Parques nacionales, patrimonio planetario

Parques nacionales, patrimonio planetario

Carlos A. Gómez – Ingeniero Forestal
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En el Día Mundial del Medio Ambiente es propicia la ocasión para llamar la atención sobre la importancia de las áreas naturales convertidas en parques nacionales, y resaltar la necesidad de redoblar esfuerzos a favor de la conservación de estos espacios protegidos, vitales para el equilibrio ecológico y el desarrollo económico del país.

En las áreas silvestres protegidas quizás estén los últimos ecosistemas naturales no afectados por las actividades económicas, pero a diario aumenta el peligro de que sean destruidos o alterados. De algún modo, deben ser conservados con más responsabilidad para la supervivencia humana y de otras especies.

Muchos países han delimitado zonas naturales irremplazables para proteger sus atributos ecosistémicos. Una de las categorías de conservación más conocida son los parques nacionales. Esto supone el manejo sostenible de las especies de flora y fauna para asegurar su biodiversidad y los servicios ambientales que prestan a la sociedad.

En Centroamérica, los parques nacionales protegen bosques tropicales con una diversidad casi infinita de plantas y animales. Cientos de reptiles, anfibios y aves habitan en estos densos bosques. Nuestro país también ha realizado esfuerzos importantes en este tema y a la fecha, cuenta con 16 parques nacionales. El primero que se creó fue el parque nacional Altos de Campana en 1966. Muchos de éstos están ubicados en zonas de seguridad ambiental como el Parque Nacional Darién; otros, están en zonas de importancia económica como el Parque Nacional Chagres que abastece de agua al Canal de Panamá y aquellos que por su naturaleza son atractivos ecoturísticos como Coiba, una de las zonas marinas más grandes del mundo.

El manejo de estas áreas naturales requiere de apoyo financiero permanente para que puedan conservarse y brindar sus servicios a toda la sociedad. Pero, la realidad es otra. Muchos parques nacionales, a nivel mundial, están siendo alterados por acciones humanas, que reducen su potencial ecosistémico. Las reducciones presupuestarias estatales los afectan. Por ejemplo, en Estados Unidos, los recortes al Servicio de Parques Nacionales han impedido que se contrate a un número suficiente de guardabosques; y afectan también las exposiciones educativas y las investigaciones científicas.

La gestión en algunos países europeos y sudamericanos también está limitada por los recortes presupuestarios. Muchos países africanos ni siquiera pueden costear el número necesario de guardabosques. Los problemas de financiación han afectado a la protección del tigre tanto en India como en Rusia. Los parques y reservas de China sufren por la presión demográfica y la falta de una gestión científica, que acaba por provocar deforestación y hábitats fragmentados (por la explotación de los recursos naturales o por proyectos agrícolas o de viviendas).

El calentamiento global también amenaza estas áreas naturales y provoca cambios tan rápidos en las variables climáticas, que muchas de la especies no logran adaptarse y desaparecen. Ante este panorama nada halagador, se requiere que los países se unan para redoblar los esfuerzos de conservación con prácticas de manejo sostenible para atender eficazmente estos remanentes naturales, que necesitamos para nuestra supervivencia.

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Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Un cambio que debemos combatir

Un cambio que debemos combatir
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Raisa Banfield – Arquitecta, Directora del CIAM-Panama, Escritora…

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“Su Planeta lo Necesita a Usted-Unidos para Combatir el Cambio Climático”, es el lema que este año la ONU ha establecido para mover la conciencia de la humanidad en la celebración del Día Mundial del Ambiente, hoy.

Cada 5 de junio nos preguntamos: ¿Tenemos motivos para celebrar o para preocuparnos? Definitivamente siempre es una oportunidad para celebrar la vida y recordar que tenemos el privilegio de vivir rodeados de recursos naturales, que además de sostenernos, enriquecen nuestro espíritu y despejan nuestra mente, susceptible a sucumbir en medio de la selva de concreto, ruido y contaminación a la que la vida moderna la somete día a día.

Todos compartimos responsabilidades en el proceso de combatir, si es que se puede combatir de alguna manera, el cambio climático; desde la ya conocida tarea de cambiar focos incandescentes por fluorescentes, disminuir nuestros deshechos, reutilizar todo lo que se pueda, caminar más, etc.; hasta las tan sonadas políticas de Estado, pasando por la responsabilidad social empresarial, tan de moda en estos tiempos.

Pero vamos a hilar fino estas responsabilidades. En el tema energético, el Gobierno no puede seguir exigiendo al usuario “sacrificios” mientras no establece regulaciones en la exagerada demanda de una urbe que consume el 62% de la energía que se produce en el país; se hace necesario el sacrificio también de quien, por acaparar la atención y los premios de arquitectura, diseña los edificios más ineficientes y despilfarradores, porque no será quien tiene que preocuparse del río que se represe para satisfacer su caprichoso proyecto.

Ni hablar de las inundaciones que se dan con la intensificación de la temporada lluviosa. Como siempre, según las versiones oficiales, los únicos responsables son los que tiran la basura al río. Parcialmente cierto, la otra parte de la responsabilidad la llevan los desarrollistas que rellenan humedales y manglares, desvían ríos y los canalizan parcialmente, para construir urbanizaciones, a costa de crear con estos grandes rellenos diques que hacen que las aguas -que naturalmente eran absorbidas por estos ecosistemas- regresen a las áreas pobladas. Esto sin mencionar a los funcionarios en el MIVI que, con la aprobación de cambios de usos de suelo -sin estudio ni planificación- avalan estas afectaciones graves para la vida y el ambiente.

Lo cierto es que cada acontecer de la vida nacional en la producción, los servicios, las inversiones en general, tiene un componente ambiental importante. Su buena gestión va a depender de quien consume y exige estándares ecológicamente correctos, quien los genera con la responsabilidad que amerita la situación ambiental, y que las autoridades que normen exijan e incentiven iniciativas económicas que favorezcan el buen desarrollo y no el despilfarro que nos ahoga.

La tarea está ahora en manos del nuevo gobierno. Esperemos que el señor Martinelli, quien dijo en diversas ocasiones que tiene “un gran interés por el ambiente”, empiece por casa: En sus supermercados, las bolsas reutilizables; sus mataderos, modelo de producción más limpia; y por supuesto, que la promesa de que lo ambiental se convierta en el eje transversal de su política de Estado, no quede en promesa.

Solamente si cada uno asume con conciencia responsabilidades, podremos empezar a contrarrestar los efectos del cambio climático.

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Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

El recurso de anulación

El recurso de anulación
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Silvio Guerra Morales – Abogado, Catedrático Universitario, Escritor..
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La nueva legislación procesal punitiva ha introducido un novedoso recurso en Panamá y que destaca por su nota de “concreta posibilidad de anular un proceso que ha contrariado normas de rango constitucional, convencional, y otras de jerarquía internacional reconocidas por la lex foro. Así, por ejemplo, el artículo 172 del nuevo Código prescribe: “Causales.

El recurso de anulación procede contra las sentencias de los Tribunales de Juicio y las dictadas por los Jueces de Garantías y los Jueces Municipales, en los siguientes casos: 1. Cuando la sentencia se haya dictado con omisión de uno o más de los requisitos previstos en los numerales 2, 3, 4, 5 y 7 del artículo 427 de este Código. 2. Cuando la sentencia haya sido pronunciada por un tribunal incompetente o no integrado por los jueces designados por la ley. 3. Cuando, en el pronunciamiento de la sentencia, se hubiera hecho una errónea aplicación del Derecho que hubiera influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo. 4. Por error de hecho en cuanto a la existencia de la prueba, que hubiera influido en lo dispositivo del fallo. 5. Por error de Derecho en la apreciación de la prueba, que hubiera influido en lo dispositivo del fallo”.

Por otra parte, el Artículo 171 destaca que el objeto del recurso de anulación es anular el juicio o la sentencia cuando en el proceso o en el pronunciamiento de la sentencia concurran algunas de las causales descritas en el artículo 172, precitado.

Como ya hemos expresado, se trata de un novedoso recurso y que, a nuestro criterio, viene a introducirle al sistema procesal de corte acusatorio claros matices que indican que el sistema de derechos, libertades y garantías procesales reconocidos en la Constitución de la República de Panamá, y en los tratados y convenios ratificados por nuestro país, tienen en la nueva legislación procesal punitiva, una importancia singular y trascendente, debiendo el juzgador, siempre, ser un atalaya vigilante, cuidadoso y efectivo de tales principios, derechos, reglas y garantías, y sin los cuales el juzgamiento acusatorio dejaría de ser tras la ocurrencia de una omisión o infracción de uno de sus altos postulados.

En otras latitudes, como en la legislación chilena, se le ha denominado recurso de nulidad. Sin embargo, consideramos que la denominación que ha dispuesto el legislador patrio es la más apropiada dado que una cosa es el acto nulo y otra el acto inexistente. Con el nombre de “recurso de anulación” quedará claro que lo que se persigue es la anulación de la resolución que decrete al juicio o a la sentencia como inexistentes por contrariar o vulnerar formas procesales que entrañan disposiciones constitucionales, convencionales y legales de alto perfil garantista y esencial al sistema acusatorio. Así, por ejemplo, Hugo Alsina daba como ejemplo del acto inexistente “una sentencia dictada por quien no tiene potestad para juzgar, entre tanto que si la sentencia no tiene motivación así deberá, previamente, ser declarada para que no produzca sus efectos”. (Alsina, Hugo. Nulidades, Pág.32).

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Los metroprivilegiados

Los metroprivilegiados

Miguel Antonio Bernal – Doctor en Derecho, Catedrático Universitario, Activista de Derechos Humanos, Político, Escritor….

El diccionario define “privilegio” como la gracia o prerrogativa concedida a una persona o colectividad, libertándole de una carga o gravamen, concediéndole una exención”.

Las principales rebeliones y revoluciones que conocieron las sociedades modernas, tuvieron como origen la lucha contra los privilegios. La Declaración de Independencia de Estados Unidos de América y la Declaración de los Derechos del Hombre de Francia, son claros ejemplos, al igual que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, de los ideales que deben inspirar a las sociedades y sus relaciones entre gobernantes y gobernados.

Los panameños estamos ante a un Estado, con una Constitución, cuyos privilegios colocan a los rectores de sus principales Organos -los metroprivilegiados- en una situación que es la antípoda del propósito y las bases sobre la cual debe radicar una democracia moderna y que deja mucho que desear, frente a la pobreza imperante en más de la mitad de la población

En Panamá, privilegios y privilegiados alcanzaron, durante las dos décadas de dictadura, manifestaciones de grado escandaloso que colmaron y rebasaron la copa de la tolerancia ciudadana. Las cosas lejos de mejorar han empeorado. De acuerdo a la información oficial, los emolumentos (mínimos) mensuales que reciben los diputados ascienden a ONCE MIL BALBOAS, desglosados así: Salario: B/ 1,800.00; Gastos de Representación: B/ 3,200.00; Gasolina: B/ 1,000.00; Sobresueldo y dieta hasta un máximo de B/ 1,000.00; Nombramiento de personal de apoyo: B/ 4,000.00.

Los problemas más urgentes del país continúan sin ser solucionados y la nación es llevada hacia el desastre, en gran medida por los metroprivilegiados, quienes están mucho más interesados en llenarse de privilegios que en contribuir a producir los cambios que la sociedad requiere. Aumenta entonces la responsabilidad los ciudadanos de ejercer nuestros derechos y exijamos una utilización y manejo claro de la cosa pública. Después de todo, partimos de la base que los servidores públicos deben servir a la nación y no servirse de ella.

Recordemos la última carta pública de Thomas Jefferson, escrita en 1826, con motivo del cincuenta aniversario de la Declaración de Independencia, que él mismo había redactado, en la que expresaba el siguiente deseo:

“Ojalá le pase al mundo lo que yo creo que le pasará… la señal de hombres que se levantan para destruir las cadenas a las que la ignorancia suma y la superstición les habían inducido a atarse, y que asumen las bendiciones y la seguridad del autogobierno… Todos los ojos están abiertos o abriéndose a los derechos del hombre. La difusión general de la ciencia ha dejado ya sólidamente establecida para todos, la verdad palpable: que la masa de la humanidad no ha nacido con sillas de montar a sus espaldas y con unos cuantos privilegiados con botas y espuelas preparados para montarse encima de ella por la gracia de Dios”.

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Enseñanzas tras las elecciones

Enseñanzas tras las elecciones

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Por:  Antonio Saldaña
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La elección de lista completa, forma de sufragio mejor conocida como el “voto plancha”, impuesta desde las bases partidarias por encima del canibalismo electoral, desarrollado por los candidatos a diputado del Partido Revolucionario Democrático, tuvo como resultado que en el circuito 8-6 el colectivo de Omar alcanzara dos curules por cociente, y los dos residuos en disputa en ausencia de aspirantes al medio cociente.

Sin embargo, esta no es la última sorpresa electoral, ni los postreros sorprendidos en el otrora San Miguel adentro. Es muy probable que muchos cristianos al conocer los resultados de las elecciones de la circunscripción antes mencionada, donde los varones Gerald Cumberbatch y Vladimir Herrera tan solo obtuvieran 38 mil y 8 mil sufragios para alcalde y diputado, respectivamente, sean los otros grandes estupefactos.

También es posible que estos mismos cristianos, y otros que le dieron la espalda a sus hermanos, ahora procuren consolarse con frases como: “Esa es la voluntad de Dios” o que “Dios pone y quita reyes”. Pero olvidan la otra parte de la palabra, de cuando Israel pidió rey, la cual me permito citar a continuación.

“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”. “Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo”. “Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos” (1 de Samuel 8:7, 8 y 9).

En resumen, los votantes de San Miguelito, incluidos los más de 60 mil cristianos evangélicos, quienes otorgaron algo más de 58 mil sufragios al reelegido alcalde y alrededor de 32 mil votos a los aspirantes a diputados por el PRD, han optado –entre otros males– por seguir viviendo en medio de la basura acumulada en cada esquina de las calles y veredas de las comunidades más humildes de cada uno de los nueve corregimientos de la comuna más populosa del país.

Han decidido también, que continúen proliferando las “parrilladas”, los bares, las cantinas y las bodegas, las cuales crecen en proyección geométrica, comparado con la edificación de centros de salud, escuelas e iglesias.

Peor aún, y mucho más grave que lo anterior, con sus votos los ciudadanos de San Miguelito han propiciado que en el próximo período legislativo no se escuche en la Asamblea Nacional la voz más caracterizada en la defensa de la familia, la libertad de culto y de la moral cristiana, esta última, la moral de la Nación, de conformidad con el artículo 35 de la Constitución.

Al respecto, un conocido articulista de opinión y agnóstico por confesión, comentando los efectos de las elecciones ha indicado que “después de las elecciones se sintió feliz”. Porque “todos los diputados que bloquearon la discusión del proyecto de educación sexual en la Asamblea fueron derrotados en las urnas” (La Prensa, 31/05/2009).

Dado el hecho de que el electorado de San Miguelito, en esta ocasión, tenía otras opciones políticas diferentes al clientelismo político tradicional, no es apropiado, ni se justifica, recurrir a “espiriflautas”.

Porque no fue Dios quien resolvió no tener a un varón íntegro en la Alcaldía de San Miguelito y de no reelegir a otro en la Asamblea Nacional, al contrario, fue el pueblo en su libre albedrío el que votó para que el Mello siga siendo el rey. ¡Así de sencilla es la cosa!

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Prensa.

Biodiversidad y competitividad

Biodiversidad y competitividad
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Alida Spadafora
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Una fecha como hoy, cuando celebramos el Día Mundial del Ambiente, debe servir de recordatorio de que nuestra biodiversidad y entorno no están separados de la economía y el bienestar del país sino que dependen de ella. Sin embargo, cuán difícil puede tornarse comprender el valor de la biodiversidad y de los ecosistemas que la alberga en beneficio de la calidad de vida de los que habitamos este país.

Intentaré destacar algunos nexos que bien asimilados pueden cambiar el paradigma del desarrollo. Con ello se asegurarían beneficios no para unos cuantos por unos cuantos años, sino para muchos por mucho tiempo. Se trata de esclarecer el gran potencial económico y social de nuestra biodiversidad, porque hay opciones inteligentes y recursos naturales que como país debemos capitalizar.

Veamos algunos ejemplos de la conexión entre el bienestar humano y la biodiversidad. La última revista de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) señala que los que defendemos el ambiente no hemos sido exitosos en dejar claro a la sociedad la conexión entre la salud y el ambiente. Es cierto, y debemos enmendarlo con información concreta y científica.

Una cuarta parte de las enfermedades provienen del mal manejo de los recursos naturales, como lo indica uno de los artículos de la revista. Muchos de los factores de riesgo a la salud están relacionados con el agua no apta para el consumo, la contaminación, la falta de saneamiento, la pérdida de la biodiversidad, el deterioro y la escasez de los recursos naturales. Sumado a esto, el cambio climático ocasiona enfermedades infecciosas donde antes no se habían registrado.

En el mundo desarrollado más de la mitad de los medicamentos recetados comúnmente provienen de la naturaleza, según la mencionada revista. En uno de los artículos, el Dr. Eric Chivian señala que son más de 70 mil las especies de plantas usadas por la medicina tradicional y moderna. El mejor ejemplo es la aspirina, identificada originalmente como salicina, extraída del sauce blanco. Sustancias extraídas de plantas también son utilizadas contra el cáncer. Además hay al menos 700 especies de caracoles (que dependen de la salud de los arrecifes coralinos) con potencial medicinal, de los cuales solo seis especies han sido estudiadas.

Las investigaciones en caracoles han dado origen a un medicamento llamado Prialt que combate los dolores crónicos y es mil veces más potente que la morfina, con la ventaja de que no crea dependencia. Será una bendición para pacientes con dolores crónicos o en estado terminal.

Asimismo se estudian animales como los osos polares, tiburones y anfibios en la búsqueda de remedios contra la osteoporosis y las deficiencias cardiovasculares.

Panamá está avanzando en esta línea con el fin de combatir la malaria, la leishmaniasis y el cáncer. Aquí se investigan microorganismos marinos asociados a corales y algas, y otros presentes en la flora terrestre, lo cual permitirá obtener importantes descubrimientos, generar ingresos para las comunidades y el país, y lograr incontables beneficios globales.

La biodiversidad tiene un valor en el mercado y ésta depende de la salud de los ecosistemas y del manejo que hagamos de ellos. De la misma forma, el bienestar y la vida de los seres humanos dependen de un ambiente sano y rico en recursos naturales. Si nos percatásemos del “oro verde” que tenemos, si invirtiéramos más en investigación y conservación y, además, promoviéramos los negocios basados en la salud de los ecosistemas y de la gente (turismo, artesanías, agroforestería, entre otros) estaríamos actuando sabiamente.

Preocupa lo que ocurre en nuestro país, porque no apuntamos a las mejores opciones para un verdadero desarrollo basado en nuestras fortalezas y patrimonio natural, por el contrario, estamos propiciando los riesgos de un deterioro ambiental acelerado. Si el Estado no actúa responsablemente y si la mayoría de la población no está atenta y consciente de esta tendencia de destrucción de nuestros recursos, perderemos ese gran potencial económico y social basado en la rica biodiversidad y salud de nuestros ecosistemas. De hecho seríamos cómplices del colapso de nuestra economía y de nuestro bienestar, solo sería cuestión de tiempo.

Para evitarlo debemos luchar para revertir esta tendencia, solo así podremos celebrar con propiedad el Día Mundial del Ambiente.

Publicado el 6 de junio de 2009 en el diario La Prensa

Salvar al planeta comienza en casa

Salvar al planeta comienza en casa

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Jorge G. Conte Burrell – Periodista,  Escritor

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Cada día son muchas las oportunidades que tenemos para reducir los impactos del cambio climático como consecuencia del calentamiento global. De manera individual o en grupo podemos llevar a cabo pequeñas acciones que, sumadas, tienen la fuerza para resolver problemas comunes como la generación de basura sin clasificar, la contaminación acústica, visual, atmosférica, la deforestación y la desertificación y las enfermedades relacionadas a la contaminación. Estas acciones, entre otras, afectan positivamente nuestro entorno y aumentan nuestra calidad de vida, sin necesitar de un mayor sueldo o menos tiempo con nuestra familia.

Sin embargo, nos hacemos los desentendidos, los poco interesados, los desinformados y poco importa. Nunca consideramos nuestras acciones individuales, y las empresas –la mayoría por ahora– no exhiben un comportamiento responsable con su entorno y con los efectos que sobre el medio ambiente tienen sus procesos, productos y/o servicios.

Es hora de tomar acciones concretas y seguir el consejo de nuestros hijos, cuando nos piden ayuda para separar en casa los desperdicios, para recoger un día al mes los desperdicios dejados por otros en nuestros barrios, calles, escuelas, parques y otras áreas públicas. Igualmente, es hora de que las empresas desarrollen programas de “responsabilidad social empresarial ambiental”, que vayan más allá de las regulaciones de producción más limpia que exige este y cualquier gobierno, en Panamá y el mundo desarrollado. Esta es la única manera de fomentar, a lo interno de la empresa y dentro de su cadena de valor, las iniciativas verdes que, implementadas de manera eficiente, reducen los gastos de operación por miles de dólares, mejoran su imagen frente a los consumidores, crean clientes más fieles a sus marcas, y nuevos mercados para productos innovadores.

Sin embargo, no es solo del ciudadano y de la empresa privada la responsabilidad ambiental, es aún más responsable el Estado, que debe dictar las políticas y también implementar programas y proyectos a lo interno de sus instituciones para cumplir con las mismas exigencias que condicionan a los particulares. Es común ver cómo en casi todas las entidades del Gobierno nacional y municipal, la basura, la chatarra, los muebles y otros equipos electrónicos y de laboratorio –muchos con contenidos tóxicos– son abandonados fuera de las instalaciones o dentro sin ningún tipo de manejo y con escasa conciencia ambiental. Esto debe acabar, es un mal ejemplo para la sociedad.

Si queremos salvar a la Tierra en su hora más oscura, debemos desde todos los sectores ejercer nuestra obligación de cuidar el medio ambiente para que en pocos años podamos vivir en una mejor casa, barrio, ciudad y en un mejor planeta. El ejemplo comienza en la casa, en las empresas y en el Estado.

Publicado el 5 de junio de 2009 en el diario La Prensa