La Ética en la Política (II)

La opinión y el punto de vista del Abogado…..

ALBERTO E. FADUL

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La Ética en la Política (II)

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Siempre he manifestado que los partidos políticos son empresas privadas con enormes privilegios que, al llegar al poder, no se desvisten del ropaje partidista. Asumen el control y todas sus acciones tienen que ver con los intereses del partido.

El ordenamiento jurídico del país está ajustado a sus querencias y objetivos de corto mediano y largo plazo.

Los dos partidos grandes, que devienen de fuentes diferentes, militarismo y caudillismo, al final actúan de forma similar.  La ética en la política se reemplazó por el feroz clientelismo político y el enriquecimiento injustificado producto de la corrupción.

Naturalmente, la ciudadanía panameña carece de una cultura política apropiada y, en alguna medida, hemos sido cómplices indirectos de su proceso atrofiado.

Hoy, con la elección del actual Presidente de la República, se nos presenta una oportunidad correctiva que tiene que partir de su labor gubernamental. Con pasitos cortos pero firmes y esperanzas de continuidad.

La introducción de la ética en su visión de prosperidad, ya no es una alternativa es una obligación.  Su equipo de trabajo debe reflejar sus expectativas en cuanto a sus programas de trabajo y todo lo demás que es necesario dentro de la filosofía del cambio.  Si el actuar ético no juega su vital función, no habrá garantía alguna de una continuidad que garantice las esperanzas de progreso.

¿Será ético continuar con el tamaño actual del estado operativo; no efectuar cambios integrales a nuestra Carta Magna, parciales al Código de Trabajo y otras leyes; permitir que los Diputados mantengan sus privilegios con estatus de derechos adquiridos y continuar con suplentes, absolutamente, innecesarios;   se puede seguir señalando actos de corrupción y no hacer nada al respecto; darle palmaditas a un Ministerio de Educación ineficiente e inefectivo; a la salud pública y al Órgano de seguridad del Estado?   ¿Qué es esto de casa por cárcel para funcionarios que han abusado de sus funciones y drenado, parcialmente, el erario público en ventaja propia?

De alguna u otra manera se debe reconocer que la justicia, a nivel de todos sus estamentos es, por decir lo menos, ineficiente y hacer algo al respecto, sino en el presente, hacia futuro.

Aplique la ética en su gobierno, ella iluminará el sendero a seguir para la continuidad de lo correcto y que el inhóspito pasado no vuelva a esgrimir sus garras.

¡No a la sala quinta!

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Publicado el 8 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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