El cambio prometido

El cambio prometido

Juan Manuel Castulovich

Mañana, uno de julio, Ricardo Martinelli comenzará su andadura como nuevo presidente de Panamá, y tendrá la oportunidad de comenzar a cumplir su promesa de hacer “un cambio”, para el bien del país. En la campaña no se abundó en explicaciones sobre cómo se hará el cambio. Las propuestas electorales, que fue lo que escuchamos durante la campaña tampoco lo precisaron. De hecho, no tenían porqué hacerlo. Las propuestas electorales no son mas que eso, aunque erróneamente se insista, indebidamente, en llamarlas “programas de gobierno”.

El equipo que acompañará al presidente Martinelli, ya es conocido, pues los nombres de sus integrantes se anunciaron apenas se produjo su proclamación. De acuerdo a nuestro sistema de gobierno, el presidente o presidenta es libre de “escoger y remover” a los ministros de Estado. Por consiguiente, al recibir el mandato de la mayoría de los electores, es su derecho decidir a quienes nombra como sus colaboradores; pero dado que muchos de ellos son neófitos en la función pública, por allí tampoco se aclaró el rumbo.

En las últimas fechas, acciones del gobierno saliente han puesto en evidencia problemas que pondrán a prueba al nuevo gobierno, desde el inicio mismo de su gestión. Será crucial, por ejemplo, ver como la nueva administración supera el escollo de la denominada Ley de Descentralización, especialmente cuando muchos de los alcaldes y representantes de la Alianza por el Cambio se resistirán a renunciar las ventajas económicas que les concede esa ley.

Y si la derogación de la Ley de Descentralización es un reto para el nuevo gobierno, también será importante que se aclaren sus motivaciones para copatrocinar la modificación de la mal llamada Ley de Responsabilidad Fiscal, que sanciona la existencia y el aumento del déficit fiscal. El déficit fiscal no está autorizado por la Constitución. Más bien es lo contrario. Las normas constitucionales, bien entendidas y aplicadas, lo desaprueban.

El déficit fiscal se produce cuando en un año el Estado gasta más de lo que recibe. La Constitución exige que haya balance entre los egresos y los ingresos. Y manda, en el Artículo 275, que cuando los ingresos sean inferiores a lo presupuestado, se “ajuste el gasto”, para restablecer el equilibrio.

Antes que patrocinar una medida fiscal que contribuirá al aumento de la deuda pública, pues todo déficit es endeudamiento que habrá que pagar, hubiera sido más prudente que el nuevo gobierno comience su gestión presentándole al país el “estado real de las finanzas públicas” y si, como ya está comprobado, existe un déficit creado por el gobierno saliente, que se adopte un “plan de ajuste del gasto”, mediante un “programa de austeridad”. En ese sentido, nada hemos escuchado o visto publicado.

La pronta derogación de la llamada Ley de Descentralización, así como la revisión de la decisión de aumentar el déficit, ayudarían a la nueva administración a comenzar con buen pie. Igualmente la ayudaría que no se dilatara la derogación de los decretos-leyes sobre seguridad, que escuchemos pronto el ruido de la anunciada quebrazón de las botellas de la Asamblea y la eliminación de sus excesivos privilegios.

Ojalá, el nuevo presidente, en su discurso inaugural nos traiga detalles concretos sobre  su Plan de Gobierno, con metas y cronogramas precisos, que refuercen nuestra esperanza en el cambio prometido.

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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponde.

La política del Fondo y el fondo de la política

La política del Fondo y el fondo de la política

Juan Jované

Hace apenas unos días un alto representante del equipo del nuevo gobierno informaba a través de los medio de comunicación sobre sus recientes conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), destacando que durante las mismas se trató el tema de la estrategia económica del nuevo gobierno. Esto, que en principio puede parecer trivial y carente de significado, constituye, por el contrario, una peligrosa señal en torno al estilo que puede adquirir el manejo de la economía en el próximo período presidencial.

En primer lugar, el hecho de que se haya discutido una estrategia económica con el FMI y que la misma aún no se haya divulgado y mucho menos discutido a nivel nacional, no solo expresa un bajo nivel de interés por la opinión pública local, sino que, además, llama la atención sobre el peligro de que sean nuevamente los intereses externos los que se conviertan en el factor determinante en el manejo de la economía panameña. En este sentido, se abre el riesgo inminente de que nuevamente se haga realidad la idea de Rodrigo Carazo Odio en cuanto a que más que gobiernos nacionales nuestros países cuentan con lo que él llama “country managers”.

El problema está dado aquí por la posibilidad real de un escenario en el que un gobierno habilitado para realizar un significativo déficit fiscal pero que, en condiciones de crisis internacional, tiene dificultades para captar financiamiento privado internacional, encuentre conveniente acercarse a las llamadas IFI’s, entre las que se destaca el FMI, con el fin de saciar su apetito de endeudamiento. Se trata de una situación que, de concretarse, tendrá graves consecuencias sobre la economía nacional.

Si algo caracteriza al FMI, así como al resto de las IFI, es su insistencia de que sus préstamos o avales se vinculen, de manera estricta, con el cumplimiento de un conjunto de condicionalidades de política, las cuales impactan seriamente en la evolución de las economías nacionales. Con el fin de ejemplificar esto, se puede recordar que fue en este marco que el país se encaminó, a partir del llamado Plan Ford, hacia una estrategia guiada a abandonar el criterio de seguridad alimentaria y a enfatizar en la exportación de frutas. La actual situación de crisis de la agroexportación panameña y la creciente inseguridad y carencia de soberanía alimentaria llaman la atención sobre el fracaso de este tipo de condicionalidad.

Si se tiene en cuenta el actual avance de la instalación del modelo neoliberal en nuestro país, no queda duda que las nuevas exigencias del FMI y las IFI se expresarán en imposiciones guiadas hacia su consolidación y profundización. Se trata, entonces, de condiciones referentes a asuntos tales como la tendencia hacia la privatización de los servicios de abastecimiento de agua potable y la liberalización del uso de los recursos naturales, así como hacia la privatización de los servicios públicos de salud y educación. No menos probable serán los condicionamientos referentes a la revisión de la legislación laboral y el manejo de intercambio de información tributaria.

En estas circunstancias, el desarrollo de una estrategia de desarrollo alternativa y la organización política de la población constituyen las tareas principales del momento. De su cumplimiento depende la preservación y promoción de los más altos intereses de la nación y de los sectores más necesitados del país.

¡Manos a la obra!

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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Uno contra todos

Uno contra todos

Flavio Velásquez – Economista


Fernán Molinos dijo hace unos días de las mafias que “pueden pervertir el tejido social hasta ponerlo por completo a su servicio”. Esa frase señala complejas interacciones entre población y mafias. En Italia, la justicia y los medios conducen, a precio de sus vidas, campañas valientes contra la corrupción y el crimen organizado de mafias, de funcionarios y de ciudadanos.

El periodismo investigativo en Italia ha incursionado profundamente el tejido gobernativo, empresarial y social para descubrir un tramado complicado de corrupción y de poder que va más allá de la comisión de asesinatos, chantajes y tráficos ilegales. Ha revelado un sistema administrativo de contratación pública basado en la trampa y la inequidad. Ha revelado un deterioro legal, cultural y político que viene y va desde abajo hacia arriba y viceversa, para retroalimentarse sin interrupción.

Los cuatro presidentes panameños anteriores, como el nuevo mandatario Ricardo Martinelli, llegaron a Palacio con agendas sociales ambiciosas; convencidos que iban a cumplir con sus promesas y, al final, entregaron sus cargos bajo el estigma de la frustración popular.

Hoy el “tejido social” en Panamá, denunciado por los medios con valentía, es un caldo infernal de pobreza, corrupción, violencia y maldad, como nunca antes. A este caldo se añade el triste espectáculo de una administración pública desprestigiada que no muestra vocación de servicio. Y aún así, el presidente Torrijos sale con algunos puntos por debajo del 60% ganado por Martinelli.

Todos los presidentes llegan solos a Palacio, gobiernan solos y terminan su gestión solos. Porque por más que quieran cumplir con sus agendas de proyectos, tienen que enfrentar las resistencias de todos al cambio. Por eso prefiero hablar de fracaso de un pueblo.

Ahora le toca el turno al presidente Martinelli. Creo que él sabe que llega a Palacio para iniciar una lucha sin cuartel de “uno contra todos”. Opino que así fue como se ganó el 60% de votos. Las resistencias al cambio vendrán, principalmente, de la población y de los funcionarios, mas que de los empresarios. Estos tres conjuntos resistirán cualquier cambio, sobre todo si se trata de cumplir con las reglas del orden y del rendimiento productivo; y, con la entrega puntual de deberes.

Digo esto porque soy muy optimista. Creo que los cambios de Martinelli se podrían lograr sólo mediante el ejercicio de una voluntad política fuerte e inconmovible como las rocas.

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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponte.

El pueblo espera cambios, no remiendos

El pueblo espera cambios, no remiendos

Anel González  – Docente universitario

El ejercicio democrático del 3 mayo develó muchas verdades. Por un lado, el peso del “priming” mediático, el poder destructivo de las minas políticas antipersonales, la contundencia de la técnica del goteo antigravitatorio, la imparable fuerza de los grupos de poder económico y la enorme susceptibilidad de los sectores más vulnerables a ese tipo de bombardeo publicitario.

Por otro lado, la fragilidad de una oferta electoral oficialista, fracturada desde sus génesis por una grave fisura emocional, la incapacidad de genios extranjeros venidos a estrategas publicitarios sin poder imaginativo para contrarrestar la aguda corteza cerebral de un especialista formado para convertir troncos en molestosas briznas lacerantes de la mácula retinal, la herencia de errores políticos y desafortunadas actuaciones de allegados al oficialismo que hicieron trizas la ya menguada imagen de su candidata.

De una gestión gubernamental orientada, en la epidermis hacia los sectores desprotegidos y anclada en los patrullajes de hace más de cuarenta años, con logros sociales importantes, pero con costosos desaciertos; el poder político y las decisiones del futuro del país, el pueblo los entregó a los sectores económicamente fuertes. Esto no deja de inquietar a los tirios. Resaltan, emergen y truenan preguntas y circulan especulaciones por doquier.

¿Entran millonarios y saldrán con las manos limpias? ¿Es posible que un presidente, que debe más de un 80% de sus votos al efecto de la publicidad mediática, logre aproximarse a abrazar al pueblo ngöbe y al pueblo de los arrabales? ¿Podrá bregar con la burbujeante olla de presión social sin recurrir a las lacrimógenas y a los palos, como era la práctica cuando la oligarquía gobernaba al país, allá cuando yo era un niño? ¿Podrá depurar el servicio exterior y acabar con la rapiña millonaria de los cónsules? Ahí, Sr. Presidente, tiene el dinero para construir el metro.

Los retos son notables en casi todo. En la educación todo se perdió. ¿Será la licenciada Molinar la que ponga la pica en Flandes, cuando por estos días ya no son sólo educadores que levantan armas en ristre? El estado físico de la infraestructura demanda decisiones urgentes y enfocadas en la calidad. En la cultura vial todo se perdió, si es que alguna vez hubo algo bueno. ¿Podrá la Arq. Escorcia, no solamente cambiar el calvario cotidiano de miles de ciudadanos/as, dotándoles de un transporte público digno y eficiente y, al vez, gerenciar medidas que ofrezcan salud y futuro a miles de lesionados de los accidentes de tránsito?

¿Podrá el Consejo de Seguridad y el Mayor Pérez atajar el tsunami delicuencial que inunda las costas, fronteras, pueblos y ciudades del país? ¿Podrá el señor Presidente Electo cumplir la promesa de encarcelar a los corruptos de hoy y de mañana? El pueblo pide a gritos que meta presos a los que entraron limpios y van a salir millonarios, y a los que entran millonarios y se ensucien sus manos limpias. El pueblo espera que ponga coto al constante incremento de la canasta básica. El pueblo espera cambios, no remiendos.

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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponte.

¡Que viva la impunidad!

¡Que viva la impunidad!

Guillermo A. Cochez

Calculo que eso mismo lo habrán gritado los funcionarios sinvergüenzas que leyeron la noticia con título “Tres años de prisión para funcionaria”. La información indicaba que la Juez Décimo Segunda de Circuito Penal, ante solicitud de una fiscalía anticorrupción, había condenado a Iveruska Mercedes Benjamín Farum por el delito de peculado doloso en perjuicio del Tribunal Electoral. El caso, que duró cinco años, trataba de acusación por sustraer B/ 2,533.50 propiedad de dicho tribunal “aprovechándose de su calidad e funcionaria”. Debo suponer que como se trata de primera instancia, se presentará la correspondiente apelación.

La fuente de quien redactó la noticia provenía del Órgano Judicial, como quien dice para que los panameños vean que los tribunales también condenan a algunos por corrupción.

Al leer semejante noticia, me siento que la misma refleja el fracaso rotundo de nuestro sistema judicial para combatir la corrupción, principal reto del próximo gobierno. Sólo en costo para el Erario Público ese inusual caso de condena habrá costado siete u ocho veces el monto de lo supuestamente robado.

¿Y qué pasa con todo lo que está saliendo últimamente y que de seguro se multiplicará cuando la gente se atreva a hablar más después del 1 de julio? Con lo que se robaron en Educación durante el presente gobierno, que sólo en la reparación de las escuelas de Arraiján por B/ 2.3 millones, la Contraloría General encontró que había un sobreprecio que casi llega al millón.

El problema, hecho público recientemente con las acusaciones mutuas entre el Ministerio Público y la Contraloría General de la República, es mucho más profundo que lo que hemos visto. El ejemplo, que debe darse desde la misma cabeza del gobierno, no ha existido en ninguno de los dos últimos gobiernos. Siempre ha prevalecido el amiguismo, el temor reverencial, la influencia, al padrinazgo; se ha premiado el juega vivo. Las autoridades encargadas de hacer justicia simplemente se han amoldado a los parámetros que dictan de Palacio.

Como bien señala el Presidente Electo, desde ese cargo no se puede meter a nadie preso, pero sí se puede dar el ejemplo, urgiendo a las autoridades a que cumplan con su trabajo. La corrupción corroe la sociedad, menoscaba los recursos públicos para atender necesidades tan dramáticas como la educación y la salud; atenta contra la vida de muchos que, por la desviación de dineros del Estado para manos particulares, no tienen acceso a lo que el Estado, por obligación, tiene que darles. Cuando vemos noticias como la comentada debemos sentir pena por quienes imparten justicia. Los resultados de su labor no hacen otra cosa que fomentar la impunidad y ayudar a que, como si fuera una gracia, entren limpios y salgan millonarios.

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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponde

La dictadura y el cambio

La dictadura y el cambio

GUILLERMO ROLLA PIMENTEL

La dictadura torrijista nos ha dejado trágicas consecuencias que aún el Cambio tendrá que resolver. Un exiliado gana unas elecciones y los que lo exiliaron pretenden desconocer el voto ciudadano. A los exiliados nos arrebataron la patria, tuvimos que usar pasaportes de los países que nos recibieron, sin trabajo, sin papeles, sin dinero. Algunos tuvimos que revalidar en varios países. Perseguidos por la red de dictadores y encarcelados en varios países. Perdimos nuestras residencias, autos, clientelas, trabajos, cuotas de CSS y amigos.  ¡Qué no tuvimos que hacer para sobrevivir, pagar los gastos de periódicos clandestinos, etcétera! Solo el humanitarismo de gente solidaria nos mantuvo. Ahora vienen a cuestionar a un exiliado con leguleyadas, cuando a los que deben impedir elegirse es a los que nos dejaron sin patria.

Las drogas y los narcotraficantes los trajeron los dictadores y hoy intoxican a nuestros jóvenes. La dictadura introdujo el negocio del tráfico de armas. Esa fue la verdadera causa de la intervención gringa. ¿Que se llevaron de aquí? Solo armas. Y esas armas y la violencia dictatorial han traído como consecuencia la inseguridad que hoy vivimos. Hay que hacer un desarme total, incluyendo al cine y la TV.

Damos modelos de crímenes y bala, y después nos alarmamos cuando los niños matan. La autorregulación en los medios, así como en la banca internacional, han sido un fracaso. Es preciso cambiar a una “social regulación” (no estatal), que sean los usuarios los que decidan qué quieren ver, no los mercaderes.

Con su tradicional entreguismo, nos han dejado dentro de la Iniciativa de Mérida, han creado otro Estado Mayor Militar Unificado, la semilla de otro Plan B dictatorial, pero ya el Cambio se comprometió a enmendar.

La deuda externa ha encubierto la corrupción y el despilfarro. Dejan en total desprestigio a los tres Órganos del Estado, especialmente la ln–Justicia. Desde los desaparecidos, exiliados, etcétera, pasando por los envenenados y las estatuas de bronce, hasta el reciente asesinato de pescadores.

El Cambio tiene que purificar esto con urgencia; y a los que entraron limpios y han salido millonarios en varios quinquenios. Eso dará credibilidad. El culto a la personalidad del dictador es una ofensa permanente a sus víctimas, hecho que no se da en ningún lugar de América.

La dictadura pretendió ampliar la cantidad de servicio, pero demagógicamente no dio los recursos y deterioró la calidad en salud (CSS) y educación. Ahora, luego de intoxicaciones y cuatro ministros de educación, quieren colarse y querer ser los ”mejores”.

La ineficiencia, corrupción, cinismo y “juegavivo” que caracteriza a los torrijistas es un riesgo que tiene que calcularse para el éxito de los programas del Cambio (hay contadas excepciones). No se sabe qué maniobra oportunista o saboteadora va ha hacer el partido de la dictadura con los que se han pasado al Cambio o se han encubierto en la violación de las normas de la Carrera Administrativa o tienen cargos que designó el torrijato.

El antipatriótico efecto de no dejar partidas del presupuesto para funcionar o invertir, deja muchos problemas sin solución, deudas sin pagar, obras sin terminar nos dicen de su baja eficacia y poca conciencia social.

El Pragmatismo Progresista tomando lo justo, neosocial, humanístico y la eficiencia productiva, pero “regulada” deben concebir una política de desarrollo social universal e integral en libertad, y así avanzar a un Panamá Mejor.

“Conozca a Panamá primero”.
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Publicado el 27 de junio de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El último atropello del PRD

El último atropello del PRD


GENARO LÓPEZ


Al igual que lo hacen ministros, directores, presidente, la bancada de diputados del PRD se despide con otro atropello a las arcas del Estado panameño, lo hace a la sombra de la oscuridad, en plena madrugada, aprobando el nefasto proyecto de descentralización que no es más que un proyecto disfrazado de privatización y de entrega de canonjías a alcaldes y representantes.

No conformes con los resultados que le sirven a la privatización de la salud y educación, “aprobados” en la “mesa de concertación nacional” , es decir, por los adeptos del diálogo del “YO con YO” (mismos que se han prestado para las reformas al Código de Trabajo y a la Ley de la CSS), el oficialismo le incorporará nuevos artículos a la propuesta inicial durante la discusión del segundo debate, para garantizar recursos a sus copartidarios que asumirán funciones en el nuevo periodo; es decir para seguir controlando los fondos del PRODEC y PROSI para usufructo personal y politiquero.

El proyecto de descentralización transfiere fondos de los excedentes de la vía acuática a manos de los representantes de corregimiento, sin restricciones de ninguna naturaleza; también cede a los municipios la construcción, el mantenimiento y equipamiento de centros escolares oficiales, al igual que las tareas de seguir el desarrollo escolar y el cumplimiento de la “escolaridad obligatoria de enseñanza” ; se establece que se traspasará de manera gradual a los municipios, la puesta en marcha de programas nacionales de salud, nutrición y seguridad alimentaria.

Esta receta neoliberal, impulsada por el Banco Mundial y el BID, en todos los países de América Latina donde se ha impuesto (Chile, Honduras, Colombia, México, entre otros), su saldo ha sido nefasto para la atención de las demandas sociales de la población.

Es evidente la politiquería que seguirá acompañando el proceso de uso de los recursos del pueblo panameño: se crearán nuevas instituciones (Autoridad de Descentralización) y direcciones, con lo cual se aumentará la burocracia estatal con jugosos sueldos; se seguirán manteniendo las decisiones finales en los centros de poder del Ejecutivo; las participación de la población se impone de acuerdo a sus reglas (escogencia de los entes o sectores sociales que pueden participar, es decir más adeptos de “diálogos YO con YO”. Se mantiene y pretende fortalecer el poder (corrupto y politiquero) de las Juntas Comunales; se incluye a los diputados como miembros del Consejo Provincial (para que peleen sus partidas circuitales).

Quienes pretenden gestionar los fondos del excedente canalero, dejaron al descubierto su linaje, los medios de comunicación social registran imágenes de lo acontecido en la “reunión” sostenida en Decamerón por todos los alcaldes electos, donde los improperios, gestos y estado de “sobriedad” de algunos obligaron a más de uno a pedir disculpas.

Es decir, en estos últimos años se acentuó en todos los Órganos de Gobierno el principio “cerros de corrupción” como característica más visible de la gestión administrativa.

Llamamos al movimiento social panameño a rechazar el proyecto privatizador de la descentralización; a participar en el acto de despedida al Gobierno propatronal, corrupto, represor y demagogo de Martín Torrijos y el PRD, que organiza la Coordinadora de Lucha por el Respeto a la Vida y la Dignidad del Pueblo en la Plaza Catedral el lunes 29, a partir de las 4:00 p.m.

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Publicado el 28 de junio de 2009  en el diario La Estrella de Panamá a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El presidente Martinelli y los nuevos funcionarios

El presidente Martinelli y los nuevos funcionarios

Samuel Lewis Galindo

El próximo Presidente de la República, Don Ricardo Martinelli, ha sido objeto de algunas críticas por ciertos nombramientos que él ha hecho. Unos, tal vez, por ser figuras nuevas en el escenario nacional; y otros por ser personas allegadas a sus distintas empresas. Esto se ha acentuado con aquellas que tienen que ver con la seguridad ciudadana.

En relación con las figuras nuevas debemos señalar que, en su gran mayoría, son jóvenes; tal vez pocos conocidos, pero lo importante es que son bien conocidos por él. El sabrá quiénes son, a fin de cuentas es el responsable si son aptos o no para el cargo y si son eficientes.

Sobre las personas a quien el señor Martinelli le ha confiado importantes posiciones en la seguridad del Estado, la gran mayoría de ellas han estado vinculadas directamente a la seguridad de sus empresas. Si ellas fueron buenas para cuidar sus intereses personales, por qué dudar que no lo son para el país. Hay que recordar la frase del famoso empresario norteamericano que en una ocasión dijo: “Lo que es bueno para mi negocio también lo debe ser para los EE.UU.”.

En realidad es el Presidente y no sus ministros quien es responsable ante la opinión pública de los éxitos y fracasos de su administración. Por lo regular muy pocos se acuerdan quiénes fueron los ministros de los distintos presidentes, pero sí quiénes fueron éstos y lo que hicieron bien o mal en sus administraciones.

Ricardo Martinelli será un presidente muy distinto al tradicional que ha gobernado al país. Viene de la empresa privada, donde el protocolo tradicional no existe. Es más exigente y da el ejemplo con el trabajo, la puntualidad, la visión y, sobre todo, con la honradez. Fue por estas razones que, pienso, la gran mayoría -más del 60% del electorado- le dio a Martinelli la oportunidad de llevar a cabo el CAMBIO de tantas cosas que ofreció hacer.

Martinelli, quienes piensan que actuará con firmeza, pero con poca amabilidad, con educación, pero sin finezas, están en lo correcto. Para Martinelli el tiempo es oro y muy corto; de allí que sea una persona impaciente y severa. Hablo así con plena autoridad porque lo conozco bien desde hace más de 20 años; cuando ha estado arriba y también abajo; sus virtudes y defectos no me son ajenos.

No aspiro ni quiero ninguna posición en su gobierno -y él lo sabe bien-, pero eso no quiere decir que no reconozca sus muchos méritos y no le desee grandes éxitos como mandatario.

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Publicado el 29 de junio de 2009 en el diario El Panamá América al que le damos todo el crédito que le corresponde.

La salida de nuestro presidente

La salida de nuestro presidente


Anays E. Tejada V.

Nuestro presidente Martín Torrijos se va y, a mi juicio, debe irse con la frente bien en alto, pues hizo obras maravillosas. Queda en la historia de nuestro país como el propulsor de la ampliación del Canal y mejoró la economía panameña.

Obras como: la autopista Panamá-Colón, que hacía mas de 30 años que estábamos en la espera de que se construyera, el puente sobre el río Changuinola en Bocas del Toro, que tenía 100 años, una obra maravillosa para los residentes de esa provincia. La cinta costera, magnífica obra.

Ayudó a tanta gente pobre, mas de 60 mil analfabetas tuvieron la oportunidad de graduarse, como también la oportunidad que tuvieron miles de niños de ingresar a la escuela por medio de la red de oportunidades.

Además, el aumento de una ayuda económica para los estudiantes panameños que estudian en el extranjero y se operaron de la vista a miles de nacionales.

Estoy de acuerdo con que prometió mas seguridad, pero también hizo muchas cosas que no prometió. Es difícil de acabar con la inseguridad y, en vez de criticarlo en este sentido, debemos aportar ideas que coadyuven a mejorar la situación.

En La Villa de Los Santos nos deja tres buenas obras: el nuevo puente sobre el río La Villa, el alcantarillado anhelado y las calles. Definitivamente estuvo en todo. Muchas gracias, Presidente. Que Dios lo bendiga!

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Publicado el 29 de junio de 2009 en el diario El Panamá América al que le damos todo el crédito que le corresponde.

¿Gobierno de Unidad Nacional?

¿Gobierno de Unidad Nacional?

Paulino Romero C.

La unidad nacional de Panamá, el mejoramiento de sus condiciones de vida, la adquisición de mejores costumbres, la solidaridad de los hombres y mujeres, y el aumento de su riqueza bajo la dirección de un buen gobierno, tendrán sin duda, por denominador común un dinamismo a prueba de embates.

Un gobierno que quiera ganar en cinco años para el pueblo panameño lo que éste había perdido en varias décadas. Tan gran aspiración engendra la necesidad de multiplicar sus actividades. Deben los dirigentes del nuevo gobierno demostrar ser verdaderamente ejecutivos, y en cada una de sus funciones rendidas dejar como evidencia el testimonio de una labor cabal.

El servicio exterior no se debe limitar a cumplir prácticas rutinarias: con la diplomacia se debe manifestar el país conciliador, de paz, de respeto a los derechos humanos, un país cuya voz se escuche en los escenarios políticos internacionales.

A lo interno, desde el Palacio de las Garzas, será necesario realizar trabajos ciclópeos, desde dirigir los destinos nacionales en medio de conmociones extremas hasta enviar mensajes a la población para la participación ciudadana, siempre en pro de la rectificación y la práctica de “justicia igual para todos”. Que comprenda que su destino lo debe conducir a matar egoísmos, codicia, ignorancia cívica y científica y políticas coloniales.

Un gobierno que demuestre no estar ocioso y que actúe en función de una sentencia contra los mantenedores de los hábitos regresivos y de corrupción; y pueda establecer un sistema educativo para enseñarle al pueblo a empezar por el principio: a ser pueblo, nación y república.

El pueblo panameño está consciente de que necesita y pide gobierno y trabajo: no palabras, sino hechos; no el fruto maduro del árbol que nadie sembró, sino el de la planta regada con sudor.

Un gobierno que levante la voz y los brazos, más que para sí en función politiquera y culto a la personalidad, en demanda de justicia para sus semejantes, seguro de que con ello ganarían terreno en el pueblo sus ideas y prestigio sus procederes.

Con noble pasión de producir un verdadero cambio en Panamá, soterrando agravios y mirando hacia el provenir ampliamente, es menester un Gobierno moral que sienta las bases de una conducta humana que, por estar exenta de odios y bastardas miras, tenga por objetivo elevar la calidad de vida de los pueblos de la República.

Un gobierno que combata el crimen y levante trincheras de comprensión y de amor; que denuncie el servilismo y se mantenga inmutable frente a la amenaza y al halago.

En conclusión, necesitamos un gobierno que promueva la unidad nacional, cuyo trabajo lo ponga al servicio de empresas de dimensión nacional e internacional, y que fomente la convivencia pacífica entre los panameños.

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Publicado el 29 de junio de 2009 en el diario El Panamá América al que le damos todo el crédito que le corresponde.

La opinión del profesor

La opinión del profesor

Manuel Castro Rodríguez

Por disentir del rector de la Universidad de Panamá, se pretende despedir al catedrático titular Miguel Antonio Bernal Villalaz, sin haberle permitido defenderse, en una flagrante violación del debido proceso.

Bernal es el único profesor universitario panameño que cumple con un aforismo de José de la Luz y Caballero, filósofo y pedagogo cubano (1800-1862): “Enseñar puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”.

Además de su elevada formación profesional que le ha permitido enseñar en prestigiosas universidades de Estados Unidos y México, Bernal es una personalidad ejemplar por su conducta social. Siempre se ha guiado por principios éticos y morales. Es un ejemplo para sus alumnos.

Es un excelente comunicador social que transmite un mensaje de amplio contenido social, político, cultural, etc. Su discurso siempre ha tenido repercusión y se orienta al futuro, mostrando la tendencia del desarrollo social.

Bernal aspira a educar a sus semejantes; atinadamente, considera que sin participación no hay educación. Su mensaje educativo va dirigido a formar conciencias y elevar el nivel de actuación honesta de la comunidad.

Aunque Bernal podría haber continuado impartiendo clases en el extranjero, regresó del exilio para continuar luchando por su pueblo. Renunció a disfrutar de una mejor calidad de vida, ya que él está poseído por el amor a los valores espirituales.

En los regímenes democráticos se reconoce que la Universidad es el bastión de la libre expresión. Es por ello que el entonces Defensor del Pueblo, Juan Antonio Tejada Espino, le explicó al Rector el enorme error en que incurriría si expulsaba o suspendía a Bernal, y el entonces delegado de la Defensoría para la libertad de expresión, Guido Rodríguez, expresó que la crítica a cualquier autoridad no debe ser motivo para iniciar procesos de ese tipo, porque ello amenaza a la libertad de expresión. El actual Defensor le dijo al Rector que “la crítica a las autoridades no debe activar procesos como el iniciado por la Universidad de Panamá”.

De continuarse con este injusto e ilegal proceso contra el catedrático titular Miguel Antonio Bernal Villalaz, se estarán sentando las bases de un Estado totalitario.

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Publicado el 29 de junio de 2009 en el diario El Panamá América al que le damos todo el crédito que le corresponde.

Honrar honra

Honrar  honra

Por:  Adelita Coriat

Por años la Policía Nacional ha sido foco de críticas, reclamos y culpas, en ocasiones merecidas, pero otras injustificadas que solo ahuecan la moral de su tropa. Son pocas las veces en que se enaltece al cuerpo uniformado. Francisco Troya, no obstante, entró en la dirección con un objetivo muy claro: inyectar en las venas de sus unidades aquel ingrediente abstracto que eleva la moral y pertenencia: mística.

El escenario era complicado, las estadísticas indicaban altos índices delincuenciales, una alta percepción de inseguridad en la población y poco tiempo para actuar. La percepción logró superarla gracias a la política de puertas abiertas y accesibilidad con los medios de comunicación, cuyo norte descansó en la transparencia, apartada de todo tabú.

En forma humilde, sencilla, serena y con equilibrio, Troya obtuvo el respeto no solo de su propia tropa, sino de la ciudadanía en general. Un escenario envidiable para su sucesor, quien busca retomar desde la dirección la carrera que pausó hace años.

Si bien los estados delincuenciales no han registrado una disminución sustancial, Troya logró aplicar en corto tiempo una filosofía orientada a la comunidad con proyectos enfocados al servicio preventivo. Es uno de los uniformados con más vocación y amor a su institución que haya conocido. Realista en las deficiencias, pero consciente de que la autoestima, la condecoración, incluso la sanción, eran una receta infalible para empalmar la lealtad y el trabajo. Consideraciones que se reflejaron en una respuesta policial oportuna ante el clamor ciudadano.

Pocos hombres con esta investidura utilizan el poder el poder para empoderar a la institución, eje clave para alcanzar nuevos objetivos. Quizás hoy sus memorias, experiencias y sacrificios de los que fue testigo su uniforme por 25 años, le provoquen tristeza por no haber tenido tiempo de consolidar todos sus objetivos; o quizás, se estimule y aproveche su trayectoria y conocimiento en una nueva etapa con otras labores que requieran su servicio.

Algo es seguro, Troya seguirá entregado a la institución que le ofreció la oportunidad de escalar todos los peldaños: de cabo al más alto rango, la dirección. Un ejemplo de tenacidad, perseverancia y de que un hombre que ha nacido y crecido en la Policía es el más indicado para dirigirla, pues conoce sus entrañas, sus males, sus bondades y su potencial.

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Publicado el 29 de junio de 2009 en el diario El Panamá América al que le damos todo el crédito que le corresponde.