Inolvidable

Inolvidable

Por: Gabriel J. Perea  –R.M. SC. Administración Industrial, Escritor…

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¿Qué es inolvidable? Puede ser aquello que prevalece en nuestra memoria negándose a ser arrastrado por las olas del olvido. Tal vez, recuerdos de los momentos refulgentes de nuestra momentánea existencia. Son aquellas cosas que marcaron nuestro paso por el mundo. Recuerdos fugases como el paso por la vida, pero que se escribieron por siempre.

La primera travesura. El primer beso. La primera escapada con éxito. Los arranques de la universidad. Las vueltas al reloj estudiando para exámenes finales. El lugar donde escuchaste: “¡Estás contratado!”, por primera vez. La primera protesta en la que levantaste tu voz contra lo que considerabas una injusticia. Cada uno con su especial significado, el cual nos negamos a olvidar. Son formas hermosas, gratificantes, son inolvidables para aquellos que aún pueden tener esperanza. Para otros, aquellos que ya no pueden ver la luz, donde sólo hay oscuridad de esperanzas, existen igualmente formas inolvidables que estos últimos, a diferencia de los primeros, quisieran no recordar.

Inolvidable es el hambre cuando apuñala inmisericorde. Inolvidable es el frío cuando la lluvia no deja cobijo. Inolvidable son las puertas que se cierran negándose a ayudarnos. Inolvidable son las malditas promesas lanzadas al viento, para que el viento se las lleve porque nunca serán cumplidas. Inolvidable es el sentimiento de furia cuando se despilfarran millones y que con solo un poquito se podría aliviar la pesada carga que soportan los desposeídos.

¿Y a qué viene todo esto? Son solo palabras cuando el nuevo faraón se corona gastando millones, obsequiando costosas baratijas, agasajando invitados que nada tienen que ver con que el hambre inolvidable se borre de los recuerdos de sus dueños imperecederos. Cuando se inventan fiestas para el pueblo que no llenarán los estómagos de los chiquillos descalzos.

Son contraposiciones existenciales irreconciliables; aquél que no las entiende, le resulta aceptable el negarse a reconocerlas. El erogar del Estado sin trabajar, el proporcionarse bienes y privilegios como prerrogativa del poder, el ignorar los rostros fijos que nos miran a través del vidrio de nuestro desprecio mientras despilfarramos lo que no nos pertenece, sólo por el placer de hacer de un momento para unos pocos inolvidable.

Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

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Si yo fuera Presidente… un sueño nada más

Si yo fuera Presidente… un sueño nada más

Samuel Lewis Galindo –  Empresario, Político, Escritor…

En ocasiones uno tiene extraños y raros “sueños”. Para unos son recuerdos agradables que afloran del subconsciente, para mí éste que tuve esa noche fue una pesadilla. En mi largo “sueño” me encuentro en una situación que me dejó medio asustado y después, cuando me desperté sentí que había sudado. Me preguntaba en el “sueño”, por supuesto, qué haría si fuera Presidente de la República.

Dormido me dije: “Tamaña responsabilidad! Tengo ante todo que ser muy honesto, trabajador incansable, justo y cumplir siempre con mis principios. Esas cualidades tengo que exigírselas a todos los que conmigo colaboren. Dar ejemplos con mi conducta a todos mis conciudadanos, que me vean siempre como una fuente de inspiración. Pensar en todo momento que el gobierno es efímero; que el tiempo no camina, sino que corre; que nada es eterno y que así como hoy estoy en la cima mañana puedo estar en el valle.

Actuar siempre como estadista y con humildad; ver los problemas en sus exactas dimensiones y no como un político con escasa visión.

Lograr las reformas constitucionales para que no sean un freno para mis planes y cambiar el Código Electoral para evitar las ventajas que hoy tiene para unos (los grandes) en detrimento de los otros (los chicos).

Si tengo esas cualidades o intenciones y me las aplico a mí mismo, y también se las exijo a mis subalternos, continué en mi “sueño”, todos los muchos y muy graves problemas que el país tiene como el transporte, la falta de seguridad, el alto costo de la vida, la deficiente educación y los malos servicios médicos y otros más, se irán resolviendo, unos más tempranos y otros más tarde, pero todos ellos tienen solución si hay buena voluntad”.

Desperté de mi “sueño” todavía sudando, pues me agitaba mucho al haber pensado, aunque fuera dormido, de la gran responsabilidad que tenía de ser Presidente.

Ya despierto y acordándome del “sueño” pensé, con simpatía y a la vez lástima, lo difícil que resulta para una persona, un presidente, manejar este país. Todos quieren que los problemas que hay se les resuelvan, pero quieren también que sus “prebendas” les sean mantenidas. Sus intereses particulares -dicen- son sagrados y están por encima de los derechos de los demás. No hay gremio que esté dispuesto a discutir, siquiera, su situación. Los problemas tienen que ser resueltos, hay amplia conciencia de ello, pero “no a mi costa”, así habla la mayoría de los panameños.

Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

La prescripción de las referencias de crédito

La prescripción de las referencias de crédito

Irving Domínguez Bonilla – Abogado,  Escritor
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Las referencias de crédito constituyen uno de los puntos de mayor discusión en los últimos años debido a su importancia y repercusión en la actividad financiera de todo consumidor, quien de manera habitual accede a las entidades de financieras o de suministro de bienes y servicios, con el objeto de obtener la satisfacción de sus necesidades cotidianas: vivienda, vestido, autos, escuela, etc.

Este tema, el cual antes del año 2002 no era regulado, adquiere la categorización de orden público e intereses social al momento de que la Ley 24 de 2002 entra a reglamentar la materia de las referencias de crédito, la actividad de las empresas o agencias que actuarían como custodios y administradoras de las bases de datos, contentivas de estas referencias, e incluso la actividad de los llamados agentes económicos en cuanto a la forma de reportar las mismas.

Un punto fundamental que entra a reglar la Ley 24 de 22 de mayo de 2002, la cual fue posteriormente modificada por la Ley 14 de 2006, es su artículo 26, en lo referente al tema de las referencias antiguas, señala que éstas deberán ser eliminadas de la base de datos al transcurrir siete años, ya sea de último pago, o bien en caso de no existir éste, a partir de la fecha en que debió haberse hecho el primer pago, al considerar que las mismas están prescritas, concepto este impropio, ya que correctamente se debió utilizar el concepto de caducidad de la referencia. En concordancia con esto, el 22 de mayo de 2009, se cumplió la fecha fatal en la cual se deberán eliminar todas las referencias que estén en esta situación.

En este momento la única agencia de información que opera en nuestro país, en conjunto con todos los agentes económicos, ha llevado una campaña intensiva para cumplir con la imperativa eliminación de las referencias que tenga la calificación temporal señalada en el artículo 26 de la ley e, igualmente, desde el 22 de mayo de 2009, el sistema tecnológico de dicha agencia elimina automáticamente éstas de la base de datos a medidas que se vayan detectando.

En caso de que el consumidor observe que se mantiene una referencia en su historial después de la fecha antes indicada, que en su opinión debe estar prescrita, podrá concurrir ante el propio agente económico, quien deberá dentro de los próximos tres días realizar la eliminación de la referencia, o bien concurrir ante la ACODECO con la misma petición para, previo el proceso administrativo correspondiente, determinar si se accede o no a la solicitud.

El consumidor debe tener en cuenta que serán eliminadas todas las referencias, sin distingo, por lo que él podrá pedir selectivamente a la Agencia de Información que una o varias de sus referencias no sean eliminadas o bien, que se reactiven en el sistema.

Consideramos que con el esfuerzo desplegado por todos los sujetos del sistema se logrará cumplir fielmente con los fines establecidos en la ley sobre el historial de crédito.

Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Sanción y lección

Sanción y lección

Guillermo Márquez B. – Abogado, Comentarista, Escritor..
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En nuestro medio resulta impresionante la cantidad de personas que no estacionan sus autos adecuadamente dentro de las dos líneas amarillas y lo dejan con una de las ruedas sobre una de ellas, y peor aún, hasta traspasándola y ocupar parte del espacio del estacionamiento contiguo. Con ello bloquean la entrada a dicho lugar. Esos conductores actúan perezosa y egoístamente, y ponen en evidencia el desprecio que sienten para con su prójimo.

En virtud del dicho popular de que en guerra avisada no muere soldado, nos permitimos recomendar a la entrante directora de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, que tras la toma de posición del cargo, haga público el anuncio de que en fecha venidera, y a corto plazo, enviará inspectores a visitar los sitios de estacionamiento a los que tiene acceso el público y se sancionará con multa a todo conductor que no haya estacionado su auto correctamente entre las líneas amarillas sin cubrirla ni traspasarla hasta el estacionamiento contiguo.

De igual manera, podría procederse en cuanto a los conductores que en nuestras carreteras se mantienen durante mucho tiempo en el paño izquierdo impidiéndole el paso a los que desean rebasar. Estamos seguros de que, a pesar de la advertencia, la recaudación será copiosa y los abusadores terminarán por aprenderse la lección.

Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Publicidad contra “madrugonazos”

Publicidad contra “madrugonazos”

Joao Quiróz Govea – Estudiante de Derecho, Escritor

El “madrugonazo” podría considerarse como una “institución” de la subcultura política panameña, que en estos tiempos suele ser aplicada; y lo definimos como una acción o decisión política, aprobada rápidamente por las autoridades (de cualquiera de los Órganos del Estado) en un momento en el que se suscitan ciertos eventos que dificultan el análisis, el cuestionamiento o la oposición a dichas acciones o decisiones políticas por parte de los ciudadanos.

Un ejemplo aplicado de esa figura fue la modificación de la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social (CSS), la cual se aprobó en diciembre del 2005. Fue un “madrugonazo” por cuanto, en las fiestas navideñas de ese año, se dio un “periodo de tregua” por parte de la población y las organizaciones sociales que se oponían, periodo que fue aprovechado por las autoridades legislativas y ejecutivas, que luego de formularle algunas reformas cosméticas, la aprobaron.

Otro madrugonazo, que tuvo serias implicaciones internacionales, fue el indulto dado por la entonces presidenta de la República, Mireya Moscoso, cinco días antes de finalizar su mandato, al terrorista Luis Posada Carriles (decisión declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia hace un año atrás).

Algunos diputados han pretendido, en el último periodo de sesiones legislativas de este quinquenio, modificar el Reglamento de la Asamblea Nacional, de manera que se le otorguen ciertos privilegios como el pago de dos meses no laborados o seguridad garantizada por cinco años a los últimos diputados presidentes. Sin embargo, la difusión que los medios de comunicación han dado al tema fomenta un conocimiento público del particular y, en consecuencia, se genera el debate que ayuda a que cada quien forme su opinión y tome posiciones concretas sobre un determinado problema (que en este caso fueron más en contra que a favor).

La publicidad en los medios de la actuación de las autoridades gubernamentales ha demostrado ser enemiga acérrima del madrugonazo, y ayuda a conocer importantes detalles sobre estas actuaciones. Por ejemplo, con la lista de los diputados que “Apoyaron el artículo que permitía el pago de salario sin trabajar”, publicada por este diario el 27 de mayo, observamos que los únicos diputados reelectos para el quinquenio 2009-2014 que avalaron tal decisión fueron Freidi Torres y Denis Arce.

Los antecedentes que nos muestra la historia en cuanto a políticas surgidas de un “madrugonazo” han tenido fuertes efectos negativos para el país; fue el caso de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Panamá, luego del indulto dado a Posada Carriles; o el demostrado fracaso de las reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, que más que resolver sus problemas, ha condenado a las nuevas generaciones a pagar lo que en su momento se robaron los burócratas a cargo de la institución y los gobernantes que usaban la misma como caja menuda para sufragar un sistema de gobierno ultra-paternalista.

Igualmente, permitir que el “madrugonazo legislativo” para obtener salarios sin trabajar, o seguridad para los ex presidentes de la Asamblea, sería producirle al erario público una pérdida de millones de balboas.

Por otro lado, hay que resaltar la función social de los medios, no sólo para el conocimiento de cuestiones coyunturales como las prácticas políticas “de juego sucio” como el “madrugonazo”, sino también lo consecuente que deben ser los mismos en la fiscalización de las actuaciones políticas de las autoridades, relacionándolas históricamente y observando sus efectos. Esto es darle el seguimiento respectivo.

Ha sido un verdadero ejercicio de democracia, el cuestionamiento y la oposición que han hecho los periodistas y la opinión pública en general. Si se mantiene este patrón, los medios de comunicación podrían evolucionar de su estado de “cuarto poder” influidos en ciertas ocasiones por los vaivenes del sistema político, a un “cuarto poder” con caracteres visiblemente sociales y donde verdaderamente se les da voz al “sin voz” para que ejerza lo que se conoce como incidencia política.

Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario El Panamá América

Participación política

Participación política

Por:  JUAN RAMÓN MORALES M.  – Empresario y Escritor

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La actividad política se desarrolla con diferentes participaciones, de allí que las responsabilidades frente a la opinión pública o frente a los opositores es más o menos visible, según la participación de cada persona. Por ejemplo, el accionar de los candidatos es el más visible, dependiendo de cada posición. La participación del candidato a la Presidencia nunca es igual a la de los otros candidatos. Estos últimos en su mayoría pasan inadvertidos.

Pero hay otros políticos cuya actividad puede ser de apoyo administrativo, proselitismo político, en fin de disímiles maneras todas de gran valía.
Finalmente, nos encontramos con una visibilidad que acapara la atención del público y que además adquiere un grado de responsabilidad que linda en la peligrosidad, dependiendo de la agresividad o no de quien escribe o habla. Me refiero a los que llevamos por arma la palabra a los medios escritos de comunicación. Prensa o Radio.

Terminadas las actividades políticas si quien haya escrito o actuado en la prensa o radio, se encuentra en la encrucijada de que su candidato, partido o alianza sufren un descalabro electoral, entonces, esas personas que estuvieron en primera línea, son susceptibles de una persecución que podría ser de muchas maneras: legal, fiscal, laboral, física, etc., y ello es así precisamente porque expusieron su seguridad y la de su familia con sus escritos. Y cuando se trata de contrincantes como los que conforman el actual partido de gobierno los hechos se tornan más crudos para quienes hayan escrito o hablado y si además también están cobijadas en ese andamiaje personas con antecedentes peligrosos, entonces el riesgo es mayor.

Ahora bien, sin pretender demeritar la labor de muchos actores políticos, en la mayoría figuras casi anónimas, que no solo son importantes, sino vitales, dignas de respeto y consideración, pero sin ningún riesgo después de la contienda electoral.

En el pasado se decía que la palabra escrita o hablada podía ser demoledora. Se dijo muchas veces que políticos o periodistas demolieron sistemas al calor y poder de una pluma vigorosa, incisiva y cortante, pero también fueron víctimas de sistemas opresores muy dados en diferentes épocas, algunos no lejanos.

Con justa razón desde el pasado el periodismo es llamado el cuarto poder del Estado, precisamente por su capacidad demoledora frente a gobiernos despóticos. Panamá tuvo desde antes de la República político-periodistas que dejaron huellas imborrables. Y sin ir muy lejos en nuestro medio, durante la dictadura Guillermo Sánchez Borbón, Carlos Iván Zúñiga, Mayín Correa, entre otros, expusieron su seguridad de modo permanente al calor de su pluma o palabra vibrante y vigorosa.

La campaña política terminó el 3 de mayo y, gracias a Dios, el triunfo lo alcanzaron quienes no fincan sus esperanzas en el menoscabo del mérito ajeno y menos si no son proclives a la persecución, muy por el contrario el exceso de cortesía manifestada por los ministros designados confirma mis observaciones.

Es que en un período de transición no se puede ser de otra manera, porque no se tienen elementos de juicio definitivos para hacer señalamientos. Llegado el momento, cuanto se encuentre, si pugna con la moral y buenas costumbres será expuesto a la luz del día y será en este nuevo amanecer de cambios que fructifiquen las acciones buenas y que las que no, que perezcan al terminar del día. Así son las cosas.
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Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.

Saber o ser sabio

Saber o ser sabio

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AVIVA LEVY

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Entre saber y ser sabio existe una gran diferencia. Uno puede llegar a saber mucho, acumular información y hasta hablar varios idiomas. En cambio un sabio es aquel que entiende lo que sabe, acumula y estudia constantemente produciendo sus propias ideas. En otras palabras, al que sabe le llega el material del exterior de su mente, mientras que el sabio lo extrae de su mente. El que sabe mucho se negará a escuchar las ideas de otros, porque argumentará que es una pérdida de tiempo, pues él sabe más y mejor. Un sabio escuchará atento, con respeto y pasión a los demás.
Tomemos un ejemplo sencillo: uno tiene una inquietud y se la expone ante uno que sabe mucho. Este le dará una explicación científica, detallada y a la vez confusa. Un sabio tratará de averiguar la respuesta con tacto, sensibilidad y humildad. Vayamos un poco más lejos. Digamos que alguien pregunta: “¿Por qué se coloca la cereza arriba del helado y no abajo?”. El que sabe mucho, no será de extrañar que nos dé un breve resumen que incluyan los nutrientes de la cereza, temperatura del helado, el sabor se pierde en el frío, etc. Pero el sabio con un “¿Qué tú piensas?”, nos da la respuesta. Esa respuesta, no solo nos dice que podemos pensar por nosotros mismos, sino que nos da él ánimo de hacerlo.
La sabiduría se puede medir y tiene su precio. El ser sabio, no tiene medidas ni precio y es el resultado de una mente abierta, creativa, sensible que usa la lógica y la razón. Ejerzamos nuestras mentes, escuchemos al prójimo con respeto y tratemos de encontrar la sabiduría que se esconde dentro de cada uno de nosotros.
Aquí les traigo algunas, de las muchas, palabras de un gran sabio judío: “No hagas a tu prójimo lo que a ti no te agrada” , “No juzgues a tu prójimo sin primero ponerte en su situación” , “Ama la paz e introdúcela en todas partes” , “Si yo no me ocupo de mí, ¿Quién lo hará? Y si sólo me ocupo de mí ¿Qué valgo?” , “Quien no aprende nada, olvida lo viejo” , “Quien quiere hacer célebre su nombre, pierde su nombre” , Rai Hilel (año 37-5 después de J.C.).

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Publicado el 4 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá