Nuevo paradigma del docente del derecho

NUEVO PARADIGMA DEL DOCENTE DEL DERECHO
Flor María González Miranda

Los abogados “somos los encargados de ayudar a resolver todos los conflictos humanos, todas las controversias que surgen por la disputa de los derechos personales o colectivos, los que llevamos la voz de los oprimidos, de los que carecen de ella para hacerse sentir en todas las instancias del poder”, Londoño Jiménez.

Por ello, siendo que toda decisión jurídica repercute en el aspecto político, económico, laboral y social, la función que desempeña el profesional del Derecho va a depender, en gran medida, de la manera como ha sido su formación. En tal sentido, en la enseñanza del Derecho no solo se deben exponer las ideas que se precisan saber, sino lo que se precisasaber para ser un buen abogado (Jiménez de Asúa).

El proceso de enseñanza-aprendizaje del Derecho es algo más que la formación de técnicos. Al futuro abogado se le debe enseñar cómo buscar el conocimiento, analizar los problemas teóricos más importantes a través de casos prácticos que se ajusten a la realidad y de manera simultánea, a meditar sobre el objeto de estudio del derecho y la formación ética que debe acompañarle. Para ello requiere de una metodología orientada a crear profesionales reflexivos, que puedan enfrentar las situaciones de cambio permanente de la sociedad provocadas por el acelerado desarrollo del conocimiento y la tecnología.

Para poder alcanzar estos objetivos es necesario que el docente no solo sea especialista en su materia, sino que tenga vocación pedagógica para transmitirla, lo cual implica un problema: ¿cómo debe el docente trasmitir este conocimiento a los alumnos? Esto se cree resolver mediante las clases magistrales, teóricas, las cuales han variado en la actualidad al incorporar medios audiovisuales, cuyo único fin es captar la atención de los estudiantes, pero por los demás, la regla es que el alumno tome apuntes que generalmente son incompletos e imprecisos; utilice algún libro de texto y realice alguno que otro estudio de casos concretos. En tanto, la clase se desarrolla con una limitada participación de los estudiantes, quienes por lo general tienen temor a intervenir; y finalmente se les somete a pruebas basadas en el sistema memorístico de enseñanza, método inadecuado, porque el Derecho, que es el objeto del conocimiento, es dinámico.

Tales factores tornan teórica la enseñanza del Derecho hoy día, colocando al alumno en un papel pasivo, solamente de receptor de conocimientos, cuya principal preocupación es superar los exámenes, que constituyen en último término, el eje central a través del cual se construye el modelo educativo (González Rus).

Desde las últimas décadas del siglo pasado, esto ha ido cambiando paulatinamente. Las universidades han evolucionado al comprender que la transmisión de conocimientos no se logra a través del saber sistematizado, esquematizado y memorístico; que es necesario que los estudiantes discutan, cuestionen lo que se les enseña, aportando nuevos enfoques. Todo ello se logra no solo innovando el proceso de enseñanza –aprendizaje universitario, sino que además representa un cambio de actitudes tanto en el docente como en los alumnos.

Para estar en sintonía con el cambio de paradigma en la docencia superior, el docente debe innovar, como tarea prioritaria, la manera como enseña el Derecho, llenando el vacío que le lleva a realizar su labor como “cree que debe ser”, para enseñar “como debe ser”. Esto no únicamente significa presentarse al salón de clase con tecnología de punta, sino adquirir el conocimiento pedagógico por medio de programas de actualización y capacitación.

El enriquecimiento metodológico orientará al docente a saber cómo aplicar sus conocimientos, habilidades y destrezas; a utilizar herramientas de ayuda didáctica; a incorporar diversas técnicas novedosas de aprendizaje que orienten al alumno a analizar, a sintetizar, a relacionar conceptos, a desarrollar la expresión verbal y escrita, permitiéndole alcanzar un aprendizaje significativo en una ambiente agradable y de respeto. Su buen desempeño se determina por diferentes factores: capacitación docente, dominio de la materia que imparte, habilidad verbal, la actitud respecto a la enseñanza y su disponibilidad (González Cobos).

Consciente de esa necesidad, la Universidad de Panamá mediante estatuto aprobado el 29 de octubre de 2008, exige a sus docentes, además de la maestría o doctorado en el área de conocimiento que imparten, el postgrado en docencia superior, dando como plazo hasta el 31 de marzo de 2010.

En conclusión, el docente no solamente tiene la misión de formar abogados con conocimientos en Derecho y a mantener una actitud reflexiva y crítica que les permitan enfrentar problemas futuros; debe también formarlos con valores éticos, actitudes y conductas apropiadas que contribuyan a su formación integral como personas, ciudadanos y profesionales. Por ello se ha dicho: “una cosa es el que sabe y otra, saber enseñar” (Marco Tulio Cicerón).

Este artículo fue publicado el 18 de mayo de 2009 en el diario La Prensa de Panamá.

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