La ‘patria nueva’ se fue con más penas que glorias

La ‘patria nueva’ se fue con más penas que glorias

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Javier Comellys
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Después de cinco años de gobierno de la “patria nueva”, Martín Torrijos se fue con más penas que glorias. No sin antes dejarle a la población y al nuevo gobierno una estela de incertidumbres de inextricable explicación. Problemas vitales sin resolver, proyectos sin terminar, indemnizaciones sin pagar. A esto hay que agregarle el aumento de la deuda pública y el alto costo de la canasta básica.

Martín no sólo incumplió sus promesas de campaña, sino que actuó con vacilación e incapacidad de liderazgo frente a los problemas domésticos del país. Los viajes al exterior le impidieron dedicarse y ver de cerca las necesidades de su pueblo.

La inseguridad en vez de llevarla a “cero”, la incrementó a niveles alarmantes; la violencia, la criminalidad y el narcotráfico han llegado a un punto que sobrepasa la capacidad del gobierno y de sus autoridades para detener y reprimir el alto índice de robos, asesinatos y homicidios, situación que ha dado motivo a que la población se sienta insegura en sus propias casas.

Combatir la pobreza y reducirla a su mínima expresión fue entre otras, la promesa del Presidente. Pero, según la Comisión Económica para América Latina, Cepal existen en Panamá más de 941 mil panameños que viven en la pobreza, a esto hay que sumarle los 385 mil que viven en la indigencia o pobreza extrema; es decir, personas que no pueden suplir sus más elementales necesidades básicas.

Producto de esta situación han muerto niños tanto de nuestras campiñas como de la ciudad capital, por desnutrición y parasitismo. Los hospitales pueden dar cuenta de ello. El desempleo se ha incrementado durante estos últimos años. El salario de la gente que trabaja no le basta, porque son bajos y porque con ellos tienen que enfrentar y cargar el alto costo de la canasta básica.

Señor Torrijos, usted manifestó que con la ampliación del Canal se iban a dar miles de empleos, fundamentalmente, para suplir la demanda de la juventud desempleada. Pues nuestra juventud se quedó esperando.

“Cero corrupción” fue la madre de las promesas.

El sistema educativo acaba de colapsar, producto del mal manejo de los funcionarios en las finanzas y por su participación fraudulenta en licitaciones y actos públicos; en contratos llevados a cabo sin licitaciones para reparar escuelas en donde los niños quizás pierdan el año por estar deterioradas; como deteriorado está el sistema que se ha convertido en un foco de corrupción. No bastó que en cinco años se nombraran a cinco ministros. Increíble pero cierto.

La corrupción no sólo la hemos visto en el sistema educativo, sino también en el Órgano Judicial, en la Asamblea Nacional y en todos los estratos de la administración pública. Con funcionarios que, bajo la sombra de dichas instituciones, intercambian favores económicos por la agilización de trámites. Esta fue la razón por la cual un alto funcionario de la Embajada de Estados Unidos manifestó en una ocasión que en Panamá se vivía la cultura de la corrupción.

Señor presidente, ingenuas fueron sus promesas de campaña, tan ingenuas que sólo los retardados mentales se la creyeron.

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Publicado el 4 de julio de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos todo el crédito que le corresponde.


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