímulos que suscitaban ilusiones para perfeccionar la independencia nacional y para adquirir una educación humanista comprometida con la democracia y con los derechos humanos:
“El estímulo significa no dar la espalda a la tragedia de la juventud traumatizada, sino canalizarla, entregando al estudiante las herramientas culturales que le permitan comprender las estructuras globales y las del país, y prepararlo para la acción transformadora. El mejor estímulo que puede darse al joven atormentado por las contradicciones sociales y por la incultura que predomina en su formación, es desarmarlo espiritualmente y señalarle en forma didáctica las avenidas civilizadas que ofrece la educación.
Se impone un magisterio social. Sólo este magisterio garantizará la permuta de la piedra y de la bala por las ideas, una vez el estudiante lleve su caso al seno de la sociedad”

En un mensaje para los padres, maestros  y jóvenes de nuestra patria logró plasmar en una forma magistral El Elogio del Dialogo, este artículo que ha sido reproducido a nivel internacional destaca lo siguiente:
“El diálogo, con el apoyo escolar, llegará a ser un modo de vida, una actitud mental para beneficio social y familiar. Robustecería el lazo espiritual que ata a padres e hijos y se garantizaría el imperio de la inteligencia para siempre sobre el abuso brutal de la fuerza. Sería una formidable asignatura para que el estudiante se gradúe en tolerancia, en democracia y en urbanidad, y haría posible que una inmensa coraza moral logre impedir nuevas tiranías en la tierra que los vio nacer. Así es de trascendente la virtud del diálogo”

El valor de la gratitud para nuestro padre era la primera virtud del hombre y decía:
“ Yo dije en mi última crónica, recordando a Simón Rodríguez -los jóvenes deben saber que Rodríguez fue el maestro del Libertador-, que la primera virtud del hombre es la gratitud. Su carácter virtuoso sugiere el significado espiritual de la gratitud. Si la virtud es un pétalo del alma, la gratitud habita en esa mansión superior. La gratitud origina un vínculo de grácil reconocimiento, es un nexo sutil de lealtad sin sometimiento y sin renunciamiento a los propios valores. El gesto de tender la mano, y máxime si en ella se pone el corazón, es lo que compromete la gratitud y obliga la reciprocidad, la disposición o la obligación de corresponder en su hora con igual gesto” “La gratitud más excelsa es la que nace del reconocimiento de un beneficio colectivo. Es la gratitud solidaria. La gratitud por la labor del maestro, por esa siembra generosa; la gratitud por las luchas de quienes nos dieron patria, por esa siembra de libertades”

Mi padre promovía que la juventud cultivará sus valores:
“Una juventud dedicada al cultivo de su jardín interior, estimulada con los mandamientos éticos y los de la buena humanidad, es garantía permanente de la supervivencia de las virtudes humanas. Una juventud que logre beber en estas fuentes espirituales no doblegará su cerviz ni ante el déspota ni ante el repartidor eventual de canonjías. Ni trocará su buena conciencia, la vertical, por los jugos que reclaman lo ventral, como si fuera lo prioritario en la comedia humana. Es inherente a la belleza cívica ser hombre para “servir a su país” y no servirse de él o “para no amilanarse en las adversidades” o “para no envanecerse” ante la fastuosidad del poder y “para servir a su familia”. Identificar la misión ciudadana con los intereses permanentes de la patria que dio cuna o anudar la vida a la felicidad de los suyos son consejos tan espirituales que resultan apropiados para todos los hijos de la tierra ¿Cuál es la virtud que empuja a servir a la patria, a los amigos y a la familia? La gratitud por todo lo bueno que da la patria, la gratitud por la existencia del manto protector de la familia, y la gratitud por las buenas palabras y los buenos hechos recibidos.”

Mi Padre defendía los valores morales:
“La palabra restauradora o instauradora de los valores morales debe inundar al país. Solo la palabra democrática, docente, nos hará incorruptibles, vigorizará y obtendrá la depuración de los partidos y elevará la dignidad del político. No debe olvidarse que la palabra no produce efectos inmediatos como si fuera una bala. Ella va construyendo poco a poco, paso a paso, los grandes baluartes éticos y en un momento inesperado, como si fuera una explosión, el país amanecerá con una nueva sociedad. ¡Nadie debe dudarlo! “

Vinculaba el respeto a los Derechos Humanos a los valores morales:
“ Es obvio que la cartilla sobre los valores cívicos y morales es amplia . Por razones didácticas podría definirse como una lucha por los derechos humanos e invocar dicha cartilla como labor fundamental de toda la nación. Aunque parezca innecesario, la primera faena sería divulgar el significado de los derechos humanos. Una vez claramente divulgados, la tarea sería engarzarlos con los objetivos espirituales de toda la nación. Sería estimulante que toda la sociedad tuviese conciencia de que nación y derechos humanos son una misma cosa. Se concretaría el significado de nación al estilo de Ernesto Renán: “una herencia de gloria y de deberes y un mismo programa que realizar”
Y promovía la creación de una Comisión Nacional de Valores, Civicos y Morales: “Se debe crear una comisión nacional en defensa de los valores cívicos y morales. Su función es preservarlos y evitar toda divulgación que estimule la violencia, la pornografía y los instintos primarios que contribuyan a degenerar el carácter nacional. Un hogar integrado, iluminado por una educación moral, una sociedad con estructuras económicas que garanticen la igualdad y un gobierno docente con políticas estimulantes y previsoras, lograrían la tríada óptima para enfrentar todo descarrilamiento de la conducta humana”.

Mi padre era un ser solidario, aplaudía la asistencia social pero para que no fuera anacrónica la misma debería luchar por la paz, por la probidad, por la libertad, por la justicia y también por el pan. Le preocupaba el futuro de la patria y decía que la gestión superior y permanente de todas las generación del siglo XXl era luchar por el perfeccionamiento de la democracia, enriqueciéndola con los valores morales que responden a las tradiciones mas nobles de la patria. También era solidario con los que sufren en el mundo.
“ Confieso que los rostros de los niños que deambulan aterrorizados por las calles de Afganistán me conmueven con mayor intensidad que el periplo de los misiles, porque veo en esos rostros infantiles un reflejo o un espejo de los rostros de mis descendientes. Como decía el poeta Andrés Eloy Blanco, “cuando escuchó el llanto de un niño en la calle siento que es el llanto de mi propio hijo”. Igualmente cuando vi los rostros de los deudos de quienes murieron en las Torres Gemelas o en los aviones suicidas, sentí que era mi propio rostro el adolorido y que los muertos eran mis propios muertos. Solo haciendo propio el dolor ajeno se puede evaluar la inmensidad de una tragedia”

Era solidario con los pobres pero tenía esperanza en la juventud del mundo:
“Recientemente numerosas capitales europeas y asiáticas montaron espectaculares conciertos dedicados a los pobres de África. Era impresionante la calidad del espectáculo, con la participación de artistas de gran prestigio y con asistencia multitudinaria de atormentados por la pobreza africana. Lo insólito es que aquellos teatros, unos cerrados y otros abiertos, eran colmados por gente joven. El hecho, por esa presencia, sugiere que está por venir un mundo más generoso. Es esperanzador o tranquilizante que la juventud tenga conciencia de su misión humanitaria”
Era solidario con las victimas de los desastres naturales:
“Es altamente plausible la respuesta altruista que se da en todos los niveles sociales ante las tragedias provocadas por la naturaleza. El apoyo resulta espontáneo y de inmediato. Tiene el socorro el rango de lo descrito por el poeta Miró: Es como la sangre que recurre a la herida sin ser llamada”

En otra ocasión tendremos oportunidad de estudiar en detalle los valores que promovió mi padre. Sin embargo en este breve resumen podemos intuir porque fue un baluarte moral del país. Su apego a lo valores superiores de la sociedad, a esos valores que dan soporte y luz a la dignidad humana, hizo posible que la gente decente le reconociera en vida sus ejecutorias y su talento. El fue un guía cuando decía : “si debemos vivir en un  país decente, podemos lograrlo con el esfuerzo de todos los asociados”.
“Hacer del país un gran surco y sembrar para el presente todo lo que se pueda, pero para el futuro sembrar la semilla concebida por Bolívar: moral y luces para que germine el hombre nuevo”

Casi al final de su vida sostenía que el problema contemporáneo no es joven o viejo; ni crear polémicas necias sobre las edades. La cuestión es tener principios o no tenerlos, es tener probidad o no tenerla, ser espiritual o sufrir de todas las gulas del materialismo”

Mi Padre que siempre respetó la suprema decisión de su conciencia, fuerte en valores superiores, nos transmitió la visión del final de su vida y nos dijó: “en los momentos finales del ciclo vital, cuando la lucidez aún alumbra la sabiduría humana, el examen de conciencia de toda una trayectoria culmina con arrepentimientos o aplausos a los logros y limpieza de una vida. La conciencia ha cumplido la función del juez superior que sanciona o absuelve y el viajero surca tranquilo a lo ignoto, libre da cargas”.   Después de éste resumen de alguno de los valores superiores que mi Padre aplicó consecuentemente toda su vida pueden coincidir conmigo que su ciclo vital culminó con aplausos a sus logros y a la limpieza de una vida ejemplar y que surcó tranquilo a lo ignoto, libre de cargas.

Agradezco a los organizadores de este segundo Seminario Pro valores Doctor Carlos Iván Zúñiga Guardia y en especial a la distinguida profesora Antonia Rodríguez de Aráuz, la oportunidad que me ha brindado para exponer estos conceptos y reconocerle a ella el gran ejemplo que nos esta brindando de gratitud a su maestro y por ello debe recibir nuestro reconocimiento y el de todos los presentes.

MUCHAS GRACIAS

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6 de Junio: Insurrección

6 de Junio: Insurrección
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Jorge Luis Macías Fonseca – Docente Universitario, Escritor
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Recrear el pasado es una de las tareas del historiador, tal y como señalaron interesantemente, Jorge Luis Cassani y A. J. Pérez Amuchástegui, en la obra: “Del Epos a la Historia Científica”. En efecto, el 6 de junio de 1966 contó con la participación popular en las calles, cuestionó acremente el caótico estado de situación en que se encontraban las grandes mayorías, y objetó fundamentalmente al gobierno oligárquico de Marco Aurelio Robles Méndez que impulsaba, en ese momento, los llamados Tres en un Uno, o lo que se conocieron como los Tratados Robles-Johnson relacionados con el Canal de Panamá.

La obra: “Insurrección de Colón”, de Rolando Sterling Arango, pretende recrear ese pretérito, altivo y honroso, expresado en las acciones valerosas de un pueblo que exigió aclaración frente a la muerte del estudiante colonense, Juan A. Navas Pájaro.

Con un buen manejo de fuentes, Rolando Sterling Arango, restaura el contexto en que se movió ese importante acontecimiento histórico, y sitúa a los actores principales en su lugar adecuado. Así a nivel internacional las posiciones imperiales se afincaban, y a nivel interno las situaciones críticas, tanto en el campo como en las ciudades, daban cuenta de una crisis que hacia mella en el pueblo. En Colón, el jefe de la municipalidad era el periodista Mario Julio; el jefe del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) en Colón, era Carlos Rowe; el responsable de la Guardia Nacional en Colón, mayor Víctor Mata; y el ministro de Gobierno y Justicia, José Dominador Bazán.

La muerte del estudiante Juan A. Navas, el 31 de mayo de ese año, y su aparición en el “Corredor de Colón”, produjo una conmoción popular, a tal punto que la comunidad en general, y el movimiento estudiantil de la época, clamaron por justicia y por la identificación y posterior enjuiciamiento de los autores del hecho. Fueron señalados -por el pueblo- como responsables miembros del DENI de Colón

El 6 de junio, las fuerzas populares encabezadas por el sector estudiantil, se apoderaron de las calles, produciéndose un sangriento enfrentamiento con la Guardia Nacional y el DENI, que dejó como saldo las muertes del estudiante abelista, Carlos Mathews, la niña Damaris Gallardo y la joven Elvira Miranda.

Rolando Sterling Arango describe el momento así: “…Cada calle y cada callejón era una trinchera de combate. Todo vehículo, símbolo del régimen oligárquico, fue incendiado. Ardió el Municipio, la Gobernación, la Lotería, el Correo, Banco Nacional, Depto. de Extranjería, Oficina de Reforma Agraria y muchas otras dependencias. La imprenta del Alcalde sufre los rigores de un asalto revolucionario, se decapitan las estatuas de los próceres. No hubo estudiante colonense, que en aquellos momentos no estuviese combatiendo. El muelle fiscal de Calle Sexta fue ocupado por los combatientes y un guardia es despojado de su arma automática de largo alcance. Las brigadas de soldados populares se dirigen, una vez más, al DENI. Colón estaba prendido y había humo por todas partes…Entraron a la ciudad tropas de la capital al mando del entonces capitán Rubén Darío Paredes. Colón se convirtió, otra vez, en escenario de combates. En el cuartel habían decenas de estudiantes y obreros detenidos…Desde la ciudad capital nos enteramos de las confrontaciones acaecidas allá. En las demás provincias se efectuaron actos de repudio a los crímenes perpetrados…”.

Este movimiento de masas, inserto en la historia social nacional, debe ser recordado y valorado en su justa dimensión. Cuestionó y puso en crisis a la oligarquía panameña, tensó las fuerzas del movimiento popular, y evidenció los niveles de cohesión de la conciencia ciudadana que expresó su rechazo a la situación crítica en que se le mantenía.

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Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Faltan inspecciones profesionales

Faltan inspecciones profesionales

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RODRIGO MEJÍA-ANDRIÓN – Arquitecto
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Cada día hay más quejas del terminado de las obras construidas, sean viviendas unifamiliares, apartamentos, calles, carreteras o autopistas. En las urbanizaciones de casas abundan reclamos de todo tipo y condición. Ello tiene tres factores: 1) Tradicional mala calidad de nuestros artesanos, sin amor y orgullo por su profesión; 2) Falta de supervisión, y 3) Ausencia del inspector profesional que asegure que el trabajo se hace de acuerdo a las mejores prácticas de la construcción local.

En los edificios, la cosa es más grave. La fase estructural, de la cual depende en gran medida la seguridad del edificio, es vital. Se conoce de hormigón que no cumple con la resistencia estipulada a los 28 días de su vaciado. Exigentes inspectores estructurales obligarían a la demolición de hormigones en columnas y muros estructurales, de pésima calidad. Se dan vaciados de losas en medio de torrenciales aguaceros, donde cualquier inspector responsable hubiese suspendido el trabajo, pero su inexistencia permite al contratista seguir el trabajo impávido, sabiendo que él no vivirá allí.

He visto vaciados de asfalto en medio de lluvias como las del tiempo del arca de Noé, sin que nadie se inmutara. Vi reponer losas en la vía Ricardo J. Alfaro, losas que fallaron por falta de drenaje adecuado, repitiendo el mismo error de cuando las fundieron la vez anterior, sin inspector que las revisara.

¿Quién debe inspeccionar las obras? Su dueño verdadero, el banco que otorga la hipoteca. Un hábil vendedor nos convence de embarcarnos en la compra, pero quien nos la vende es el banco. Mediante bien estudiado contrato que estipula pago de mensualidades por unos 20 años, el banco asegura su cobro. Son cláusulas que determinan que si incumplimos, se declarará la deuda de plazo vencido y la propiedad pasará a sus manos, no a las del promotor ya lejano, sino a las del banco, verdadero dueño hasta la última cuota. Por tanto, quien debe imponer la presencia de una inspección especializada que responda por la calidad de la obra, es el banco hipotecario.

En Panamá tenemos excelentes empresas constructoras y magníficos ingenieros de diferentes especialidades, pero promotores ajenos al ramo están invadiendo el territorio de la construcción, armando empresas con personal falto de capacidad y experiencia. Con demasiada frecuencia se conoce la queja sobre paredes de las que brota agua, de pisos que estallan, azulejos que se caen, ventanas que filtran, o bombas que no suben el agua al tanque de reserva.

Hasta ahora ningún edificio ha colapsado, pero los problemas existen y el exagerado tamaño de los edificios los hace mucho más graves.

En el caso de las carreteras, no hay duda de que la inspección es ineficiente. Las carreteras se diseñan para una velocidad máxima que es anunciada mediante letreros múltiples. Salvo curvas muy pronunciadas la velocidad de diseño debe mantenerse constante. Según la magnitud de la curva se diseña el peralte, que es la inclinación de la carretera hacia adentro para que la fuerza centrífuga no dispare el vehículo hacia fuera. Es notorio que el Ministerio de Obras públicas (MOP) ha fallado notablemente en la supervisión del diseño contratado y en la construcción de las carreteras, produciendo corredores y autopistas de muy baja calidad y de peligrosos tramos que nos traen con demasiada frecuencia accidentes mortales en los mismos sitios. El MOP debe ser territorio de especialistas renombrados no de supervisores inexpertos en el tema carretero.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

El gran filósofo de Dios

El gran filósofo de Dios

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Carlos Vargas Vidal
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El saber filosófico no se parece en nada al saber vulgar. Y uno puede entender que la sabiduría popular no siempre tenga destellos de sabiduría real; pero irónico es que el discurrir de algunos, que se creen sabios, solo tenga trazos de una verdad repulsiva. Es decir, engañosa, obstinada y enfermiza.

La vida no solo está hecha de cosas concretas, también tiene misterios. El saber científico solo puede habérselas con las primeras, el saber filosófico con las demás. Hasta donde alcance su entendimiento. Propio de lo humano. Y Dios, que lo hizo todo, lo sabe. Por eso también habla al corazón y no solo a la inteligencia. Ahí es donde está la fe.

En el hombre y la mujer hay tres niveles de conocimiento natural: el sentido común, la ciencia y la filosofía. Empero se pueden tener oídos y no se oye. Y se pueden tener ojos y no se ve. Porque Dios ha querido ocultar la percepción o conocimiento experimental de lo divino al necio. A ese que no se da cuenta. Pero siente que le sobra su razón, aunque inferior, para lo científico o lo mundano. Y entonces siente que lo sabe todo, aunque ignora los linderos propios de la razón humana. Y he aquí donde sobresalen los que tienen una razón superior. Esa que trasciende y nos alumbra las verdades profundas de la fe. La experiencia de Dios. Y una de ellas es Benedicto XVI, su santidad el Papa.

¿Y quién es el Papa? El cardenal, arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, prelado de la Iglesia católica, se ha referido en más de una ocasión a la inteligencia de Joseph Ratzinger. Pero como el ratón no se puede comer al gato. Entonces encuentra más fácil retorcer y sacar de contexto las palabras llenas de sabiduría humana de este gran filósofo de Dios.

El rabino Yehuda Levin, portavoz de la Unión de Rabinos Ortodoxos de Estados Unidos y Canadá, ha dicho que “la Iglesia católica tiene un problema con la extrema izquierda que está haciendo un daño inmenso a la fe”. Y agrega: “La izquierda está ayudando a destruir y corromper los valores de la Iglesia y esto tiene un efecto cascada en todas las comunidades religiosas del mundo”. Pero el materialismo izquierdista no está solo. A ese materialismo se han unido políticos, empresarios, entidades y personas con poco o nada de escrúpulos.

Son los mismos que tratan de demostrar que Dios no existe. O que la Iglesia está desfasada. Simplemente porque no se aviene a lo material de sus concepciones caprichosas. Cuando no los oye usted hablar de Borgia o de la inquisición española es porque, entonces, están arremetiendo contra el clero. Pero usted no les oye hablar de las verdaderas atrocidades. Por ejemplo, en el transcurso de seis meses de la dictadura de Robespierre fueron encarceladas 500 mil personas, 300 mil confinadas y 16 mil 594 guillotinados. Ni hablar de ateos como Stalin y Hitler quienes asesinaron a millones de personas. No hay nada que detenga a estos nuevos inquisidores.

Desfiguran la sagrada escritura, la tradición, la vida y las obras de los santos y doctores de la Iglesia. Así que, ¿qué más puede esperar el santo padre? Son críticas ideologizadas; pero, sobre todo, falsas, calumniosas y perniciosas. Las mismas que soportó Jesús y lo llevó a la cruz en nombre de la verdad. No olvidemos las palabras del historiador León Moulin: Yo, agnóstico, pero también historiador, que trata de ser objetivo, os digo a los católicos, que debéis reaccionar en nombre de la verdad contra aquellos que os imputan muchas cosas falsas. De hecho, a menudo, no es cierto lo que os imputan. Pero, si en algún caso lo es, también es cierto que, tras un balance de 20 siglos de cristianismo, las luces prevalecen sobre las tinieblas. ¿Por qué no pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores? (Veritas Prima).
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Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Democracia y socialismo del siglo XXI

Democracia y socialismo del siglo XXI

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Edilberto Moreno Tello
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El origen de las tensiones y conflictos sociales que vivimos en Panamá, es el resultado del nivel de insatisfacción de las necesidades básicas. La reiteración y permanencia de esta situación hace que importantes sectores sociales se movilicen en una especie de solidaridad social para lograr que se atiendan sus reclamos y cambie su situación. Este hecho, analizado objetivamente, se traduce en la práctica en un proceso de ideologización masiva que es aprovechado por las corrientes de pensamiento de izquierda para justificar, obtener legitimidad social y capturar a su favor importantes sectores de la población, proyectando la consigna de que “sólo el pueblo, salva al pueblo”.

Ante los acontecimientos políticos y sociales que ocurren en Venezuela, Nicaragua, Cuba, Ecuador y Bolivia, entre otros, y que se vislumbra como tendencia futura en Panamá y otros países, aclaro que quien piense que lo que ocurre en estas sociedades no puede pasar en Panamá, incurre en un error de apreciación; nuestra estructura social –con los niveles de pobreza, de exclusión social, de inequidad y de desigualdad de oportunidades–, presenta el ambiente propicio para que tengan buena acogida los planteamientos de la izquierda.

Motivado por el estado objetivo de nuestra sociedad y el resultado electoral comparto la siguiente interrogante: ¿a la justicia social, a la equidad, a la libertad, a la democracia, a la participación social, a la inclusión social, sólo se puede llegar en nuestras sociedades a través de un sistema socialista, basado en la ideología marxista leninista? Mi respuesta es no.

Al presidente electo Martinelli, elegido por abrumadora mayoría, le señalo que el cumplimiento de sus promesas de campaña constituyen solo parte de su programa de trabajo.

Su verdadera responsabilidad es dotar de contenido a su idea de cambio, que hizo efecto y atrajo la voluntad y confianza de los electores. La noción de cambio debe hacer referencia a cosas concretas y precisas sobre las que debe actuar. Su idea de cambio lo compromete a demostrar que desde un gobierno de derecha, presidido por un empresario, no lo descalifica para elaborar políticas públicas y sociales que permitan mejorar sustancial y permanentemente los factores que originan las diferencias sociales.

La realidad social le impone abocarse a tareas necesarias, algunas de las cuales son deudas históricas, como lo son hacer un plan de desarrollo para las áreas revertidas, la revisión de contratos (entre otros el del corredor sur), la modernización de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá como centro de transferencia de tecnología agropecuaria, culminar los sistemas de riego, dar una respuesta ordenada para atender las necesidades de desarrollo del interior del país, construir calles más amplias en las barriadas nuevas, etc.

Debo advertir que el Presidente electo y su equipo de trabajo tienen la responsabilidad de demostrar que desde los valores democráticos que han sido históricamente las bases de nuestra vida en sociedad, se pueden lograr los cambios, en educación, salud, seguridad ciudadana, seguridad alimentaria, justicia social, y oportunidad para todos. Deben tomar conciencia que de su buena gestión depende nuestro futuro inmediato, en términos de que la izquierda panameña llegue al poder, vía electoral, como lo demuestra la experiencia en otras latitudes.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Cohesión social y sociedad inclusiva

Cohesión social y sociedad inclusiva

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Enrique A. de Obarrio – Empresario
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La cohesión social ha ganado relevancia en los últimos años en el ámbito mundial, pero es un concepto que viene de antes (la Asabiyah, de Ibn Khaldun, un pensador tunecino del siglo XIV), que tiene que ver con solidaridad, interdependencia y visión compartida, hacia un destino común.

Para lograr una sociedad inclusiva mediante la cohesión social es fundamental actuar dentro del marco democrático, entendiendo también que el diálogo es el mejor mecanismo que ofrece nuestra imperfecta democracia para enfrentar los principales apremios, entiéndase pobreza, marginación y desigualdad.

Los panameños hemos demostrado que podemos trabajar juntos y alcanzar acuerdos sobre temas puntuales de beneficio común. En época reciente, lo logramos bajo la administración Endara en 1993 con el primer Compromiso Ético Electoral, convocado por la Comisión de Justicia y Paz, marcando el inicio de cambios importantes de la cultura electoral; también en 1993 se dan los Bambitos I a III.

Bajo la administración Pérez–Balladares en 1996 siguieron los diálogos de Coronado I a IV, definiéndose la Ley del Canal y su Título Constitucional; el Plan General de Uso, Conservación y Desarrollo del Área del Canal y el Plan Regional para el Desarrollo de la Región Interoceánica. En 1998 se da la Visión Nacional 2020.

A partir de 2000 se dieron los diálogos bajo la administración Moscoso, sobre todo en materia de educación, y en 2005 bajo la administración Torrijos finalmente imperó la sensatez y se llamó a un diálogo para enfrentar los problemas de la Caja de Seguro Social.

En cuanto al afianzamiento de nuestra democracia, una vez recuperada en 1990, desde la sociedad civil y el sector productivo impulsamos importantes iniciativas, tales como: Ley de Transparencia en la Gestión Pública; Pacto Ético Empresarial; Código Uniforme de Ética para los Servidores Públicos; Pacto de Estado por la Justicia, aportando un mecanismo para hacer más transparente y con mayor escrutinio ciudadano el proceso de designación de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, y el Centro Nacional de Competitividad, entre otras.

Pero sin duda, la iniciativa más importante de cohesión social promovida desde la sociedad civil ocurrió en 2006, la estrategia nacional de desarrollo a través de un proceso de concertación, para avanzar hacia el desarrollo humano y social. Diversos y encomiables esfuerzos se dieron en el pasado, pero en esta ocasión logramos dar en el clavo.

Identificados los principales actores que debían y querían participar en el proceso (sector privado, sociedad civil, trabajadores, grupos indígenas, universidades, juventud, iglesias, partidos políticos, mujeres, entre otros), logramos priorizar sobre los ejes temáticos más importantes (ética, justicia, institucionalidad, educación, bienestar social y equidad, salud, crecimiento económico y competitividad). Logramos, asimismo, diagnosticar la situación sobre cada uno de estos ejes, y arribamos a consensos sobre metas concretas a corto, mediano y largo plazo.

Para hacer realidad los compromisos y metas más allá de cualquier administración gubernamental, como resultado del consenso tenemos la ley que crea el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, presidido por el Presidente de la República con una Unidad Técnico Administrativa y un Secretario Ejecutivo a su cargo, institucionalizando así un mecanismo para el diálogo social con miras a construir consensos sobre los temas más relevantes de la vida nacional; la ley de Responsabilidad Social Fiscal, que establece el fondo especial para el desarrollo y compromete más del 35% de los excedentes de la operación del Canal para la ejecución de las metas de desarrollo; el Consejo Nacional por la Cultura Ética, liderado por el Comité Ecuménico; la ley de Descentralización (en discusión), para asegurar mejor distribución de la riqueza, y la ley de Participación Ciudadana (en discusión).

La Concertación Nacional, por su naturaleza, participación, alcance y mecanismos de verificación y seguimiento, es el esfuerzo de cohesión social para el desarrollo incluyente más importante que se ha dado en nuestra historia republicana.

Existe la hoja de ruta, consensuada entre los sectores para superar todos los problemas. Existen también los recursos necesarios. Nuestro mayor deseo es concluir al final de cada quinquenio presidencial, que existió también el compromiso y liderazgo debidos por parte de los principales actores de la sociedad, de los distintos sectores pero en especial de quienes tienen el mandato y la responsabilidad de administrar la cosa pública, para dar continuidad y avanzar hacia la prosperidad colectiva y la paz social, desde el avance y cumplimiento de estos acuerdos.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Crisis en los servicios públicos

Crisis en los servicios públicos

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David Robles – Traductor Público Autorizado
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En los últimos años hemos experimentado un auge económico favorable en nuestro país, calculado en una tasa de crecimiento de 9.2% del PIB en 2008 y, consecuentemente, en esa misma proporción presentamos un incremento significativo en los aportes al Tesoro Nacional y al Estado panameño. Esta inyección monetaria al Estado debería traducirse en una mejor asistencia a los servicios públicos que le corresponde al Gobierno su gestión (planificación, administración y ejecución) o regulación y, por ende, en un mejor servicio que el suministrado anteriormente cuando el crecimiento era menor y se contaba con menos recursos. Sin embargo, y sorprendentemente, a pesar de este hecho de bienestar económico tan vitoreado por el Gobierno, está sucediendo todo lo contrario.

La cruda y dolorosa realidad es otra; actualmente estamos pasando por uno de los momentos más críticos en estos servicios, como lo son el de seguridad (incontrolable ola de robos, homicidios y secuestros), la salud (envenenamiento masivo con dietilenglicol), el transporte (horas en un servicio de transporte inseguro y deteriorado), la educación (mala administración por parte del Gobierno en el mantenimiento de las instalaciones escolares) y la gestión de la basura (problemas con la recolección y disposición de la basura). La pregunta que nos hacemos la mayoría de los panameños es: ¿por qué si estamos viviendo una bonanza en el país, hemos llegado hasta el punto en que no uno, o dos, sino la mayoría de los servicios públicos se encuentran en un deterioro sin precedentes y crisis en la historia de nuestro país? Cuando se nos decía, insistentemente, en las promesas de campaña pasada que “sí se podía”, ahora resultó que no se pudo.

Considero que esto se debe a una de dos razones. Por una mala administración del partido gobernante o porque, simplemente, no existía el interés en resolverlos y se prefirió destinar esos recursos económicos a obras que no eran las más apremiantes para el país. ¿Será que estas obras menos apremiantes y que no figuraban dentro de las necesidades de la mayoría de la población, les representaban mayores beneficios particulares?

Ahora lo que nos dice el partido PRD a través de su actual candidata, la ingeniera Balbina Herrera, es que ella “de corazón” sí sabe cómo resolver estos problemas, como bien lo ha expresado locuazmente en las entrevistas y debates; lo que no entiendo es cómo ella siendo uno de los pilares del PRD, no pudo influir en las decisiones del actual gobierno para arreglar los mismos.

Pareciera que nos quieren vender la idea de que el único responsable de todos los desatinos de este gobierno es el mandatario Martín Torrijos, tesis que no comparto, porque un gobierno no lo lleva sólo el presidente, lo lleva el presidente junto con su gabinete, el Legislativo y su partido, en este caso los del PRD.

Lo cierto es que este gobierno no pudo solucionar los problemas del país, ni con las mejores condiciones económicas y financieras, ni con las brillantes ideas de la ingeniera Balbina Herrera, que dicho sea de paso ha formado parte de la dirigencia del partido y del actual gobierno. La lógica y el sentido común me indican que si en el tiempo de las “vacas gordas” no se pudo, ahora que estamos en el tiempo de las “vacas flacas” producto de la crisis económica mundial, mucho menos se va a poder.

Publicado el 13  de abril de 2009 en el diario La Prensa