Uno contra todos
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Flavio Velásquez – Economista
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Fernán Molinos dijo hace unos días de las mafias que “pueden pervertir el tejido social hasta ponerlo por completo a su servicio”. Esa frase señala complejas interacciones entre población y mafias. En Italia, la justicia y los medios conducen, a precio de sus vidas, campañas valientes contra la corrupción y el crimen organizado de mafias, de funcionarios y de ciudadanos.
El periodismo investigativo en Italia ha incursionado profundamente el tejido gobernativo, empresarial y social para descubrir un tramado complicado de corrupción y de poder que va más allá de la comisión de asesinatos, chantajes y tráficos ilegales. Ha revelado un sistema administrativo de contratación pública basado en la trampa y la inequidad. Ha revelado un deterioro legal, cultural y político que viene y va desde abajo hacia arriba y viceversa, para retroalimentarse sin interrupción.
Los cuatro presidentes panameños anteriores, como el nuevo mandatario Ricardo Martinelli, llegaron a Palacio con agendas sociales ambiciosas; convencidos que iban a cumplir con sus promesas y, al final, entregaron sus cargos bajo el estigma de la frustración popular.
Hoy el “tejido social” en Panamá, denunciado por los medios con valentía, es un caldo infernal de pobreza, corrupción, violencia y maldad, como nunca antes. A este caldo se añade el triste espectáculo de una administración pública desprestigiada que no muestra vocación de servicio. Y aún así, el presidente Torrijos sale con algunos puntos por debajo del 60% ganado por Martinelli.
Todos los presidentes llegan solos a Palacio, gobiernan solos y terminan su gestión solos. Porque por más que quieran cumplir con sus agendas de proyectos, tienen que enfrentar las resistencias de todos al cambio. Por eso prefiero hablar de fracaso de un pueblo.
Ahora le toca el turno al presidente Martinelli. Creo que él sabe que llega a Palacio para iniciar una lucha sin cuartel de “uno contra todos”. Opino que así fue como se ganó el 60% de votos. Las resistencias al cambio vendrán, principalmente, de la población y de los funcionarios, mas que de los empresarios. Estos tres conjuntos resistirán cualquier cambio, sobre todo si se trata de cumplir con las reglas del orden y del rendimiento productivo; y, con la entrega puntual de deberes.
Digo esto porque soy muy optimista. Creo que los cambios de Martinelli se podrían lograr sólo mediante el ejercicio de una voluntad política fuerte e inconmovible como las rocas.
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Publicado el 30 de junio de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos todo el crédito que le corresponte.
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