Parques nacionales, patrimonio planetario

Parques nacionales, patrimonio planetario

Carlos A. Gómez – Ingeniero Forestal
*

En el Día Mundial del Medio Ambiente es propicia la ocasión para llamar la atención sobre la importancia de las áreas naturales convertidas en parques nacionales, y resaltar la necesidad de redoblar esfuerzos a favor de la conservación de estos espacios protegidos, vitales para el equilibrio ecológico y el desarrollo económico del país.

En las áreas silvestres protegidas quizás estén los últimos ecosistemas naturales no afectados por las actividades económicas, pero a diario aumenta el peligro de que sean destruidos o alterados. De algún modo, deben ser conservados con más responsabilidad para la supervivencia humana y de otras especies.

Muchos países han delimitado zonas naturales irremplazables para proteger sus atributos ecosistémicos. Una de las categorías de conservación más conocida son los parques nacionales. Esto supone el manejo sostenible de las especies de flora y fauna para asegurar su biodiversidad y los servicios ambientales que prestan a la sociedad.

En Centroamérica, los parques nacionales protegen bosques tropicales con una diversidad casi infinita de plantas y animales. Cientos de reptiles, anfibios y aves habitan en estos densos bosques. Nuestro país también ha realizado esfuerzos importantes en este tema y a la fecha, cuenta con 16 parques nacionales. El primero que se creó fue el parque nacional Altos de Campana en 1966. Muchos de éstos están ubicados en zonas de seguridad ambiental como el Parque Nacional Darién; otros, están en zonas de importancia económica como el Parque Nacional Chagres que abastece de agua al Canal de Panamá y aquellos que por su naturaleza son atractivos ecoturísticos como Coiba, una de las zonas marinas más grandes del mundo.

El manejo de estas áreas naturales requiere de apoyo financiero permanente para que puedan conservarse y brindar sus servicios a toda la sociedad. Pero, la realidad es otra. Muchos parques nacionales, a nivel mundial, están siendo alterados por acciones humanas, que reducen su potencial ecosistémico. Las reducciones presupuestarias estatales los afectan. Por ejemplo, en Estados Unidos, los recortes al Servicio de Parques Nacionales han impedido que se contrate a un número suficiente de guardabosques; y afectan también las exposiciones educativas y las investigaciones científicas.

La gestión en algunos países europeos y sudamericanos también está limitada por los recortes presupuestarios. Muchos países africanos ni siquiera pueden costear el número necesario de guardabosques. Los problemas de financiación han afectado a la protección del tigre tanto en India como en Rusia. Los parques y reservas de China sufren por la presión demográfica y la falta de una gestión científica, que acaba por provocar deforestación y hábitats fragmentados (por la explotación de los recursos naturales o por proyectos agrícolas o de viviendas).

El calentamiento global también amenaza estas áreas naturales y provoca cambios tan rápidos en las variables climáticas, que muchas de la especies no logran adaptarse y desaparecen. Ante este panorama nada halagador, se requiere que los países se unan para redoblar los esfuerzos de conservación con prácticas de manejo sostenible para atender eficazmente estos remanentes naturales, que necesitamos para nuestra supervivencia.

<>

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Un cambio que debemos combatir

Un cambio que debemos combatir
*
Raisa Banfield – Arquitecta, Directora del CIAM-Panama, Escritora…

*
“Su Planeta lo Necesita a Usted-Unidos para Combatir el Cambio Climático”, es el lema que este año la ONU ha establecido para mover la conciencia de la humanidad en la celebración del Día Mundial del Ambiente, hoy.

Cada 5 de junio nos preguntamos: ¿Tenemos motivos para celebrar o para preocuparnos? Definitivamente siempre es una oportunidad para celebrar la vida y recordar que tenemos el privilegio de vivir rodeados de recursos naturales, que además de sostenernos, enriquecen nuestro espíritu y despejan nuestra mente, susceptible a sucumbir en medio de la selva de concreto, ruido y contaminación a la que la vida moderna la somete día a día.

Todos compartimos responsabilidades en el proceso de combatir, si es que se puede combatir de alguna manera, el cambio climático; desde la ya conocida tarea de cambiar focos incandescentes por fluorescentes, disminuir nuestros deshechos, reutilizar todo lo que se pueda, caminar más, etc.; hasta las tan sonadas políticas de Estado, pasando por la responsabilidad social empresarial, tan de moda en estos tiempos.

Pero vamos a hilar fino estas responsabilidades. En el tema energético, el Gobierno no puede seguir exigiendo al usuario “sacrificios” mientras no establece regulaciones en la exagerada demanda de una urbe que consume el 62% de la energía que se produce en el país; se hace necesario el sacrificio también de quien, por acaparar la atención y los premios de arquitectura, diseña los edificios más ineficientes y despilfarradores, porque no será quien tiene que preocuparse del río que se represe para satisfacer su caprichoso proyecto.

Ni hablar de las inundaciones que se dan con la intensificación de la temporada lluviosa. Como siempre, según las versiones oficiales, los únicos responsables son los que tiran la basura al río. Parcialmente cierto, la otra parte de la responsabilidad la llevan los desarrollistas que rellenan humedales y manglares, desvían ríos y los canalizan parcialmente, para construir urbanizaciones, a costa de crear con estos grandes rellenos diques que hacen que las aguas -que naturalmente eran absorbidas por estos ecosistemas- regresen a las áreas pobladas. Esto sin mencionar a los funcionarios en el MIVI que, con la aprobación de cambios de usos de suelo -sin estudio ni planificación- avalan estas afectaciones graves para la vida y el ambiente.

Lo cierto es que cada acontecer de la vida nacional en la producción, los servicios, las inversiones en general, tiene un componente ambiental importante. Su buena gestión va a depender de quien consume y exige estándares ecológicamente correctos, quien los genera con la responsabilidad que amerita la situación ambiental, y que las autoridades que normen exijan e incentiven iniciativas económicas que favorezcan el buen desarrollo y no el despilfarro que nos ahoga.

La tarea está ahora en manos del nuevo gobierno. Esperemos que el señor Martinelli, quien dijo en diversas ocasiones que tiene “un gran interés por el ambiente”, empiece por casa: En sus supermercados, las bolsas reutilizables; sus mataderos, modelo de producción más limpia; y por supuesto, que la promesa de que lo ambiental se convierta en el eje transversal de su política de Estado, no quede en promesa.

Solamente si cada uno asume con conciencia responsabilidades, podremos empezar a contrarrestar los efectos del cambio climático.

<>

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

El recurso de anulación

El recurso de anulación
*
Silvio Guerra Morales – Abogado, Catedrático Universitario, Escritor..
*

La nueva legislación procesal punitiva ha introducido un novedoso recurso en Panamá y que destaca por su nota de “concreta posibilidad de anular un proceso que ha contrariado normas de rango constitucional, convencional, y otras de jerarquía internacional reconocidas por la lex foro. Así, por ejemplo, el artículo 172 del nuevo Código prescribe: “Causales.

El recurso de anulación procede contra las sentencias de los Tribunales de Juicio y las dictadas por los Jueces de Garantías y los Jueces Municipales, en los siguientes casos: 1. Cuando la sentencia se haya dictado con omisión de uno o más de los requisitos previstos en los numerales 2, 3, 4, 5 y 7 del artículo 427 de este Código. 2. Cuando la sentencia haya sido pronunciada por un tribunal incompetente o no integrado por los jueces designados por la ley. 3. Cuando, en el pronunciamiento de la sentencia, se hubiera hecho una errónea aplicación del Derecho que hubiera influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo. 4. Por error de hecho en cuanto a la existencia de la prueba, que hubiera influido en lo dispositivo del fallo. 5. Por error de Derecho en la apreciación de la prueba, que hubiera influido en lo dispositivo del fallo”.

Por otra parte, el Artículo 171 destaca que el objeto del recurso de anulación es anular el juicio o la sentencia cuando en el proceso o en el pronunciamiento de la sentencia concurran algunas de las causales descritas en el artículo 172, precitado.

Como ya hemos expresado, se trata de un novedoso recurso y que, a nuestro criterio, viene a introducirle al sistema procesal de corte acusatorio claros matices que indican que el sistema de derechos, libertades y garantías procesales reconocidos en la Constitución de la República de Panamá, y en los tratados y convenios ratificados por nuestro país, tienen en la nueva legislación procesal punitiva, una importancia singular y trascendente, debiendo el juzgador, siempre, ser un atalaya vigilante, cuidadoso y efectivo de tales principios, derechos, reglas y garantías, y sin los cuales el juzgamiento acusatorio dejaría de ser tras la ocurrencia de una omisión o infracción de uno de sus altos postulados.

En otras latitudes, como en la legislación chilena, se le ha denominado recurso de nulidad. Sin embargo, consideramos que la denominación que ha dispuesto el legislador patrio es la más apropiada dado que una cosa es el acto nulo y otra el acto inexistente. Con el nombre de “recurso de anulación” quedará claro que lo que se persigue es la anulación de la resolución que decrete al juicio o a la sentencia como inexistentes por contrariar o vulnerar formas procesales que entrañan disposiciones constitucionales, convencionales y legales de alto perfil garantista y esencial al sistema acusatorio. Así, por ejemplo, Hugo Alsina daba como ejemplo del acto inexistente “una sentencia dictada por quien no tiene potestad para juzgar, entre tanto que si la sentencia no tiene motivación así deberá, previamente, ser declarada para que no produzca sus efectos”. (Alsina, Hugo. Nulidades, Pág.32).

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Los metroprivilegiados

Los metroprivilegiados

Miguel Antonio Bernal – Doctor en Derecho, Catedrático Universitario, Activista de Derechos Humanos, Político, Escritor….

El diccionario define “privilegio” como la gracia o prerrogativa concedida a una persona o colectividad, libertándole de una carga o gravamen, concediéndole una exención”.

Las principales rebeliones y revoluciones que conocieron las sociedades modernas, tuvieron como origen la lucha contra los privilegios. La Declaración de Independencia de Estados Unidos de América y la Declaración de los Derechos del Hombre de Francia, son claros ejemplos, al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, de los ideales que deben inspirar a las sociedades y sus relaciones entre gobernantes y gobernados.

Los panameños estamos ante a un Estado, con una Constitución, cuyos privilegios colocan a los rectores de sus principales Organos -los metroprivilegiados- en una situación que es la antípoda del propósito y las bases sobre la cual debe radicar una democracia moderna y que deja mucho que desear, frente a la pobreza imperante en más de la mitad de la población

En Panamá, privilegios y privilegiados alcanzaron, durante las dos décadas de dictadura, manifestaciones de grado escandaloso que colmaron y rebasaron la copa de la tolerancia ciudadana. Las cosas lejos de mejorar han empeorado. De acuerdo a la información oficial, los emolumentos (mínimos) mensuales que reciben los diputados ascienden a ONCE MIL BALBOAS, desglosados así: Salario: B/ 1,800.00; Gastos de Representación: B/ 3,200.00; Gasolina: B/ 1,000.00; Sobresueldo y dieta hasta un máximo de B/ 1,000.00; Nombramiento de personal de apoyo: B/ 4,000.00.

Los problemas más urgentes del país continúan sin ser solucionados y la nación es llevada hacia el desastre, en gran medida por los metroprivilegiados, quienes están mucho más interesados en llenarse de privilegios que en contribuir a producir los cambios que la sociedad requiere. Aumenta entonces la responsabilidad los ciudadanos de ejercer nuestros derechos y exijamos una utilización y manejo claro de la cosa pública. Después de todo, partimos de la base que los servidores públicos deben servir a la nación y no servirse de ella.

Recordemos la última carta pública de Thomas Jefferson, escrita en 1826, con motivo del cincuenta aniversario de la Declaración de Independencia, que él mismo había redactado, en la que expresaba el siguiente deseo:

“Ojalá le pase al mundo lo que yo creo que le pasará… la señal de hombres que se levantan para destruir las cadenas a las que la ignorancia suma y la superstición les habían inducido a atarse, y que asumen las bendiciones y la seguridad del autogobierno… Todos los ojos están abiertos o abriéndose a los derechos del hombre. La difusión general de la ciencia ha dejado ya sólidamente establecida para todos, la verdad palpable: que la masa de la humanidad no ha nacido con sillas de montar a sus espaldas y con unos cuantos privilegiados con botas y espuelas preparados para montarse encima de ella por la gracia de Dios”.

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Enseñanzas tras las elecciones

Enseñanzas tras las elecciones

*
Por:  Antonio Saldaña
*

La elección de lista completa, forma de sufragio mejor conocida como el “voto plancha”, impuesta desde las bases partidarias por encima del canibalismo electoral, desarrollado por los candidatos a diputado del Partido Revolucionario Democrático, tuvo como resultado que en el circuito 8-6 el colectivo de Omar alcanzara dos curules por cociente, y los dos residuos en disputa en ausencia de aspirantes al medio cociente.

Sin embargo, esta no es la última sorpresa electoral, ni los postreros sorprendidos en el otrora San Miguel adentro. Es muy probable que muchos cristianos al conocer los resultados de las elecciones de la circunscripción antes mencionada, donde los varones Gerald Cumberbatch y Vladimir Herrera tan solo obtuvieran 38 mil y 8 mil sufragios para alcalde y diputado, respectivamente, sean los otros grandes estupefactos.

También es posible que estos mismos cristianos, y otros que le dieron la espalda a sus hermanos, ahora procuren consolarse con frases como: “Esa es la voluntad de Dios” o que “Dios pone y quita reyes”. Pero olvidan la otra parte de la palabra, de cuando Israel pidió rey, la cual me permito citar a continuación.

“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”. “Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo”. “Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos” (1 de Samuel 8:7, 8 y 9).

En resumen, los votantes de San Miguelito, incluidos los más de 60 mil cristianos evangélicos, quienes otorgaron algo más de 58 mil sufragios al reelegido alcalde y alrededor de 32 mil votos a los aspirantes a diputados por el PRD, han optado –entre otros males– por seguir viviendo en medio de la basura acumulada en cada esquina de las calles y veredas de las comunidades más humildes de cada uno de los nueve corregimientos de la comuna más populosa del país.

Han decidido también, que continúen proliferando las “parrilladas”, los bares, las cantinas y las bodegas, las cuales crecen en proyección geométrica, comparado con la edificación de centros de salud, escuelas e iglesias.

Peor aún, y mucho más grave que lo anterior, con sus votos los ciudadanos de San Miguelito han propiciado que en el próximo período legislativo no se escuche en la Asamblea Nacional la voz más caracterizada en la defensa de la familia, la libertad de culto y de la moral cristiana, esta última, la moral de la Nación, de conformidad con el artículo 35 de la Constitución.

Al respecto, un conocido articulista de opinión y agnóstico por confesión, comentando los efectos de las elecciones ha indicado que “después de las elecciones se sintió feliz”. Porque “todos los diputados que bloquearon la discusión del proyecto de educación sexual en la Asamblea fueron derrotados en las urnas” (La Prensa, 31/05/2009).

Dado el hecho de que el electorado de San Miguelito, en esta ocasión, tenía otras opciones políticas diferentes al clientelismo político tradicional, no es apropiado, ni se justifica, recurrir a “espiriflautas”.

Porque no fue Dios quien resolvió no tener a un varón íntegro en la Alcaldía de San Miguelito y de no reelegir a otro en la Asamblea Nacional, al contrario, fue el pueblo en su libre albedrío el que votó para que el Mello siga siendo el rey. ¡Así de sencilla es la cosa!

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Prensa.

Biodiversidad y competitividad

Biodiversidad y competitividad
*

Alida Spadafora
*

Una fecha como hoy, cuando celebramos el Día Mundial del Ambiente, debe servir de recordatorio de que nuestra biodiversidad y entorno no están separados de la economía y el bienestar del país sino que dependen de ella. Sin embargo, cuán difícil puede tornarse comprender el valor de la biodiversidad y de los ecosistemas que la alberga en beneficio de la calidad de vida de los que habitamos este país.

Intentaré destacar algunos nexos que bien asimilados pueden cambiar el paradigma del desarrollo. Con ello se asegurarían beneficios no para unos cuantos por unos cuantos años, sino para muchos por mucho tiempo. Se trata de esclarecer el gran potencial económico y social de nuestra biodiversidad, porque hay opciones inteligentes y recursos naturales que como país debemos capitalizar.

Veamos algunos ejemplos de la conexión entre el bienestar humano y la biodiversidad. La última revista de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) señala que los que defendemos el ambiente no hemos sido exitosos en dejar claro a la sociedad la conexión entre la salud y el ambiente. Es cierto, y debemos enmendarlo con información concreta y científica.

Una cuarta parte de las enfermedades provienen del mal manejo de los recursos naturales, como lo indica uno de los artículos de la revista. Muchos de los factores de riesgo a la salud están relacionados con el agua no apta para el consumo, la contaminación, la falta de saneamiento, la pérdida de la biodiversidad, el deterioro y la escasez de los recursos naturales. Sumado a esto, el cambio climático ocasiona enfermedades infecciosas donde antes no se habían registrado.

En el mundo desarrollado más de la mitad de los medicamentos recetados comúnmente provienen de la naturaleza, según la mencionada revista. En uno de los artículos, el Dr. Eric Chivian señala que son más de 70 mil las especies de plantas usadas por la medicina tradicional y moderna. El mejor ejemplo es la aspirina, identificada originalmente como salicina, extraída del sauce blanco. Sustancias extraídas de plantas también son utilizadas contra el cáncer. Además hay al menos 700 especies de caracoles (que dependen de la salud de los arrecifes coralinos) con potencial medicinal, de los cuales solo seis especies han sido estudiadas.

Las investigaciones en caracoles han dado origen a un medicamento llamado Prialt que combate los dolores crónicos y es mil veces más potente que la morfina, con la ventaja de que no crea dependencia. Será una bendición para pacientes con dolores crónicos o en estado terminal.

Asimismo se estudian animales como los osos polares, tiburones y anfibios en la búsqueda de remedios contra la osteoporosis y las deficiencias cardiovasculares.

Panamá está avanzando en esta línea con el fin de combatir la malaria, la leishmaniasis y el cáncer. Aquí se investigan microorganismos marinos asociados a corales y algas, y otros presentes en la flora terrestre, lo cual permitirá obtener importantes descubrimientos, generar ingresos para las comunidades y el país, y lograr incontables beneficios globales.

La biodiversidad tiene un valor en el mercado y ésta depende de la salud de los ecosistemas y del manejo que hagamos de ellos. De la misma forma, el bienestar y la vida de los seres humanos dependen de un ambiente sano y rico en recursos naturales. Si nos percatásemos del “oro verde” que tenemos, si invirtiéramos más en investigación y conservación y, además, promoviéramos los negocios basados en la salud de los ecosistemas y de la gente (turismo, artesanías, agroforestería, entre otros) estaríamos actuando sabiamente.

Preocupa lo que ocurre en nuestro país, porque no apuntamos a las mejores opciones para un verdadero desarrollo basado en nuestras fortalezas y patrimonio natural, por el contrario, estamos propiciando los riesgos de un deterioro ambiental acelerado. Si el Estado no actúa responsablemente y si la mayoría de la población no está atenta y consciente de esta tendencia de destrucción de nuestros recursos, perderemos ese gran potencial económico y social basado en la rica biodiversidad y salud de nuestros ecosistemas. De hecho seríamos cómplices del colapso de nuestra economía y de nuestro bienestar, solo sería cuestión de tiempo.

Para evitarlo debemos luchar para revertir esta tendencia, solo así podremos celebrar con propiedad el Día Mundial del Ambiente.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Salvar al planeta comienza en casa

Salvar al planeta comienza en casa

*
Jorge G. Conte Burrell – Periodista,  Escritor

*

Cada día son muchas las oportunidades que tenemos para reducir los impactos del cambio climático como consecuencia del calentamiento global. De manera individual o en grupo podemos llevar a cabo pequeñas acciones que, sumadas, tienen la fuerza para resolver problemas comunes como la generación de basura sin clasificar, la contaminación acústica, visual, atmosférica, la deforestación y la desertificación y las enfermedades relacionadas a la contaminación. Estas acciones, entre otras, afectan positivamente nuestro entorno y aumentan nuestra calidad de vida, sin necesitar de un mayor sueldo o menos tiempo con nuestra familia.

Sin embargo, nos hacemos los desentendidos, los poco interesados, los desinformados y poco importa. Nunca consideramos nuestras acciones individuales, y las empresas –la mayoría por ahora– no exhiben un comportamiento responsable con su entorno y con los efectos que sobre el medio ambiente tienen sus procesos, productos y/o servicios.

Es hora de tomar acciones concretas y seguir el consejo de nuestros hijos, cuando nos piden ayuda para separar en casa los desperdicios, para recoger un día al mes los desperdicios dejados por otros en nuestros barrios, calles, escuelas, parques y otras áreas públicas. Igualmente, es hora de que las empresas desarrollen programas de “responsabilidad social empresarial ambiental”, que vayan más allá de las regulaciones de producción más limpia que exige este y cualquier gobierno, en Panamá y el mundo desarrollado. Esta es la única manera de fomentar, a lo interno de la empresa y dentro de su cadena de valor, las iniciativas verdes que, implementadas de manera eficiente, reducen los gastos de operación por miles de dólares, mejoran su imagen frente a los consumidores, crean clientes más fieles a sus marcas, y nuevos mercados para productos innovadores.

Sin embargo, no es solo del ciudadano y de la empresa privada la responsabilidad ambiental, es aún más responsable el Estado, que debe dictar las políticas y también implementar programas y proyectos a lo interno de sus instituciones para cumplir con las mismas exigencias que condicionan a los particulares. Es común ver cómo en casi todas las entidades del Gobierno nacional y municipal, la basura, la chatarra, los muebles y otros equipos electrónicos y de laboratorio –muchos con contenidos tóxicos– son abandonados fuera de las instalaciones o dentro sin ningún tipo de manejo y con escasa conciencia ambiental. Esto debe acabar, es un mal ejemplo para la sociedad.

Si queremos salvar a la Tierra en su hora más oscura, debemos desde todos los sectores ejercer nuestra obligación de cuidar el medio ambiente para que en pocos años podamos vivir en una mejor casa, barrio, ciudad y en un mejor planeta. El ejemplo comienza en la casa, en las empresas y en el Estado.

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Para combatir la contaminación

Para combatir la contaminación
Harley J. Mitchell Morán – Abogado, Escritor
*
Las agresiones al ambiente por el ser humano se basan en el desmesurado aprovechamiento del planeta y del espacio que éste ocupa para dos cosas: la extracción de sus recursos más allá de la capacidad para que ellos puedan recuperarse (en el caso de los renovables), y el uso del espacio del entorno como sumidero de residuos, ya sean sólidos, líquidos o gaseosos.

Todo problema ambiental –tala, caza, contaminación, merma de la calidad de vida y demás– es consecuencia de aquel binomio enquistado en el sistema económico planetario. Ante ello, hay que tener en cuenta que el sistema de satisfacción de necesidades mediante bienes y servicios, que fundamenta la ciencia económica, es un sistema en el que participamos todos, no solo los entes estatales o las empresas; estas últimas no manufacturan cosas, prestan servicios o transforman recursos naturales en productos de mercado por el placer de hacerlo, sino por una necesidad humana (real o creada por la cultura de un país, región o el planeta) que satisfacer.

Esto quiere decir que los males de la industria son males donde todos participamos, no solo los que gobiernan el país, aunque tengan una exclusiva responsabilidad reguladora y sancionadora. El consumidor también puede castigar al agente de mercado irresponsable, al preferir productos que tengan una cadena de transformación justa con el ambiente, éste puede, como ciudadano, denunciar a la empresa pública o privada que sea contaminante, puede igualmente transmitir esos valores al resto de la ciudadanía.

Toda campaña ecologista debe incorporar elementos que vinculen al ciudadano con el problema ambiental, junto con las posibilidades de hacer una diferencia en aquella gestión. Esto supondrá un esfuerzo extra, pues el sistema económico por antonomasia tiene medios para defender sus prácticas no sostenibles. Recordemos que también es parte de la ciencia económica que todos los recursos son escasos, sólo que los recursos naturales también lo son.
Esto abre la disyuntiva de que hay un sector creciente de la población que desea que los recursos naturales sean conservados, mientras que el sector económico tradicional desea conservar las ganancias económicas.

Es necesaria una transformación de la cultura de todas las personas, como seres humanos que forman parte de la Tierra. Los empresarios y los gobernantes no provienen de ninguna casta especial, son parte del problema ambiental, pero con un cambio de actitud pueden ser parte de la solución. No hay que ser ecologista para tener valores ambientales suficientes y para superar las costumbres anti ecológicas.

Un ser humano con ciertos valores llega a ser maestro, técnico, ingeniero, biólogo, constructor de caminos, diputado o presidente de la República, así que la responsabilidad ambiental es de todos. Dentro de nuestras obligaciones profesionales compartimos la de defender el ambiente y los equilibrios ecológicos, pues sustentan la economía que satisface nuestras necesidades, dentro de la legalidad correspondiente disponible a todos los ciudadanos, no solo porque la Constitución lo dice, sino porque la especie humana y los ecosistemas, dependen de ello.

<>

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Crear buen ambiente con Centroamérica

Crear buen ambiente con Centroamérica

*
Por:   DEMETRIO OLACIREGUI Q. -Periodista,  Escritor..

*

Costa Rica fue el primer destino exterior del presidente electo Ricardo Martinelli. Una buena señal para los vecinos centroamericanos que, junto con Colombia, deben ocupar un sitial prioritario en las relaciones internacionales de Panamá. Eso se vio reforzado, pocos días más tarde, con la asistencia del vicepresidente electo y canciller designado Juan Carlos Varela al histórico cambio de gobierno en El Salvador y los trascendentales debates de la Asamblea General de la OEA en Honduras. Ese rápido vistazo centroamericano, sin duda, permitirá al nuevo gobierno concretar una perspectiva acorde con el papel que Panamá deberá jugar en el escenario regional.

Centroamérica no es más la línea divisoria de enfrentamientos ideológicos de la Guerra Fría. Sin embargo, se ha convertido en un terreno de influencias particularmente de Europa y Estados Unidos. Los modelos de integración política, comercial, monetaria, aduanera, migratoria y medioambiental, entre otros, tienen como referentes a la Unión Europea.

Estados Unidos negoció un acuerdo comercial regional y a través de México y Colombia proyecta una integración energética y de seguridad en rivalidad con los europeos. Panamá tiene acuerdos económicos, energéticos, aduaneros, financieros, de seguridad, de salud pública, de prevención de desastres naturales y medioambientales, por citar parte de una larga lista de compromisos de obligatorio cumplimiento con Centroamérica.
Lo dicho en Costa Rica por Martinelli acerca de que a Panamá debe dar mayor confianza a los inversionistas y abrirse más al mundo para que fluyan inversiones extranjeras, es un mensaje importante. Al referirse al continente americano, el presidente electo dijo que “compartimos religión, idioma y costumbres” y que quiere que “nos vean como un país eficiente, justo y solidario”.

Pese a sus críticas al Parlacen, Martinelli reconoció que el único camino para lograr un acuerdo de asociación con la Unión Europea es “mediante la comunidad centroamericana”. Por el momento, los gobiernos de la región esperan que el presidente electo reconsidere la decisión de salirse del Parlacen. El mandatario hondureño, Manuel Zelaya, dijo hace unos días que “Centroamérica en pleno tiene que hablar con el presidente electo de Panamá y sería bueno comenzar a hacer gestiones para crear un buen ambiente para su llegada al Sistema de Integración Centroamericana”.

Al asumir la responsabilidad de la administración del Estado, Martinelli se coloca, por voluntad popular, a la cabeza de la sociedad panameña y debe organizarla como artífice de consensos. Está comprometido con el futuro, con el destino de una generación que no verá y por la que no será visto. Debe racionalizar, comprender, explicar y actuar sobre un presente, que no siempre controlará, pero que debe encauzar. Su mejor decir es su actitud frente a las situaciones que debe encarar.

Sumado a la búsqueda de soluciones inmediatas a los problemas nacionales, la agenda internacional de Martinelli debe proyectarlo como un dirigente en condiciones de diseñar con el fino sentido de un arquitecto, de construir con la visión de un planificador, de soñar con los impulsos de un idealista y defender al colectivo social con las cualidades de un estadista.
En el campo exterior sus relaciones con Centroamérica y el continente son la primera prueba.

<>

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Entre pobres y millones

Entre pobres y millones

*
Víctor N. Ortiz D. Financista, Educador, Escritor…
*
*
La panorámica y exclusiva vista de una imponente mole de concreto erguida bajo el consuetudinario cielo azul que envuelve nuestra capital de ensueños, no solo deja al descubierto el afán y la prisa de quienes tenemos en las manos el privilegio de haber hallado un sitio donde permutar trabajo por sustento; sino también la dantesca realidad en que se escurren a través de los andenes de esta prominente ciudad; la inocencia y la fragilidad de una infancia contrariada por los excluyentes vientos progresistas que no acarician la miseria y la desdicha que los sume y mantiene al margen de una vida digna y decorosa.

Una melena con dorados rizos infartados por el implacable calor del trópico, repentinamente se postraron a un costado del lujoso automóvil que solo se muestra reverente ante el tricolor intercambio de luces que conduce el cíclico avance del tráfico. Su diminuta estatura apenas le permite alcanzar una insegura pero estratégica posición sobre el vehículo, mientras sus frágiles brazos se turnan para dar aguante a un rosario de mercaderías que forman parte del memorable bazar de menudencias para el común de los transeúntes; sin embargo, para quien las exhibe, simbolizan una diadema de exquisiteces capaz de cautivar el más exigente de los gustos.

Su piel áspera y curtida atestigua la rudeza y la apatía con que los ha tratado la vida, a ellos aún no los alcanza el regazo de las redes de oportunidades, ni tampoco los salpica la dicha de contar con un subsidio que al menos en tiempo electoral les alivie la flacidez de sus estómagos; más bien, su seguridad alimentaria pende de un hilo sostenido por la esperanza de cerrar una venta o en el mejor de los casos, de la nobleza y la buena fe de un cliente ocasional.

En los ojos de estos emprendedores mercaderes se refleja el colorido repartido en los retazos de una onerosa inversión política publicitaria que crece en sus narices, sin revelarles la senda que marque el despertar a su eterna e insufrible pesadilla. Su candidez todavía les esconde la diferencia entre una campaña sucia o millonaria en la cual ellos siquiera figuran dentro de la agitada agenda o el trasnochado discurso de quienes ahora adornan con sus promesas las mohosas estructuras del resquebrajado puente, que al ocaso de otro largo día servirá de abrigo a las esperanzas de estos parias ávidos de estímulos, que luchan afanosamente por mantenerse a flote en este océano demezquindad e indiferencia electoral.

Ahora el turno nos asiste a quienes por gracia y voluntad divina se nos ha concedido el don de discernir e influir con nuestras decisiones sobre el panorama político social que se avecina, recordándoles a los candidatos que ponerse en los zapatos del pueblo es escuchar, actuar de corazón con una mano dura y decida a desviar recursos millonarios de sus costosas y estériles campañas en pro de las necesidades que día a día nos asedian y mantienen en vilo.

Hoy el país les exige a cambio de un voto de conciencia, una actitud altruista que desde este inicio de su peregrinación hacia la meca del poder, dé muestras de confianza y honestidad a quienes estamos cansados de bregar entre pobres y millones.

Publicado  el 15 de agosto de 2008 en el diario La Prensa

PRD: entre oportunismo y la mística

PRD: entre oportunismo y la mística

*
Por:    MABEL ARIADNA DEL CID ACOSTA – Licenciada  en Comercio Internacional, Escritora..
*

Hay que reconocer que a través de la gestión del actual gobierno se alcanzaron muchas metas y se hicieron grandes transformaciones en el país, pero también que se cometieron muchos errores que al final pesaron más que los logros, lo que quedó demostrado el 3 de mayo de 2009.

El PRD como partido responsable debe analizar con profundidad esta balanza de aciertos y desaciertos. Esto no se logra sólo con una Comisión Ad Hoc y con la directriz de que “los trapos sucios se lavan en casa” , sino con una verdadera convicción, de todos los miembros y principalmente de la cúpula, de desapego a los intereses particulares y de la priorización de los ideales PRD en pro del bienestar del colectivo y del país.

Cada miembro del partido tiene derecho a expresar su posición sobre los grandes desaciertos de quienes lo lideran y hacer público este derecho no sólo es democrático, sino necesario cuando la dirigencia sólo responde selectivamente a los intereses de una minoría y es incapaz de hacer un verdadero “mea culpa” de sus actos.

Hablo con la propiedad de quien ha sido víctima de uno de esos grandes desaciertos. Puse a disposición mi cargo en el gobierno sin conocer que Panamá había perdido los beneficios del Sistema de Preferencias Arancelarias de la Unión Europea SGP Plus por no haber presentado a tiempo la solicitud de renovación y mucho antes de que se hiciera pública esta situación, pero fui señalada como una de las responsables, gracias a un comunicado ministerial escueto y por las declaraciones públicas de una ministra, quien mintió con ligereza sobre los motivos reales de mi renuncia y el cargo que ocupaba oficialmente en su momento, con una evidente carencia de objetividad e influenciada por un entorno de “amigos”.

Esto fue un acto inmoral que etiquetará a sus gestores y a los verdaderos culpables, quienes sin éxito intentan pasar desapercibidos, por el resto de sus días. No analizaron sus consecuencias y no tomaron en cuenta una gran premisa: “nadie es dueño eterno de los hilos del poder”.
Los verdaderos PRD, con un alto sentido de lo que es la patria, la equidad, los valores y el ideal de un país con justicia social, para quienes la educación es la mejor herencia y el trabajar con compromiso un principio fundamental, no necesitamos mucho esfuerzo para determinar lo que está afectando al partido: “oportunismo político versus la mística PRD”.

Omar Torrijos, un verdadero líder que inspiró a muchos, entre ellos John Perkins en su best-seller “Confesiones de un Gángster Económico” , fue claro: “Cuando el jefe sólo toma decisiones equivocadas, sus subalternos le siguen obedeciendo, pero pierden fe en él”. “La falta de comunicación es el mejor ingrediente para el distanciamiento”.
Los líderes natos escuchan a todos por igual, inclusive a quienes los adversan, no invierten tiempo ni recursos para vanagloriar sus logros; por el contrario, se enfocan en la solución de los problemas que persisten y en corregir errores, pues su principal frente es la satisfacción del deber cumplido. El reconocimiento llega solo y, lo más importante, viene del pueblo y perdura en el tiempo.

La reestructuración del PRD es un trabajo de todos sus miembros, principalmente de las bases que son la mayoría y de aquellos muchos panameños, que sin estar aún inscritos, se sienten comprometidos con sus ideales socialdemócratas y con la democracia de nuestro país.

<>

Se publicó el 5 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá

Peajes en sombras

Peajes en sombras
Por:  | VÍCTOR N. ORTIZ D.  – Financista, Docente, Escritor..

*
La noticia se esparció como pólvora y con ella las expectativas de ver concretada una obra que durante más de dos décadas fue demandada incansablemente por los sectores productivos de la Costa Atlántica, que vieron transcurrir el tiempo, aumentar el tráfico y el número de usuarios —más de 20 mil— que cotidianamente debían exponer sus vidas en la peligrosidad y el deterioro de una arteria vehicular cuyo paso testimonia a diario el trasiego de más de un millón de dólares.

Al fin se construiría el tramo carretero Madden – Colón; el cual, durante casi una década se debatió en un limbo oscilante entre la insolvencia de una empresa, las acciones legales de algunos afectados y la falta de voluntad real del Estado en la definición y solución del conflicto.

El 2007 abrió un nuevo capítulo de esta historia. En ese entonces ni el modelo, ni los precursores de la obra fueron objeto de interés primordial.
La publicidad y el flamante discurso político que anunciaron el inicio de la emblemática empresa por un costo de B/.215 millones —financiados por el Estado— llenaron de esperanza las vidas y el bolsillo de miles de panameños defraudados por las dos corporaciones que previamente habían llevado una gestión administrativa de infraestructuras viales privadas, casi de manera unilateral, en beneficio único de sus propios intereses y con la permisión del Estado.

Después de haber culminado la fase más importante del proyecto —el anuncio de los excesivos peajes (B/.4.00) para los asiduos usuarios de una autopista que no ofrece alternativas viales paralelas en función del deterioro e inconclusas reparaciones de las mismas— es menester cuestionar ¿qué tipo de contratación ejecutó el gobierno, cuando la empresa Odebrecht no tuvo que asumir riesgos y recibió un financiamiento total de B/.266 millones?

Como si fuera poco, el Estado también acordó garantizarle la cobertura, en caso de flujo de tráfico insuficiente, en base al método de peaje sombra.
La modalidad de “Peaje en Sombra” , pese a ser una herramienta asequible dentro de la financiación de los presupuestos y ofertar una serie de ventajas, como permitir la inversión a largo plazo con el aval del Estado, mejorar la distribución de los costos entre varias generaciones de usuarios, proyectos más económicos y eficientes; requiere que la empresa privada sea quien financie, construya y explote la concesión a cambio de que el Estado abone periódicamente por la vía presupuestaria, una suma acordada en el contrato de concesión, en función del uso real de la infraestructura e inclusive lo faculta a descontar de lo acordado, los montos generados por penalizaciones, en caso de incumplimientos en materia de calidad, seguridad o disponibilidad; una condición que no figura en las múltiples addendas de negociación del citado proyecto.

Ante estas circunstancias, resulta legítimo que como panameños e inversionistas solidarios de cada centavo empleado en la obra exijamos un trato más justo, procurándole un escaño favorable a los miles de usuarios que dependemos de esta importante arteria, para seguir produciendo y transportando prosperidad a cada punto de esta pujante nación.
><

Se publicó el 5 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá