¿Citas por teléfono?

¿Citas por teléfono?
Alfredo Spiegel Calviño

El presidente electo Ricardo Martinelli ha emplazado al futuro director de la CSS para que, en un mes, solucione la obtención de manera fácil y rápida los cupos para la atención médica de los asegurados, de lo contrario le pedirá la renuncia. Sentenciando a priori, el reto del director es grande y corto el tiempo, porque eso implica una reestructuración total en la administración de los servicios de la institución.

Aunque la atención médica–odontológica no es perfecta, el reclamo es mínimo por parte de los usuarios acerca de la forma en que el profesional de la salud los atiende; por lo tanto, en la mayoría de los casos los problemas de atención se relacionan con los cupos para las citas, y la falta de medicamentos e insumos. Es un problema totalmente administrativo.

Hay que considerar que la obtención de cupos no es solo para los cotizantes, sino para los beneficiarios, que además del cónyuge, hoy se extiende la cobertura a los hijos hasta los 25 años; y los padres del asegurado que dependieran de él; lo que genera una atención en citas y consultas a casi el doble de los asegurados que pagan las cuotas a la Caja.

El problema del horario de los médicos, es una de las quejas que con frecuencia se escucha, pero hay que ver la otra cara de la moneda que no se puede negar u ocultar y es lo relativo al salario. Un legislador, un juez, cualquier asesor o consultor ministerial ganan entre 3 mil y 7 mil balboas o más; el esfuerzo y responsabilidad profesional al que se ve sometido el servidor de la salud además del deber de mantenerse actualizado requiere de una erogación personal (intelectual, física y económica) más alta que la de cualquiera otra profesión. Un profesional de la medicina, empleado de la Caja o del Ministerio de Salud actualmente se ve obligado a laborar en clínicas y hospitales privados, para poder nivelar su presupuesto familiar y social,

¿Cómo hacer para que algunos médicos y odontólogos permanezcan diariamente laborando el tiempo para el que fueron contratados? Pagándole lo que vale su servicio y dedicación, basado en el rendimiento y pruebas de actualización profesional.

Con esta premisa, me atrevo a sugerir la figura del “Profesional de la Salud Institucional”, que implica que este funcionario laboraría las horas contratadas exclusivamente para la CSS, con un salario inicial adecuado, hasta un tope; que le permita vivir holgadamente de acuerdo al estatus de la profesión sin la necesidad de laborar en otras instituciones privadas o públicas (a excepción de la docencia universitaria) ni de “trampearle” el horario a la institución para “redondear” su presupuesto. Pudiera pensarse también en contrataciones a medio tiempo –sobre todo de especialistas–, y a éstos, fuera del horario contratado, permitirles la práctica privada.

En cuanto a la agilización para la obtención de cupos, el problema es el modelo de atención, basado en la consulta espontánea para una atención casi exclusivamente curativa; solicitar los cupos personalmente o por vía telefónica siempre será tumultuoso, mientras no se cambie la mentalidad del usuario para solicitar, o de la institución brindar, una atención más preventiva que curativa. Somos conscientes de que el asunto es muy complejo y requiere meterle mucha“cabeza”. Lo expuesto es simplemente una opinión.

Publicado el 310de mayo de 2009 en el diario La Prensa.

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