El cambio comienza con nosotros!

! EL CAMBIO COMIENZA CON NOSOTROS !

 José Irak Nelson González

Después de la justa electoral, de resultados conocidos por todos, vemos y escuchamos cómo los habitantes de este bello país guardamos en nuestro pecho la esperanza de un “verdadero cambio”. Y nadie nos puede culpar por este anhelo, pero sí es importante que tengamos en cuenta que para que algo sea diferente las acciones que realizamos deben serlo. Hace algún tiempo ya, leí una definición que se me quedó en la memoria como si me la hubiesen grabado con fuego, la misma dice “Locura: seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”, Albert Einstein.

Tengamos en cuenta que los cambios no se dan porque sí, para eso uno tiene que querer verdaderamente un cambio y no solo de gobernantes, pues el cambio tiene que comenzar por nosotros mismos. Queremos un país diferente, pero seguimos haciendo cosas como: tirar basura a la calle, pasarnos disimuladamente la luz roja, intentar que me atiendan antes cuando llegue de último, querer que le apliquen la ley a los demás, pero no a nosotros o a los nuestros, conducir a toda velocidad en áreas residenciales, etc. Y esto por decir las faltas menores que se cometen todos los días contra las leyes de nuestra sociedad, por ciudadanos que conformamos la misma sin comprender que al violar nuestras leyes nos dañamos a nosotros mismos. Quienquiera que ejerza la función de gobierno debe contar con personas que le ayuden a operar la nave del Estado. ¿De dónde salen éstas personas? Pues de donde más, de todos los habitantes de esta República. Por eso aquella conocida frase de que cada pueblo tiene el gobierno que le corresponde. Para que Panamá cambie, tenemos que cambiar primero nosotros, no podemos esperar que las soluciones a los problemas que sufrimos nos caigan del cielo o que todo lo resuelvan las autoridades.

 Comencemos con nosotros mismos escuchando la voz de nuestra conciencia y aplicando los aspectos más relevantes de la ética en nuestras vidas. Para la filosofía una persona vive una vida intelectual cuando sus acciones no van en concordancia con sus pensamientos y sentimientos; es decir que pensamos y sentimos de una forma pero a la hora de actuar hacemos totalmente lo contrario. Si este no es nuestro caso, entonces es difícil comprender como todos criticamos las “malas” acciones que vemos son cometidas por “alguien”. La pregunta es ¿Si todos la criticamos, entonces quién las comete? Podría ser que todos y cada uno de nosotros ha realizado o está realizando actos que no van con las normas de moral que entendemos conformadoras de la Ética, pero esto lo podemos solucionar aplicando lo contrario que es definido por la filosofía como “vida moral” que es “aplicar cada una de las ideas que aceptamos como conformadoras de la ética”.

 Dejemos las críticas atrás, dejemos de enfocarnos en el resto de la gente, comencemos a trabajar en nosotros mismos en revisar ¿cómo somos cada uno y cómo queremos ser en el futuro? ¿En qué cosas somos buenos y tenemos una buena base para trabajar? y ¿En cuáles otras carecemos de conocimientos, capacidades o prácticas y necesitamos mejorar? Enfocarse en nuestras virtudes y en nuestros defectos y en cómo trabajar a partir de ellos es mucho más provechoso para nuestro crecimiento interior, exterior y el de nuestro país que estar sufriendo por cada cosa que se publica o se dice concerniente a quien gobierna u ocupa un puesto de servidor público. Por supuesto que esto no implica tomar una actitud pasiva ante los acontecimientos. Como miembros de nuestra sociedad estamos en la obligación de ayudar a que la misma sea mejor cada día y a que las leyes que la rigen se cumplan y aún más a velar por nuestro bien y el de aquellos que se encuentran más indefensos por no tener recursos o conocimientos para defenderse.

Nada ayuda más a un país que tener buenos ciudadanos y que éstos estén en una búsquedaincesante de conocimientos, de mejora y que se desarrolle en los mismos una conciencia social suficientemente madura para comprender que lo que es bueno para el todo es bueno para el uno, pero no necesariamente lo que es bueno para el uno es bueno para el todo.

Artículo publicado el 19 de mayo de 2009 en el Diario La Prensa.

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