! Por fín termina !

¡Por fin termina!
04-29-2009 | MIREYA LASSO – Diputada por el Circuito 8-7, escritora…

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Así pensarán muchos. Pronto acabará una campaña electoral que parecía nunca terminar. Ha sido un camino largo, extremadamente costoso y, peor aún, no parece haber contribuido al avance del proceso democrático, dentro y fuera de los partidos. Ya corresponderá analizar lo positivo, lo negativo y las enseñanzas que han quedado. Esbozo algunos puntos.
Duración y costo. En un reducido territorio con algo más de dos millones de electores, más de la mitad se concentra en áreas próximas al Canal. Tenemos una satisfactoria red de comunicación que llega a todo el país; carreteras buenas, malas y pésimas; comunicaciones marítimas, aéreas y telefónicas accesibles. Todo ello indica que el contenido del mensaje político puede llegar sin contratiempos a la mayoría de los electores sin que sea necesario caer en una cacofonía superficial y fastidiosa con la misma cantaleta. Por otro lado, esa duración y la excesiva publicidad hacen prohibitiva una competencia pareja y equitativa, eliminando potencialmente valiosos candidatos. Los costos actuales se han disparado fuera de toda proporción y nada indica que disminuirán en el futuro.
Contribuciones privadas. La feroz competencia obligó a la búsqueda de contribuciones privadas —inclusive sospechosas— por la incapacidad de satisfacer la demanda exclusivamente con el financiamiento público disponible. Esa necesidad puso en riesgo todas las campañas. Primarias. Se concibieron como un avance democrático interno de los partidos para abandonar la designación de “a dedo”. No resultó así. A unas primarias prolongadas y costosas, que inclusive dejaron heridas, siguió un injusto proceso para “bajar” a quienes ganaron en buena lid. Campañas sucias y violencia. El nivel de esta campaña descendió a profundidades que nos deben avergonzar: falta de contenido, chabacanería grosera e incultura política. Se creó un ambiente enrarecido que propició la violencia física y verbal.
Partidos y dirigentes políticos. Muy a pesar de que siete partidos recibieron B/.12 millones como subsidio postelectoral desde el 2004, en general parecen no haber capacitado adecuadamente a su membresía, como lo demuestra el pobre nivel de su participación en la discusión política. Los partidos de oposición tampoco estuvieron a la altura de sus circunstancias para enfrentar, con una sólida alianza opositora, al partido oficialista para así garantizar la gobernabilidad en los próximos cinco años. En cambio, los dirigentes de oposición perdieron precioso tiempo haciendo histriónicos alardes de poder, para terminar acordando intempestivamente una blandengue coalición electorera, vacía de contenido significativo.
Circuitos plurinominales. Basta con ser el más votado para resultar electo presidente, alcalde, representante o diputado en un circuito uninominal, pero en los circuitos plurinominales el método del cociente, medio cociente y residuo distorsiona el sistema. Al votar en plancha por todos los candidatos en esos circuitos, ese votante en realidad está depositando más de un voto; así, combinado con la posibilidad del residuo, se posibilita la victoria de candidatos que no fueron precisamente los más deseados. Aunque se justifica como fórmula para lograr la representación de minorías en el legislativo, la falta de equidad del sistema aún no convence. Queda mucho por revisar. Ojalá que antes de las próximas elecciones podamos haber modificado lo que haya que enmendar.

Publicado el 29 de abril de 2009 en la Estrella de Panamá.

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Liderazgo político del cambio

Liderazgo político del cambio

04-29-2009 | JAIME FIGUEROA NAVARRO

Con redoblada frecuencia nos referimos a la necesidad de ser proactivos. En otras palabras, actuar en vez de reaccionar como nación frente a las contingencias globales. Ante la muy seria amenaza de una epidemia mundial de gripe porcina, por ejemplo, aquellos países que adopten medidas correctivas inmediatas (y entiéndase bien que todos tendremos que hacerlo ahora o después) serán beneficiados por la oportunidad de pautar gratuitamente su imagen, no sólo como nobles paladines comprometidos con el bienestar de su población, sino también, entre otros, como aventajados destinos turísticos en detrimento de aquellas naciones con tardías metamorfosis.
Es aquí donde se visualiza la diferencia entre adalides y países mediocres. En los albores del siglo XXI, ya es hora de que Panamá ingrese al primer grupo. Para ello, la administración del Estado debe ser liderada por un ejecutivo competente, con visión de estadista, rodeado de un equipo de genuinos peritos, cuyo amor por la patria y vocación de servicio a sus compatriotas sirvan de faro a sus acciones.
La última edición del Diccionario de la Real Academia Española define líder como persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora. Nos resulta de cabal importancia visualizar a nuestro presidente como un orientador. Una brújula que domine las acciones cotidianas de nuestro quehacer. Un profesional exitoso con verdadera vocación social para frenar las vergonzosas diferencias de ingresos que nos señalan como uno de los países de mayor disparidad en el globo. Un líder que ensanche los horizontes de nuestra Liliputiense progresión brindando soluciones reales a nuestros problemas y una red vial, aérea y portuaria que permita el integro desarrollo de la nación.
No es perfecto Ricardo Martinelli, y así lo ha reconocido una y otra vez. Pero sí es Ricardo lo más cerca al visionario que Panamá a gritos necesita. El metro, las autopistas, los aeropuertos internacionales, los polos de desarrollo fuera de la ciudad capital, estos son todos elementos de una propuesta para un verdadero cambio, como resultados de la implementación de políticas de cambio verdadero que nos induzcan a un permanente desarrollo para el bienestar social de todos los panameños.
El pasado domingo, durante el cierre de campaña de la Alianza por el Cambio, tuve la oportunidad de conferir con compatriotas de distantes rincones del país. Entre otros, departí con una eufórica Mariela Samaniego, fiel representante de nuestra etnia kuna; al igual que don Dionisio Troncoso, orgulloso campesino de nuestra campiña herrerana. Sus rostros reflejaban un anhelo y una dulzura de carácter poco vistos en actos de esta naturaleza, caracterizado por sus vivarachos ojos maquillados por una espontaneidad y derroche de entusiasmo durante esa calurosa tarde de cambio de estación donde privó el licor. “No nos va a caer ni un bajareque”, exclamó don Dionisio, observando al cielo, como augurando que hasta Dios estaba festejando.
Este fin de semana tendremos la oportunidad de desplazar a los mediocres que han mal administrado la nave estatal por tantas décadas. Los compatriotas decentes, que somos mayoría, tenemos bien claro el paso a seguir: el voto Martinelli en plancha, para evitar más bajareques de corrupción y encaminar a la Patria por el sendero del progreso. ¡Es esta la esencia del verdadero cambio!

Publicado el 29 de abril de 2009 en la Estrella de Panamá

Corrupción o el cambio

Corrupción o el cambio
04-29-2009 | JUAN RAMÓN MORALES

La corrupción es el más deleznable de todos los flagelos. Vive inmersa en las reconditeces más profundas del género humano. Es comparable con un monstruo de mil cabezas, la hidra o de una metástasis galopante, el cáncer. Para exterminar la hidra es imperioso exterminar todas sus cabezas, de no ser así, al extirpársele parcialmente, nacerán otras más numerosas, fortificadas, inmunizadas contra aquello que hizo posible la amputación parcial. En lo referente al cáncer, estamos frente a un problema semejante. Urge extirpar el cáncer en su totalidad, porque de no ser así habrá brotes más numerosos por todas las partes del cuerpo, la metástasis. El PRD es esa metástasis.
La corrupción en un cuerpo social es exactamente igual, hay que extirparla totalmente. Si se hace como cosas y casos aislados, indefectiblemente, el o los sujetos generadores de corrupción siempre estarán al acecho de posibilidades para introducir su ponzoña y así desarrollar sus tentáculos hasta aniquilar todo el cuerpo social. En ese camino llevan a Panamá.
Durante los primeros 50 años de vida republicana, debemos aceptar que en Panamá hubo corrupción, sin embargo, de 1968 en adelante la corrupción registró grados extremos de voracidad. La corrupción se institucionalizó, se convirtió en un sistema, había que ser corrupto para participar del halago del poder. Si no se era corrupto, lo corrompían primero, para luego utilizarlo, porque había que tener su voluntad dentro de un puño. Pero la corrupción, que como dije antes está inmersa en el género humano, invade muchos otros campos, porque surge con irracional fuerza la acción del corruptor para corromper a quien acecha para tenerlo a su merced.
El niño ve la corrupción desde la cuna, la tropieza en las aulas escolares, la palpa en la calle, y al verla en los estamentos de poder la percibe normal para luego seguir sus pasos y no es porque sea la escuela ni la calle, sino porque el maestro mayor, el gobierno, es el ejemplo viviente que daña al género humano. La corrupción está en todas partes, nace, crece y se desarrolla, más cuando hay quien la alimente. Como hizo la dictadura y lo hace el PRD.
Impulsar un proyecto fundamentándose en actos de corrupción es deleznable, pero bloquear un proyecto bueno por motivos políticos también lo es. Este tipo de corrupción es generalizada e infame, porque posterga el bien común y anteponen la ambición política y personal. Urge un proceso remoralizador y este debe surgir desde la cuna, la escuela y el gobierno. El movimiento por el cambio sentará las bases de la reivindicación social, política y moral. Será una labor ardua y tesonera, pero no imposible. Lo importante es comenzar y ello lo hará el Movimiento por el Cambio. Todos unidos por el Cambio, una sola voluntad, un solo pensamiento.

Publicado el 29 de abril de 2009 en la Estrella de Panamá

¿Oligarquía?

¿Oligarquía?
04-29-2009 | JOHN A. BENNETT N.

Comúnmente usamos la palabra “oligarquía” para referirnos a otros gobiernos, excluyendo al de nuestro agrado, tales como los que pululaban antes del golpe policial de 1968 o que son de oposición. Oligarquía es el ejercicio del gobierno por una minoría y es muy fácil confundirla con la democracia. La diferencia está en el grado de participación real que tengan los ciudadanos en su gobierno; de manera que mucho cuidado cuando la paila acusa de negro al sartén.
Todos los gobiernos en Panamá han sido oligárquicos y en particular la dictadura militar fue una oligarquía, y para que dejen de serlo, se requiere que el gobierno sea limitado y existe un verdadero Estado de derecho. Por supuesto que toda sociedad necesita un gobierno, pero el asunto es cuánto. El “cuánto” está instituido en nuestra Constitución política que todos los gobiernos compiten por pisotear. La Constitución existe con el fin de “limitar el poder de los gobiernos”, pues, de lo contrario, llegan al exceso, como bien sufrimos por veinte años, y que no se ufane el resto de los gobiernos que hemos sufrido.
Pero más siniestro es cuando la propia Constitución la hemos torcido a bastardos intereses, y cualquiera que la lee con cuidado desprendidamente verá sus defectos y excesos, los cuales son reflejo de esas ansias desmedidas de poder central. Los panameños decimos que tenemos una “república”, pero.. ¿cómo hemos de tener una cosa que ni su significado conocemos?
¿Cómo sabemos cuando un gobierno está excedido? Cuando: los diputados gozan de exagerada inmunidad; se reparten gastos; reparten subvenciones; le tiran la toalla a unos y no a otros; no se corretea a los corruptos; las instituciones son corruptas, tales como el transporte, salud, educación, justicia y más; los impuestos son exagerados; no se puede andar por la calle sin temor a ser víctima del crimen; los funcionarios parecen empresas alardeando sus obras y virtudes; los diputados legislan lo que se les ocurre y no lo que es derecho. Espero que ya vayan entendiendo.
No votemos por quienes ofrecen un: “yo te ayudo”, sino por quienes tienen el coraje de decir aún las cosas que no queremos escuchar. Votemos por quienes se comprometan a hacer cumplir las leyes; por el político que ame más a su país que a su popularidad; votemos por quien no busque la reelección, sino la corrección de tanta vagabundería.

Publicado el 29 de abril de 2009 en La Estrella de Panamá.

Cuidado con lo que se dice

Cuidado con lo que se dice
05-24-2009 | GERALDINE EMILIANI
Una de las posesiones humanas más poderosa es la palabra. Ella tiene el poder de construir, alcanzar, crear y amar, así como de demoler, rechazar, excluir, perjudicar y destruir. Mal intencionadas producen sentimientos firmes que continúan reverberando en nuestra mente y constituyen una de las mayores tragedias humanas.
Quiero ligar lo anterior al escenario político, porque pareciera se ha llegado a la “normalidad” después de una campaña electoral dramática; sin embargo, podría decirse que se siente en el ambiente cierto descontento y mal manejo de parte de los que sintieron la derrota, algo natural, si lo analizamos desde el punto de vista de la conducta humana.
En los partidos políticos hay errores y deficiencias y sus dirigentes deben estar en condiciones de descubrir la raíz de los males y tomar decisiones para corregirlos y prevenir en la medida de lo posible su recurrencia. Pero hacer un festín mediático de estos errores no es conveniente; y, duele cuando sus miembros principales martirizan sus diferencias ante los medios, aparentemente buscando protagonismo y poder absoluto.
En la vida hay que estar preparado mentalmente para asimilar tanto la derrota como la victoria, sobre todo, si se asumió un papel protagónico ante miles de personas.
Mediante la palabra respondemos en forma negativa o positiva a otros, porque ella representa la constelación de pensamientos y sentimientos respecto a los demás. En este tenor, al inicio de la transición pude observar las mejores relaciones entre el gobierno actual y los que próximamente regirán los destinos del país. Una situación bastante sosegada desde el punto de vista de las buenas relaciones personales.
Sin embargo, la luna de miel parece haber terminado cuando de repente salen a la luz pública declaraciones no muy apropiadas de algunos de los integrantes del nuevo Gabinete: desde amenazas de despidos, represión a los cierres de calles, desacuerdos en la Carrera Administrativa e insatisfacción con el presupuesto, debido a la falta de una información adecuada. Intransigencia y nombramientos carentes de sentido y expectativas muy altas, aunados a esas declaraciones podrían estar produciendo inquietud y desaliento en los panameños.
No existe una palabra lo suficientemente amplia como para abarcar la magnitud de un ser humano. Con frecuencia nos insensibilizan y pueden paralizar nuestros sentidos y mejores instintos. Son trampas que nos llevan a la apatía al usarlas de forma hiriente y destructiva. Bajo esta premisa, quiero referirme a algunos presentadores y conductores de programas de televisión y radio, así como de algunos medios impresos sobre los cuales me llama la atención que después del 3 de Mayo continúan reverberando en la mente situaciones chocantes producto de un proceso electoral en que la danza de los millones fue la tónica, y la maldad asumió un liderazgo importante.
De los medios de comunicación esperamos escuchar y leer con interés los sucesos del día, comentarios y análisis desapasionados con la esperanza de saber un poco más. Definitivamente todo buen periodista es un gran educador. Gran responsabilidad tienen frente a la sociedad y frente a las nuevas generaciones, pues, es modelo y punto de partida para la concepción del mundo y de la vida.
Debemos comprometernos a vivir y a trabajar siempre los unos por los otros, y nunca los unos en perjuicio de otros.

Publicado el 24 de mayo de 2009 en el diario La Estrella de Panamá.

Traumas de transición

-‘Traumas de transición…’

Daniel R Pichel

Algunas medidas que ha tomado el Ejecutivo en estas últimas semanas no tienen pies ni cabeza. Parece que se han propuesto gastar los centavitos que quedan en el fondo del chanchito en medidas que dejan descapitalizado al gobierno entrante mientras que le garantizan un panorama lo más enredado posible.

Hace un par de semanas aprobaron la aberración de darle 25 millones de dólares anuales y “a perpetuidad” a la CSS.

Me parece absolutamente irresponsable que se pretenda subvencionar a una institución que, por definición, debe ser autosuficiente desde el punto de vista financiero. Si los programas generan déficit, hagamos los ajustes que garanticen su solvencia a futuro. De la forma como se mueve hoy día la economía y a la velocidad que genera inflación la manía de Estados Unidos por imprimir dólares a lo loco, 25 millones de los de hoy no valdrán ni la quinta parte en cinco años. Además, me parece cínica la respuesta de los perredés que pululan por allí cuando dicen: “pero si Martinelli tiene mayoría en la Asamblea, que quite ese aporte…”. ¡Como si fuera tan fácil! Con una decisión así, se garantizaría una pataleta de las que son especialistas los sociópatas de Frenadeso.

Otra noticia interesante de lo que deja “la patria nueva que ya es vieja” ha sido la manera pantagruélica como han gastado el presupuesto de inversión del Estado. Según las declaraciones de la ministra Molinar, el Meduca tiene solo 21 mil dólares para invertir en el sector en lo que resta de 2009. Una maravilla…

Pero, el quid del asunto está en saber en qué gastó esta gente el resto de los más de cien millones que tenían asignados. Esperemos no haya sido en hacer pancartas con la cara de los que perdieron o en transportar miembros de “el partido” para que asistieran a los cierres de campaña o para pagar gasolina a quienes asistían a las “masivas caravanas que demostraban la aplastante victoria que Balbina lograría el 3 de mayo” y que tanto cacareó la evaporada Sra. Dixon.

Además, han embutido a la “carrera administrativa” a todos los “copartidarios” que han podido para que no sean “perseguidos” y permanezcan cobrando el chequecito convirtiendo al Estado es una especie de “nodriza política”…

De aquí al primero de julio, seguramente serán muchas más las maravillas que encontraremos en la “herencia” que reciben los “locos que son más”. Basado en esto, me permito sugerir algunas cosas de las que he escuchado serían prioritarias para hacer buen uso de ese masivo respaldo que ha recibido el nuevo gobierno. Transcribo algunas de las que me han parecido más interesantes para presentarse a la brevedad posible con el objeto de ver si se recupera al menos una parte de los fondos que se gastaron durante estos casi seis meses…

1. No deben nombrarse cónsules hasta que haya un sistema de pago electrónico directo al Estado por servicios consulares. Esto, debe notificarse a los potenciales usuarios para evitar que sean estafados por nadie. Esas dudas sobre “dobles facturaciones” y “trabajos fuera de horas regulares” deben eliminarse de raíz.

2. Deben suspenderse absolutamente todas las exoneraciones de automóviles del Estado. El Gobierno debe tener una flota de automóviles oficiales para uso de los diputados, ministros y similares. Si se licitan cien carros (normales, no de lujo, tipo 4×4 pequeño) estoy seguro que se conseguirían excelentes precios y nos ahorraríamos una buena cantidad de dólares. Los vendedores pagarían los impuestos sobre la venta y sería mejor que el tráfico de exoneraciones que actualmente propician los diputados y demás especímenes. Además, todo carro que se compre exonerado (cuerpo diplomático, etc.) debe tener una placa de otro color y algún distintivo visible para identificarlos.

3. Panamá debe retirarse del Parlacen, del Parlatino y de cuantos parlamentos inútiles existen. Eso nos cuesta un montón de dinero que bien pudiera utilizarse para reparar escuelas o comprar medicinas.

4. Debe pagarse solo a quien trabaja. Sería necesario hacer una auditoría de las funciones de cada funcionario (con carrera o sin carrera) y los resultados de su labor. Al que no sirva… ¡Que se le despida por inútil!, y que no se reemplace por otro igual…

5. Los diputados deben cobrar en base a su asistencia. El que no asiste, se le debe descontar el tiempo de su salario como a cualquier otro trabajador del país. Ya está bueno de que estos carilimpios nos estafen.

6. Se requiere una reforma fiscal que garantice que los grandes capitales representados en bancos, aseguradoras, consorcios, multinacionales, holdings y otros “comerciantes” paguen los impuestos en una proporción equivalente a la que paga el resto de los ciudadanos.

7. A la brevedad posible, el gobierno entrante debería contratar a una empresa internacional de auditoría para que defina si proyectos como la cinta costera, la autopista Panamá-Colón, el Puente Centenario y los pasos elevados se han manejado correctamente. De no ser así, se debe poner en manos de la Procuraduría a los responsables. Es necesario que tengamos confianza en el sistema de justicia. Cuando se castigue a tres o cuatro maleantes “de alto perfil” los siguientes comenzarán a pensar mejor lo que hacen antes de saquear las arcas del Estado.

Si medidas como estas se implementaran en forma eficiente, los traumas de la transición, si bien no habrán desaparecido, sentiremos que se ha hecho algo para superarlos…

Publicado el 24 de mayo de 2009 en el diario La Prensa

Una lección que debemos aprender

Una lección que debemos aprender

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Javier Comellys

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Después de sufrir la derrota más aplastante en los últimos 20 años de gobierno democrático, el PRD, un partido fuerte y mayoritario, de una buena estructura de organización con 700 mil adherentes, cae estrepitosamente ante la voluntad de un pueblo que quiere con urgencia un cambio.

Esto significa que cuando un pueblo se dispone y lucha para conquistar amplios espacios de participación ciudadana, estimulado por la necesidad de modernización, el adecentamiento de sus instituciones públicas y para preservar la democracia, por más fuerte que sea el partido que esté en el poder, sucumbirá ante la voluntad del pueblo.

Todo esto se debe también nos dice Bernardo Q. De Bellis, profesor del instituto uruguayo de estudios geopolíticos: “la democracia es un proceso en constante movimiento, es una forma de vida activa y dinámica que necesita canales para encausar la participación. Cuando estos canales de participación están secuestrados por partidos poderosos que solo se sirven del sistema para salvaguardar sus propios intereses, los pueblos pierden la capacidad en las grandes decisiones y se obstruye el desarrollo, la soberanía, la paz y la justicia social”. Es cuando el pueblo crea conciencia, se levanta y produce las transformaciones políticas, económicas y sociales.

Hemos aprendido una nueva lección: que cuando nos unimos y nuestros dirigentes se despojan de intereses mezquinos y ponen los intereses del pueblo sobre los personales, no hay partido por más organizado que sea, que nos pueda ganar.

De igual forma, cuando la participación de la ciudadanía es activa y dinámica, teniendo como horizonte la búsqueda del bien común, la respuesta a sus problemas más sensitivos y el bienestar de la sociedad, vemos cómo sucumben las dictaduras y sucumben los partidos poderosos que han querido secuestrar la voluntad de los pueblos.

Esta derrota del PRD a igual que aquella en que los ahogamos de votos, en 1989, pareciera constituir el principio del fin del partido de Omar Torrijos en la escena política de este país. El mismo hubiera desaparecido en 1989, si no fuera porque Guillermo Endara les dio alas para sobrevivir, y de la división de lo que fue la ADOC civilista en 1994, cuando Ernesto Pérez Balladares gana con una minoría de votos.

La lucha interna por el poder de dicho partido y la purga que se va a dar, producto de la solicitud de renuncia de las bases a la actual dirigencia, dará al traste con el partido de la dictadura.

Publicado el 24 de mayo de 2009 en el diario La Prensa